martes, 5 de abril de 2022

Aznalcázar, Muralla urbana, Arco de Pescadería

En el Aljarafe, esa pequeña comarca sevillana lindante con la capital de Andalucía, sólo separada por el río Guadalquivir, se encuentra una pequeña localidad de apenas 4.500 habitantes que responde al sonoro y arábigo topónimo de Aznalcázar.
Se sitúa en una cota más alta que poblaciones vecinas, y en lo más alto tuvo una pequeña fortaleza de la que apenas quedan restos en un espacio reconvertido en parque público.
Esa fortaleza fue árabe, pero bien pudo estar cimentada sobre restos romanos e incluso anteriores —la Lontigi u Olontigi celtíbera—. Algunos, incluso se aventuran a situar aquí Tartessos, pero bueno, allá cada uno.
Los árabes la llamaron Hisn al Qasar, o sea, la fortaleza del alcázar, y fue centro administrativo y jurídico de diversas poblaciones aljarafeñas pertenecientes a la cora de Isbilya.
Azanalcázar fue reconquistado por los cristianos en 1252, junto con el resto de las poblaciones del Aljarafe y una vez controlada la ciudad de Sevilla. En el repartimento que se hizo de las nuevas conquistas, la población fue adjudicada a Sevilla, por lo que compartió con ella fueros y derechos.
El Arco de Pescadería, extramuros. 

 












El arco, antes de su restauración.
Lo que queda de la muralla.

LA MURALLA:

Junto con un pequeñísimo resto de un lienzo de la muralla que se conserva en la calle Miguel de Cervantes esquina con Ramón y Cajal, lo único visible de lo que fue la muralla de Aznalcázar es el llamado Arco de Pescadería, o el Arquillo, que fue puerta de acceso a la villa.

Sus sucesivas reformas y adaptaciones para otros usos, han borrado totalmente su origen, que fue almohade y está datado, al igual que la muralla que rodeó la población, a mediados del siglo XII. Por lo que hemos de suponer que fue una puerta en recodo y seguramente bajo una torre, con acceso de doble quiebro. En su interior se conservan los arcos de herradura que conformaban el quiebro del acceso.


El aspecto actual, con entrada y salida directa, se debe a la reforma que supuso la construcción del pósito municipal, hacia el siglo XVIII, sobre la puerta.

A finales del siglo XIX, principios del XX, se acondicionó como puesto de la Guardia Civil, anexando otras edificaciones.

Actualmente la puerta está totalmente recuperada como pequeño espacio cultural y expositivo, habiéndose recuperado las fábricas de ladrillo de sus muros y los arcos de herradura almohades.

Mi Compañía bajo el arco.

No olvidar que aquella muralla queda representada en el escudo municipal de la villa, que sostiene una torre de oro.






RESUMIENDO:

Nombre:     Muralla de Aznalcázar, Arco de la Pescadería
Localidad: Aznalcázar
Municipio: Aznalcázar
Provincia:   Sevilla

Tipología: Recinto fortificado, puerta.
Época de construcción: mediados del siglo XII.
Estado: En buen estado. Ha sido restaurado recientemente, entre los años 2008 y 2011.

Propiedad: Pública, ayuntamiento de Aznalcázar.
Uso: Recoge un espacio cultural.
Visitas: libre, forma parte de una calle de la villa.
Protección: Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 de 25 de junio sobre el Patrimonio Histórico Español.
Está declarado Bien de Interés Cultural desde 1985.

Clasificación subjetiva: 2, o sea, que si se pasa cerca y se va con tiempo pues se acerca uno a verlo. Es decir, que se incluirá en una ruta de viaje pero no pasa nada si luego no se visita.
Cómo llegar:  Desde Sevilla por la A-49 dirección Huelva, naturalmente. Salida nº 16 Benacazón, y desde aquí por la A-473 dirección Aznalcázar.

martes, 15 de marzo de 2022

Mijas, torre de la Cala de Mijas



Son varios los nombres, como no podía ser menos, con los que se conoce a esta torreo: torre de la Batería, de la Batería de la Cala del Moral o torre Vieja de la Cala del Moral —ojo, no confundir con la Cala del Moral, población perteneciente a Rincón de la Victoria, también en la provincia de Málaga—. o más comúnmente Torre de la Cala de Mijas. 
Se encuentra, como dice su nombre, en la Cala de Mijas, muy cerca del mar y casi escondida entre calles y edificaciones que la rodean. Aunque aún mantiene despejada su fachada principal que mira a la playa de la que la separan escasos metros.


