sábado, 14 de enero de 2017

Villarrasa, Huelva

Población:  VILLARRASA

Municipio:  VILLARRASA
Provincia:   HUELVA
Escudo:
Descripción:       
Escudo español, cuadrilongo de base circular.
De azur castillo de oro mamposteado de sable y adjurado de gules, sumada la torre del homenaje de caballero naciente de aquélla, armado de plata, con celada de duque y en la mano diestra un puñal de oro asido por la punta.
Al timbre corona real cerrada
Aprobado por Decreto de 10-09-1996.

Recurrencia:
No hay referencias sobre la existencia de castillo o torre alguna en la localidad.
El castillo del escudo es el de Tarifa y el caballero que está sobre él es Alonso Pérez de Guzmán —Guzmán el Bueno—, considerado el fundador del ducado de Medina Sidonia, al que perteneció Villarrasa.

Localización:

Historia:

Descripción:

martes, 10 de enero de 2017

Toledo, Puente de Alcántara

Mi primera visita a Toledo duró sólo dos días, no me lo perdonaré nunca. Bueno, prometo redimir mi culpa volviendo pronto y durante un período de tiempo más largo; pero bastante más largo.
Y en esa ciudad tuve la oportunidad de ver uno de sus dos puentes fortificados, el de Alcántara; que no hay que confundir con el otro Alcántara en la provincia de Cáceres. Ambos coinciden en que salvan el Tajo, con buena fortuna los dos, a tenor de los años que tienen.
Pero a ver, que trato de escribir sobre el de Toledo, al que me acerqué caminando desde el cercano puente de Arzaquiel. Así le fui descubriendo poco a poco, mientras admiraba otra fascinante vista de la ciudad.
Una parada, unas autofotos y comentarios con la compañía sobre el puente:
El Alcázar desde el puente.

Un puente que data de época romana, allá por el siglo III cuando la ciudad era Toletum y lugar de paso obligado en la calzada que unía Caesar Augusta con Emerita Augusta. Y como todo lo que hacían aquellos romanos nunca estuvo sujeto al azar, el sitio donde ubicaron el puente tampoco: al inicio de la gran hoz que circunda la ciudad, como puerta de ingreso a la ciudad. Y en el otro extremo, otro puente cerrando la herradura que rodea por el sur el cerro.

Más tarde, los árabes lo reconstruyeron en el siglo X, y debieron darle nombre —al-gantaratu que para nosotros es puente—, y desde entonces es Alcántara, o sea el puente del puente. En una inscripción nos informa que las obras terminaron en el año 997 —de nuestra era, claro—, y que el ejecutor de las obras fue un tal Alef, hijo de Mahomat Alamerí, a la sazón alcaide de Toledo que lo fue porque lo había nombrado Almanzor. Hasta tal punto la obra fue importante, que muchos cronistas consideran que, más que una reconstrucción, fue la verdadera construcción del puente. Es por tanto, junto con la mezquita del Cristo de la Luz, uno de los monumentos más antiguos de la ciudad.
Por aquellos tiempos también fue punto de otra ruta, la que unía Saraqusta con Córdoba, y la ciudad, como importante cruce de caminos, terminó siéndolo además de culturas.

Reinando Alfonso X fue reconstruido ya que presentaba numerosos desperfectos producidos por dos riadas, una en 1243 y otra en 1249. Estamos ya en el siglo XIII y entonces se le añadió el torreón oeste (hasta entonces sólo tenía uno en el lado oriental). Este torreón fue modificado durante el reinado de los Reyes Católicos, quedando la torre convertida en una pequeña fortaleza y en ella se cobraba el portazgo a todo aquel que no fuera residente en la ciudad o en tierras aledañas. Éstos mandaron decorarlo con su escudo, en el que curiosamente falta la granada, y es que aún no había terminado la Reconquista y el reino nazarí no había sido conquistado.

En 1721 fue demolido el torreón del este y sustituido por un arco triunfal de estilo barroco, más del gusto del momento.
La última obra que se realizó fue la ejecución de los pretiles y la sustitución de la solería, allá por 1835.


