martes, 9 de enero de 2024

Jerez de los Caballeros, muralla medieval urbana

Nombre:      Muralla urbana de Jerez de los Caballeros.
Municipio: Jerez de los Caballeros.
Provincia:   Badajoz.
Tipología:   Muralla medieval urbana.
Datación:    siglo XIII.

Situación:
Esta cerca urbana rodea Jerez de los Caballeros, localidad que adquirió el título de ciudad hacia 1523-1526, y que se encuentra en el suroeste de la provincia de Badajoz, sobre un extenso altozano que domina el curso del río Ardila y la vega que éste forma.

Datos históricos:
Al igual que la fortaleza, fueron los templarios quienes amurallaron la villa de Jerez tras la reconquista de las tierras de la Baja Extremadura por parte del rey de León, Alfonso IX; aunque parte de esa nueva obra se hizo sobre el anterior recinto musulmán. De esa época data igualmente el entramado urbano de la villa.
Dada la cercanía de la frontera portuguesa y la existencia de constantes escaramuzas y disputas por el territorio, los templarios hubieron de fortalecer las escasas defensas musulmanas que habían sido ejecutadas con tapial, elevándolas y rodeando por entero a una población que creció con su llegada, así como al castillo que construyeron.
Perdido, o cuando ya no fue necesario, su uso defensivo, las edificaciones destinadas a viviendas se fueron adosando a ella, cuando no demolidos algunos tramos y reaprovechados sus materiales; la calle Detrás de los Corrales es el mejor ejemplo para ver numerosas viviendas embutidas entre varias torres y lienzos de la muralla.

Descripción, arquitectura y construcción:
Tuvo la muralla un perímetro de algo menos de 1.700 metros, encerrando una superficie de unas 156 Has y llegando a tener treinta torres semicirculares y seis puertas: Puerta de la Villa, Puerta de Burgos, Puerta de Alconchel, Puerta de Sevilla, Puerta de Santiago o de la Alhóndiga y la Puerta Nueva, llamada así porque fue la última en construirse, en 1659. De ellas sólo se han conservado completas dos, la de Burgos y la de la Villa; otras tres, la de Santiago, la Nueva y la de Alconchel nos han llegado parcialmente. De las torres originales apenas si siguen en pie unas 18, encontrándose integradas en las edificaciones de la trama urbana de la población. La altura media de sus lienzos es de 10 metros, sobresaliendo ligeramente las torres.
Fue de compleja construcción, pues hubo de salvar numerosos accidentes del terreno, pero que a la postre resultó ser una cerca muy fuerte. El tramo más visible y continuo de la muralla se encuentra en la calle Hernando de Soto

La Puerta de la Villa fue la puerta más importante de la villa. Está situada en el punto más occidental de la muralla; a ella llega desde la Plaza de España la calle Corazón de María —antigua calle Zapatería—, y extramuros encontramos, con un expresivo nombre, la calle Detrás de los Corrales. Sobre ella, y adosadas a sus lados, encontramos viviendas.
La puerta sigue manteniendo la misma imagen que cuando fue construida: arco de medio punto, jambas y dovelas de granito; sobre ella dispuso de un matacán del que sólo se conservan dos arquillos de apoyo. El interior 
e la
 puerta presenta un espacio en rampa de trazado en recodo, y cubierta con bóvedas de ladrillo, dividido en dos partes por a
rco apuntado también de piedra; al final del espacio encontramos un oratorio, posiblemente del siglo XV, conocido como la capilla de San Antoñito (San Antonio de Padua). Desde la capilla parte una escalinata que llega intramuros a la calle Zapatería. En 1884 fue reparada y adecentada por iniciativa de doña Suceso de Sotomayor, reconocida dama jerezana, dado el deterioro que arrastraba desde la Edad Media.
La Puerta de la Villa, extramuros, desde la calle Detrás de los Corrales.
Interior de la Puerta de la Villa.


Lienzos de muralla y torreones en la calle Detrás de los Corrales.

