sábado, 11 de marzo de 2017

Almadén de la Plata, Sevilla

Municipio: ALMADÉN DE LA PLATA
Provincia:  SEVILLA
Escudo:

Descripción:        
Escudo español, cuadrilongo de base circular.
Escudo cuartelado.
Primero de gules, el castillo de oro mazonado de sable, puertas y ventanas de azur.
Segundo de plata el león de gules.
Tercero de plata, la cruz de Santiago de gules.
Y cuarto de sinople, un olmo de plata.
Al timbre, corona real española cerrada. 
Sin embargo, el Ayuntamiento utiliza en sus documentos oficiales el mismo escudo pero con la corona real abierta.
Aprobado por Orden de 04-02-1986.

Recurrencia:
A pesar de haber existido en la población un castillo, del que quedan algunos restos, el del escudo junto con el león, están en representación de los reinos de Castilla y León, pues fue Fernando III quien, al reconquistarla, le concedió carta de puebla.

Localización:
Los restos del castillo, reconstruidos, se encuentran en la plaza del pueblo, formando parte del edificio del Ayuntamiento.

Historia:
Su construcción, sobre otra de origen romano, data aproximadamente de 1350.
Como todos los castillos al norte de la ciudad de
Sevilla, quedó incluido dentro de la llamada Banda Gallega.
En el siglo XVIII se utilizaron materiales procedentes del castillo para la construcción del pósito municipal (almacén municipal de granos), realizándose la arquería actual.
Actualmente, en aquel pósito municipal está ubicado el Ayuntamiento.

Descripción:
Del edificio original sólo nos ha llegado, aunque reconstruida, la torre del Homenaje, un lienzo de muralla en el interior del pósito, la puerta de entrada, parte de la Torre del Cubo en la esquina de la calle Abades y un pequeño resto de muralla a continuación de dicha torre.
En el interior de las viviendas que conforman la manzana donde estuvo el castillo, existen restos de elementos constructivos.
El castillo-pósito-ayuntamiento de Almadén de la Plata.

Más información en el siguiente enlace: 

martes, 7 de marzo de 2017

Zafra, castillo-palacio de los Duques de Feria

Llego hoy, y paseo a medias, a un bello castillo; más palacio que castillo por dentro, que desde afuera es más fortaleza que residencia. Es el castillo-palacio de los Duques de Feria, y está en Zafra, Badajoz —no confundir con el roquero y desafiante de Campillo de Dueñas en Guadalajara—, y a diferencia de su homónimo castellano, el extremeño es llanero y, sobre todo, sosegado.

En la página web del Ayuntamiento de Zafra leo sobre lo que bien pudo ser el origen de esta ciudad.  Y si la dedicación que en aquel principio asigna esa suposición a sus primeros habitantes es cierta, se podría decir que los actuales son fieles a sus antecesores. Dice aquella creencia que los orígenes de la ciudad están en el Medievo, en un puñado de casas apiñadas en lo que hoy es la Plaza Chica y que era un cruce de caminos — norte-sur, la vía de la Plata; este-oeste, el Camino Mozárabe, tal vez—. Seguramente fuera lugar de albergue y pernocta, y también de intercambio de mercancías; más o menos como lo sigue siendo hoy.



         EL LUGAR,
Fuera como fuese su principio, es muy probable que los romanos tuvieran algo que ver en ello, aunque se tratase sólo de algunas villas dispersas y un castro en las proximidades.
En ese mismo lugar, El Castellar, los musulmanes construyeron a principios del siglo XI una pequeña fortificación, un hisn que se denominó Saira abi Hassan —se presume que de ahí deriva el actual topónimo—, a fin de controlar la frontera entre las taifas de Sevilla y Badajoz. Más tarde la nombrarían como Safra, y de ahí a Zafra.
Reconquistada la comarca en 1229 por Alfonso IX, se construyó en aquel cruce de caminos una iglesia y la casa del Concejo. Curiosamente también un cementerio.
Pero volvió a ser conquistada por los árabes; y tuvo que ser en 1241 con el Rey Santo, cuando definitivamente quedara en manos cristianas, concretamente en las de la orden de Santiago.
 En 1394, Enrique III cede el dominio sobre el lugar a Gomes (I) Suárez de Figueroa, a quien heredará su hijo Lorenzo que, además de terminar la muralla y mandar en 1437 construir un alcázar, fundó el hospital de la Salutación —hoy de Santiago—, y terminó la construcción del monasterio de las Clarisas de Santa María del Valle.
En 1460, el rey Enrique IV concede a los Suárez de Figueroa un condado, que será el de Feria.