Tuvo tres arcos, pero de eso hace mucho; cuando los árabes lo reconstruyen, sustituyen el primer arco por un muro, a modo de enorme estribo, con un pequeño pasadizo de poco más de 1’70 metros de ancho y 5’40 metros de largo; a cada lado un hueco sencillo coronado con un arco de herradura de desiguales dovelas.
Por encima de este muro, y también a ambos lados del puente, sendos balconcillos que se antojan matacanes, se apoyan sobre canecillos triples.

A continuación del gran apoyo dos arcos ligeramente apuntados: más grande el primero, de 28’30 metros de luz, y de 16’00 metros el más próximo a la ciudad. Ambos se unen y apoyan en una potente pila. En este punto, el tablero del puente se ensancha aprovechando la mayor superficie que le proporcionan los tajamares.
Ese pilar central ha ido incrementado su volumen en las sucesivas reconstrucciones, y con ello el de sus tajamares. Paradójicamente, el de aguas abajo presenta un ángulo más agudo que el de aguas arriba, cuando la lógica obligaría a lo contrario.
Las bóvedas de los arcos, ejecutadas con sillares, son de medio cañón, arrancando la del arco mayor casi desde la lámina de agua en flujos medios, mientras que el arco menor arranca desde la coronación de los tajamares.

Todo el puente es de piedra, sillares y mampuestos a partes iguales. Los primitivos tajamares y las bóvedas están aparejados de sillería, como también lo están las hiladas que coronan los tímpanos de los arcos, las que conforman el pretil y la albardilla que lo remata. Los mampuestos aparecen en los tímpanos y en los añadidos de los tajamares.
Torre del Puente de Alcántara.

Escudo de los Reyes Católicos sobre la puerta.
Interior de la torre, y al fondo la Puerta de Alcántara.
La torre oeste es, evidentemente, de doble puerta o mejor dicho, de triple puerta: las dos externas con arcos de medio punto y la interior con arco apuntado. Sobre la exterior el escudo de los Reyes Católicos y sobre éste un matacán. Toda la torre está almenada.
La Puerta de Alcántara
Superada la torre oeste, se accedía a una plaza de armas que tenía tres puertas, conservándose actualmente sólo la llamada de Alcántara (redescubierta en 1911). Las otras dos fueron demolidas, una —que fue conocida primitivamente como la de Alcántara— en 1864; y la que llamaban de San Ildefonso en 1870.

Después atravesamos esa Puerta de Alcántara y, fatigados por tanta subida y bajada, nos perdimos en el enredo de calles y el bullicio de turistas.
A pesar de ello, Toledo es una ciudad que exige volver. Y es que he de cumplir la promesa hecha en el segundo renglón.

Nombre: Puente de Alcántara
Municipio:
Localidad: Toledo
Provincia: Toledo

Tipología: Puente fortificado.
Época de construcción: siglo III y posteriores reconstrucciones.
Estado: En muy buen estado conservación.
Protección: Declarado Monumento Nacional desde 1921.
Propiedad: Pública.
Visitas: Abierto libremente al público.
Uso: Para tránsito peatonal y, claro está, uso turístico.

Clasificación subjetiva: 3, o sea, que se incluirá obligatoriamente en una ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible por visitarlo.

Otras cuestiones de interés: En la margen izquierda del rio y sobre un cerro, el castillo de San Servando protege la entrada al puente y a la ciudad (intenté visitarlo pero estaba cerrado a cal y canto; otra vez será).
Arriba, al fondo, el castillo de San Servando.

Cómo llegar: facilísimo, Toledo está prácticamente en el centro de la Península y muy bien comunicado, por lo que da pereza dejar aquí un mapita u otra información.

sábado, 7 de enero de 2017

Castell de Raimat, D.O. Costers del Segre

 Nombre: CASTELL DE RAIMAT

D.O:         COSTERS DEL SEGRE
Bodega: BODEGA RAIMAT
Dirección: Passeig Manuel Raventós i Domenech s/n
RAIMAT, Lérida
Email: info@raimat.es
Web: http://www.raimat.com
Año:           2011
Tipo:          TINTO
Variedad: CABERNET SAUVIGNON
Tratamiento:
Graduación: 13’5% Vol.