La Puerta de Burgos se encuentra en el extremo opuesto del recinto amurallado con respecto a la de la Villa. De ella parten las calles Templarios y Vasco Núñez de Balboa que confluyen en la Plaza de España. Su nombre proviene de su orientación hacia Burguillos del Cerro, partiendo desde ella el camino que unía ambas poblaciones.
Ha sido reconstruida en varias ocasiones, habiendo sido la más profunda fue a principios del siglo XVIII tras la Guerra de Sucesión, y la más reciente, hace unas décadas, a principio de los setenta del siglo pasado. La puerta está formada por dos arcos apuntados de sillares y dovelas de granito, y un corto espacio abovedado siguiendo el trazado de ambos arcos. A su derecha se levanta un torreón de mayor altura que el lienzo en el que está la puerta; tanto el lienzo como la torre disponen de almenado con remate piramidal. Todo el conjunto está ejecutado con mampostería de reducido tamaño y algunos refuerzos de sillares.
Es posible que en el otro lado también existiera otra torre semejante a la actual, como suele ocurrir en muchas poblaciones amuralladas.

Ambas fotos, la Puerta de Burgos, extramuros.



La Puerta de Burgos, intramuros (ambas fotos).

De la Puerta de Alconchel —de aquí partiría el camino hasta esa otra población— sólo se conservan uno de sus torreones, al que se accede desde una vivienda particular. La puerta y su entorno quedó destruida durante el terremoto de Lisboa de 1755.
Lo mismo sucede con la Puerta de Santiago y la Puerta Nueva: sólo una torre de acceso privado y resto desaparecido.
Donde estuvo la Puerta Nueva, al inicio de la calle Detrás de los Corrales, existe una placa de mármol con la siguiente inscripción: «REINANDO DON FELIPE IIII NUESTRO SEÑOR HIZO ESTA OBRA EL MAESTRO DE CAMPO DON PEDRO DE VIEDMA CAVALLERO DE LA ORDEN DE SANTIAGO CORREGIDOR DESTA CIUDAD AÑO DE 1659».
Mi Compañía atravesando la Puerta de la Villa.


Lienzos de muralla en el Parque de Santa Lucía.

Materiales: predomina la mampostería, con elementos de pequeño tamaño, tomados con mortero de cal y arena.
Estado: Los lienzos y torres que se conservan se encuentran en un razonable estado de conservación. Sería conveniente, al igual que sucedió en la Puerta de Burgos, liberar los lienzos y las torres de las edificaciones que tienen adosadas, cosa que no creo llegue a suceder, a pesar de que hay leyes que ampararían las expropiaciones necesarias.
Propiedad actual: he de suponer que pública, pero la mayoría de los lienzos, al estar muchas viviendas embutidas en ellos, y viceversa, seguramente sean privadas.
Uso: turístico, pero y principalmente, de apoyo y aprovechamiento para otras edificaciones.
Visitas: totalmente libre, basta pasear por la ciudad y contemplarlas.
Protección: Bajo la declaración genérica del Decreto de 22/abril/1949 sobre protección de los castillos españoles; y por la Ley 16/1985 de 25 de junio, sobre Patrimonio Histórico Español.
Calificación subjetiva: 3, o sea que se incluirá obligatoriamente en ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible por visitarlo.
Otras cuestiones de interés: En la muralla quedó reflejado el sentimiento religioso de la población, dedicándose cada puerta a una advocaión: la de Alconchel a san Bartolomé, la de Burgos a San Gregorio, la de Sevilla a santa María, la Puerta Nueva a santa Lucía y san Agustín, la de Santiago a Santiago —en origen tuvo otro nombre, pero cambió cuando los santiaguistas se establecieron en Jerez, y la de la Villa a san Antonio.
Cómo llegar: En la autovía A-66 / E-803, de Mérida a Sevilla, o viceversa, tomar la salida a Zafra y allí la EX -101 y después la EX-112 dirección Burguillos del Cerro; continuar hasta Jerez de los Caballeros.
Coordenadas: 38º19’15”N 6º465’23”O



sábado, 6 de enero de 2024

El castillo de la familia Alba en Ávila que les está dando quebraderos de cabeza

Leído por ahí:
Cosas que pasan, o lo que algunos escriben y me gustaría haberlo escrito yo.


