Seguro que muchos han pasado más de
una vez por la carretera N-V hacia o desde Madrid y se han fijado, aunque sea
de refilón y aún sin conocerlo ni haber
oído hablar de él, en su limpia muralla,
en el escalón de su almenado y, sobre todo, en esa puertecita que parece estar
fuera de lugar y a la que no llega ningún camino. Como acto reflejo, han mirado
el cartel indicativo junto al arcén y han leído: Maqueda. Y han seguido su
camino sin saber que se trata del castillo de La Vela.
Y tú, que también has pasado a su
vera en más de una ocasión sin detenerte aunque no te faltaran ganas,
encuentras por fin el día en que, cansado de que la miel se quede siempre en el
borde de los labios, paras el coche a sus pies, superas las quejas de la
compañía y lo paseas durante unos minutos para tocarlo y fotografiarlo, como a
todos. Pero por encima de ello, será para constatar que aquella vieja lámina de
la Historia de España del Marqués de Lozoya editada por Salvat, es real, que aunque el color de
entonces se ha desgastado con el tiempo, la piedra de hoy está nueva como la
primera vez que le vistes en el papel. Así que lo primero que haces cuando
caminando te acercas a él, es comprobar que la puertecita no es para entrar,
sino que fue para salir, y que irremediablemente tendrás que conformarte con
pasearlo a su alrededor.
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La vieja lámina de la Historia de España, de Salvat |
Más tarde, pasados unos días, o
meses, mirarás las fotografías que le has hecho y leerás datos sobre él.
Datos
tales como que:
Ya los romanos se instalaron en este
lugar, y que en el 981 de nuestra era, Almanzor ordenó a Fath ben Ibrahim “el
Omeya”, también llamado Aben el Caxeri de Toledo, que reedificara y mejorara la fortificación
existente.
Alfonso VI de Castilla la conquista en
1083 sin apenas dificultad, y en 1153
pasa a ser señorío de un tal Fernando Yáñez.
En 1177 Alfonso VIII donó el castillo, la población y todas sus tierras
a la Orden de Calatrava, que construyeron la iglesia mayor del pueblo y su
muralla. Fue encomienda de la Orden, a la que se
incorporó también el cercano castillo de San Silvestre.
Durante toda la Edad Media vive un ir
y venir de cercos, asaltos y ocupaciones: los almorávides no consiguen
conquistarlo a finales del siglo XII; en 1434 Álvaro de Luna lo toma junto con
su vecino San Silvestre; volviendo ambos a la corona de Castilla cuando el
Condestable de Castilla cae en desgracia ante su rey Juan II. Durante el
reinado de Enrique IV el señorío de Maqueda
es concedido a Álvar Gómez de Ciudad Real, judío converso, que se lo
cambió al Cardenal Mendoza en 1465 por varias villas en Guadalajara.
No terminan aquí los trueques, porque
más tarde el Cardenal Mendoza se lo cede al arzobispo de Toledo Alonso Carrillo
de Acuña a cambio del de Jadraque; el arzobispo vende villa y castillo a
Gutierre de Cárdenas, comendador mayor de León, que lo reconstruyó y amplió; el
estado en que lo dejó es, prácticamente como hoy lo conocemos. Durante este periodo tuvo aquí su residencia
la Reina Isabel la Católica, a la que acompañó su amiga Beatriz de Bobadilla,
que era hija del Alcaide del castillo.
Poco después, Gutierre de Cárdenas y
esposa (el matrimonio Cárdenas-Enríquez) fijan su residencia en Torrijos, con
lo que Maqueda queda relativamente abandonado. Su hijo, Diego de Cárdenas, es
nombrado duque de Maqueda por el Emperador Carlos en 1539, lo cual no evitó que
se iniciara un periodo de desuso y abandono (sus dueños ya habían fijado
definitivamente su residencia en su palacio de Torrijos), y con ello un
prolongado deterioro que terminó en el siglo XX cuando el Estado lo recupera e
instala en su interior un cuartel de la Guardia Civil. Previamente, en el siglo
XIX, la familia Cárdenas había perdido su propiedad, una vez fueron abolidos
los señoríos.
El castillo de Maqueda volvió a tener
una función militar, y con ello se
garantizó su conservación.
Y te ayudarás de la red para mirarle desde
el cielo, porque hasta ahí no llegas, y así poder comprobar que:
Su planta es ligeramente rectangular,
pues su lienzo que mira hacia levante se quiebra algo al interior para
adaptarse al terreno sobre el que se asienta, que le obligó a ser construido en
dos niveles, como perfectamente se aprecia en ése su alzado más conocido.