Ésta es una de las cuatro torres que se levantan en el término municipal de Mijas —además de la de Calahonda, la torre Nueva y la de Calaburras—, y como ésas y tantas otras de la costa mediterránea, ésta también fue construida en el siglo XVIII. Existe documentación que la data en 1773 —aunque también se atribuye su construcción hacia 1760— y en la que se la acreditaba como apta para dos cañones de 16 o 24 libras. Su finalidad, ya es sabido, fue la defensa de la costa contra ataques foráneos de piratas africanos y europeos, y la vigilancia y control del contrabando.
En 1821, su estado ya sólo admitía cañones de 8 libras, pues necesitaba obras de reparación urgentes y de consideración. Curiosamente, en 1830 se la menciona como “…una torre circular de 11 varas de diámetro y cerrado por un pequeño frente de fortificación de 13 varas y media de altura…”, muy lejos de su aspecto actual. La guarnecían, por entonces, diez hombres: un cabo, seis soldados de infantería y tres torreros; uno de los torreros siempre permanecía de guardia, mientras que los otros dos eran enlaces con las torres más cercanas.

Nota informativa:
1 vara era igual a tres pies y a 36 pulgadas, o sea, igual a 0’835905 metros. Por lo que la torre en cuestión tenía 9’20 metros de diámetro.

Fachada sur, la que mira al mar.

Hacia 1849 ya se encontraba muy deteriorada y no se aconsejaba su mantenimiento. A pesar de ello, fue reparada y en 1857 se encontraba en perfecto estado. Desde entonces nunca más estuvo artillada.
A pesar de aquella reciente restauración, fue desmantelada y dejada sin uso en 1860.
Durante el siglo XX fue utilizada como vivienda, para lo que se le abrió una puerta a nivel de calle y una ventana en la dependencia que había sido utilizada como depósito de municiones. Después fue adquirida por el Ayuntamiento de Mijas y se adaptó para su actual uso como museo.

Fachada este.

Fachada oeste.


LOS DETALLES:
Es ésta una torre de las denominadas de pezuña, es decir con planta de herradura. Esta planta está delimitada por un semicírculo prolongado con dos espolones oblicuos, dos pequeños baluartes que forman un hornabeque en su fachada posterior. Su perímetro exterior ronda los 35 metros y su altura es de 10’85 metros.
Está construida en mampostería —a cal y canto—, con ladrillos en algunos elementos como son las esquinas en ángulo, los huecos —jambas, dinteles y aspilleras—, las bóvedas de las estancias, las torrecillas del terrado y la gola del antepecho.

Fachada trasera; arriba a la derecha, el acceso original.

Su entrada estuvo en la fachada trasera, en la pared interior del espolón de poniente, en un hueco situado a unos seis metros de suelo y que hoy está convertido en una ventana; a ella se accedía mediante una escala de cuerdas. Frente a esta entrada, en el espolón de levante, unas aspilleras situadas a mitad de la escalera que sube al terrado, la protegían. En el espolón derecho también se abren aspilleras, a poniente y al norte, alrededor de un espacio para un vigilante junto al zaguán de entrada.
Esta entrada lleva a un pequeño vestíbulo desde el que, por una corta escalera, nos lleva a la primera planta de la torres, una gran sala semicircular, bien iluminada mediante dos ventanas que se abrían a cada una de sus fachadas laterales. Contaba esta sala con chimenea en su testero norte —tanto para calentar la estancia como para hacer señales de humo en situaciones de alarma—, junto con otros elementos de servicio, como una alacena, hornacinas para almacenaje y un retrete. Un agujero en el centro de la dependencia servía para subir las municiones y otros materiales que se acopiaban en la planta baja. La cubre una bóveda de ladrillo.

