sábado, 11 de mayo de 2019

Valdecaballeros, Badajoz

Municipio: VALDECABALLEROS
Provincia: BADAJOZ
Escudo:


Descripción:
Escudo español cuadrilongo.
Escudo partido y entado en punta caído.
Primero, de plata, cruz de gules.
Segundo, de oro, torre mazonada y aclarada de sable, dos bueyes en su color en brochante sobre la torre.
Entado, de sinople, cabeza de jabalí en su color
Al timbre, Corona Real cerrada.

Recurrencia:
La torre representada no está referida a ninguna existente o existida en la villa de Valdecaballeros o su término.
Su presencia en el escudo es debido a la pertenencia del pueblo, junto a los de Castilblanco y Alía, a la ciudad de Talavera de la Reina desde 1293, de cuyo escudo toma las figuras, aunque ligeramente modificadas:
en el de Talavera es un castillo —o una de las torres albarranas de la muralla de la ciudad— y aquí es una torre; y dos toros pasantes y contrapuestos, mientras que en el de Valdecaballeros están en reposo.
Posteriormente perteneció al arzobispado de Toledo, a quien se la compró, a mediados del siglo XVI, Felipe II, que la donaría al Monasterio del Escorial.
Fue propiedad del Monasterio hasta la desamortización del Trienio Liberal.
En 1834 se constituyó en municipio independiente, integrado en el Partido Judicial de Herrera del Duque.

jueves, 9 de mayo de 2019

Castillos, torres, fuertes y demás, letra L

LADRONERA, buharda, matacán:
Elemento defensivo que se proyecta exteriormente del antepecho de un muro o torre, a modo de balcón, con parapeto y suelo aspillerado para el ataque y control vertical de una puerta o cualquier otro punto vulnerable situado a su pie.
Ladronera del castillo de Argüeso, Cantabria.

LANCERA, arquera, aspillera, ballestera, saetera, tronera:
Se denomina así a la abertura vertical efectuada en los muros de murallas y torres, estrecha y profunda, que permitía disparar flechas con arcos o con ballestas.
Estas aberturas también se practicaban en las almenas.
Existen diversas denominaciones, en función de las armas utilizadas.
En el castillo de San Miguel, Almuñécar.

LETRINA:
Genéricamente retrete, el lugar destinado a expeler los excrementos, y por ello, lugar sucio y repugnante.
En las fortificaciones, solía ser un habitáculo similar a una ladronera por el que se evacuaban las heces al exterior de la fortaleza, siempre en alguna zona poco transitada. No suele ser muy frecuente.
Letrina en el castillo de Cabanas de Tavira, Portugal.

LIENZO, cortina, paño:
Porción recta de una línea de muralla que unía dos elementos defensivos: dos baluartes, dos torres, o entre torre y esquina, y solía estar provisto de almenas y de camino de ronda.
Ver cortina, que viene a ser lo mismo, y también paño.
Lienzo en el castillo de Alconchel, Badajoz.

LÍNEA DE APROCHES:
Y al conjunto de todas las fortificaciones que, en conjunto o aisladas, levanta el atacante a un castillo para aproximarse a él, se le llama "línea de aproches".
Ver también  aproches.

LIZA:
Espacio o intervalo, normalmente estrecho, entre la falsabraga y la muralla, que facilita los movimientos de la guarnición y puede alojar algunos servicios, además de aumentar la profundidad de la defensa.
Originalmente, esta palabra se aplicaba a cualquier espacio limitado por barreras o empalizadas usado para ejercicio de armas, lidiar combates caballerescos, etc.
Liza de la muralla sevillana de la Macarena.


sábado, 4 de mayo de 2019

Palacios de Doñana, D.O. Condado de Huelva

Nombre: PALACIOS DE DOÑANA

D.O:         CONDADO DE HUELVA
Bodega:   PRIVILEGIO DEL CONDADO S.L.
Dirección: Calle San José nº 2, Bollullos del Condado, Huelva
Email:        info@vinicoladelcondado.com
Web:          vinicoladelcondado.com
Tipo:          BLANCO
Variedad:
Año:
Tratamiento: 
Graduación:   11,5 Vol.

