sábado, 9 de marzo de 2024

Ávila dispara el precio por subir a la muralla

Leído por ahí:
Cosas que pasan, o lo que algunos escriben y me gustaría haberlo hecho yo.
Esta subida de precios no me afecta; visité la ciudad el pasado enero, y creo que de volver no subiría a la muralla, mis rodillas no me lo permitirían.
De aquella visita:


Ávila dispara el precio por subir a la muralla
Los turistas que visiten la ciudad tendrán que pagar un 60% más para acceder al monumento


Redacción
Valladolid
20.02.2024
Los turistas que visiten Ávila tendrán que pagar un 60% más por subir a la Muralla si este viernes el Pleno del Ayuntamiento aprueba la nueva ordenanza turística, ya que el precio, en la entrada general, pasaría de los cinco euros actuales a los ocho que se proponen . La nueva Ordenanza Fiscal Reguladora de la Tasa por la Prestación de Servicios y Realización de Actividades del Área de Turismo y Patrimonio recoge un aumento medio del 71% en todos los precios relacionados con los servicios turísticos municipales. La Comisión Informativa de Hacienda dictaminó favorablemente, con el voto a favor de Por Ávila, la abstención de Vox, y el voto en contra del PP y del PSOE. De mantenerse en el Pleno esta votación, entrarían en vigor los nuevos precios de entrada a varios monumentos, con subidas que van desde un 42,8% a un cien por cien en determinados casos. Este incremento afectaría únicamente en algunos casos a los visitantes y turistas, ya que los empadronados en Ávila capital y provincia tienen la entrada gratis en esos monumentos.
La entrada general al principal monumento de la ciudad, que el año pasado recibió 293.300 visitas , pasará a costar ocho euros . La entrada reducida pasaría de los 3,5 a los cinco euros . Asimismo, el precio de la entrada para presenciar las visitas teatralizadas nocturnas suben, tanto en su carácter general como reducida, un 100%, con lo su coste pasa de seis a 12 euros , y la reducida, de cuatro a ocho , según informa Ical.

https://www.diariodecastillayleon.es/castilla-y-leon/240220/38965/avila-dispara-precio-subir-muralla.html

martes, 5 de marzo de 2024

El Barco de Ávila, castillo de Valdecorneja

Nombre: Castillo de Valdecorneja o del Barco de Ávila.
Localidad: El Barco de Ávila
Municipio: El Barco de Ávila.
Provincia: Ávila
Tipología: Castillo
Época de construcción: siglos XII-XIV.