Fachada trasera con los dos baluartes; en el centro la entrada actual.

En el espolón este del hornabeque, se dispone la escalera que sube a la terraza. Ésta está rodeada de un antepecho sin almenas —barbeta—, excepto en el lado norte donde se levantan dos torretas aspilleradas sobre los baluartes del hornabeque, de 2’40 x 2’30 y 2’40 de alto. Ambos se cubren con tejado de tejas curvas.
A la planta baja —que no estaba comunicada con el exterior— también se accedía mediante una escalera de fábrica situada en el espolón de poniente, y presentaba dos dependencias: la primera de planta semicircular era el almacén de las municiones, la pólvora y otros elementos inflamables como paja y leña; y la segunda, en el espolón del este, almacenaba materiales y útiles diversos.
El agujero dispuesto en esta bóveda  era el único hueco por el que penetraba la luz al sótano.
Al igual que la bóveda de la planta superior, la de ésta también es de ladrillo,
Actualmente se accede a esta planta baja mediante una puerta que se abrió en su cara norte, a la cota de calle, en el centro del hornabeque, con el fin, es evidente, de facilitar la entrada a los visitantes.

La Compañía ante la puerta actual.

RESUMIENDO:

Nombre: torre de la Batería, de la Batería de la Cala del Moral, torre Vieja de la Cala del Moral, o simplemente torre o torreón de la Cala de Mijas.
Localidad: Cala de Mijas.
Municipio: Mijas
Provincia: Málaga

Tipología: Torre costera artillada.
Época de construcción: siglo XVIII, en 1773; aunque también se la data en 1760. Fue restaurada en los años 90 del pasado siglo.
Estado: En muy buen estado de conservación, gracias a su restauración y al uso continuado que se le da.
Propiedad: Pública, del Ayuntamiento de Mijas; la gestión de su uso y visitas está cedido a una ONG.
Uso: Turístico y cultural: es la Oficina de Turismo de la Cala de Mijas, además de Sede del Centro de Interpretación de las torres Vigía.
Visitas: abierto al público en horario establecido, que no coincidió con la tarde en que anduve por allí. Cuando paseé por aquel lugar, enero 2022, la torre estaba cerrada.
Protección: Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 de 25 de junio sobre el Patrimonio Histórico Español.
La Junta de Andalucía otorgó reconocimiento especial a los castillos de la comunidad andaluza en 1993.

Clasificación subjetiva: 2, o sea, si se pasa cerca y se va con tiempo pues se acerca uno a verlo. Es decir, que se incluirá en una ruta de viaje pero no pasa nada si luego no se visita.
Otras cuestiones de interés: Sin duda alguna, el entorno. El paseo marítimo y la próxima playa le dan un gran valor a la torre, como a todas las torres costeras que, por cierto, abundan en la costa de Málaga.
Cómo llegar:

martes, 1 de marzo de 2022

Torremolinos, torre de Pimentel o de los Molinos

Incontables son las veces que he andado por Torremolinos. Las mismas veces que he paseado por la calle San Miguel, tal vez la más popular y conocida de toda la ciudad. Y sin embargo, a pesar de mi afición/obsesión por los castillos y similares, apenas si he reparado en esta torre que hoy me ocupa. Siempre han sido paseos de consumo, nada culturales; y es que Torremolinos creo que da para lo que da, y no para otra cosa más.
Pero sí la he visto. He visto la torre de los Molinos, o torre de Pimentel —que de los dos los nombres se la denomina—, y creo que seré de los pocos, pues casi nadie que la mire, si es que la miran, habrá reparado en ella. 
Decía que la he visto cuando, al final de la comercial calle de San Miguel, he bajado por el serpenteante camino que es la Cuesta del Tajo hasta la playa del Bajondillo; y luego otra vez, de vuelta, a la más céntrica calle de Torremolinos.

Sin embargo nunca la había fotografiado, ni siquiera me había parado ante ella más de cinco minutos. Considero tal acto, tantas veces reiterado, un pecado que hoy, al escribir esto, dispongo a perdonarme. Voy con ello.