El castillo de la familia Alba en Ávila que les está dando quebraderos de cabeza

La Junta de Castilla y León ha solicitado a la familia la restauración del castillo de Castronuevo, en Rivilla de Barajas. Declarado Bien de Interés Cultural, debería poder visitarse

  

M.L.G. Moro

10/12/2023 - 05:00

 El patrimonio de la Casa Alba cuando murió la duquesa de Alba, en noviembre de 2014, se estimó en unos 3.000 millones de euros. Compuesto de palacios, castillos, terrenos agrícolas, valores bursátiles, joyas y obras de arte, además posee más de cincuenta títulos nobiliarios. Su primogénito, Carlos Fitz-James Stuart, heredó, entre otras cosas, la potestad de ser el cabeza de la Fundación Alba, y con ello la ‘obligación’ de gestionar y mantener el extenso patrimonio familiar.

 

Actualmente, una de esas posesiones está dando quebraderos de cabeza a los Alba. Se trata del castillo de Castronuevo, situado en Rivilla de Barajas (Ávila). Todo comenzó cuando los procuradores socialistas Soraya Blázquez y Miguel Hernández, mediante una proposición no de Ley aprobada por unanimidad, instaron a la Junta de Castilla y León a que se dirigiera a los propietarios del castillo de Castronuevo para que llevaran a cabo un plan de actuaciones. Este incluye la realización de visitas guiadas gratuitas y la realización de estudios previos más las actuaciones de restauración con un plan de usos.

Vanitatis se ha puesto en contacto con la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León, desde donde confirman que han recibido “en la Dirección General de Patrimonio Cultural, con fecha 30 de noviembre, la comunicación de la Resolución aprobada en Cortes en relación con el castillo de Castronuevo". Una vez recibida, y en cumplimiento de la misma, han procedido a "remitir escrito a la propiedad, la Fundación Duque de Alba, para su conocimiento y a los efectos oportunos”. Es decir, que la familia Alba ya está al corriente de esta petición.

Se trata de un Bien de Interés Cultural

Los mismos procuradores recuerdan que el castillo fue declarado BIC (Bien de Interés Cultural) el 22 de abril de 1949 y que este año ha sido incluido en la Lista Roja del Patrimonio. Un listado en el que aparece, según ellos mismos, por “presentar un avanzado estado de ruina, con varios frentes derrumbados y con torres perdidas”. La Lista Roja del patrimonio es una iniciativa de la Asociación Hispania Nostra, que recoge aquellos elementos del Patrimonio Cultural Español que se encuentren sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores, al objeto de darlos a conocer y lograr su consolidación o restauración. Los procuradores, Soraya Blázquez y Miguel Hernández, también mencionan que el hecho de que se trate de un BIC implica que los propietarios tienen la obligación de mantener y conservar el edificio. También tendrían la obligación de abrirlo al público al menos cuatro días de cada mes. 

El castillo de Castronuevo está considerado el edificio con las bóvedas subterráneas mejor conservadas de Europa. Se trata de una fortaleza militar del siglo XV que, en la actualidad, corre peligro de derrumbe, según la conservadora y restauradora de bienes arqueológicos Carlota Muñoz y la arquitecta Beatriz Barrio, quienes impulsaron que la fortificación se incluyera en la Lista Roja de Patrimonio. El deterioro, según estas dos técnicas, es muy importante y se encuentra incluso con maleza en su interior.

La familia Alba se pronuncia

Puestos en contacto con un portavoz de la familia Alba, informan que ya vienen realizando ciertas acometidas para su mantenimiento. “Por parte de la Fundación Casa de Alba, como no puede ser de otro modo, se toma en consideración cualquier solicitud que se nos pueda hacer con el fin de mejorar nuestro patrimonio histórico-artístico. No obstante, desde hace varios años venimos acometiendo diferentes reformas para la seguridad, consolidación y mantenimiento de nuestro castillo en Ávila. Por lo que lo solicitado a la Junta viene en la línea de lo que ya veníamos realizando de un tiempo para acá”.

