sábado, 10 de septiembre de 2016

Paymogo, Huelva

 Población: PAYMOGO

Municipio: PAYMOGO
Provincia:  HUELVA
Escudo:
Descripción:       
Escudo español, cuadrilongo de base circular.
De púrpura torre de oro mamposteada de sable y aclarada de azur, superada de abeja de plata
Al timbre corona real cerrada
Aprobado por Decreto de 14-05-1996

Recurrencia:
En Paymogo existe un castillo, que con toda seguridad es el que campea en su escudo, y que viene a recordar su carácter frontero y belicoso con Portugal.

Localización:
En el centro de la población, sobre una pequeña loma.

Historia:
El castillo actual —que realmente es un fuerte—, fue construido a mediados del siglo XVII, durante la Guerra de Independencia portuguesa.
A mediados del siglo XIX perdió todo su interés militar.

Descripción:
Estaba formado por cuatro baluartes artillados que se armaban con dos cañones cada uno. Se reformaron para acoger hasta seis piezas por baluarte.
En el interior se construyó una iglesia, que serviría de refugio a la población, y a la que se adosaron las dependencias cuarteleras. Actualmente sigue en uso.
Tuvo un amplio antemuro y foso, ya desaparecidos
La puerta, situada al suroeste, estuvo protegida por un revellín.
Sus muros son de pizarra rellenos de tierra, conservando en algunas zonas el enlucido.

Para saber un poco más:

Castillo de Paymogo.

martes, 6 de septiembre de 2016

Loulé, castillo de Loulé

 A Loulé, ciudad situada en El Algarve, en el distrito de Faro, se debe ir principalmente por un motivo y en una cierta época del año: cuando el calendario señale que es carnaval. Esto fue lo que me ocurrió la primera vez que allí estuve. Aún sabiendo de la existencia de un castillo en esa ciudad, apenas si lo vi de refilón, porque las compañías ese día me empujaban hacia el desfile de carnaval y apenas un minuto hubo para hacer tres o cuatro fotografías; exteriores, claro.
Pero a Loulé se puede, y se debe, ir también para ver la ciudad, sus callejuelas, el mercado (a ser posible en sábado) y también, cómo no, el castillo. Y eso hice en la segunda ocasión.

El castillo de Loulé y la compañía.

 Loulé es ciudad vieja; está documentado que fenicios y cartaginenses mantuvieron relaciones comerciales con sus pobladores, para más tarde ser ocupada por los romanos.
Luego vendrían los árabes que la llamaron Al-Ulya (de ahí a Loulé solo hay un paso). Fue lugar próspero durante el Califato y también cuando formó parte de la entonces poderosa taifa de Niebla.
La conquistaron, en noviembre de 1249 (casualidades de la vida, un año justo después de la de Sevilla por Fernando III) por los caballeros de la Orden de Santiago, al mando del por entonces su maestre Don Pelayo Pérez Correa, en nombre del rey Alfonso III de Portugal, claro. En 1280 se les concedió la tenencia de la plaza por parte del rey don Dionis.
Más tarde, durante el tiempo de los Descubrimientos, se vio favorecida económica y demográficamente, por el crecimiento del comercio de los productos que aquí se daban, como aceite, vino y frutas. Y también por la influencia política y económica de Henrique de Meneses que fue el primer Conde de Loulé, título otorgado por Alfonso V de Portugal en 1471.

La torre de la Vela
La torre albarrana

 El castillo es de origen árabe, como casi todos los de la Península Ibérica. Y como muchos de ellos, edificado seguramente sobre un castro romano.
Reconstruido en el siglo XIII, tras su conquista por los cristianos en 1249, vivió un período de decadencia a finales del siglo XIV durante la crisis sucesoria que lo llevó a un deterioro de sus defensas, como reflejo de la decadencia que la ciudad también estaba viviendo.
Temerosos de un ataque por parte de Castilla, el concejo de la ciudad mandó repara algunas defensas, como la torre que protegía la Puerta del Faro, el almenado de la muralla sur y algunos parapetos.
En el siglo XV, y gracias a los recursos que reportaban los descubrimientos, fue restaurado por Don Henrique de Meneses, que estaba haciendo fortuna con las especias y demás productos que llegaban de ultramar.
Durante la guerra de Restauración apenas si tuvo uso militar alguno, pues no fue adaptado a los nuevos sistemas de guerra, por lo que al carecer de función militar fue ocupado por precarias viviendas.
Hasta que en 1755, el terremoto de Lisboa ayuda a completar la ruina del castillo y la de las murallas de la ciudad.