Casi oculta, desde la playa.

LA TORRE:

La torre de los Pimentel es la torre que da nombre a la población, pues también es llamada torre de los Molinos, y de ahí el topónimo de la ciudad, Torremolinos. Parece evidente.
Se construyó allá por el 1300, durante el período nazarí —siglos XIII-XV—, para formar parte de la red de torres atalaya que los árabes habían levantado como defensa de la costa del reino de Granada y protección de los numerosos molinos de los alrededores. Por eso se eligió esta ubicación: la parte más alta de un escarpado acantilado que garantizaba buena visibilidad del mar y difícil accesibilidad por el atacante.
Antes de ser reconquistado el territorio, la torre era llamada de los Molinos, y también, tiempo después, en una ordenanza de 1497 donde así se la nombra y se le asigna una guarnición propia, para pasar poco después a ser denominada, de Pimentel, en recuerdo de uno de los nobles —tal vez Juan Pimentel, maestre de la Orden de Alcántara; o del conde de Benavente, Rodrigo de Pimentel— que acompañaron a los Reyes Católicos en la toma de Málaga y que figuraba en el repartimento de esta ciudad y su comarca. Sin embargo, nunca llegó a tomar posesión de las propiedades otorgadas por los Reyes Católicos.

Desde la Cuesta del Tajo.

La torre siguió cumpliendo su cometido —defensa y vigilancia de la costa, y protección de los numerosos molinos existentes: el del Rosario, del Pato, de la Cruz, del Peligro, y otros muchos— durante siglos, alterando y modificando sus elementos para adaptarlos a los distintos usos bélicos. Incluso en el siglo XVI se dice que fue también utilizada como molino. A partir de esa época, se fue creando un pequeño núcleo urbano a su alrededor, germen del actual Torremolinos.
En agosto de 1704, George Rooke, almirante inglés, decidió hacer aguada en Torremolinos antes de atacar Málaga, previa destrucción de los molinos del contorno y así debilitar el abastecimiento a la capital. Recordemos que un mes antes, este elemento nos había arrebatado, para siempre, Gibraltar.
En 1748, en un mapa del Marqués de la Ensenada, ya figuraba el topónimo de Torre Molinos para denominar a la población.





LOS DETALLES:

Como obra musulmana que es, fue construida en tapial/adobe, además de ladrillos en esquinas, verdugadas y huecos exteriores que fueron enfoscados, así como en arcos y bóvedas. La fecha de su datación está bastante clara, pues además de los materiales utilizados y la pequeña escarpa de apenas 28 cm., permiten afirmar que se levantó a finales del siglo XII o principios del XII, cuando aún las armas pirobalísticas no habían hecho su aparición.

La torre se eleva unos 12 metros de altura, y se apoya en una base sólida de roca viva. De planta rectangular, sus lados miden 7’20 x 6’10 metros en su arranque, y 6’63 x 5’05 metros en la planta de la terraza, por lo que se puede decir que es ligeramente troncocónica, aunque visualmente no se aprecie.
En sus caras norte y sur se observan —esto lo he leído, porque observar, lo que se dice observar, no lo he observado— unos recrecidos que recuerdan a pequeños revellines, posiblemente añadidos siglos después de su originaria construcción. Estos lados son los más pequeños de la planta por lo que esa orientación, la norte-sur, es el eje mayor de la torre.



La torre está dividida en tres cuerpos, siendo totalmente macizo el inferior. El acceso se realizaba a través de un hueco, cobijado por un arco de ladrillo, practicado a la altura de la primera planta, en su cara oriental, mediante una escala de cuerda que se recogía como medida de protección. Esta entrada lleva a una sala de 5’00 x 4’10 y 3’18 metros de altura, dividida en dos espacios desiguales mediante un gran arco que soporta la planta superior. La sala más pequeña dispone de una ventana orientada al mar.
Una estrecha escalera, de unos 70 cms. de ancho y cubierta por una bóveda de cañón de ladrillo, se adosa a las caras norte y oeste, comunicando esta primera planta con la siguiente, y desde ésta hasta la terraza.