Situación:
El castillo de Valdecorneja está en El Barco de Ávila, un lugar que puede y debe vanagloriarse de antiguo. Ya los romanos se instalaron en un castro que los vetones habían construido tiempo antes en la colina que domina la población, reconstruyéndolo, evidentemente; y lo comunicaron con su vía de la Plata mediante un puente sobre el Tormes.
Unos siglos después, los musulmanes pueblan el lugar y hacen que estas tierras vivan una etapa de esplendor, gracias a la agricultura. A esa situación, la del esplendor, también ayudó la presencia de una comunidad judía, que fue la encargada de realizar trabajos artesanales y artísticos.
Tras su reconquista, el rey Alfonso VI (1040/1109) creó el señorío de Valdecorneja y se lo donó a su hija Urraca (Urraca I de León), casada con Raimundo de Borgoña, a fin de que repoblaran el lugar.
Recibió de Alfonso VIII, el de las Navas, un Fuero propio que, por cierto, fue robado por los franceses en su retirada al finalizar la Guerra de la Independencia. Este fuero establecía, entre otros derechos y deberes para con autoridades y vecinos, el de culto, además de fijar sanciones para algunos actos y acciones.
El señorío de Valdecorneja, junto a otros pueblos de la comarca, fue donado por Enrique II de Trastámara, a principios del siglo XIV, a la casa de los Álvarez de Toledo —en concreto al I Duque, García Álvarez de Toledo y Enriquez, 1424/1488—, que convertiría la población en su segunda morada, con lo que fue ganando en importancia.
De este pueblo partieron muchos hacia América tras el descubrimiento. El primero, dicen, fue un tal Juan del Barco que ocupó plaza en la Santa María. Pero tal vez sea esto sólo una leyenda que juegue a favor de la historia del pueblo: es fácil pensar que por entonces muchos se “apellidaran” según su profesión, y del Barco suena a uso corriente. De hecho, hay documentos que nos hablan en el segundo viaje de Colón, a bordo de la Gutierre, de otro barcense llamado Antón del Barco; y en la Niña, o sea la Santa Clara, nuevamente otro Juan del Barco.
Anécdota: El Barco de Ávila fue fin de una etapa en el viaje que el emperador Carlos realizó hasta Yuste, en concreto el día 10 de noviembre de 1556, permaneciendo en la villa unos días.
En la división provincial de Javier de Burgos, de 1833, El Barco de Ávila quedó incluido en la provincia de Ávila; antes lo había estado en la de Salamanca.
El castillo desde la orilla izquierda del río Tormes.
Datos históricos:
El castillo se encuentra situado en el punto más elevado de la población, dominando el río y el viejo puente. No en vano es el mismo lugar que eligieron musulmanes y romanos; y antes, vetones. El no haber cambiado en toda la historia de ubicación denota la idoneidad del lugar.
El primitivo castillo fue construido en el siglo XII por Raimundo de Borgoña, y reconstruido en el XIV. La fisonomía actual se debe a las obras realizadas por el III duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, que estableció en él su segunda morada. Sin embargo, enseguida se les hizo pequeño y falto de comodidades, pues su construcción siguió patrones puramente militares y no palaciegos, por lo al poco tiempo se prescindió de su uso.
Como no pudo ser de otra manera, durante la invasión francesa de 1808 fue ocupado por tropas invasoras, las cuales no tuvieron mucho miramiento con él, produciendo graves deterioros, que se agravaron posteriormente con el expolio de piedras, e incluso elementos completos —columnas, arcos, y hasta una puerta completa—, para su uso en construcciones en el pueblo.
Entre los años 1851 y 1904, al igual que muchos castillos españoles, fue utilizado como cementerio, lo que provocó un cierto “desprecio” al edificio, a la vez que un considerable deterioro, ya que se demolió toda edificación interior y se abrieron huecos en los muros
En la actualidad se encuentra en muy buen estado, tras las restauraciones de 1985 y 2004, conservando todo su perímetro y la torre del Homenaje.
Esquina sur.

Descripción, arquitectura y construcción:

El castillo, de marcado estilo gótico, es de planta cuadrangular y ocupa unos 1700 metros cuadrados. Los vértices del cuadrado, que se orienta a cada uno de los puntos cardinales, se rematan con torres de planta circular. La fortaleza tuvo foso y escarpa y, por lo tanto, puente levadizo; de eso nada queda, ni rastro.
La torre del Homenaje, de planta rectangular, parte en dos el lienzo sureste. En su fachada se abren una ventana geminada y más abajo una saetera. Entre esta torre y el torreón oriental, se encuentra la puerta principal de acceso. Ésta es de traza gótica: un arco apuntado de sillares. Sobre la puerta vemos una estrecha ventana cuyo dintel recuerda un arco trilobulado, pero de trazado recto.
En el resto de fachadas se abren poco huecos: en el suroeste, tres pequeñas ventanas de arco rebajado; en el noreste sólo algunas troneras; y en el noroeste, tres ventanas cuadradas más una geminada como la del lienzo opuesto, más otra puerta, más pequeña que la principal, también de arco ojival apuntado. 
El patio de armas, del que no queda nada, pues el interior del castillo está vacío, estuvo rodeado por una doble galería de arcos y columnas románicas, rematada con una crestería gótica. En su centro dispuso de un pozo.
Destaca sobremanera la sucesión de ménsulas trilobuladas que perimetra todo el edificio, lienzos y torres, que soportaba el almenado; a excepción de la del Homenaje que está desmochada, pero que hemos de suponer que también tuvo esas ménsulas. En el centro de cada uno de los lienzos, a excepción del de la torre del Homenaje, se sitúan unos pequeños garitones sobre los que se prolongan las ménsulas trilobuladas.
Puerta de acceso junto a la torre del Homenaje.
Fachada sureste, en el centro, la torre del Homenaje.

