martes, 21 de febrero de 2017

Alarcón, las torres de Aproches (*)

Decía hace unos días, cuando escribía sobre la historia de Alarcón, que poco tiempo por delante me parece para tanto paseo”; y no me equivoqué cuando lo pensé antes de iniciarlo. Aquel día, el de la visita a tan bello pueblo, no me alcanzó el tiempo para bajar hasta el río en ninguno de sus dos barrancos. Así que me tuve que conformar con ver en la lejanía, desde los magníficos miradores de la villa, allá en la península que llama de Los Alarconcillos —al igual que la torre—, las dos que flanquean el horizonte por el norte: la de Los Alarconcillos y la de Cañavate, las cuales, cómo no, también fueron mandadas construir por el infante don Juan Manuel.

Echo mano de documentación de la red y, con la mejor intención del mundo, la traslado a mi casadelatercia. El paseo, mitad virtual y mitad distante, quedó como sigue:


La primera, la de Los Alarconcillos, —o de Alarconcillo, que también lo he leído en singular—, es en sí un pequeño castillo, pues al igual que la del Campo, tuvo un recinto amurallado que la protegía, quedando algunos restos del mismo, incluido los de un cubo.

Es de planta cuadrada y torrecillas semicirculares adosadas en cada uno de sus vértices; en el centro de la terraza emerge una torre cilíndrica más alta y de mayor diámetro que las de las esquinas, a modo de gran torre caballera. Leo que a este tipo de construcciones se les denominaba en quincunce, pues su disposición geométrica, de cinco piezas, situaba a cuatro en las esquinas de un cuadrado, y la quinta en la intersección de las diagonales.

La torre de los Alarconcillos desde la del Campo.






El acceso se realiza a través de una escalera de sillares de piedra adosada a su fachada sur por la que se llega a la puerta, elevada unos tres metros con respecto al terreno, formada por un arco, también de sillería, de medio punto. Bajo la escalera queda un hueco (¿?) también conformado por un arco de medio punto.

Una vez en el interior, una escalera de caracol, sin peldaños actualmente, conduce a la terracilla de la torre.



La torre del Cañavate al fondo. En primer plano la puerta del Río.

Más al oeste, en el ceñido istmo de la península que forma el meandro norte del Júcar, se levanta la Torre del Cañavate. Ésta, junto a su muralla coracha que llegaba hasta el río, protegía la puerta que en aquel extremo cerraba y controlaba el paso hacia la zona trasera de la villa. Y es que aquel era el único lugar por el que se podía acceder al padrastro existente entre ella y la de los Alarconcillos desde ese punto cardinal. De ahí su estratégica ubicación.


De aquella construcción sólo nos queda la torre y apenas algo de la muralla; la puerta que se habría a un lado, ha desaparecido.

Es de planta exterior pentagonal —hermana gemela de la del Campo—, o sea, torre tajamar con la proa hacia el exterior, y su planta interior también es cuadrada; su estructura se divide en tres plantas, baja más dos alturas y terraza. La puerta de acceso se sitúa a unos cinco metros de altura, con arco de medio punto, al igual que las ventanas que se abren en las fachadas este y sur.

También tuvo recinto amurallado, por lo que nuevamente podemos hablar de un pequeño castillo.

Fue construida con mampostería en los muros y sillares en las esquinas y en la formación de los vanos.

 Cuánto lamento no haber podido llegar hasta estas torres, pero la distancia y el tiempo disponible aquel día, además del tiempo vital, no me ayudaron a ello.

Ilustraré este texto con alguna foto robada de la red, a lo que añadiré las que desde la villa pude hacer, aunque huela a simulación, a engaño propio.

Lo cual me da una idea, y haré extensivo en el futuro para esos lugares con castillo o similar que durante el camino quedan a un lado, y tienen que conformarse con una mirada apresurada desde el coche, o desde la lejanía; porque el tiempo o Dios sabrá el qué, no te permiten más: si acaso alguna fotografía, pero sin detalle. Esos sitios de los que, desde ese instante, te queda la certeza que no volverás a ver, pero que su imagen permanecerá en tu retina para siempre.