La segunda planta se divide en tres estancias, pequeñas, separadas por arcos de ladrillo macizo. El espacio más pequeño es la meseta de la escalera que distribuye a las otras dos salas que servían como estancias para la guarnición. La altura de esta planta es de 2’63 metros y está cubierta por una bóveda de cañón dividida por arcos fajones.

La terraza, a la que se accede por su ángulo suroeste, mide 5’63 x 4’55 metros y conserva su pretil, sin almenas, por lo que ha quedado reducido a unos 90 cms, de altura.

La Compañía al final de la calle San Miguel


RESUMIENDO:

Nombre: torre de Los Molinos o de Pimentel
Localidad: Torremolinos
Municipio: Torremolinos
Provincia: Málaga

Tipología: Torre atalaya costera.
Época de construcción: siglo XIV, en 1300.
Estado: ruina progresiva o consolidada, según el grado de optimismo con que se la mire. en En su interior, deterioro total.
Propiedad: Pública, del Ayuntamiento de Torremolinos.
Uso: Ninguno. Si acaso como hito/punto final a la calle San Miguel e inicio de la cuesta del Tajo hacia la playa.
Visitas: Cerrada al público, su estado no permite las visitas. Se habla de la existencia de un proyecto de rehabilitación a fin de ponerla en valor.
Protección: Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 de 25 de junio sobre el Patrimonio Histórico Español.
Está declarada bien de Interés Cultural.
La Junta de Andalucía otorgó reconocimiento especial a los castillos de la comunidad andaluza en 1993.

Clasificación subjetiva: 2, o sea, si se pasa cerca y se va con tiempo pues se acerca uno a verlo. Es decir, que se incluirá en una ruta de viaje pero no pasa nada si luego no se visita. La cuestión es que su ubicación obligará siempre a mirarla; siempre que se vaya a Torremolinos, claro, porque el paseo por la calle San Miguel es obligatorio.
Otras cuestiones de interés: Con respecto a la torre, ninguna cuestión interesante más. Tal vez pasear hasta la playa bajando la Cuesta del Tajo y tomar algo por el camino. La vuelta ya es otra historia.
Cómo llegar:

martes, 22 de febrero de 2022

Serpa, muralla urbana

Cuando definitivamente Serpa queda en poder de los cristianos tras su conquista por parte del rey D. Dinis en 1295, la villa estaba rodeada por unas murallas que encerraban una superficie de poco más de dos hectáreas. Este rey las amplía considerablemente, hasta las seis hectáreas y media, contando por entonces con tres puertas: la de Beja orientada a poniente, la de Moura cerca del ángulo nordeste de la muralla, y la de Sevilla en el este, hoy desaparecida.

La villa de Serpa desde el sur.

En el siglo XVII, durante las obras de ampliación y refuerzo llevadas a cabo por el ingeniero francés Nicolau de Langrés en el contexto de la Guerra de Restauración, se abrieron dos puertas nuevas, la de Corredoura y la Porta Nova. Estas dos últimas también han desaparecido, lo que añadido a la poca información que sobre ellas he encontrado, me resultará difícil comentarlas. Igualmente se levantaron algunos baluartes que hoy no son accesibles por estar ocultos por edificaciones y en proceso de excavación. Estas obras, al igual que las que se realizaron en otras tantas plazas durante aquella época, marcaron el punto de inflexión entre los castillos medievales y las fortificaciones de la era Moderna, más eficaces militarmente a las nuevas artes de la guerra.

Pero a pesar de la ausencia de aquellas tres puertas, es imposible no sorprenderse ante la visión que producen la casi cerrada cerca de Serpa, que en su interior recoge abigarradas calles, plazas e iglesias; arquitectura popular que contrasta con singularidades como el acueducto de la muralla oeste que sirvió para abastecer de agua al cercano palacio de los Condes de Ficalho. Este palacio fue mandado construir por Francisco de Melo, alcalde mayor de Serpa, en los últimos años del siglo XVI, y terminado por sus hijos Pedro, que fuera gobernador de Rio de Janeiro y António Martim, obispo de Guarda. 