Tanto la finca Castronuevo como el castillo inmerso en ella pertenecen a la familia Alba desde 1489, cuando fueron compradas por el duque de Alba por 6.200.000 maravedíes a Rodrigo de Vivero. Él era hijo de Gil de Vivero, quien había mandado construir el castillo en la década de 1470. En la finca se cultiva cereal, leguminosas y forraje para el ganado. Otra parte de la finca posee un encinar centenario con charcas naturales donde abundan de patos salvajes. Durante un tiempo, esa zona estuvo destinada a la caza, teniendo como protagonistas escopetas como la del rfey Juan Carlos o la del propio duque de Alba.

Cómo es

El castillo de Castronuevo tiene un aspecto un tanto militar y austero que se puede divisar cuando uno circula por la autovía de Ávila a Salamanca. Tiene un foso y dos recintos rectangulares: una muralla perimetral y en su interior la parte más palaciega. Posee tres torres de planta circular y dos de planta rectangular. Se conservan aún algunas habitaciones con sus respectivas chimeneas, aunque tristemente se ha perdido ya gran parte del artesonado que las decoraba. Las habitaciones dan al patio a través de una galería de arcos y una balaustrada de piedra. Las dos plantas se unen por una escalera que cuenta con dos tramos y que está decorada con un león de piedra esculpido, aunque éste se encuentra en mal estado de conservación.

Pero lo más destacable quizás del castillo son sus bóvedas subterráneas que, como decíamos, pueden ser las mejores conservadas de Europa. Se trata de grandes salas de ladrillo que se usaban como caballerizas y que presentan hornacinas a ambos lados y tragaluces en la parte superior. Un ejemplo de que el paso del tiempo no tiene por qué estar reñido con la conservación.

Ojalá los trabajos que está realizando la propiedad mantengan esta maravilla arquitectónica en pie durante muchos más años, e incluso le devuelvan el esplendor que perdió hace siglos.

martes, 2 de enero de 2024

Níjar, Los Escullos, castillo de San Felipe

Nombre:    Fuerte de San Felipe o de Los Escullos.
Localidad: 
Los Escullos.
Municipio: 
Níjar.
Provincia:  
Almería.
Tipología:  
Fuerte abaluartado.
Datación:  
siglo XVIII, ¿1771?

Situación:

El castillo de San Felipe está en Los Escullos es una pequeña población costera, de apenas 100 habitantes, que pertenece al municipio de Níjar y, por lo tanto, se encuentra en el parque natural de Cabo de Gata-Níjar. Es un lugar de obligada visita: el paisaje, la playa y, sobre todo para mí, su castillo, idéntico a otros, coetáneos en el tiempo, pero tan distinto al pasearlo sobre las rocas en que se asienta; es todo un espectáculo el roquedal que el viento y las olas han ido dando forma a lo largo de siglos: Escullo que viene de escollera que es lo que aparenta por aquí la costa.

La playa de Los Escullos. En el recuadro, el castillo (de parquenatural.com)

Poca documentación encuentro sobre este pequeño poblado, alguna referencia literaria en la enciclopedia de la red, de la mano de Juan Goytisolo: «Es un poblado mísero, asolado por los vendavales, cuyas casas crecen sin orden ni concierto, lo mismo que hongos. No hay calles, ni siquiera veredas que merezcan tal nombre. El coche encalla en un regajo y nos apeamos frente a la escuela», y poco más.

La historia nos cuenta que la vida en la comarca quedó definitivamente estructurada a partir de principios del siglo XVII: terremotos, ataques de piratas bereberes, plagas y pestes. Y las largas estancias de inmensos rebaños de ovejas que, ganaderos de Granada, traían a pastar y que, según se cuenta para mal, colaboraron con la desertización del paisaje.