Serán algo así como paseos fingidos.

nota:

error, he rotulado las fotos con fecha del año 2015, cuando la visita la realicé en 2016.

sábado, 18 de febrero de 2017

Alcalá de Guadaíra, Sevilla

Municipio: ALCALÁ DE GUADAÍRA
Provincia: SEVILLA
Escudo:
  

Descripción:
El blasón de Alcalá de Guadaíra está formado por un puente defendido, sostenido por ondas y sumado de la figura de San Mateo, acostado el conjunto de dos llaves. Los colores del blasón están descritos de manera diferente en dos textos oficiales.
En ambos casos se trata de un escudo español, cuadrilongo de base circular.

— Uno, en campo de azur, el puente de plata, (...) mazonado de sable y aclarado de gules, acompañado de dos llaves de sable, fileteadas de plata, una de cada flanco, guardas arriba, puestas en palo y superadas por la imagen del apóstol San Mateo.
(posiblemente por error tipográfico, entre paréntesis debería poner "...mazonado de sable, sobre ondas de plata y azur. Sumado de un castillo...").
Aprobado por Orden de la J.A. de 03-01-1986.

— Otro, en campo de plata, un puente de color albero, mazonado de sable, sobre ondas de azul y plata, sumado de un castillo de color albero, almenado y mazonado de sable y aclarado de gules, acompañado de dos llaves, de sable, una de cada flanco, guardas arriba, puestas en palo y superadas por la imagen de San Mateo, apóstol y patrón de la ciudad.

En ambos casos, al timbre, corona real cerrada.

Esta discrepancia hace que, seguramente, en la práctica el escudo que aparece en documentos oficiales del Ayuntamiento se represente siempre delineado a una tinta, sin colores. Aunque, realmente, esta esquematización del escudo es una postura moderna muy utilizada en documentación oficial y publicidad institucional.


Recurrencia:
El castillo es sin duda la fortaleza que domina la población.
Aunque al estar el castillo sumado al puente, le da a éste último el carácter de puente defendido, cuando en realidad, el puente sobre el río Gaudaíra no está fortificado.
Las llaves fue concesión del rey Fernando III, al considerar a la villa como la llave para acceder a Sevilla, como así ocurrió.

Localización:
En un cerro alrededor del que se desparrama el pueblo.

Historia:
Sobre una fortificación de menor tamaño, es a partir del siglo IX cuando comienza a conformarse las distintas edificaciones sobre el llamado Cerro del Castillo, desarrollándose significativamente entre la segunda mitad del siglo XII y el primer tercio del XIII. Es desde finales del XIII hasta comienzos del XVI cuando, definitivamente va adquiriendo el recinto el aspecto que hoy conocemos.
Ante un ataque de vaguedad como en el que me encuentro en este momento, prefiero dejar un enlace que lleve hasta una explicación detallada que no cabe aquí.

Descripción:
Se trata de un gran complejo formado por varios recintos: la Villa Medieval, la Alcazaba con el Alcázar, la torre Mocha, la iglesia de Santa María del Águila, y los arrabales rodeados por las murallas corachas.
Sería tan extensa su descripción que, como he hecho con su historia, me remitiré al enlace correspondiente de este blog.


martes, 14 de febrero de 2017

Alarcón , murallas

La Puerta del Campo, intramuros.

Pasada la Puerta del Campo, se accede a lo que fue el primer recinto amurallado de Alarcón, de los tres que tuvo y que aún pueden contemplarse.
Este primer recinto apenas si ocupa un gran espacio. Fue concebido, supongo, como un mero inconveniente para el potencial asaltante, pues apenas unas decenas de metros, carretera abajo, está la puerta del siguiente, la del Calabozo. No hay espacio para más, a la derecha la roca sube escarpada, y a la izquierda discurría la muralla sobre el barranco que baja al río; no queda sitio para ningún tipo de edificación, sólo es un lugar de paso.
El castillo desde la Puerta del Campo.

La Puerta del Calabozo.

Esta puerta del Calabozo, y la torre del mismo nombre que se levanta a su lado protegiéndola, también fueron mandadas construir por el Infante Juan Manuel, allá por el siglo XIV.
La puerta es de sillería, con arco escarzano, o sea, ligeramente rebajado. Su muralla es de sillarejo y perdió su almenado, aunque conserva cinco aspilleras en el parapeto. Al igual que la puerta del Campo tuvo un foso ante ella.
La puerta y torre del Calabozo.


Interior de la Torre del Calabozo.