Fachada suroeste.
Puerta en la fachada noroeste.
Ventana geminada sobre la puerta de la fachada noroeste.
Uno de los tres garitones.
Esquina norte, de la que parte un lienzo de la muralla urbana.

Materiales: Todos sus muros están ejecutados con mampostería bien trabajada, incluyéndose sillares en las esquinas de la torre del Homenaje, en la formación de huecos y otros elementos. 

Estado: En buen estado de conservación tras las restauraciones de 1985 y 2004; conserva todo su perímetro (recinto exterior) y la torre del Homenaje. En el interior no hay ninguna edificación.


Bonita perspectiva del castillo.

Propiedad actual: Privada, pertenece a la Casa de Alba. Aunque en alguna web leo que es propiedad municipal.
Uso: Actos culturales.
Visitas: Cerrado al público —al menos así estaba cuando lo visité, y no había ningún aviso en la puerta que indicara lo contrario—, sólo se abre en eventos culturales.
Protección: Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 de 25 de junio sobre el Patrimonio Histórico Español.

Calificación subjetiva: 3, o sea, Se incluirá obligatoriamente en ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible en esta vida por visitarlo. Y es que su situación, y el núcleo urbano hacen muy atractiva una visita a ese lugar.
Otras cuestiones de interés: como no podía ser de otra manera, en este castillo también se tiene la leyenda del túnel, que en nuestro caso lo unía con la torre del Prado Cubo, al otro lado del río Tormes.
Cómo llegar:


Coordenadas:
40.3592753289974, -5.525125323832784




sábado, 2 de marzo de 2024

Arévalo, Ávila

Municipio: ARÉVALO

Provincia:   ÁVILA
Escudo:

Descripción:
“Las armas de la ciudad de acuerdo con el Real Despacho de Blasón en un documento firmado el 25 de enero de 1905 incorporan desde tiempo inmemorial a un «guerrero armado con casco, lanza y cota de mallas que sale de una fortaleza».
El escudo está orlado por los títulos de «Muy Noble», «Muy Ilustre» y «Muy Leal». Estos tres primeros fueron otorgados por el monarca Alfonso VIII en virtud a la participación en el año 1212 de sus milicias concejiles en la batalla de las Navas de Tolosa. Después en el año 1947 se le añadiría el título de Muy Humanitaria y la Gran Cruz de Beneficencia.”.  De arévalo.es
Se trata de un escudo español, cuadrilongo de base circular.
Sobre campo de plata, terrazado en sinople, medio castillo en su color, donjonado, almenado, mazonado y aclarado de sable, del que sale un caballero, armado, en su color.
Bordadura en gules y el lema «Muy Noble», «Muy Ilustre», «Muy Leal» y «Muy Humanitaria».
Acolada la Gran Cruz de Beneficencia.

Recurrencia:
Hemos de pensar que el castillo del que sale el caballero es el de los Zúñiga, pues no hay otro en la villa de Arévalo ni en su término.

Localización:
El castillo se levanta al norte de la población, justo sobre la confluencia de los ríos Adaja y Arevalillo que lo rodean por tres de sus lados.

Historia:
Lo mandó construir el primer Duque de Arévalo, Álvaro de Zúñiga y Guzmán,
en la segunda mitad del siglo XV, sobre los restos de la muralla levantada en el siglo XII, o de una torre ya existente.
Fue residencia de la reina Isabel en su infancia, y de su madre Isabel de Portugal, hasta su muerte. En él también residió durante su juventud, Ignacio de Loyola.
Los Reyes Católicos lo ampliaron y reformaron, adaptándolo a las nuevas técnicas artilleras.
Fue también prisión y escenario de enfrentamientos durante las guerras de Sucesión e Independencia.
Adquirido por el Estado a mediados del siglo XX, fue adaptado como silo de cereales. Hoy está restaurado y consolidado, siendo museo y lugar de celebración de actos oficiales.