Con la promulgación el 18/agosto/1764 del Reglamento que Majestad manda observar a las diferentes clases destinadas al Real servicio de la costa del Reino de Granada en 1764”, se potenció la defensa de la costa, la cual se encontraba bastante insegura con la consiguiente desestabilización social y económica de la región. A lo que también había ayudado la pérdida de Menorca y Gibraltar.

La costa del Reino de Granada quedaba así asegurada, y el castillo de San Felipe en Los Escullos, junto a otros fuertes y baterías, ayudó a consolidar también una serie de núcleos de población que cambiaron el hábitat de la costa. 

El castillo y el poblado de Los Escullos (de parquenatural.com)

Datos históricos:

Este castillo fue uno de los incluidos en el Reglamento de 1764, aunque se dice que la idea de su construcción venía de antes; ya en 1739, reinando Felipe V, el Marqués de Valdecañas realizó una visita por estas tierras, informando de la necesidad de fortificar la zona a fin de proteger a los agricultores que se habían asentado. Aconsejó entonces levantar un fuerte en el islote denominado Murato Arréz, identificado hoy con La Isleta del Moro, pero la obra, que estuvo diseñada por Felipe Crame, no se llevó a cabo.

En el informe previo a la redacción del Reglamento de 1764, Antonio María Bucarelli y Ursúa propuso, tras el viaje realizado con el ingeniero Miguel del Corral, la construcción de nuevas torres y fuertes, así como la reparación y reforma de los edificios existentes. Para Los Escullos se recomienda «una torre capaz de artillería gruesa», pero en la redacción del Reglamento se recoge la construcción de un fuerte, pues esa fue la sugerencia de Bucarelli que había vuelto a visitar el lugar y cambiado de opinión.

Fachada oeste, acceso al castillo.


Fachada norte.


Fue construido durante la década de los 70 del siglo XVIII —no hay certeza—, pues ya aparece citado como “guardia provisional” en un plano de la costa del Reino de Granada, de Jaime de Coca, fechado en 1779. El autor del proyecto fue el Brigadier e ingeniero militar José Crame, o Cramer (1732-1768) —que también diseñó el resto de las obras que se levantaron para cumplir con el Reglamento de 1764—, siguiendo el modelo repetido de batería para 4 cañones de 24 libras. El encargado de su construcción fue el arquitecto almeriense Francisco Ruiz Garrido, autor también de la batería de las Escobetas en La Garrucha.

Para su ejecución se utilizó el mismo sistema de financiación que en otros casos similares, es decir, se buscaba un patrocinador que a cambio recibiría una serie de prebendas, entre ellas un cargo militar. En el caso del fuerte de San Felipe, se trató de Bernabé Gómez Corbalán que, a cambio del pago de unos 201.000 reales de vellón, recibió dos grados de capitán, uno para él y otro para su hermano Felipe. Una vez recibida la recompensa —en 1771—, la fortaleza pasó a propiedad Real. Se le asignó una guarnición de un sargento, dos cabos, veinte soldados de milicias urbanas, cinco artilleros y un guarda de almacén.

Fachada sur.

El fuerte desde sureste, a la derecha la batería.

En informes posteriores, como el de Felipe de Paz a su Majestad Carlos IV, en 1803 nos dicen que seguía operativo; y en 1849 es Miguel de Santillana quien informó a la reina Isabel II sobre el estado de las fortificaciones de la costa, incluyendo éste, en el que aún permanecían algunos torreros. Y es que, terminada la Guerra de la Independencia, muchos de estos edificios fueron abandonados, pero concretamente éste de San Felipe, a pesar del lamentable estado en que lo dejaron los franceses —lo habían desartillado, llevándose los cañones—, fue ocupado por carabineros en 1829. El fuerte siguió en uso, siendo declarado útil para la defensa del Reino en 1869; tenía por entonces una dotación de 12 hombres.