La tercera de las torres, desde la torre de la Vela



El edificio que hoy vemos es de planta irregular. Su fachada este, por donde se accede, está abierta a la calle; y las del norte y el sur se le adosan otras edificaciones. Hacia el este, y en torno a la calle Barbaca (de la Barbacana), presenta dos lienzos de muralla almenados entre tres torres también almenadas, siendo una de ellas albarrana; la torre central, la más grande, es denominada de la Vela. Otra torre más, sin almenas, se encuentra en el patio.
Toda su fábrica es de mampuestos de piedra reforzados en las esquinas con sillares.
Todo ese conjunto es de gran altura, lo que da ayuda a afianzar la idea de la grandeza que debió tener la fortificación, y por añadidura la ciudad.

El patio del castillo


La torre desmochada.

A la izquierda una torre albarrana.

Nombre: Castillo de Loulé.
Municipio: Loulé
Distrito: Faro (Portugal)

Tipología: Castillo
Época de construcción: De época árabe sin datar. Reconstruido por los cristianos a mediados del siglo XIII.
Estado: En buen estado de conservación. El uso como museo y biblioteca le da, a mi parecer, un valor añadido y una buena excusa para su conservación.
Propiedad: municipal.
Uso: Turístico, y también como biblioteca municipal y museos: el Arqueológico Municipal y un pequeño museo etnográfico que recrea una vivienda tradicional algarvía (Cozinha Tradicional Algarvia).

Interior del Museo Arqueológico


Una de las salas de la Casa Algarvía.

Visitas: Acceso libre al patio, decorado con elementos más o menos históricos. Visitar el museo, torres, murallas y demás tiene precio.
Protección: está clasificado como Monumento Nacional.
Clasificación subjetiva: 3, o sea, que se incluirá obligatoriamente en una ruta de viaje y se hará todo lo posible por visitarlo.

Otras cuestiones de interés: En el interior del castillo, el Museo Municipal de Arqueología, con elementos de la edad del Bronce y la época romana. También restos de las excavaciones correspondientes a la etapa árabe.
En la ciudad, el mercado cubierto, la capilla de la Concepción y restos de las murallas árabes de la ciudad, semiocultas por edificaciones posteriores.
Y el Carnaval, con el desfile más antiguo de Portugal (1906).

Cómo llegar: Una vez cruzada la frontera por Ayamonte, seguir por la autovía A-22 hasta que veamos una indicación que ponga Loule, que debe coincidir con la carretera N-125-4. En unos minutos se llega.





sábado, 3 de septiembre de 2016

D.O. Calatayud, Castillo de Maluenda, D.O. Calatayud

  D.O:               CALATAYUD

 Nombre:        CASTILLO DE MALUENDA

Bodega:         BODEGAS  Y VIÑEDOS DEL JALÓN S.A.

Dirección:    Av. Mudéjar, 61,

                         50340 Maluenda (Zaragoza)

Email:           

Web:             www.castillodemaluenda.com

 Tipo:              TINTO

Variedad:      20% SYRACH, 10% GARNACHA100% , 70% TEMPRANILLO

Año:

Tratamiento:            RESERVA

Graduación: % Vol.


Descripción de la etiqueta:
dividida en tres bandas horizontales, la primera presenta su nombre y el tratamiento del vino; la central un escudo sannitico antico partido que incluye una cruz y una media luna, flanqueado por lambrequines; y en la inferior se escribe su D.O. y el nombre de la bodega que lo embotella.
La cápsula que abriga el cuello de la botella presenta una sencilla, pero firme silueta de una torre (anagrama de la bodega).

                             

Sobre la recurrencia:
Maluenda, en la provincia de Zaragoza, es lugar de antiguo y de continuados asentamientos. Por aquí cabalgó el Cid, que la dejó incluida en su “camino”, y fue musulmana hasta 1363.
De todo aquello nos queda un castillo enorme que ocupa todo el promontorio dominando el pueblo, y una torre albarrana situada a considerable distancia del propio castillo. Eso, y que está rodeada por una cerca, hacen que un servidor estime que el carácter de albarrana le queda algo lejos. Allí la conocen como El Palomar.
También estuvo la población amurallada pero sólo nos ha llegado una puerta, que llaman El Arco. Y a las afueras, algo más lejos y en el punto más alto del paisaje, una atalaya, la Torrecilla, controlando todo el valle.
              