Lienzo de muralla en Rua doctor Antonio Mendoça.

 

LOS DETALLES:

La muralla rodea un espacio de forma casi cuadrangular y, como ya he dicho, una superficie de unas seis hectáreas y media.

La Puerta de Beja, extramuros.

Detalle de la puerta.

Actualmente sólo dos puertas quedan de las cinco que llegó a tener. En el lienzo de poniente y centrada en él, se abre la Porta de Beja, llamada así —era costumbre nombrar a las puertas según el camino que de ella partía — porque en ella se iniciaba la senda que llevaba a esa ciudad. La puerta, situada en un estrecho espacio, está flanqueada por dos potentes cubos almenados y rematados en pirámides truncadas sus merlones; aquellos son de planta semicircular, ejecutados con sillarejos; sin embargo, la puerta, de traza apuntada y cuidada sillería, se enmarca en un paramento también ejecutado con sillares. Sobre ella, uno de los arcos del acueducto realza su sobriedad.

La puerta de Beja desde el interior de la villa.

A la izquierda de la puerta sobresale una potente torre cuadrada, de uno de cuyos vértices exteriores se prolonga un pequeño muro con un arquillo; pudiera ser, y es una aventura mía, lo que queda de un antemuro y un portillo de acceso a la liza. Más adelante un cubo semicircular y el volumen del palacio de los condes. Más adelante, justo antes de la esquina noroeste, se abre una puerta de la que no encuentro ninguna referencia escrita, pero que estar, está allí.

Puerta de Moura, extramuros.


La misma puerta pero ahora intramuros.

En el lienzo norte, entre el castillo y la esquina nordeste, se encuentra la Porta de Moura, así denominada por la misma razón que la anterior, que en este caso se refiere a la ciudad de Moura, situada hacia el norte. Es de idénticas características a la anterior, pero de volúmenes ligeramente más reducidos. En este caso, los cubos están desmochados.

Gran parte de la muralla, que como las torres de flanqueo y puertas está ejecutada con sillarejos, mantiene su almenado; como también un parapeto en su adarve, construido probablemente durante las reformas introducidas por Nicolau de Langrés. De esas reformas son fruto las numerosas aspilleras que se abren en los lienzos y torres.


El postigo de la rua dos Cavalos extramuros e intramuros, respectivamente.


Mi Compañía atravesando el postigo de la Rua Sao Paulo.

Nota heráldica:

Como tantos otros municipios portugueses, éste también ostenta en su escudo un castillo, en este caso sobre campo de azur. Aunque el motivo principal —mueble en heráldica— es una sierpe alada y nudada de plata, con el vuelo alzado a ambos lados, surmontada de un castillo de plata aclarado de sable. Al timbre, corona mural de villa. Por lema "Notável vila de Serpa".




RESUMIENDO:

Nombre:       Murallas de Serpa.

Localidad:   Serpa

Municipio:  Serpa.

Distrito:        Beja

Región:          Alentejo (Bajo Alentejo)

País:              Portugal.

 

Tipología:    muralla urbana

Época de construcción:  Siglo XIII, reformas en el siglo XVII.

Estado: En buen estado todo lo que aún se conserva, faltan tramos en los lados de levante y sur.

Propiedad: Pública

Uso:

Visitas: Totalmente libre y recomendable, se visita paseando por la ciudad.

Protección:

 

Clasificación subjetiva: 2,

Otras cuestiones de interés: Integrado en el paño oeste de la muralla —realmente lo está soportando— se encuentra el acueducto que, formado por una sucesión de arcos de medio punto, llevaba el agua desde un pozo existente en el ángulo suroeste y extraída mediante una noria, hasta el palacio de los Condes de Ficalho, en el lado noroeste de ese lienzo, pasando por encima de la Puerta de Beja.