La torre del Calabozo o de Enmedio, llamada así por la posición que ocupa en el sistema de accesos a la villa es, al igual que la del Campo, aunque de menor altura —pentagonal o tajamar, como las pilas de algunos puentes—, o sea, que tiene cinco lados y el vértice más agudo, la proa, se orienta hacia el exterior de la muralla. Pero sus dependencias interiores son de planta cuadrada, perdiéndose los cinco lados del exterior.
Curiosamente, su puerta original, en arco de medio punto, se eleva unos cinco metros sobre el terreno. Actualmente dispone de otra puerta a nivel del suelo.
Como la puerta de la muralla, también perdió el almenado pero conservó las aspilleras.
Toda ella está ejecutada en sillarejo reforzada con sillares en sus esquinas.

A partir de aquí, la muralla se desdobla en otras dos, ambas con adarve que irán rodeando el promontorio en donde se asienta el castillo: una abrazará la fortaleza por su fachada norte —Muralla Norte—, y la otra continuará por la izquierda de la carretera —Muralla Sur— separando el acceso a la villa del barranco del Júcar. La misión de ambas murallas fue impedir el acceso del enemigo por las laderas del cerro.
Esta última muralla llegará hasta la siguiente puerta, la tercera del sistema defensivo de Alarcón, llamada de la Bodega o del Bodegón, ubicada bajo el castillo, por lo que para su protección no necesitó una torre como las otras puertas; con el castillo a su lado era más que suficiente para sentirla segura.
La Puerta de la bodega, a la izquierda el castillo.

La Puerta de la Bodega desde la del Calabozo.

La Puerta de la Bodega, en arco de sillería de medio punto rebajado, se abre en un muro alto y grueso que tiene traza y tapial musulmanes, además del sillarejo y la mampostería cristiana. Restaurada recientemente, se podría decir que contiene materiales que van desde su origen hasta el pasado siglo. Sobre ella, un escudo muy desgastado y un antepecho con aspilleras. El adarve, además, conserva un parapeto hacia el interior.
Desde ese adarve, se accede a un pequeño recinto sobre la roca, amurallado, a los pies del lienzo sur del castillo. A este espacio se accede también por una puerta situada a varios metros de altura desde el segundo recinto de murallas. Y desde aquí, a través de una escalera, se asciende hasta la entrada actual del castillo.
Entre las dos puertas, la del Calabozo y la del Bodegón, el espacio quedará protegido por esas dos murallas laterales y por el propio castillo.
La Muralla Sur desde la Puerta de Chinchilla.

La Muralla Sur, que tiene adarve, continúa desde la izquierda de la Puerta del Bodegón, sobre la ladera del barranco y paralela a él. De esta manera protege desde la altura, el Puente del Picazo que se encuentra más abajo.
La Puerta de Chinchilla, intramuros.

La Puerta de Chinchilla, extramuros.

Y termina en la llamada Puerta de Chinchilla, de las Chinchillas o de las Moreras, que nos lleva al ya citado puente de Picazo. De este puente parte un camino hacia el sur que, en origen, fue una vía romana.
Esta puerta, con arco escarzano rebajado hacia el interior, y de medio punto hacia extramuros, está ejecutada en mampostería, y su parapeto ya perdió el almenado.
La muralla sigue unos metros más abajo para girar noventa grados hasta el borde de la quebrada y hacer así lo más difícil posible el acercamiento a la puerta.
La Muralla Norte, desde el castillo hasta el Puente de Cañavate.

Liza existente entre el castillo y la muralla. La Puerta de la Traición, al fondo.


Vano o puerta junto a la Puerta de la Traición.

Vista interior de la Puerta de la Traición.

Volvemos a la Puerta del Calabozo, desde donde decíamos que parte una muralla, la Norte, que rodea la fortaleza recorriéndolo de este a oeste, hasta una puerta del castillo, que llaman de la Traición, junto a un torreón defensivo, cilíndrico y macizo; poco antes, en la muralla, se abre otro vano desde el que se puede observar todo el exterior de la zona fortificada.
Tanto la puerta como el vano descrito, son arcos de medio punto, uno a cada lado de sus murallas, construidos de sillares, conservándose en muy buen estado las gorroneras o quicialeras y los huecos de las trancas.
Entre el castillo y esa porción de la Muralla Norte, se abre una estrecha liza.
De la Puerta de la Traición continua, la ladera abajo del cerro y hacia el río, la Muralla Norte, con el fin de proteger el otro puente de la villa, el de Cañavate o del Hechicero. Se cierra así por ese lado el que en principio es el tercer recinto amurallado de Alarcón.
Al llegar a su cota más baja, encontramos la Puerta del Río, la única entrada a la población desde el norte.
La Puerta del Río, extramuros.