El patio del castillo, obra del primer duque de Feria.

En 1567, Felipe II eleva la categoría de condado a ducado, siendo el primer Duque de Feria otro Gomes (III) Suárez de Figueroa. Y además de Duque, grande de España.
Con Gomes III la población se moderniza y se convierte en una villa mercantil y manufacturera que llega a ser el centro de la comarca. Las ferias que se celebraban desde finales del siglo XIV, se consolidan —llegando la de San Miguel, a finales de septiembre, hasta nuestros días—.
El condado de Feria fue absorbido por el Marquesado de Priego y éste, en el siglo XVIII, quedó incorporado en el Ducado de Medinaceli.
Desde 1882 tiene el título de ciudad, por obra y gracia de Alfonso XII, y desde 1965, su casco histórico es conjunto Histórico Artístico.


EL CASTILLO
El castillo de Zafra no fue edificado para defender territorios ni fue testigo de ninguna batalla. Probablemente esté levantado en el mismo lugar que ocupara otro de origen árabe del que no quedan restos —aunque bien podría tomar como vestigios de aquella fortaleza su apariencia exterior—.

Fachada norte del castillo.

El castillo de Zafra, o el palacio de los Duques de Feria, lo manda construir el segundo señor de Zafra, Lorenzo Suárez de Figueroa, a la sazón primer Conde de Feria, en 1437 —una piedra con esa fecha inscrita en su fachada principal así lo recuerda; otra, en la torre del Homenaje, indica la de su terminación, 1443—. Su pretensión era establecerse en la ciudad en una residencia acorde a su condición, pero sin renunciar al carácter defensivo del edificio. Seis años tardaron en su construcción, primero en la cerca de la villa y después en el castillo. La autorización real, firmada por el rey Juan II de Castilla, llegó cuando las obras estaban casi concluidas.
Uno de sus descendientes, el tercero de los Gomes, efectúa obras en el castillo para adaptarlo a sus nuevas necesidades, acordes a los gustos que los Austrias imponen, y siguiendo las maneras propias del Renacimiento, pero dejando algunos elementos que evidenciaran de forma clara su abolengo: construye la Sala dorada y reforma y decora la capilla, añadiendo hermosos artesonados; levanta dos galería a ambos lados de la torre que se orienta hacia el sureste; y a la fachada principal le añade, lamentablemente, dos cuerpos flanqueando la entrada. Pero la obra más significativa es la sustitución del originario patio por otro de líneas netamente renacentistas, que se ejecuta en mármol y a dos alturas, y que más que el patio de un castillo, recuerda al claustro de un monasterio. Sin menospreciar ni una piedra de todo el edificio, no cabe duda que son, las del patio, el primer atractivo del palacio.
Durante la guerra de la Independencia estuvo, como no, ocupado por tropas francesa. Esta vez fueron respetuosos con el edificio.


LOS DETALLES

Construido casi totalmente en mampostería sobre una planta cuadrangular, el castillo de Zafra estuvo rodeado de una muralla a modo de barbacana que, hacia el este y el sur, coincidía con la muralla de la ciudad. Una de las puertas de esta última, la llamada de Palacio, era la más próxima al castillo; frente a ella, de la que sólo queda un arquillo, daba acceso a la barbacana.

La Puerta de Palacio intramuros.


De ese baluarte apenas si se conservan algunos restos.
El castillo y la barbacana se comunicaban con el interior de la ciudad a través de la llamada Puerta del Acebuche, situada al suroeste de la plaza que se abre frente a la fachada principal.
Las cuatro esquinas de su planta están reforzadas con altas torres —de 24 metros— cilíndricas; en el centro de sus lados norte y sur, se adosan sendos torreones, también circulares y de la misma altura pero de menor diámetro.