Cómo llegar:

 

Coordenadas:

37.9447489418729, -7.597351617903172

martes, 15 de febrero de 2022

Serpa, castillo de Serpa

Estamos en el Bajo Alentejo, en el distrito de Beja. En la orilla izquierda del Guadiana, a la derecha mirando el mapa, y a media hora de la frontera con España en Rosal de la Frontera, Huelva, está Serpa, preciosa ciudad amurallada que se levanta sobre una suave elevación del terreno, como suaves son también las colinas que la rodean. Una ciudad que sorprende, recogida en su cerca; y dentro de la muralla, su castillo, en el punto más alto de la villa, a doscientos treinta metros sobre el nivel del mar.

La característica puerta del castillo de Serpa.

EL LUGAR:

 

Cuando los romanos aparecieron por aquí, lo que entonces era Serpa ya estaba habitado, pero éstos impulsaron su economía, como no podía ser menos en ellos. Después vinieron los pueblos del norte, visigodos y demás, y al poco de que los musulmanes pisaran la Península, fortificaron la población, llamándola Scheberim.

Fue tomada por los cristianos en más de una ocasión: la primera en 1166, por don Alfonso Henriques —personalmente la conquista fue realizada por Geraldo Sem Pavor, Gerardo sin miedo, algo así como el Cid portugués—, pero veinticinco años después, en 1191, una ofensiva almohade al mando de Abu Yaacub Yusuf, recuperó casi todo el territorio al sur del río Tajo, incluida Serpa, y siendo sólo Évora la única localidad, en todo el Alentejo, que mantuvieron en su poder los cristianos. Como curiosidad, o casualidad, decir que este señor fue gobernador de Isbiliya (Sevilla), y durante su mandato en la ciudad, mandó construir la nueva mezquita mayor y su alminar, la actual Giralda.

En 1232, fue el rey Sancho II —de Portugal, claro—quien devolvió la región a la soberanía portuguesa, con la ayuda de la Orden de Santiago, bajo el mando de su maestre D. Pai Peres Correia.  Aún vendrían disputas jurídicas, que no bélicas, por su propiedad por parte de Alfonso X el Sabio, terminando esas cuestiones en 1271 con la entrega de la ciudad a la corona de Castilla.

Definitivamente fue don Dinis quien la recuperó en 1295, pero por razones dinásticas: éste era hijo de Alfonso III de Portugal, casado con Beatriz, hija de Alfonso X de Castilla, la cual aportó el dominio de la ciudad a la dote matrimonial. De esta manera la ciudad volvía a manos portuguesas.

D. Dinis reconstruyó y amplió el castillo, rodeó la ciudad de las actuales murallas y le concedió su primer fuero, en el que se incluían idénticos privilegios a los de la ciudad de Évora. En esas obras participó la Orden de Avís, aportando un tercio de las rentas de sus iglesias de Moura y Serpa.

Castillo y murallas de Serpa, según Duarte de Armas, del Libro de las Fortalezas, 1509.

En
1513, el rey Manuel I concede a la ciudad una nueva carta foral, cediendo la villa y el castillo a su hijo el infante D. Luis.

Durante la crisis sucesoria de 1580, la ciudad fue ocupada por tropas españolas al mando de Sancho Dávila. Fue recuperada por don Juan IV ya en el contexto de la Guerra de Restauración, quien mandó ejecutar obras para modernizar el castillo y adaptarlo al uso de la artillería, encargando las obras al ingeniero francés Nicolau de Langres. Las obras no se terminaron y volvió a ser ocupada por tropas españolas en 1707, al mando del duque de Osuna. Casualmente, una explosión en el polvorín situado en una de sus torres, hizo que los españoles abandonaran la ciudad.

Terminada la Guerra de Restauración, con feliz final para los portugueses, el castillo perdió su utilidad militar siendo paulatinamente abandonado. A finales del siglo XIX se encontraba en un avanzado estado de ruina, sobre todo debido a deslizamientos de tierra producidos en 1870.

Las fortificaciones de Serpa, castillo y cerca urbana, formaron parte activa de la defensa de Portugal en sus contiendas con España, siendo una pieza importante en la línea conformada junto a los castillos de Noudar, Moura y Mértola.

La torre del Reloj.


EL CASTILLO, DETALLES:


El castillo se encuentra situado al norte de la villa, intramuros, adosado a la cerca que, en ese lado discurre zigzagueante. El resto de sus muros se adosan a edificaciones del caserío, lo que hace que las obras que se realizaron a finales del siglo XVII por Langres estén ocultas.