   

Descripción de la etiqueta:

Hay que reconocer que la etiqueta es muy bonita y original, con colores muy llamativos y acertados que destacan sobre el claro fondo del vino blanco.

Muy seria la tipografía del nombre de la bodega, contrastando con la forma desenfada de las letras de la denominación del vino. La ilustración es, como no podía ser de otra manera, de uno de los palacios de Doñana; me parece identificar —por la torre de la derecha y el chapitel del centro— al cortijo Loma de Grullo o Coto del Rey. Todo en tonos azulados, oscuros, y con trazos que deben proceder de una acuarela. Los tonos dorados parecen homenajear al propio vino. Me agrada.

En la contraetiqueta, como en todas, comentarios sobre su elaboración, catas, temperaturas de consumo, y gastronomía recomendada; datos administrativos y poco más.

 


Sobre la recurrencia:

Al ser un plural el nombre del vino está claro que se está refiriendo a todos, o a algunos, de los palacios que se encuentran en el Coto de Doñana, o en su entorno. Y ciertamente son varios, exactamente cuatro: El Acebrón, las Marismillas, Loma de Grullo o Coto del Rey y el Palacio de Doñana propiamente nombrado.

Al ser el de Loma de Grullo el que se representa en la etiqueta, me referiré sólo a él en este comentario.

El lugar, como coto de caza real, se remonta al reinado de Alfonso X el Sabio (1221-1284), pero el pabellón de caza que aquí hubo se debe a Juan II de Castilla (1405-1454). Poco después, los Reyes Católicos acotarían terrenos a su alrededor, creando lo que se llamó el Coto del Rey, con el fin de salvaguardar su biodiversidad, pero con el concepto de aquel momento, es decir, la caza.

Fue reconstruido en la década de los 70 del siglo XVIII.

El Estado lo vendió —¿cuándo? — en la segunda mitad del siglo XIX al Duque de Montpensier, Antonio de Orleans, siendo su hija María Isabel la que realizaría

nuevas obras a principios del siglo XX, que le darían el aspecto actual.

La familia Noguera compró a Mª Luisa de Orleans, hija de la anterior y abuela de Juan Carlos I, el edificio y sus tierras.

Vista general del palacio Loma de Grullo o Coto del Rey.

  

Patio del Palacio Coto del Rey.

 

Nota: Realmente, en Doñana no hay palacios, más bien son cortijos, grandes y espectaculares, pero cortijos que el tiempo y la tradición los ha llamado así, porque han sido propiedad de la Corona y porque en algunos momentos de la historia fueron habitados por reyes. Acaso el del Acebrón tiene un aspecto más palaciego que los demás, pero, para colmo, es una obra de mediados del siglo pasado.

Palacio del Acebrón.

Si incluyo en mis recurrencias este vino, en el que no se recurre a ningún castillo ni palacio de verdad, ni a cualquier edificio relacionado con el tema del blog, es simplemente, por tratarse de un lugar cercano, próximo a mi entorno; capricho del autor, que soy yo.

Ésta es, en definitiva, una recurrencia totalmente inventada, pero con nota alta, una super recurrencia

jueves, 2 de mayo de 2019

Castillos, torres, fuertes y demás, letra K

KRAK:
Del árabe “karak”, castillo fortificado; se denominan así a las fortalezas construidas en Siria por los cruzados entre los siglos XII y XIII. Se considera a este tipo de fortificaciones, como el modelo más perfeccionado de la arquitectura medieval militar.
De todos, son tres los más conocidos: el krak de Mohab, el krak de Montreal y, por supuesto, el krak de los Caballeros.

El Krak de los Caballeros, antes de la última foto de este artículo

KRAK DE LOS CABALLEROS:
Castillo situado en el condado de Trípoli, entre Tartus y Homs.
Los caballeros hospitalarios se instalaron allí en 1142 y resistieron los asaltos musulmanes hasta 1271, en que fue conquistado por el sultán mameluco Baybars.
La fortaleza se compone de dos murallas, la mayor de las cuales mide 220 m. de longitud. En su interior se dispusieron viviendas, una capilla de estilo románico, una gran sala capitular y una galería de estilo gótico.
a guarnición constaba de unos 2.000 hombres y disponían, normalmente de víveres para resistir cinco años. Aún pueden verse los molinos, las canalizaciones de agua, los depósitos de aceite y granos y un gigantesco horno.
Lo traigo aquí por ser, tal vez, el mejor castillo medieval.