La puerta del palacio se abre en la fachada oeste, y está flanqueada por otros dos torreones de iguales características a los centrados en las fachadas norte y sur. Sobre la puerta, figuran los escudos de sus primeros dueños: cinco hojas de higuera de Lorenzo Suárez de Figueroa, os leones rampantes y brazos alados con espadas de doña María, su esposa.
Más arriba, una ventana geminada con arcos de herradura; y sobre ella sobresale un matacán, con aspilleras, sostenido por cuatro ménsulas.

Fachada oeste del castillo. Torre del Homenaje.

En la fachada este, opuesta a la puerta, está la torre del homenaje, también cilíndrica, algo más alta que las demás torres —29 metros de altura—, y más gruesa y rotunda, simbolizando así, como en general todo el edificio, el poder de la familia.
Tiene cuatro niveles, siendo macizo el primero; desde la primera planta del palacio se accede al segundo nivel, abovedado; desde aquí al siguiente, ya a la altura del adarve, que conserva pinturas en su zócalo. Una escalera empotrada en el interior del muro lleva hasta la terraza de la torre que, como todo el conjunto, está almenado. Sobre el acceso a la torre desde el adarve, vuela un pequeño matacán.
Toda sus fábricas exteriores son de mampostería, utilizándose muy poco la sillería, si acaso en algunos elementos como ventanas y matacanes. Bajo las almenas de murallas y torres, corre una doble hilada de ladrillo.

La puerta del Acebuche, a la que más arriba se hacía referencia.


Nombre: Castillo-palacio de los Duques de Feria
Municipio: Zafra
Provincia: Badajoz.

Tipología: Castillo-palacio.
Época de construcción: comenzó su construcción en 1437. A mediados del siglo XVI fue transformado en palacio. También sufrió alguna transformación a mediados del siglo XVII y en los años sesenta del pasado siglo.
A pesar de tantas modificaciones y añadidos, el edificio no ha perdido, al menos exteriormente, su excelente condición militar.
Estado: El castillo se encuentra en un extraordinario estado, debido claro está, a haber sido rehabilitado y acondicionado como Parador de Turismo en 1968, que es la ocupación a la que en la actualidad está destinado.
Propiedad: Pública; fue adquirido por el Ministerio de Información y Turismo en 1965 para convertirlo en Parador de Turismo.
Visitas: totalmente libre el entorno y las zonas comunes del establecimiento hotelero. El resto queda reservado para los huéspedes.

Fuente en el patio del castillo-palacio-parador.

Protección: Declarado Monumento desde el 3 de junio de 1931, es Bien de Interés Cultural.
Se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22-abril-1994 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

Clasificación subjetiva: 3, o sea, que se incluirá obligatoriamente en una ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible por visitarlo.
Cómo llegar: En el kilómetro 684 aproximadamente de la A-66 (E-803), donde cruza la N-432 que viene desde Córdoba, hay indicaciones que nos dicen que Zafra está a unos minutos.
Otras cuestiones de interés: Toda la ciudad de Zafra, declarada Conjunto de Interés Histórico Artístico, es digna de ser paseada. Sólo sus Plaza Chica y Plaza Grande ya merecen la visita; el resto son los bises que da la ciudad.
Si tenemos un ratillo a finales de septiembre, la Feria de San Miguel.




sábado, 4 de marzo de 2017

Tirant lo Blanch, D.O. Valencia

 D.O:                VALENCIA

Nombre:         TIRANT LO BLANCH
Bodega:          ANECOOP—LA VIÑA
Dirección:      LA FONT DE LA FIGUERA (Valencia)
Email:
Web:               www.anecoopbodegas.com
Tipo:               TINTO
Variedad:       SYRAH, MERLOT, CABERNET SAUVIGNON Y CABERNET FRANC.
Año:                2013
Tratamiento:
Graduación: 14’5% Vol.

Descripción de la etiqueta:
Apenas algo que destacar en la etiqueta: el nombre en bonita caligrafía y en el ángulo inferior derecho sobresale la numeración de la botella, lo que da distinción al vino.