Las ruinas del castillo de Maluenda, sobre la arruinada iglesia de San Miguel


La torre el Palomar, al fondo el castillo
                       
Otras cuestiones a considerar:
Debe ser un buen lugar para visitar, a no ser que engañe el texto que he encontrado:
De iglesia en iglesia, de castillo en castillo, entre frutas y vinos.
Ya se sabe, Maluenda, mucho mantel y mucha merienda.

Sugerentes en exceso las palabras como para echar en el olvido este lugar, sobre cuyo escudo, y como en tantos otro, campea un escudo: éste de oro sobre montaña de plata.            
Escudo de Maluenda
Posteriormente encontré otra botella de la misma marca y bodega pero con otra etiqueta si cabe más atractiva: silueta en negro de la vista del castillo que más se prodiga en la red, o sea, de la vista que da más juego.

El castillo de Maluenda el día que hicieron la etiqueta (de castillosdelolvido)

martes, 30 de agosto de 2016

Jarandilla de la Vera, iglesia de Santa María de la Torre

 Una mirada a través de la puerta del castillo-parador de Jarandilla para ver, a lo lejos, las torre de la iglesia de Santa María de la Torre, edificio aparentemente grande y de ostentación moderada, que fue construido en algún momento entre los siglos XII y XIII; dicen que por los templarios.

La torre de la iglesia, desde el castillo.

Aunque también dicen que, aprovechando los restos de un castro celta —de ahí posiblemente, el verraco que se encuentra empotrado en uno de los muros de la actual torre de la iglesia—, los romanos levantaron en este mismo lugar una torre, apoyándose en una pequeña mota rocosa.

Más tarde, la Orden del Temple, en sus devenires reconquistadores, construiría un pequeño castillo, pues la administración del lugar les había sido concedida por Alfonso VIII, convirtiéndose en un importante enclave perteneciente a Plasencia.

Disuelto el Temple, 1312, Jarandilla revierte a la Corona, que entonces estaba sobre la cabeza de Fernando IV, al que la historia terminó llamando El Emplazado, ya que:

un mes antes de su muerte ordenó ejecutar a dos hermanos, Juan y Pedro de Carvajal, al parecer inocentes del cargo que eran acusados, los cuales le emplazaron a comparecer ante Dios treinta días después, para dar cuentas de la injusticia que con ellos se estaba cometiendo. Un mes después, el 7 de septiembre de 1312, el rey Fernando IV moría.

A partir de 1369, el señorío de Jarandilla será concedido a la familia Álvarez de Toledo, en la persona de don García, maestre de la Orden de Santiago. Quedará dicho señorío vinculado a esa familia, y asociado al condado de Oropesa una vez los Reyes Católicos le otorgan esa dignidad.

Durante esos tiempos, siglo XIV, el edificio se ampliaría para después, en el XV, transformarlo en iglesia, sin perder el evidente carácter de fortaleza- torre-castillo-casa fuerte que le dieron los templarios:

posiblemente la actual torre campanario ya lo fuera del Homenaje, el ábside fue una torre circular y los gruesos muros de las fachadas norte y sur, las murallas.












Se orienta el edificio de oeste a este, ofreciendo su ábside a la calle-plaza donde hoy también está el Ayuntamiento, mientras que la que fuera su fachada principal, a poniente, queda cerrada a peatones y visitantes. De su primitivo carácter fuerte resta que todo su perímetro está almenado, incluida la torre.

Entrada de la fachada norte.

Tiene dos accesos, uno en la fachada norte y otro en la opuesta, los dos de idéntica fecha —siglo XV— y factura: un arco apuntado que se enmarca en un alfiz.

Interior de la iglesia, al fondo el altar mayor.

Es de una sola nave dividida en cinco crujías separadas por arcos fajones; se cubre con bóvedas de crucería de arcos apuntados. En la zona del ábside, poligonal en el interior y semicircular al exterior, esos arcos fajones se apoyan sobre capiteles volados en los muros. La luz entra a través de dos ventanas geminadas de simples arcos lobulados.

Detalles de algunos capiteles.

Más arriba, bajo el almenado, y siguiendo el perímetro del ábside, una línea de aspilleras acentúa su condición defensiva.