Ya en el siglo XX, finalizada la Guerra Civil, fue asignado a la Guardia Civil, que además disponía de un cuartel en las cercanías. Sin embargo, su deterioro fue en aumento, llegando a atener en la década de los sesenta algunos elementos en ruinas, tales como el parapeto. Deslindado el edificio y con ello su uso con respecto al cuartel vecino, se produjo su abandono y con ello un uso anómalo por parte de pastores, turistas y habitantes provisionales, que lo destrozaron aún más.

En los años cincuenta (de torresenverde.blogspot.com)

Descripción, arquitectura y construcción:

Da idea de la inaccesibilidad del lugar escogido para la construcción del fuerte, que la gran mayoría de los materiales tuvieron que ser llevados en barco desde Almería, pues no había caminos que posibilitasen el transporte. Se levantó sobre un pequeño montículo muy cerca de la orilla, a unos diez metros de la pleamar, sobre una formación rocosa que forma un pequeño acantilado de unos ocho metros de altura. A escasos metros se encuentra el poblado de Los Escullos.

Tipológicamente es idéntico al de La Duquesa en Manilva y al del Marqués en Vélez-Málaga, o sea, formado por dos cuerpos independientes pero unidos: la batería y las dependencias de los cuarteles. Todo el edificio presenta desde el exterior un volumen muy macizo, con escasez de vanos. El edificio, que tiene una altura de unos 8 metros, presenta una sola planta, con todas sus dependencias cubiertas con bóvedas de medio cañón.

Se accede por su fachada oeste, a través de una amplia puerta adintelada, flanqueada por los dos semibaluartes del hornabeque que conforma esa fachada. Aún se conservan a los lados del vano las aberturas para el paso de las cadenas del portalón que servía como puente levadizo y cerraba la puerta.

Un vestíbulo distribuye a la derecha el calabozo y la cocina, y a la izquierda la oficina del oficial al mando y el cuerpo de guardia.

Ya en el patio, y de izquierda a derecha: almacenes de víveres y pertrechos y de pólvora en el semibaluarte norte; a continuación, la dependencia del guarda de almacén y el cuartel de artilleros —para cinco soldados—; y antes de la rampa, la capilla, que ocupa también un pequeño baluarte curvo. Entre la capilla y la rampa se sitúa una escalera por la que se accede al terrado.

Pasado el patín de subida a la batería se encuentran las letrinas y el cuartel de caballería —para un cabo y seis soldados—, que al igual que la capilla, y por simetría, también ocupa el otro pequeño baluarte curvo, después las caballerizas, con capacidad para seis caballos y pajar; seguidamente, y ocupando el semibaluarte que se orienta al sur, el cuartel de infantería —para un sargento, un cabo y doce soldados—.

Todas las dependencias dispusieron de chimenea, y se iluminan y ventilan desde el exterior mediante aspilleras, y con ventanas hacia el patio.

El terrado ocupa toda la superficie del edificio, adaptándose su superficie a la planta del fuerte. El pretil tiene la altura suficiente para proteger a un hombre, presentando a intervalos regulares multitud de aspilleras para el tiro.

El patio es de forma rectangular, con sus lados menores al norte y sur. Está pavimentado, al igual que el vestíbulo y la batería; no ocurre lo mismo con el resto, pues originalmente no se solaron las dependencias, observándose como la roca del lugar aflora puntualmente. 

La batería es un volumen macizo, de planta semicircular, y mira al mar. Se accede a ella mediante una rampa o patín que permitía el desplazamiento de las piezas de artillería, esta rampa parte del patio del primer cuerpo, y está enfrentada a la puerta del castillo. A ambos lados de la rampa se abren sendos fosos que separan la batería del resto del fuerte y hacia los que se abren los huecos de ventilación de la capilla y del cuartel de caballería. Rodea la batería un pretil corrido, a barbeta coronado con losas de piedra; todo el suelo está empedrado.



Vestíbulo de entrada, patio y, al fondo, rampa de acceso a la batería.


Materiales:

Estado: Aparente buen estado, fue restaurado en 1991.


Propiedad: Pública, Junta de Andalucía, dependiendo directamente del Parque Natural.