Sobre la recurrencia:
Evidentemente no he traído este vino a mi blog por razones recurrentemente castellológicas. Está aquí por llevar el nombre de uno de los personajes de novelas de caballería más conocidos: Tirant lo Blanc, o sea Tirante el Blanco. Novela de la que, por cierto, no se está seguro de su autor —o al menos de la obra completa—, pues aunque se asegura que la escribió fue Joanot Martorell, se especula a la vez que quien la terminó fue un tal Martí Joan de Galba. Se publicó en 1490.
Leo en una conocida enciclopedia de la red, que fue publicada en pleno Siglo de Oro valenciano. No cabe duda de la pretenciosidad de quien lo escribió —la entrada en la enciclopedia, no la novela—.


A considerar también:
En una web dedicada al vino, el crítico enológico comienza su comentario con la siguiente frase:
“Aunque ponga Blanch se trata de un tinto, más concretamente de un coupge…”
Vale, yo de vino estoy cortito, pero el fulano que escribió lo anterior no aprueba en Literatura.; puede ocurrir que escribiera su análisis con más de una copa. Perdonado.

Nota: El personaje caballeresco, quede claro, se llama Tirant lo blanc, pero en el nombre del vino se les ha colado un h al final, O no.
Como no tengo cerca a alguien que sepa valenciano, no he podido salir de la duda. Los traductores de la red tampoco se ponen de acuerdo.



martes, 28 de febrero de 2017

Alarcón, castillo de Alarcón o de las Altas Torres


Finalizo mi paseo por Alarcón, uno de los pueblos más bellos que he pisado, y no por pintoresquismo ni por sus balcones floridos, sino por la enorme densidad y sucesión continua de elementos defensivos, de amplios horizontes recortados de torres y almenas, de numerosos puntos de vista que siempre confluyen en un mismo punto: el castillo. Que tiene, por cierto, un hermoso y rimbombante nombre: de las Altas Torres.

Castillo de Alarcón, en primer plano la puerta y torre de Enmedio.

Recorridas ya sus torres de aproches, sus murallas y puertas, resta sólo pisar el castillo, dejado a propósito para el final —es evidente que no he empezado el pastel por la guinda—, y así saborear con más gusto un postre que pone fin a una de las mejores comidas de piedras viejas que pueda tomar en mi vida.
Alarcón es un pueblo pequeño que se alza sobre un promontorio rodeado por un meandro del río Júcar, que es su foso natural, y unido al resto de la tierra por un istmo fuertemente amurallado; son tres murallas con sus tres puertas las que lo defienden. Una vez atravesada la segunda puerta, la que llaman del Calabozo, aparece el castillo con toda su fuerza, sobre la tercera puerta, la de la Bodega, que no tiene torre junto a ella porque, ¿para qué?, si tiene el castillo para protegerla.
Aunque el castillo nunca se ha dejado de ver, está siempre presente se mire hacia donde se mire, es el vigía de todo el paisaje.

El castillo sobre la puerta de la Bodega. A la izquierda mi compañia.

Decía que es un pueblo pequeño, sí, en el sentido físico de la palabra, pero ¿para qué necesita más?, si hace más de ochocientos años ya tuvo fuero propio bajo el dominio de la Orden de Santiago; y hasta fue sede de una corte real, la de Alfonso VIII durante el año 1211, mientras preparaba sus cosas para la batalla de las Navas de Tolosa un año después, en la que le acompañó el mismísimo Concejo de Alarcón con su propio ejército.
Y más tarde fue residencia del Infante Juan Manuel, que dejó su castillo hecho un pincel; para que luego fuera testigo de la última disputa entre los Reyes Católicos y su por entonces propietario, Juan Fernández Pacheco, Marqués de Villena, por tomar partido junto a la Beltraneja y de paso por un quítame allá esos derechos feudales. Tanta resistencia opuso entre los inexpugnables muros el marqués, que a los sitiadores no les quedó otra que buscar un acuerdo y rematar el asunto con la firma de un tratado.
Pasada la Edad Media cae en el desuso y es abandonado. Doscientos años después, a principios del siglo XVIII, y siendo propietario el marqués de Aguilar, su estado ya es lamentable, por lo que se llevaron a cabo obras de consolidación.
En 1863 fue vendido por 20.000 reales —cinco mil pesetas de aquel tiempo, al cambio treinta euros— y pasó a ser propiedad de la familia Álvarez Torrijos.
Justamente cien años después, el Estado expropió el inmueble y lo restauró para convertirlo en un establecimiento hotelero. Desde marzo de 1966 es el Parador Nacional de Turismo Marqués de Villena.