La pila bautismal. En el centro, muy borrosa, la esvástica.

Pero además de todo lo anterior, hay que destacar la pila bautismal que preside el baptisterio. Auténtica reliquia del arte visigodo, tiene tallada, curiosamente, una cruz gamada cuyo labrado no está fechado.

 

 

RESUMIENDO:


Nombre:      Iglesia de Santa maría de la Torre.
Municipio: Jarandilla de la Vera.
Provincia:   Cáceres.
Tipología:   Iglesia fortificada.
Época de construcción: siglo XIV - XV.

Propiedad:
de la Iglesia Católica.
Estado: En muy buen estado. Está abierta al culto.
Uso: Religioso.
Visitas: totalmente libre el interior durante las horas de culto.
Fuera de ellas, también.

Protección: Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

Clasificación subjetiva: 2, o sea, si se pasa cerca y se va con tiempo pues se acerca uno a verlo. Es decir, que se incluirá en una ruta de viaje pero no pasa nada si luego no se visita.
Lo que ocurre es que se encuentra en un lugar único, formando parte de todo ese conjunto que es el pueblo y la comarca, incluido el castillo que es de 3. Por lo que no se debe tratar a la iglesia de manera individualizada.

Otras cuestiones de interés:   que como estamos tratando una iglesia, dejo aquí otros alicientes en lo que a edificios religiosos se refiere, como la ermita de Nuestra Señora del Sopetrán, de finales del XVIII, Patrona de la Villa; la ermita del Santo Cristo del Humilladero; y la de Nuestra Señora del Cinto.
Y en cuestión de castillos, el de los Condes de Oropesa, que ya ha sido tratado en este blog.

Cómo llegar:   Desde la E-90, A-5 (N-5) autovía que une Madrid con Mérida, tomaremos en Navalmoral de la Mata la EX-119 que nos llevará directamente a Jarandilla de la Vera.
Segunda opción: desde la E-803, A-66 (N-630), o sea la Vía de la Plata, cogeremos la EX-203 que nos llevará hasta Jarandilla, previo paso por Jaraíz y Cuacos de Yuste.

Para ver los mapas de cómo llegar, pinchar:
castillo palacio de los Condes de Oropesa

sábado, 27 de agosto de 2016

Paterna del Campo, Huelva

 Población: PATERNA DEL CAMPO

Municipio: PATERNA DEL CAMPO
Provincia:  HUELVA
Escudo:
Descripción:       
Escudo español, cuadrilongo de base circular.
Escudo partido.
Primero, de Azur, ocho bezantes de plata, uno en abismo y los demás a su alrededor.
Segundo, de gules, puente de un ojo, de plata y mazonado de sable sobre ondas de plata y azur, sumado de una torre de cinco almenas y ventanal central abierto en ajimez, de oro y mazonada de sable, acostada de dos ramas de olivo de sinople, frutada de lo mismo, y fileteadas de plata.
Al timbre corona real cerrada
Aprobado por Decreto de 22-09-1992

Recurrencia:
En la población no existen ni restos ni referencias sobre la presencia de alguna torre o fortificación. Por lo que no estoy en condiciones de afirmar cuál es la recurrencia.
Sin embargo, dentro del término municipal se encuentra el castillo de Alpízar. Conformémonos con él.

Localización:
Cerca de Tujena, aldea perteneciente a Paterna del Campo, en el paraje denominado Acebuchal de Alpízar.

Historia:
De origen almohade, siglo XI, aún conserva su portada original.

Descripción:
De planta rectangular, sus esquinas las conforman cuatro torreones de la misma altura que los muros.
En el centro, un patio de armas también rectangular con edificaciones adosadas a los muros.
Adaptado para su uso agrícola, actualmente está habitado y se encuentra en un buen estado de conservación.

Castillo de Alpízar en Paterna del Campo.

Para más información: https://lacasadelatercia.blogspot.com/2020/09/paterna-del-campo-castillo-de-aplizar.html

martes, 23 de agosto de 2016

Jarandilla de la Vera, palacio de los Condes de Oropesa

Me he dado cuenta que para dar postín a un lugar o a una población, hay que procurar, o suponer, que existan datos que remonten su historia hasta más allá de los romanos; que el puente que esté a las afueras sea, como mínimo, igualmente romano; y que el castillo que corone el paisaje tenga un origen obligatoriamente musulmán. Pero si a todo lo anterior se une que, secularmente, el sitio sea cruce de caminos, entonces tenemos una localidad con un diez en historia. Y eso es Jarandilla, un sitio de diez. Pero no solo por su historia, sino también por la tierra donde se asienta, el privilegiado paisaje que la rodea, hace sea, junto con toda la comarca de la Vera, uno de los lugares más atractivos de Extremadura.
Situémonos.