Actualmente el recinto del castillo, de planta ligeramente cuadrangular, es algo menor al primitivo, pues antiguamente quedaban en su interior la actual iglesia de Santa María y la torre do Relogio, que fue torre del castillo.

Mi Compañía accediendo a la barbacana del castillo.

Puerta del castillo al fondo.


Torre de flanqueo en la puerta del castillo.

Su acceso, a través de una estrecha calle flanqueada por viviendas, está en el lado sur, protegido por una barbacana semiderruida —su aspecto impone algo de temor al visitante: un gran bloque, restos de una torre, parece que va a caer sobre la cabeza del turista—.

A continuación, está la puerta de entrada, propiamente dicha, pequeña, bajo un arco rebajado, que da paso al Patio de Armas en el que aún se conserva un aljibe con brocal.

Junto a la puerta, en el lienzo sur, se encuentra una escalera por la que se llega al adarve y a las dos torres que flanquean y defienden la puerta: una semicircular situada en el centro del muro y otra cuadrada en el ángulo suroeste. Ambas torres están aspilleradas en su parte superior.

En la cortina norte existe otra escalera que lleva al adarve de esa zona, no teniendo esa muralla ninguna torre que la refuerce.

Todos los lienzos están almenados, rematándose los merlones con prismas a dos aguas. Los adarves disponen de parapeto —paradós— interior, posiblemente añadido durante las reformas de Langrés.

El adarve del castillo se une al tramo norte de la muralla de la villa, al que está adosado, pudiendo acceder a la cerca urbana desde el mismo castillo.

La torre del Homenaje, de planta rectangular, ocupa el ángulo sudeste del castillo. Se encuentra cerrada al público,

Todo el edificio está construido en una mampostería muy regular y cuidada, casi aparejada, presentado sillares en las esquinas de las torres y otras zonas muy puntuales.

Adosadas a sus muros sur y oeste existen unas dependencias de construcción moderna, sin interés ni conexión histórica.

Aljibe en el Patio de Armas. También un ascensor.

Torre del Homenaje.
Edificaciones modernas en el Patio de Armas.

   



RESUMIENDO:

 

Nombre: Castillo de Serpa

Localidad: Serpa.

Municipio: Serpa

Distrito: Beja.

Región: Alentejo —Bajo Alentejo—.

País: Portugal.

Escudo de Portugal sobre la puerta del castillo.

 

Tipología: Castillo.

Época de construcción: finales del siglo XIII, sobre otro anterior, árabe. Posterior ampliación y adaptación en el siglo XVII.

Estado: Se encuentra en buen estado conservación, lo que se conserva. Actualmente tratan de recuperar las obras (revellines y baluartes) realizadas por Langres y que han quedado engullidas por las casas que lo rodean.

Protección: Es Monumento Nacional desde 1954 (decreto de 30 de enero), y conjunto de Interés Público desde 2011.

Propiedad: Pública, municipal.

Uso: turístico.

Visitas: Cuando lo visité, septiembre 2021, el acceso era libre, aunque por el poco tiempo del que dispuse —estaban a punto de cerrar—, no pude pasearlo con tranquilidad (menos mal que no pagué nada).

 

Clasificación subjetiva: 4, No perdérselo bajo ningún concepto, o lo que es lo mismo, hay que verlo antes de morir. Pero más que por el castillo, por el conjunto, cerca, castillo y villa.

Otras cuestiones de interés: toda la villa intramuros, con sus calles empedradas, la 
muralla urbana, y el acueducto del siglo XVII que abastecía el palacio de los condes de Ficalho. Pero eso irá en la siguiente entrada.
Hacia el sur de Serpa se extiende el Parque Natural del Guadiana, río que discurre al oeste de la ciudad, a unos seis kilómetros en línea recta, por lo que considero incluir esta villa en mi ruta del río Guadiana.
No olvidar la comida, sobre todo el queso.

Cómo llegar:



Coordenadas:

37.9447489418729, -7.597351617903172