Descripción:
Planta pentagonal formada por dos cuerpos, uno rectangular al sur y otro triangular al norte.
Sus esquinas se refuerzan con torres cilíndricas, a excepción de la suroeste que no se ejecutó en la última reconstrucción, en su lugar colocaron una triste garita.
La esquina sureste la ocupa la gran torre del Homenaje, de planta semicircular alargada.

Para más información sobre este castillo, pinchar aquí: lacasadelatercia.blogspot.com/arevalo-castillodeloszuniga.


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martes, 27 de febrero de 2024

Rivilla de Barajas, castillo de Castronuevo

Nombre:     Castillo de Castronuevo o de Rivilla de Barajas.
Localidad: Rivilla de Barajas.
Municipio: Rivilla de Barajas.
Provincia:  Ávila.
Tipología:  Castillo-palacio.
Datación:   Segunda mitad del siglo XV.

Situación:  Dentro de una finca dedicada a la agricultura, muy cerca de la carretera A-50 que une Ávila con Salamanca.

Su ubicación es singular, en un llano entre los arroyos Matabuey y Molinillo, dentro del término de Rivilla de Barajas, en la abulense comarca de La Moraña. La baja altura hace que su silueta apenas destaque por lo que divisarlo en la lejanía presenta cierta dificultad. Me pregunto cuántos automovilistas pasarán por la carretera y no se percatarán de su presencia: casi todos.

Rivilla de Barajas es una población de origen medieval, que dependía del concejo de Ávila y formaba parte de uno de los siete sexmos— división territorial que comprendía cierto número de pueblos, asociados para la administración de bienes comunes— en que estaba dividida la tierra de Ávila. Los primeros datos que de este lugar se tienen, se remontan a 1250, cuando ya formaba parte del cabildo de Zapardiel, un territorio que era tributario de la diócesis de Ávila.


Datos históricos:

De su nombre podría deducirse que fue levantado sobre los restos de un antiguo castro, o quizás de un viejo castillo románico.

La realidad es que los datos hablan de que fue construido por Gil de Vivero, señor del lugar de San Martín de Cornejo —que se llamaría en 1470 Castronuevo— antes de 1480.

Este hombre, partidario de Isabel en sus disputas con la Beltraneja por la sucesión de Enrique IV, viendo como el por entonces duque de Béjar, adepto al bando contrario, estaba construyendo una casa fuerte en el cercano Fontiveros, creyó necesario hacer lo mismo en sus tierras. Así que levantó este castillo que le duró poco en su poder, pues lo vendería en 1489 a Fadrique Álvarez de Toledo, II duque de Alba por la cantidad de 6.200.000 maravedíes. Quinientos años después, el castillo sigue perteneciendo a la casa ducal de Alba.

Inmediatamente se hicieron obras de reforma en él, como el palacio, que le dieron el aspecto que hoy podemos ver. Todas aquellas obras estuvieron encaminadas a dotar a la fortaleza de los elementos arquitectónicos que la pirobalística exigía, como también estaba sucediendo en numerosos castillos de la península durante el siglo XV. Sin embargo, apenas hay documentación que nos cuente hechos o batallitas; una pena.

Aun sabiéndose que desde hace siglos sus propietarios son los duques de Alba, no conserva ningún escudo heráldico que haga afirmar, con seguridad, que fueron sus constructores. De haber habido alguno, Edward Cooper lo habría dibujado y nos lo hubiera dejado en su Castillos Señoriales en la Corona de Castilla.

Vista aérea, en primer término la fachada noreste (de castillosdeespana.es)


Descripción, arquitectura y construcción:

La fortificación está ejecutada siguiendo un estilo que diríamos se encuentra a caballo entre el Medievo y el Renacimiento, dada la necesidad de adaptar lo anterior con lo moderno, que no era otra cuestión que el uso de la artillería. Lo que no quita que conserve elementos góticos y detalles mudéjares.

Tiene planta rectangular, orientándose sus vértices a cada uno de los puntos cardinales. 

Un recorte de google.es/maps.