El castillo desde la torre del Campo. La fachada norte, la derecha, ha sido la más maltratada.

Describir actualmente el castillo es someterse por fuerza a la remodelación realizada hace cincuenta años, e ir solapando lo antiguo bajo lo moderno, la sobriedad del pasado por los objetos del bienestar. Va en ello, claro está, la adaptación del edificio al nuevo uso, que tampoco hay que despreciarlo si lo acompaña el respeto y la sensibilidad. Y es que a veces la necesidad obliga.
Desde aquí me limito a lo que vi, no accedí a habitaciones ni dependencias interiores, así que escribo lo que desde el exterior puede contemplarse.

Dado el lugar donde se asienta, prácticamente la roca viva y en un desnivelado relieve, hubo que edificarlo con una planta irregular, un deformado trapecio que de manera concéntrica se reproduce en su actual y reducido patio de armas. En algunas zonas aún se conserva el foso excavado en la roca.
El lado más pequeño del trapecio se orienta hacia el exterior de la población, el este, como si se tratara del ángulo agudo de una torre tajamar, y en el vértice más a levante, un torreón cilíndrico refuerza la defensa del vacío entre las puertas del Calabozo y la de la Bodega, y la del camino que desde el castillo llevaba hasta el río. En el lado opuesto, a poniente, y más protegida, se levanta la torre del Homenaje, enorme y sobresaliente sobre el resto de la construcción.

Torre del Homenaje, a la derecha puerta de acceso al Parador.

La torre del Homenaje es lo primero que desde la plaza se ve y admira; y es que sus 24 metros de altura obligan a ello.
Se sitúa, la torre, junto a la puerta actual de acceso al castillo, en la fachada oeste, que ha pasado a ser la entrada principal, pues falta parte de la muralla previa que cerraba el original patio de Armas e independizaba el castillo de la población. Lamentablemente, esta zona no se recuperó en su totalidad con la rehabilitación de los años sesenta del pasado siglo. Sólo se conserva algún tramo almenado frente a la torre y el acceso a lo que fue el foso, al adarve sobre la Puerta de la Bodega y a la liza del antemuro paralelo a la fachada sur que comunica con la Puerta del Río.

Restos del foso ante la torre del Homenaje.

Esa puerta, que aun conserva sus hojas originales, del siglo XV, revestidas con planchas de hierro, da paso a un reducido patio desde el que se ordena la distribución del edificio; a la izquierda está la torre, a la que se accede por una puerta situada en la fachada este, construida en la última reforma, a la altura del suelo del patio; la original está a algunos metros sobre ese suelo, y para llegar a ella había que utilizar una plataforma levadiza de la que perduran sus apoyos laterales empotrados en el muro; actualmente es la ventana de una habitación. En esa fachada se abren también cuatro pequeños huecos y otra ventana bajo un arco de medio punto; en su opuesta, la que da a la población, se abre un hueco, a considerable altura, con una espesa reja. Las otras dos fachadas apenas si presentan algunos ventanucos.

Fachada de la torre desde el patio.

Tiene planta rectangular y toda ella está ejecutada con mampuestos muy variados, pero que conforman un conjunto homogéneo, además de los clásicos sillares en esquinas y formación de huecos, como no podía ser de otra manera.
La corona una doble hilada de almenas piramidales, quedando la primera y más baja, volada
 sobre un matacán corrido que se apoya en ménsulas de tres molduras, unidas por arquillos de medio punto. A esta terraza sólo se puede llegar desde una de las habitaciones del parador.

Patio del castillo, puerta de acceso.


Comedor del Parador.

Vuelta al patio del Parador, del que decíamos era la zona de distribución de las dependencias del castillo, observamos que la puerta por la que habíamos accedido a él, bajo un arco escarzano, conserva la traza del que fue el arco ojival original del siglo XV; entre ambos arcos se dispone una placa recordatoria del Infante Juan Manuel.
Desde aquí se accede a las habitaciones, salones y zonas de servicio, como al actual comedor, cubierto con un techo de vigas de madera y sostenido por arcos fajones, apuntados, de piedra.