Uso: ninguno, aunque existe la pretensión de convertirlo en Centro de Interpretación del Medio Marino del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, cosa que hasta la fecha no ha sucedido.

Visitas: totalmente libre el exterior, pero cerrado el acceso al interior.

Protección: Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 de 25 de sobre el Patrimonio Histórico Español. 

Está catalogado como Bien de Interés Cultural desde el 22 de junio de 1993.

La Junta de Andalucía otorgó un reconocimiento especial a los castillos de la Comunidqad Autónoma de Andalucía en 1993.

Clasificación subjetiva: 3, o sea, se incluirá obligatoriamente en ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible en esta vida por visitarlo.

Quizá me he pasado en la valoración, pero al tratarse de un fuerte, no debería utilizar el mismo baremo que para los castillos medievales. Es decir, dentro del mundo de los fuertes, no cabe duda que sí merece esta nota. Además, está el tema del parque natural, que eso ya hace elevar la nota.

Otras cuestiones de interés: estando como estoy en la costa de Almería, hay que mencionar el Parque Natural y sus playas, y cómo no, la generosa cantidad de torres, castillos y similares que puntean el paisaje.


Cómo llegar: desde Almería, tomar la AL-12 dirección El Alquián, y después N-344 hacia Retamar; aquí la Al-3115 hacia Rambla de Morales/Ruescas y a continuación tomar la AL-3201 hasta el cruce con la AL-3108, aquí girar a la izquierda y continuar hasta encontrar la AL-4200 a la izquierda, que la cogeremos y nos llevará a Los Escullos

Accesos: Al pié de la carretera hay una zona para aparcar muy cerca del castillo; un corfto paseo de unos minutos nos llevará a él

Coordenadas:

36.802259, -2.062888 



martes, 26 de diciembre de 2023

Níjar, torre de La Testa

Nombre:   Torre de la Testa.
Localidad:  Níjar.
Municipio:  Níjar.
Provincia:  Almería.

Tipología:  Torre atalaya costera.

Datación:  siglo XVI, 1593; y siglo XVIII, 1769.

Situación:
La torre se encuentra en el cerro de la Testa, el cual da nombre a la atalaya, o es ésta la que da nombre al cerro, no sé, ni me lo aclaran los pocos textos a los que he accedido en la red. Como tampoco sé a qué se debe el topónimo, ni el origen del que cómo fue conocido por los fenicios: Promontorio de las Ágatas.
Debió de ser un lugar con cierto encanto, pues los griegos lo hicieron merecedor de un templo en honor a Afrodita —que después, con los romanos, se le adjudicaría a Venus—, del que lo único que queda es la suposición de su existencia, porque físicamente que digamos, ni el más mínimo vestigio ha resistido el paso del tiempo. Los pocos restos que allá arriba pueden verse, si hay ánimo para subir, son unas pocas piedras de compleja y paciente interpretación.
A pesar de ello traigo hoy a mi blog esta torre que ya no es torre, sólo un montón de piedras que apenas si consiguen ayudar a identificar el lugar en el que estuvo levantada. Pero que estar, estuvo.
Y si a la escasez de vestigios le unimos la dificultad del acceso al lugar —el Cerro de la Testa, promontorio de 343 metros sobre el nivel del mar que se supera con imposibles senderos, pues no me queda otro consuelo que fingir mi paseo por la torre y apoyarme en fotografías ajenas para ilustrar esta entrada.
Vista desde la torre: el poblado de La Fabriquilla y las salinas. Más allá la población de Cabo de Gata.