El conjunto presenta dos recintos a los que se accede por la puerta que se sitúa en la facha sureste:

El primer espacio es austero y con un claro estilo militar. Dispone de una barrera de poca altura rodeada de un foso cuya profundidad fue mayor a la actual, a fin de favorecer la defensa del castillo ante el ataque de artillería enemiga. Su construcción es muy posterior al resto del castillo. Sus medidas son 84 por 66 metros y 6 de altura; el espesor de los muros es de 4 metros.

Esa barrera está constituida por un muro construido a base de cal y canto, bajo el que discurre, en todo el perímetro de la barrera y ocupando gran parte de la liza, un amplio corredor subterráneo, abovedado de ladrillo, que pudo servir de caballerizas, bodega y almacenes; este gran espacio se ventila e ilumina mediante tragaluces.  Sobre el muro la muralla continua, pero de ladrillo —material idóneo para absorber los impactos balísticos— y con numerosas troneras abuzonadas de tamaño y disposición para tiro manual: arcabuces, mosquetes o espingardas. Tuvo cubos cilíndricos en sus esquinas, con garitas y troneras, que hoy están desaparecidos. 

de turismocastillayleon.com


Ambas de la esquina norte del castillo (de monteiberia.com)

El segundo recinto contiene el palacio, que por su estilo es muy posterior a la edificación original.  Su acceso está casi enfrentado al del primer recinto y como aquel, también es rectangular, de 50 por 36 metros, con torres de planta circular en sus vértices, a excepción de la orientada al este que es cuadrada. Ésta debió de cumplir como torre del Homenaje, encontrándose actualmente muy desmochada —o tal vez inacabada—; las torres tienen una altura aproximada de 17 metros.

Todo su perímetro es recorrido por un camino de ronda, y está adornado el exterior, en toda su longitud, por una hilera de modillones que, por desgracia, no se conserva en su totalidad, y que marca el nivel del adarve.

Su fachada noroeste es de mayor altura que las restantes, y de ella sobresale un cuerpo rectangular con un garitón volado en el centro. Igualmente, los lienzos de menor longitud también disponen de un garitón en su centro. 

de descubrecoca.com


Ambas de la esquina sur (de rivilladebarajas.es)
El edificio del palacio se adosa al muro noroeste del castillo, quedando el resto de los muros libres de edificaciones, y conformando así el patio. La fachada del palacio presenta una doble arcada ejecutada en granito, de arcos escarzanos muy rebajados; la primera arcada, de mayor altura, la forman llamativos pilares cuadrangulares de estilo herreriano; mientras la segunda es sostenida por pilares cilíndricos más livianos y protegida con una balaustrada tallada.

De su interior se conservan algunas habitaciones que disponen de chimenea, pero no así los artesanados del techo que han desaparecido casi en su totalidad.

Ambas plantas se unen mediante una escalera de dos tramos, en la que destaca un león de piedra a mitad de la escalera, y el curioso pasamanos, en el primer tramo, que está embutido-tallado en la pared; el segundo tramo tiene una baranda similar a la del corredor de la segunda planta.

A ambos lados del cuerpo de la galería existen otros dos cuerpos de dependencias cuya distribución interior está dividida en tres alturas; el de la derecha tiene los huecos macizados, apreciándose el silueteado de los arcos. 

Interior del patio, arcadas del palacio (de radioadaja.es)

Esquina sureste del castillo (de puebloenpueblo.es)

Materiales: construido a base de cal y canto, y también sillarejos y sillares que le dan cierto carácter distintivo; muchos de sus elementos están ejecutados con ladrillo.

Estado: Su situación actual es de ruina progresiva, en claro estado de abandono, con muchos elementos derrumbados o perdidos. El deterioro del sótano perimetral es evidente, y la pérdida de materiales es preocupante.

Hace unos años se acometieron obras de renovación de las cubiertas del palacio, lo que ha posibilitado la conservación de los existente.

 

Propiedad actual: Privada, de la casa ducal de Alba.

Uso: Ninguno, se encuentra cerrado, aunque suele ser utilizado como corral para el ganado.

Visitas: Nada de nada, a no ser, imagino, que la propiedad lo permita. El que esto escribe se limitó a verlo desde la carretera, por lo que lo considero como un paseo fingido.

Protección: Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22/abril/1949 y la Ley 16/1985 sobre Patrimonio Histórico Español.