La Puerta del Río es un arco rebajado, de sillares, sobre el que luce el escudo de los Pacheco; y sobre él el parapeto conserva sus almenas y las ya consabidas aspilleras.
De la Puerta del Río vamos al Puente del Henchidero, de Tébar o de Cañavate, y de allí a las torres exteriores, la de los Alarconcillos y la de Cañavate. Pero eso lo dejo para después.


nota:
error, he rotulado las fotos con fecha del año 2015, cuando la visita la realicé en 2016.
































sábado, 11 de febrero de 2017

Albaida del Aljarafe, Sevilla

Población: ALBAIDA DEL ALJARAFE
Municipio: ALBAIDA DEL ALJARAFE
Provincia: SEVILLA
Escudo:

Descripción:        
Escudo español, cuadrilongo de base circular.
Escudo partido.
Primero, de azur una torre de plata (o de oro) aclarada y maposteada de sable.
Segundo, cuartelado en aspa, primero y tercero, de azur una caldera jaquelada de oro y gules gringolada de siete sierpes de sinople, y segundo y cuarto, de plata cinco armiños de sable puestos en sotuer.
Al timbre corona real cerrada.
Aprobado (sin datos).

Recurrencia:
La torre de don Fadrique o Mocha de Albaida.
Hasta finales del siglo pasado figuraba en el escudo una imagen realista de la torre, que encuentro en el escudo de la Banda Municipal de música.

Localización:
Hacia el noroeste, en el límite del casco urbano. 

Historia:
Se la conoce como torre de Don Fadrique porque fue “El Infante Don Fadrique mando fazer esta torre”. Según lo que reza en la placa empotrada sobre la puerta. Al igual que otras torres del Aljarafe sevillano que sirvieron como cinturón defensivo de Sevilla contra las posibles invasiones desde la taifa de Niebla.
Una vez terminada la Reconquista, fueron demolidas total o parcialmente. A esas últimas se las llamó mochas —se les derribaron sus almenas y matacanes.

Descripción:
La torre se alza sobre un pedestal macizo de 2’40 metros de altura y 0’50 de retallo. Su base es rectangular, exactamente mide 10.15 metros de largo por 8.30 metros de ancho (10 x 12 varas castellanas, medida no exacta que variaba según el lugar). A 0’85 metros del retallo del pedestal, sobre elevada, está la puerta, de 2’35 metros de altura y 1’15 de ancho y rematada por un arco escarzano en el que queda inscrito otro adintelado. El acceso debía hacerse mediante una escalera que era retirada hacia el interior de la torre una vez se accedía a su interior.
En su fachada trasera se abren dos pequeños huecos.
Dentro, sólo una cámara de 2’25 por 2’25 metros, revestida de ladrillo y cubierta por una bóveda de arista que fue reedificada en 1999. También son de arista, y de ladrillo, las bóvedas que cubren los tres tramos de rampas que llevan hasta la planta superior.
La torre Mocha de Albaida.

Más información en el siguiente enlace: 

martes, 7 de febrero de 2017

Alarcón, torre de El Campo o de Armas

Iniciamos pues el paseo, previsto mientras dejábamos que la vista se perdiera en uno de los paisajes más espectaculares que un servidor, amante sin restricciones de castillos, torres, murallas y piedras viejas en general, haya podido ver.

 Y el paseo lo inicio por lo primero que encuentro, que es la solitaria y esbeltísima torre de El Campo, desde la que se domina visualmente toda la población de Alarcón, su castillo y murallas, y las dos torres de la península del norte, la de los Alarconcillos y la de Cañavate.

 Es llamada así porque se orienta hacia las afueras de la villa, hacia el campo, pero que también llaman de Armas y que va a llenar, por ahora, toda mi atención y la de esta nueva página de lacasadelatercia.


El escudo del Infante Juan Manuel en la fachada sur.

 Fue levantada en el siglo XIV por orden del Infante don Juan Manuel, el del Conde Lucanor, en el siglo XIV; de ahí que en su fachada sur esté el escudo del Infante.

No es sólo la torre la que lleva ése nombre, pues a su lado, protegida y segura, está la puerta que también llaman de El Campo. Se construyó la primera para defender a la segunda que fue, según su situación, el acceso al primero de los tres recintos amurallados que tuvo Alarcón. Defendía el estrecho paso que es el istmo natural que constituye el único acceso a Alarcón por el sur.