Jarandilla de la Vera: cruce de caminos antaño y hoy de carreteras; origen anterior a los romanos; puentes en los alrededores, alguno considerado romano, como el denominado Puente Parra, en la Garganta Jaranda; y su castillo, aunque cristiano, está refundado con toda seguridad sobre otro que fue árabe. Así que como sucede en tantos y tantos lugares, aquí también tenemos un pleno.
Y si además por aquí estuvo el Emperador, un diez sobre diez. Arriba, su escudo en la fachada del castillo.

EL LUGAR:
Jarandilla fue un municipio romano al que llamaban Flavium Vivertorum los romanos nos legaron, entre otros muchos elementos, un puente—; posteriormente fue ocupada por los visigodos —que dejaron una pila bautismal que se conserva en la iglesia de Santa María de la Torre—. A continuación llegaron los árabes, que la llamaron Xarandiella, y cuyos descendientes señalaron su paso por aquí con algunas muestras de su arte mudéjar en la iglesia arriba mencionada. Ya cristiana, terminó llamándose Jarandilla con el apellido de la Vera.
Alfonso VIII, el de Las Navas, conquistó Jarandilla a finales del siglo XII, cediendo el lugar a la Orden del Temple. Más tarde pasaría a depender de Plasencia, formando parte de una de las tres Sexmerías de Plasencia —zonas en las que se dividió la Comunidad de Villa y Tierra de Plasencia—, concretamente a la que administraba los pueblos de la Vera.
La iglesia de Santa María de la Torre desde el castillo.

A finales del siglo XIV, Enrique II dona la población al Maestre de la Orden de Santiago don Garci Álvarez de Toledo en calidad de Señor de la villa. Pero tiempo después el señorío pasa a los Condes de Oropesa —en este período será cuando el Emperador Carlos I/V se hospede en el castillo mientras acondicionaban las dependencias del monasterio de Yuste—, y de estos a la Casa de Alba. Durante el reinado de Carlos II, el Señorío de Jarandilla pasó a ser un Marquesado.
A la caída del Antiguo Régimen se constituyó como municipio independiente y su territorio se adscribió al partido judicial de Jarandilla.
Actualmente pertenece a la Mancomunidad de la Vera desde su creación en 1986.
Entrada principal del castillo (segundo recinto) , tal vez su imagen más conocida.

EL CASTILLO:
Este castillo, al que todos conocen por el Palacio de los Condes de Oropesa, es reconocido, principalmente, por dos cuestiones: la más generalizada, por ser actualmente un bello hotel de la red de Paradores Nacionales; y la otra, algo más restringida, por haber sido el alojamiento temporal del Emperador mientras acondicionaban el Monasterio de Yuste como su última morada. El Emperador llegó a Jarandilla el 11 de noviembre de 1556, y en este palacio estuvo durante los tres meses siguientes, hasta que emprendió su penúltimo viaje.
Fachada sur desde el adarve de la entrada del segundo recinto.

Pero vayamos a su origen. El castillo es una edificación de origen musulmán que fue reconstruido tras la reconquista del lugar por Alfonso VIII. Fue propiedad de la Corona hasta 1311, cuando Enrique II se lo dona a la familia de los Álvarez de Toledo, futuros Condes de Oropesa y Duques de Alba.
La edificación actual es obra posterior ejecutada, tras la integración de la población en el Condado de Oropesa, por Fernando Álvarez de Toledo allá por el siglo XV.
Durante la Guerra de la Independencia sufrió importante daños producidos, como no, por las tropas francesas.
Torre del Homenaje, a la izquierda el castillo, y a la derecha ampliación para el parador.

En 1966 se convirtió en Parador Nacional de Turismo, para lo que fue necesario realizar obras de adaptación —incluso alguna ampliación bastante integrada en el conjunto— en un edificio que ya de por sí reunía muy buenas condiciones para este uso, pues cuando fue construido en el siglo XV, se le dotó no sólo de los modos y características propias de un edificio defensivo, sino que además se le añadieron cualidades y espacios propios de un palacio, señal muy particular de la arquitectura militar de la época.
Fachada sureste; castillo, torres y ampliación.