Hacia el sur le flanquean dos torres
circulares, y otras dos más hacia la mitad de los lienzos este y oeste; en la
esquina izquierda de su cara norte dispone de un cubo circular y en la otra
esquina quedan los restos de otra torre de planta cuadrada que, aparentemente
tuvo que ser fuerte, levantada como protección de la puerta; seguramente esa
fue la del Homenaje. Junto a ésta se abre su acceso principal, hoy cerrado
mediante una moderna puerta de hierro. Sobre esta puerta, arco de medio punto
adovelado y enmarcado en un alfiz, queda el escudo de los Cárdenas Enríquez; y
más arriba un fuerte matacán labrado de sillería y ladrillo; en su centro, una
aspillera cruciforme.
La puerta del castillo en su muro norte. A su lado los restos de la torre del Homenaje (¿?) |
Sus muros, de más de tres metros y
medio de espesor, son de mampostería, con detalles de sillería en las esquinas.
Sobre ellos, una fina línea de ladrillo marca el piso del adarve, y más arriba
otra línea enmarca el parapeto. Sobre éste se levantan unas peculiares almenas,
de mampostería y ladrillo, que se unen cada dos mediante un parapeto con
saetera; en otras partes, esta unión es de hasta tres almenas. Los merlones se rematan con elementos
piramidales, lo que le da al edificio una esbeltez y una particular belleza.
Este almenado es el elemento más distintivo y original del castillo de Maqueda.
El parapeto del adarve también dispone
de saeteras y aspilleras, llegando a tener una altura total, desde el piso
hasta el coronamiento de las almenas, de 2’50 metros. Aparte de esas saeteras y
algunas troneras abuzonadas, pocos huecos se ven. En el lienzo más elevado de la muralla de
levante, se abrieron “recientemente” cuatro ventanales que son los
únicos de todo el castillo.
Tronera en la torre izquierda del muro norte |
Un jardín junto a la muralla oeste |
En la esquina inferior izquierda del
muro que mira hacia el este, existe una pequeña puerta, que debió cumplir la
misión de poterna, enmarcada en un arco de medio formado por grandes dovelas.
La poterna de la muralla de levante |
Hasta aquí todo lo que del castillo pudiste ver,
que de su interior nada viste porque la puerta estaba cerrada. Pero lees que apenas
queda algo de lo que dentro tuvo, porque entre las demoliciones y obras que se
hicieron para adaptarlo a las funciones de Casa Cuartel de la Guardia civil, y
las que recientemente se han realizado, se ha perdido prácticamente todo. Bueno,
sí, las torres mantienen sus pisos, sus escaleras de caracol y sus bóvedas; y
todo el espacio interior (miras una foto en la red y lo compruebas) lo
ocupa un moderno y excéntrico edificio que, imagino, iba a albergar el hoy
inexistente archivo-museo.
Y aunque sólo lo has paseado por su exterior, la
parada ha quedado justificada, la miel la has saboreado y el espíritu, una vez
más, se te ha elevado.
Nombre: Castillo de
Maqueda o de La Vela
Municipio: Maqueda
Provincia: Toledo
Ubicación: Sobre una
colina en un extremo del pueblo.
Tipología: Castillo
Época de construcción: finales del siglo X; a lo que hay que añadir posteriores
modificaciones y restauraciones. La realizada en el siglo XX no cuenta.
Estado: En muy buen
estado, restaurada en 2014. Pero no cabe duda que sería necesario un buen aseo.
Propiedad: Ministerio del
Interior
Uso: actualmente
ninguno (fue cuartel de la Guardia Civil y sede de la Agrupación de Tráfico).
Se ha pretendido convertirlo en Museo Nacional de
la Guardia Civil y sede del Archivo Histórico de dicho Cuerpo, para lo que se
realizaron obras para su acondicionamiento, concluyéndose las mismas pero sin
llegar a funcionar ni como museo ni como archivo. Actualmente está en venta.
Protección: Bajo la
protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la
Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
Fue declarada monumento histórico artístico mediante
decreto de 03-06-1931.
Visitas: cerrado, sólo es
accesible el exterior.
Otras cuestiones de interés:
El almenado del castillo de Maqueda
es similar al del castillo de San Silvestre en Novés, que también fue
construido por la familia Cárdenas. Dense una vueltecita por ése lugar.
No olvidar los restos de la muralla
de la población, que al fin y al cabo éste castillo era el alcázar, y que
envolvía toda la villa. Tuvo dos puertas y de ella nos quedan las torres de
Santa María o de las Campanas y la de la Vela, piedra y ladrillo; y también los
vestigios de la de las Infantas y, delante de la iglesia de Santa María, que
aquí es de los Alcázares, la Puerta Maestra.
Y en pocos kilómetros a la redonda,
más castillos, que este país está lleno de ellos.
Cómo llegar:
Fácil, muy fácil,
autovía A-5 (E-90), de Madrid a Extremadura, está junto a la carretera, la
mirada choca contra él.
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