Esta torre, por su ubicación y tipología forma parte de ese grupo de fortificaciones denominadas, de aproches, que son las que se construyen en esas zonas desde la que el enemigo puede ejecutar todos esos trabajos también llamados así —aproches: conjunto de trabajos que se hacían para atacar una plaza y acercarse a batirla, como las trincheras, paralelas, baterías, minas, etc. (drae) —; su construcción viene definida, por tanto, de la necesidad de evitar esos trabajos por parte del enemigo atacante. 

Pero también es esta torre tiene otro nombre: fortificación de padrastro, ya que está construida en una elevación del terreno, un padrastro, próxima a un castillo y a una distancia óptima para hostigar a éste; pero en nuestro caso, su construcción trata de impedir que el enemigo acose desde ese punto. Por sus características y su buen estado, se la podría considerar una de las mejores torres de este tipo que existen en la Península.

Hagamos extensivo, todo lo anterior, a la otra torre situada al oeste, opuesta en el mapa y hermana casi gemela a esta, que es la de Cañavate. Pero ya llegaremos a ella.


Tan necesaria fue su construcción y estratégica ésa mota del terreno frente a Alarcón, que incluso se la dotó de plaza de armas de cerca de mil metros cuadrados, por lo que se podría decir que es algo más que una torre, es todo un castillo.

Y es que ésa era la única zona accesible a la ciudad, el istmo natural que la unía con tierra firme. Por el resto de sus lados, estaba rodeada y protegida por el río Júcar. Era por tanto el único acceso al castillo.

Además, desde ella se divisaba una gran extensión de terreno, incluyendo al norte el meandro, las demás torres atalaya e incluso el interior de Alarcón, su castillo y las murallas y puertas anteriores a él.


Construida en planta pentagonal —curiosamente el interior es de planta cuadrada, estando macizada toda la vertical del ángulo más agudo—, se la denomina según esa tipología como torre tajamar, igual que las pilas de los puentes en la cara que se opone a la corriente del río. El espolón de su planta queda orientado, como es natural, hacia el exterior del recinto, en este caso al este.

Igual tipología, planta pentagonal exterior y cuadrada interior, tienen sus torres hermanas de El Calabozo y de El Cañavate.

El acceso a la torre se hacía, se hace, por su fachada oeste, mediante una puerta con arco de medio punto situada a unos seis metros del suelo y una escalera de fábrica a la que en la actualidad le falta su segundo tramo. Su interior se divide en cuatro plantas, baja más tres, alcanzando una altura de unos 24 metros.

Todos sus muros están ejecutados en sillarejos pero con sillares en las esquinas, y presentan numerosos huecos repartidos en todas sus fachadas a intramuros: los más grandes, de estilo gótico, trilobulados y con sillares; el resto, cuadrados y aspilleras.

Sobre la ventana el escudo del Infante don Juan Manuel.

En la fachada sur, bajo el escudo del infante Juan Manuel, se abre una ventana con arco apuntado a cuyo alrededor se observan cuatro mechinales que bien pudieron servir para soportar la estructura de madera de un cadalso.

De las fachadas de la proa sólo una tiene huecos: una aspillera y un ventanuco cuadrado.

Ha perdido todo su almenado pero aún conserva las mensulillas que soportaban los matacanes, uno por cada una de las fachadas interiores. Las dos fachadas exteriores no tuvieron matacán.

A pesar de estar desmochada, sus más de veinte metros de altura le dan una esbeltez casi arrogante.

La Puerta del Campo, al fondo el castillo.

Decíamos que la torre de El Campo protegía la puerta del mismo nombre, la Puerta del Campo, formada por un arco de medio punto de sillares situado en la muralla coracha, que parte desde la torre y, siguiendo la dirección norte-sur, se dirige hacia el río. 


La puerta del Campo, intramuros.


La Puerta de El Campo, extramuros. Arriba, el escudo de don Juan Manuel.

El foso excavado en la roca.

Sobre ella, volvemos a ver el escudo de don Juan Manuel, algunas aspilleras para fusilería de cuando las Guerras Carlistas en el siglo XIX, y un almenado hoy ausente.

Tuvo foso, excavado en la roca, y puente levadizo.


Desde aquí te recreas con el panorama, demasiado tiempo quizás, y al final del día te arrepentirás de ello, porque no habrás llegado a abarcar tanto y tanto en tu paseo. Como otras veces piensas que en otra ocasión lo completarás, que tampoco hay que abusar de la tolerancia de la Compañía.