Está declarado Bien de Interés Cultural.

Clasificación subjetiva: 2, o sea, si se pasa cerca y se va con tiempo pues se acerca uno a verlo. Es decir, que se incluirá en una ruta de viaje pero no pasa nada si luego no se visita. Que fue lo que le pasó a un servidor.

 

Cómo llegar: Por la carretera N-501, y a la altura del kilómetro 154’50 parte un camino que nos lleva hasta él.

Accesos: Los desconozco, pues no llegué a entrar en la finca, así que no hice ninguna fotografía; todas las de esta entrada me son ajenas, pero eso sí, dejo a pie de cada una la web donde las he encontrado.

Coordenadas: 

40.88485248884779, -5.013826219954741





martes, 20 de febrero de 2024

Ávila, puertas de las murallas

El mejor lugar para comenzar un paseo en torno a ella, o al menos desde donde yo lo inicié, es la Puerta de San Vicente, situada ante la plaza de San Vicente, que está extramuros; es la plaza más amplia de la ciudad, aunque no la más importante. En ella se encuentra la basílica de San Vicente, cuyo atrio reina sobre la plaza tanto como la propia puerta de la muralla.
Junto con la del Alcázar, fue la primera en construirse; su ejecución es románica, de pequeña factura y arco de medio punto, enmarcada entre dos torres que sobresalen de la muralla, de más de 20 de altura y que quedan unidas por un puente sobre un arco de medio punto, adelantado a la puerta, desde el que se tiene visión al exterior y a la propia puerta. Originalmente estas torres fueron cuadradas, pero se forraron con el aspecto actual.


Tuvo doble puerta y rastrillo; y aún se puede ver un hueco que comunica directamente su terraza con el vestíbulo entre la doble puerta, que serviría para arrojar líquidos hirviendo a quienes hostigaran esa entrada. En el siglo XIII se la reforzó con foso y una barbacana, que fueron eliminados cuando las reparaciones del XVI.


A su derecha se encuentra el llamado Cubo de la Mula, el primero del lienzo oriental y vértice noreste de la muralla. Este torreón tiene embutido un verraco —siempre se asoció a una mula— y según la tradición, aquí está enterrada la mula que trajo los restos de San Pedro del Barco.
Continuando en sentido horario, la muralla describe una inexplicable curva a pesar de que la orografía del terreno no obligaba a ello, y tras tres torreones quiebra ligeramente, y se refuerza en ese vértice por una torre que sobresale en exceso, algo característico de los cubos situados en las esquinas. Dada la mayor longitud de los lienzos de esta zona, es por lo que se supone y justifica que en su centro se construyeran matacanes, aumentándose así la capacidad defensiva.

Unos metros más adelante está la llamada Puerta del Peso de la Harina, de los Leales o de los Obispos, que no es románica sino renacentista; fue construida en el siglo XVI. Como singularidad decir que es la única adintelada.



Curiosidad: Su nombre proviene de que, en la Casa de las Carnicerías, próxima a ella y una de las pocas que quedan adosadas a la muralla, se custodiaba —primero lo fue en el vecino Mercado Grande— el pote de Ávila, medida de grano que se utilizó durante siglos como patrón de medida en la ciudad. El pote de Ávila conformaba la medida legal para el grano (para la longitud era la vara de Burgos y para los líquidos la cántara de Toledo), que era de doce celemines, o sea media fanega, que al cambio actual se traduce en cincuenta y cinco litros y medio.
El Pote de Ávila (de avilaenlared.com)




Seguimos caminando hacia el sur, e inmediatamente después encontramos el Cimorro de la Catedral, que es el ábside levantado en el siglo XV, ya en un periodo del gótico tardío, para ampliar la catedral y que se construyó superando la línea de murallas, por lo que hubo que demoler parte de ella. Se conforma como el gran cubo de la muralla, con su exterior evidentemente fortificado con una triple línea de adarves y un matacán corrido. El aspecto exterior es cerrado y pesado, tiene un potente carácter castrense que fortalece aún más esa zona de la ciudad; como continuación de la muralla, parece un baluarte que contrasta con el interior, ligero y esbelto.
Desde el Cimorro, dice la leyenda, que Alfonso VII se mostró, siendo niño, a su padrastro Alfonso I de Aragón “el Batallador”; fue la acción previa a la matanza de las Hervencias.