Así debió ser.

Castillos, torres, fuertes y demás, Letra I

IGLESIA FORTIFICADA:

Iglesia a la que se ha dotado de elementos defensivos y que, sin llegar a ser castillo, puede servir en caso de emergencia como lugar de defensa.
Iglesia de San Pedro en Monesterio, Badajoz.

martes, 30 de abril de 2019

Almadén de la Plata, castillo de Almadén

Camino hacia el norte, y siguiendo la senda que desde hace siglos llaman la Vía de la Plata —lo de Ruta de la Plata no me gusta nada y ya la redundancia de Ruta de la Vía de la Plata: inaguantable— llego y paseo hoy por uno de los paisajes, sino el que más, que me emocionan con mayor intensidad y que me obligan a afirmar que vivo en uno de los lugares más hermosos de mi país.
Llego, mejor dicho llegamos, a Almadén de la Plata, en la Sierra Norte de Sevilla; pueblo enclavado en pleno Parque Natural:

Bellísimo paraje que ya frecuentaron en la antigüedad gentes como los iberos y los tartessos. También los griegos y fenicios que se aventuraron a subir desde la costa. Y todo ello por los yacimientos de plata y cobre de la zona.
Después llegaron los romanos para explotar las canteras de mármol, material que fue muy empleado en la ciudad de Itálica.
Por las mismas razones también estuvieron por aquí los árabes, que llamaron al lugar Al Medin Balat, las minas de la calzada, topónimo que ha derivado en el actual, Almadén, al que sigue el material de aquellas minas, completándose en Almadén de la Plata.
Los árabes la fortificaron y la perdieron a manos de caballeros de la Orden de Santiago a la orden del rey Fernando el Santo. Éste les concede Carta de Puebla y escudo con castillo y león. Doscientos años después los Reyes Católicos proclaman su lealtad a la corona.
Por entonces, y durante la construcción de la Catedral de Sevilla, las canteras del lugar aportaron piedra para la Capilla Real.
Y el 8 de marzo de 1526, el Emperador cenó y pasó la noche en este afortunado pueblo. Iba camino de Sevilla, donde se casó con Isabel de Portugal tres días después.

Este último hecho, la cena y pernoctación de Carlos I, es razón suficiente e incluso única, para que Almadén de la Plata esté en la Historia. Pero no por ello he de olvidar su castillo —o lo poco que de él queda—. Así que vamos a por él.

De origen islámico, y antes romano, el castillo como tal conocemos fue construido a mediados del siglo XIV, para completar la Banda Gallega, y así defender las tierras del reino de Sevilla de portugueses y caballeros de órdenes religiosas con intenciones bélicas. A partir del siglo XV pasó a depender de la jurisdicción de la ciudad de Sevilla.

Antes cumplió la doble misión de vigilar la Vía de la Plata y proteger las minas existentes —se dice que hubo una en el lugar que hoy ocupa la iglesia de Santa María de Gracia—; de ahí su ubicación en una cota no muy elevada.
En el siglo XVIII se utilizaron los restos del castillo para la construcción de un pósito municipal —edificio destinado al almacenaje de cereales procedentes de las cosechas de los lugareños, desde donde más tarde los podrían retirar previo descuento de las cantidades correspondientes a los impuestos— y también cárcel. Se remodeló añadiéndose la arcada de ladrillo de la fachada.
A mediados del siglo XX se parcelaron gran parte de los terrenos ocupados por el castillo, y se vendieron dichas parcelas para la construcción de viviendas. De esta manera se perdieron muchos e importantes datos del edificio que quedaron entre los cimientos y medianeras de las viviendas que conforman la manzana que ocupó el castillo.
En 1997 se hicieron obras de recuperación de algunos elementos constructivos, incluido el pósito, para su adaptación y uso por parte del ayuntamiento como sede del Consistorio.