Lienzo sur del castillo.

De la torre del Homenaje parte hacia la derecha el lienzo norte que fue el más castigado durante la restauración de los años sesenta, pues si primitivamente sólo había cuatro vanos, hoy contamos diecisiete. El lienzo este, el más pequeño, conserva solamente los dos que siempre tuvo: uno grande con arco de medio punto, y otro estrecho a modo de aspillera.
Y por último, en el lienzo sur se abren tres ventanas de distinto tamaño enmarcadas en arcos de medio punto. Igualmente, se aprecian un poco más arriba, los huecos que fueron cegados en la reforma del pasado siglo. Entre los lienzos sur y este, se levanta el torreón cilíndrico, el tajamar, al que más arriba hice referencia.
Ya termino con dos cosillas más:
Una, después de la restauración, todo el adarve quedó almenado, con merlones piramidales.
Y dos, al igual que la torre del Homenaje, todo el castillo está ejecutado con mampuestos en los lienzos y muros, y sillares en los esquinazos y en las jambas, dinteles y alfeizares de los huecos.

RESUMIENDO:
Nombre:          Castillo de las Altas Torres.
Municipio:     Alarcón
Localidad:      Alarcón
Provincia:       Cuenca
Tipología:       Castillo.
Época de construcción:     siglo VIII (árabe); remodelaciones y ampliaciones, siglo XII y posteriores.
Estado:     En muy buen estado conservación, con los reparos oportunos que merece una restauración de este tipo.
Propiedad:     Pública, forma parte de la red de Paradores del Estado.
Uso: Hotelero.
Protección:    Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
En 1981, 3 de junio, fue declarada la villa conjunto Histórico Artístico.
Visitas:    Totalmente libre el acceso a las zonas comunes del castillo, actual Parador de Turismo. Para otras zonas, mejor ser cliente.

Fachada oeste, hacia la población.
Clasificación subjetiva: 3,    o sea, que se incluirá obligatoriamente en ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible por visitarlo.
Pero como se trata de la parte de un todo que es un cinco (5), pues le subimos la nota y decimos que no hay que perdérselo bajo ningún concepto, o lo que es lo mismo, hay que verlo antes de morir.
Otras cuestiones de interés:    Lo dicho en otras entradas sobre este lugar es válido aquí, pero repito, un paseo por el pueblo, admirar las iglesias de Santo Domingo de Silos, de la Santa Trinidad, de Santa María y la de San Juan Bautista, donde se encuentran las Pinturas Murales de Alarcón, pintadas en 1994 por Jesús Mateo. Y descansar la mirada desde cualquiera de sus miradores.
Cómo llegar:    Desde la N-III, entre Honrubia y Motilla del Palancar, tomar la CUV-8003.
Y desde la A-3, en Atalaya del Cañavate, tomar la CUV-8241 y en Tébar la CUV-8307, hasta Alarcón.

sábado, 25 de febrero de 2017

Alcolea del Río, Sevilla

Municipio: ALCOLEA DEL RÍO

Provincia: SEVILLA
Escudo:

Descripción:        
Escudo español, cuadrilongo de base circular.
Escudo cortado.
Primero de gules, torre de oro donjonada de tres homenajes, mazonada de sable y aclarada de gules, acompañada de cruz de Malta en argén, en situación de faja.
Segundo de azur, pez de argén nadante a la sinestra, ondas de lo mismo en jefe.
Al timbre, corona real española cerrada.
Aprobado por Resolución de la D.G de Administración Local de 10-05-2006.

Recurrencia:
No existe en la localidad ni en su término ningún castillo que justifique su inclusión en el escudo.
Sin embargo hay que decir que su toponimia deriva del árabe Al-Qulaya (Al-Qalat, pequeña fortaleza).

Localización:
Existen unas ruinas en un paraje conocido como La Mesa cuyo origen es romano, en el que puede estar el principio de la historia de la población.

Historia:
Durante el dominio árabe, Alcolea fue un lugar estratégico en el camino entre Córdoba y Sevilla, por lo que llegó a tener una pequeña fortaleza que controlaba el paso del río Guadalquivir.

Descripción:
No existen datos.