Seguidamente, y a poca distancia, se abre la Puerta del Alcázar, la más importante de todas. Se llama así por estar situada justo al lado de lo que fue el Alcázar, demolido en 1927. Se dice que bajo su arco tuvo lugar la llamada Farsa de Ávila, el figurado destronamiento del rey Enrique IV de Castilla y la proclamación como monarca de su medio hermano Alfonso, el 5 de junio de 1465.





Está enfrentada a la plaza del Mercado Grande, la más concurrida de la ciudad, y justo enfrente a la iglesia de San Pedro, ambas extramuros. Es análoga, y coetánea, a la de San Vicente: pequeña y en arco de medio punto, flanqueada por dos enormes torres muy sobresalientes de la muralla, de más de 20 metros de altura que también se unen mediante un puente con adarve desde el que se podía hostigar al enemigo que se encontrara justo ante la puerta. En el siglo XIII, al igual que la de San Vicente, se la reforzó con foso y una barbacana.

Tuvo trabajos de reconstrucción en el siglo XVI durante el reinado de Felipe II, cuando se eliminaron la barbacana y el foso. De entonces queda el recuerdo del escudo que corona el arco.
Fue restaurada en 1907, añadiéndosele almenas como la de San Vicente, a pesar de no existir documentación que avalara su existencia original.


El siguiente torreón tras la Puerta del Alcázar es la torre del Alcázar que, junto con la siguiente torre son los únicos restos que quedan de aquel edificio. Fue construido a finales del siglo XIII por orden de Sancho IV, y reformado en los dos siglos posteriores.
Esta esquina de la ciudad era una de las zonas más vulnerables de la muralla, por lo que su construcción, la del Alcázar, en este sitio, se debió a la necesidad de reforzarla, tal como se hizo con el Cimorro de la Catedral.
El primer cubo fue reformado en el siglo XVII, convirtiéndolo en calabozo y añadiéndole un doble adarve. El siguiente, el de esquina, tiene a unos cinco metros de altura una estela funeraria romana. Entre ambos, muy cerca del primer torreón encontramos la primera poterna.
Estas torres pudieron estar cubiertas con chapiteles, lo que las harían más elevadas y con ello serían una muestra del poder de quien en él habitaba. Entre ambas se aprecia uno de los tres portillos que tuvo la muralla.


El Alcázar, que fue, lamentablemente, demolido entre 1927 y 1930, ocupó lo que hoy es la Plaza de Adolfo Suárez, la Delegación de Hacienda y el edificio contiguo; tras ellos aún se puede ver un muro almenado que cerró por ese lado el Alcázar.
Después de girar a la derecha, y pasados dos cubos, vemos otro de mayor diámetro que también perteneció al Alcázar y que fue utilizado como almacén para la pólvora.

Siguiendo nuestro paseo, con la buena vista del valle de Amblés a la izquierda, llegaremos a la Puerta del Rastro, que también se conoció como del Grajal, de la Estrella o de Gil González Dávila, o simplemente de Dávila.



En este tramo los cubos son de menor diámetro que el resto, aparentando estar muy embebidos en la muralla, la cual, aquí, forma parte del palacio de Navamorcuende, que hoy es sede del obispado de Ávila. Dos de las torres están cubiertas. Por aquí la cerca se cimenta sobre los afloramientos rocosos.
Poco antes de llegar a la Puerta del Rastro, y en uno de los lienzos, se puede observar la existencia de un portillo cegado.
La Puerta del Rastro es original del siglo XII, de pequeño tamaño, en arco de medio punto y cobijada bajo un gran arco carpanel que le fue añadido en el siglo XVI y que soporta un mirador, una galería que pertenece al palacio de los Dávila, que está adosado intramuros a la puerta.