De pequeño tamaño, el castillo de Almadén de la Plata tuvo Torre del Homenaje, algunas torres de flanqueo y aljibe.
La primera es lo más significativo que hoy podemos contemplar, aunque reconstruida hasta la altura que se cree tuvo la original. También un lienzo de muralla en el interior del actual edificio y parte de otra torre, llamada del Cubo, que hace esquina con la calle Abades, desde donde continúa otro trozo de lienzo.
Tuvo la entrada por la torre del Homenaje, que luego fue la del pósito, donde ahora se ven tres huecos que simulan ser troneras.
  
Nombre: Castillo de Almadén de la Plata
Municipio: Almadén de la Plata.
Provincia: Sevilla

Tipología: Castillo
Época de construcción: siglo XIV —aproximadamente en 1350—.
Estado: En relativo buen estado la torre y poco más. Al fin y al cabo, su integración en el edificio consistorial ha hecho que se conserven esas pocas piedras.
Propiedad: Pública.
Visitas: totalmente libre, ya que son oficinas públicas. Excepto en domingo que es cuando fui.
Protección: Está declarado bien de Interés Cultural por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía desde el 25 de junio de 1985.
En 1993 la Junta de Andalucía otorgó reconocimiento especial a los castillos de la Comunidad Andaluza.

Clasificación subjetiva: 2, o sea, que Si se pasa cerca y se va con tiempo pues se acerca uno a verlo.
Cómo llegar: Lo más fácil, y así se tiene la posibilidad devisitar otros castillos, es que desde Santa Olalla del Cala (N-630, A-461, E-803), se tome la carretera SE-177 hacia El Real de la Jara, y desde aquí a Almadén de la Plata.


Otras cuestiones de interés: Recorrer la Sierra Norte de Sevilla y admirar el paisaje. Que ya es bastante.


sábado, 27 de abril de 2019

Torremejía, Badajoz

Población:  TORREMEJÍA
Municipio: TORREMEJÍA
Provincia:   BADAJOZ
Escudo:


Descripción:
Escudo español cuadrilongo.
Escudo partido.
Primero, de azur, una torre de plata, mazonada de sable y aclarada de gules, terrasada de un ceñidor de plata.
Segundo, de oro, tres fajas de azur. 
Al timbre, corona real cerrada.
Según DOE nº 18 de 11 de febrero de 2003.

Recurrencia:
Al ser torre y no castillo, parece indicar que el recurso es la torre existente en la localidad. Se la conoce como Torre de los Lastra o de los Mexia.
No se trata tampoco de una adopción del escudo de Castilla, pues entonces debería ser un castillo.
De los Mexía, el escudo contiene en su segundo cuartel, las tres fajas de azur.

Localización:
Al este de la población, junto a la iglesia parroquial de la Purísima Concepción.

Historia:
Se cree que la torre es obra de Gonzalo Mexia —o Mejía—, que fue Maestre de la Orden de Santiago entre 1366 y 1371.
Su construcción vino derivada de la necesidad de controlar la vía de la Plata; lo cual hace pensar que los romanos ya tuvieron también aquí una atalaya con el mismo fin.
La casa anexa a la torre, de estilo renacentista, es posterior, del siglo XVI, y fue mandada construir por Lope Becerra, comendador de la Orden de Santiago.

Descripción:
Es de planta cuadrangular y reducido tamaño.
Como curiosidad ofrece la existencia de una segunda puerta tras la principal, situada a cierta altura del suelo, y que debieron estar comunicadas mediante una pasarela, una escalera de madera o un patín ya desaparecido. Ante esta puerta quedan restos que sugieren pudo haber sido una camisa de protección.
Por su estado de ruina es difícil saber su altura original y cuántas plantas tuvo; aunque se podría deducir que fueron dos más la baja.
Los materiales utilizados fueron mampuestos y sillería en las esquinas.
Se encuentra en estado de ruina. Paradójicamente, el palacio anexo está restaurado y en uso. Inexplicable.