Lo más probable es que esa otra ocasión no llegue jamás. No importa, existe internet.


Torre y puerta desde el interior del primer recinto amurallado.







Nombre: Torre del Campo.
Provincia: Cuenca.
Municipio: Alarcón.
Localidad: Alarcón.
Tipología: Torre atalaya (casi un castillo, aunque suene poco técnico).
Época de construcción: primera mitad del siglo XIV.
Estado: En buen estado de conservación, aunque el hecho de que su acceso sea libre, puede perjudicarla.
No le vendrían mal alguna obra puntual de consolidación.

Propiedad: pública, del Ayuntamiento de Alarcón.
Uso: ningún uso concreto.
Visitas: El acceso es libre al interior del recinto. No lo es a la torre.
Protección: toda la población está declarada Conjunto Histórico
Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
Clasificación subjetiva: 2, si bien todo el conjunto de fortificación de Alarcón merecen un 3*es decir, que no hay que perdérselo bajo ningún concepto, o lo que es lo mismo, hay que verlo antes de morir.

El castillo de Alcorcón desde la torre.

Otras cuestiones de interés: Todo el pueblo de Alarcón, las murallas, las torres y su castillo.

nota:
error, he rotulado las fotos con fecha del año 2017, cuando la visita la realicé en 2016.







sábado, 4 de febrero de 2017

Colegiata, D.O. Toro

 Nombre:     COLEGIATA

D.O:              TORO
Bodega:       BODEGAS FARIÑA
Dirección: CAMINO DEL PALO S/N
TORO (Zamora)
Email:
Web: www.bodegasfariña.com
Tipo:           TINTO
Variedad: TINTA DE TORO
Año:           2012
Tratamiento:
Graduación: 13’5% Vol.

Descripción de la etiqueta:
Son varios los vinos que esta bodega embotella bajo la misma referencia, pero sólo uno dejo ahora entre mis recurrencias. Conc
En la etiqueta destaca un sencillo pero reconocible dibujo de la famosa Colegiata de Toro sobre un fondo rojo, y cuatro palabras: Colegiata, Tinta de Toro, Fariña y toro; ah, y la indicación de su D.O., Toro. Lo suficiente para que salte a la vista y que raros como yo alarguen la mano y la adquieran.
La contraetiqueta es normalizada: dos idiomas para hacer destacar las bondades del vino, y la certificación de la D.O. Y ya está.
  


Sobre la recurrencia:
Aunque estas entradas en mi blog surgieron por la curiosidad que me suscitaba la posible relación entre castillos y vinos, y el por qué de los bodegueros de recurrir a ellos para nombrar a sus productos, he de reconocer que, a estas alturas, se han colado algunos vinos que, necesariamente, no se nombran con algún castillo. Pero que sin embargo sí han despertado mi curiosidad desde el estante de la tienda por lo que en su etiqueta muestran.
No conozco Toro y, por lo tanto, tampoco su Colegiata. Pero sí sé cómo es y la reconozco en cualquier fotografía que de ella vea. Sobre todo por su cimborrio, aparentemente sujeto por cuatro torrecillas arqueadas y unidas por una doble arquería, cuya sola presencia ya justifica la belleza de todo el conjunto. Sin olvidar otros elementos como sus pórticos, claro.
Su construcción se alargó en el tiempo: desde finales del siglo XII a mediados del XIII, por lo que es un claro ejemplo de la transición entre el románico y el gótico
En el XVIII el edificio fue restaurado.
 
La Colegiata de Toro (de romanicozamora.es)




Otras cuestiones a considerar:
Muchas son las cuestiones que habría que considerar en este apartado, pero como mi blog va, principalmente, sobre castillos, he de dejar aquí constancia que la otra razón por la que me merecería visitar este lugar sería su alcázar —o alcázar real de Toro—, que es quizá su edificio más antiguo: del siglo XV el actual, pero sobre otro anterior del X.
De planta rectangular con torres en las esquinas y en el centro de sus lados —sin almenas todas ellas, al igual que las murallas—, fue testigo de los últimos momentos de la guerra entre los Trastámara y los Reyes Católicos.

Alcázar Real de Toro (de terranostrum.es)


ACTUALIZACIÓN:



Meses después adquirí otra botella pero en versión Tempranillo. 
Con respecto a las etiquetas, poco o nada que añadir.