Cuatro torreones más y estamos en la Puerta de la Santa, también llamada de Montenegro. Su primer nombre se relaciona con la plaza a la que se accede, donde hay una preciosa escultura dedicada a la santa, y se levanta la Basílica y casa natal de Santa Teresa. Este edificio queda perfectamente enmarcado ajo el arco de medio punto de la puerta.
Su datación es el siglo XVI, aunque ha sufrido varias reformas. Está flanqueada por dos torres cuadradas entre las que vemos, coronándola, un llamativo matacán. A su izquierda intramuros, se encuentra el palacio de Blasco Núñez Vela, con un espléndido mirador sobre la muralla.
No he podido averiguar por qué se la denomina también de Montenegro. Lo siento.






La última puerta de esta cara sur de las murallas es la Puerta de la Malaventura, Mala Dicha, o Arco de San Isidro. También leo que es conocida como el Arco de los Gitanos. Aunque bien podría llamarse de los Judíos, pues por ella se accedía directamente a su barrio, y por ella se dice que salió la población judía de Ávila cuando los Reyes Católicos decidieron su expulsión. Quizás se llame así por ese uso que tuvo y que supuso aquel infortunio a esa parte de la población.
No obstante, leo que por esta puerta fue por la que también salieron los sesenta caballeros abulenses que fueron ejecutados por Alfonso I de Aragón en la Matanza de las Hervencias. Lo que también se ajusta y relaciona con la desgracia.
Frente a ella, extramuros, estuvo la ermita románica de San Isidoro o de San Isidro, donde se guardaron los restos de este último hasta su traslado a Madrid.
De esta puerta, un simple arco de medio punto, se dice que nunca ha sido modificada. Pero consta que a finales del siglo XIX estuvo tapiado. Como diferencia de las demás diremos que ésta es la única peatonal.





La Puerta de la Malaventura, hacia 1896 (de muralladeavila.com)

Llegado el paseo al vértice suroeste de las murallas, que es el llamado Cubo de la Malaventura —supongo que alguna relación tiene con los caballeros muertos en la Matanza de las Hervencias— nos encontraremos hacia el centro del lienzo de poniente, la Puerta del Puente, del Adaja o de San Segundo.
Esta puerta forma parte de las murallas originales, y aunque no tiene el aspecto imponente de las de la cara este, sí tuvo su importancia pues por ella accedían a la ciudad gran cantidad de viajeros. En sus alrededores, y dada la proximidad del río se concentraba el trabajo de molineros y tintoreros.
Fue muy reformada durante los siglos XV y XVII, perdiendo el aspecto medieval que, evidentemente, debió de tener.
Ante ella, y pensando en el desnivel topográfico entre el lienzo oriental y este de poniente, imagino que, en días de grandes lluvias, por esta puerta debía correr el agua como si de un arroyo se tratara.




Tras el Cubo de San Segundo, que es el vértice noroeste de la muralla, veremos la imagen más característica de Ávila, a la vez que la más sugerente y cautivadora, sea el momento del día que sea: un largo lienzo en el que se levantan 30 torreones, que se va elevando de manera rítmica y apoyado en lo que hoy es un cuidado talud. La inexistencia de edificaciones que distorsionen su imagen, hace de esta parte de la cerca una fotografía magnífica.







Hacia el centro de ese lienzo está la Puerta del Carmen, levantada en un quiebro de la muralla que apenas mide lo que la puerta. A ésta también se la llamó de la Cárcel, y no formó parte de las originales, sino que fue construida en el siglo XIV para facilitar el trasiego de mercancías y el paso de los carros.
Es casi análoga a la de la Santa, la flanquean dos cubos cuadrados, pero ésta se caracteriza porque tras ella asoma la espadaña de ladrillo que, construida en tiempos de Carlos II, formó parte del convento del Convento del Carmen. Esta es la puerta más reconocida de la muralla y cuya imagen se asocia con más facilidad a la ciudad.



La última puerta es la del Mariscal, también llamada de Fuente el Sol, la cual mantiene su discreta morfología tal y como fue construida, con el solo detalle de que su arco es apuntado.
Su nombre viene en recuerdo de Álvaro Dávila, que fue mariscal del rey Juan II de Castilla y que pagó su construcción. Su otra denominación viene por haber sido el bastión defensivo de la familia Fuente del Sol.