Datos históricos:
Hay noticias del siglo X que nos cuentan que, en este lugar o en las inmediaciones, los musulmanes habían levantado una rábita que también tendría funciones de vigilancia, formando parte de la red de defensa que tenían dispuesta a lo largo de la costa mediterránea. Pero de esa rábita no se ha encontrado el más mínimo rastro, ni en el cerro ni en el llano.
Reconquistado el territorio se aprovechó toda aquella red de atalayas, e incluso se amplió con la construcción de otras torres, para crear una nueva más densa y efectiva, partiendo de las disposiciones que los Reyes Católicos adoptaron para contrarrestar las agresiones de piratas berberiscos y turcos a las tierras de la costa y a los navegantes de sus aguas.
Es por lo que, probablemente, la torre de la Testa se construyera sobre restos de la anterior musulmana, no descartándose que pudiera haber sido de nueva ejecución en su totalidad. Pero mejor huyamos de especulaciones y vamos a datos más o menos seguros que, por cierto, pocos son.
Los escasos vestigios de la torre.

Su construcción fue propuesta en 1570 por unos señores llamados Antonio del Berrio y Luis Machuca, pero tal proposición no se llevó inmediatamente a cabo. No fue hasta 1584 cuando comenzaron las obras, a cargo de Diego y Gregorio García, dos hermanos albañiles de Granada; la terminó en 1593 Sebastián de Castro, también granadino, de profesión carpintero y además avalista de aquellos dos. Sesenta y cinco años después sufrió un casi total derrumbe a causa del terremoto de 31 de diciembre de 1658, y años después un rayo impactó en las ruinas.
La ruina de la torre no evitó que el lugar siguiera utilizándose como punto de observación de la costa, hasta que José Crame la reconstruyó en 1769 siguiendo lo establecido en Reglamento del 18/agosto/1764“Reglamento que Majestad manda observar a las diferentes clases destinadas al Real servicio de la costa del Reino de Granada en 1764”—. A partir de entonces estuvo ocupada por dos torreros y un cabo.
Fue utilizada hasta poco después de la Guerra de la Independencia, cuando, ante la falta de labores de mantenimiento se deterioró de manera notable. Fue entonces cuando, ante la necesidad de construir un faro en la zona, se especuló con levantarlo en el mismo emplazamiento que la torre, pero la idea se desechó en favor de ubicarlo en el vecino fuerte de San Francisco de Paula —sobre las ruinas de éste, en 1863 y dentro de un plan de señalización de la costa española, se construyó un faro que fue inaugurado en la noche del 30 de abril de 1863—.
Durante la II República comenzó la construcción de un puesto de Carabineros que no llegó a término. Ya en el siglo XX, durante la Guerra Civil, fue demolida.
Un guardia Civil otea el horizonte desde el cerro de La Testa.

Nota: las fotos que acompañan esta entrada son del blog torresenverde.blogspot.com

 

Materiales:

Estado:  Arruinada y abandonada.

Propiedad actual:
Uso:  Debe de ser un excelente mirador, aunque no he podido comprobarlo.
Visitas:  totalmente libre, sólo hace falta ser capaza de llegar arriba.
Protección: Desconozco si tiene protección, pero imagino que debe estar al amparo de la Junta de Andalucía, en virtud del reconocimiento especial a los castillos de la Comunidad Andaluza en 1993.
Clasificación subjetiva:  1, o sea, que si se puede evitar se evita, o lo que es lo mismo, sólo si el camino que recorro lleva o hace pasar por allí, lo cual será difícil, porque es complicadísimo acceder hasta allí.
Otras cuestiones de interés:  El entorno del Parque Natural y sus playas. Y ya que debe ser fatigosa la subida hasta la torre, nos conformamos con pensar e imaginar que desde allí arriba se tienen unas magníficas vistas, que incluso se ver la torre de Torregarcía y el torreón de San Miguel a poniente; a sus pies el faro del Cabo de Gata —donde estuvo el fuerte de San Francisco de Paula—, y la torre de la Vela Blanca a levante.

Cómo llegar:  desde Almería, tomar la AL-12 dirección El Alquián, y después N-344 hacia Retamar; aquí la Al-3115 hacia Rambla de Morales/Ruescas y a continuación Cabo de Gata. Desde aquí continuar en dirección al faro. Después, la verdad es que no sé desde dónde parte el sendero que lleva a la torre.
Accesos: los supongo impracticables.
Coordenadas:
36.73361088104835, -2.1982287146324486