LOS DETALLES:
El primitivo castillo llegó a tener tres recintos, siendo el más exterior un simple antemuro que debió servir no sólo para defensa, sino también como medio constructivo de regularización del terreno. Aún se aprecian algunos restos en su fachada oeste.
El segundo recinto, al que protegía un foso —debió tener también un puente levadizo, hoy sustituido por otro de fábrica— tuvo cubos y torres cilíndricas en sus esquinas y mediados sus lienzos; la entrada, orienta al sur, que hoy disfrutamos y por la que es obligatorio acceder, aunque no necesario, está flanqueada por dos torres cilíndricas. Sobre ellas y recorriendo su entorno, un adarve que debió recorrer ese segundo recinto, como se observa en otras fachadas del castillo.
Entrada al castillo-palacio-parador.

El cuerpo principal del castillo —sin entrar en descripción de edificaciones ejecutadas, y adosadas al palacio, a causa de su actual uso— se nos presenta con un recinto interior de planta rectangular dividida en dos:
La primera, que se levanta en torno a un gran patio central, tiene en su fachada sur la puerta de acceso al edificio, y dispone de torres cilíndricas en los extremos de esa fachada —en su fachada opuesta, al norte, se levantan otras dos torres prácticamente simétricas—.  De los tres de los lados del patio, sólo el orientado al sur conserva su planta original habiendo sido adaptado a su nuevo uso; los laterales son de construcción posterior.

Patio central, al fondo las dos torres prismáticas sobre el corredor.
La segunda está formada por un núcleo en el que destacan dos torres, prismáticas y de mayor planta y altura que las anteriores, que se sitúan en las esquinas opuestas. Estas dos últimas torres están unidas por un volumen de dos plantas que albergaba, y alberga, las dependencias más nobles del palacio. Hacia el patio, las torres se conectan con un corredor a doble altura de estilo gótico; el piso superior cuenta con una arquería de cuatro arcos carpaneles muy rebajados y un pretil de una bella tracería calada. En la planta baja, los arcos son escarzanos sobre pilares octogonales.
El patio central. Allí, en medio, "la compañía"

La torre situada al noreste es la del Homenaje, y como su pareja, presenta huecos hacia el interior de la fortaleza —de reciente construcción—, pero en menor medida hacia el exterior, lo que revela el carácter defensivo del edificio. Actualmente ninguna de las dos torres tienen almenas, pero la existencia de las hileras de canes hace suponer que dispusieron de sendos matacanes almenados en todo su perímetro.
Fachada oeste, en primer plano restos del primer recinto.

Fachada sur.


Nombre: Castillo palacio de los Condes de Oropesa.
Municipio: Jarandilla de la Vera.
Provincia: Cáceres.

Tipología: Castillo.
Época de construcción: siglo XV, reformado a mediados del siglo XX.
Estado: En muy buen estado. El hecho de pertenecer desde 1966 a la cadena hotelera a la que pertenece, es una garantía de su conservación.
Propiedad:  del Estado, pertenece a la Red de Paradores Nacionales.
Uso: Hotelero..
Visitas: totalmente libre el exterior y las zonas comunes. Ya como cliente, las áreas a las que acceder aumentan.
Protección: Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
Clasificación subjetiva: 3, o sea, que se incluirá obligatoriamente en una ruta de viaje y se hará todo lo posible por visitarlo.

Cómo llegar: Desde la E-90, A-5 (N-5) autovía que une Madrid con Mérida, tomaremos en Navalmoral de la Mata la EX-119 que nos llevará directamente a Jarandilla de la Vera.
Segunda opción: desde la E-803, A-66 (N-630), o sea la Vía de la Plata, cogeremos la EX-203 que nos llevará hasta Jarandilla, previo paso por Jaraíz y Cuacos de Yuste.
Como llegar desde la A-5
 
Como llegar desde Plasencia.

Otras cuestiones de interés: La sola población de Jarandilla ya es motivo de interés, a lo que hay que añadir, así del tirón, toda la comarca de la Vera; y más en concreto el cercano Monasterio de Yuste.
Dentro de la población, cito la iglesia de Nuestra Señora de la Torre, que por sus características y detalles, merece una entrada en este blog.
En el patio, el escudo de los Condes de Oropesa.