Descripción de la etiqueta:
Bonita etiqueta, y sugerente. Dividida en dos partes, colores negro y blanco, bien diferenciadas. En la superior el nombre de la casa, su antiguo escudo —más abajo hablaremos de ello— y la ligeramente pretenciosa calificación de VITICULTURA SOSTENIBLE. Seguramente sea así.
En la parte inferior el nombre del vino, la variedad de uva y el año. Más abajo, en castellano y catalán, las cualidades del caldo y su denominación de origen. Y más abajo aún el dibujo de un extenso paisaje, un valle, en el que destaca a la izquierda lo que parece un castillo.
La contraetiqueta resulta más normalizada: datos técnicos y administrativos del vino y la bodega, y una frase, nuevamente en castellano y catalán, en la que loa y pondera sus uvas y los sostenibles métodos utilizados en la elaboración del producto. Otra frase, ésta en inglés, sigue alabando al vino.

Sobre la recurrencia:
Es una de las recurrencias más justificadas que hasta ahora me he encontrado, y es que el castillo de Raimat no sólo existe, sino que además se levanta en la finca donde se cultivan los viñedos de esta bodega. La recurrencia queda completada al comprobar que, efectivamente, el castillo de la etiqueta es el de Raimat.
Eso sí, poco queda de lo que fue el castillo, pues se reformó bastante cuando la finca fue adquirida a principios del siglo XX para plantar los viñedos y construir la bodega por parte de sus propietarios, la familia Raventós.
Las primeras referencias que de este castillo se tienen, sitúan su origen allá por el siglo XI, cuando los musulmanes dominaban estas tierras. Ramón Berenguer IV reconquistó Lérida para su condado en el siglo XII, otorgando el castillo a uno de sus caballeros, Guerau de Jorba.
Y de allí, un salto en la historia y nos ponemos en el siglo XIX. Tras la desamortización, el lugar pasó a formar parte del ciudad de Lérida, siendo adquirido por sus actuales propietarios a principios del siglo XX.
La familia Raventós realizó importantes obras en el edificio durante los años treinta del pasado siglo: reformas, ampliaciones y restauraciones a añadir a todas las que se han ejecutado en él a lo largo de los siglos.
Así que lo que hoy se ve no debe ser ni siquiera el reflejo de lo que debió ser. De planta rectangular, destaca en la esquina derecha de su fachada principal, una estrecha torre cilíndrica poco más alta que la edificación (supongo que debe acoger una escalera de caracol), y en el vértice opuesto otra torre de mayores proporciones que la anterior y de planta cuadrada.
En su fachada principal se abren nueve huecos, alineados de tres en tres por planta, siendo el de la derecha la puerta de acceso. En el resto de las fachadas también se abren numerosos huecos para dar luz y ventilación a un edificio que, dedicado hoy a vivienda, no necesita ya la protección de cerrados muros.
Fachada principal del castillo (de bacchuswine.wordpress.com).



Otras cuestiones de interés:
La familia en cuestión tiene escudo, aunque no nobiliario, pero que me parece procedente dejar aquí mención. Leo en wikipedia que “Las bodegas adoptaron el antiguo escudo del castillo”, a la izquierda una mano abierta extendida hacia abajo, y a la derecha un racimo de uvas; bajo ambos una fecha, 1627. Ambos componentes, racimo y mano —raïm y man en catalán, respectivamente— dan origen al topónimo del lugar: Raimat.

Pero parece ser que la disposición de los elementos no es la adecuada —algún tipo de corrección social, política o de marketing—, por lo que decidieron dar la vuelta a la mano y representarla apuntando hacia arriba. Así y todo, y es de agradecer, en muchos de sus productos sigue apareciendo el escudo original.
Así lucía hace casi un siglo el castillo (de abstractavinicola.wordpress.com).


En otro orden de cosas, es llamativa la historia de la fundación de estas bodegas, los viñedos y la construcción del pueblo de Raimat.  A poco que navego por la red, me entero de multitud de curiosidades de la historia los Raventós, que me han tenido entretenido toda la tarde. La que más me ha llamado la atención es que el pueblo, físicamente, fue de la familia, como sus habitantes les llamaban, e incluso el cementerio es también de su propiedad.
Curiosidades a las que me ha llevado una simple botella de vino.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Villanueva de las Cruces, Huelva

Población:    VILLANUEVA DE LAS CRUCES

Municipio:  VILLANUEVA DE LAS CRUCES
Provincia:   HUELVA
Escudo:
Descripción:       
Escudo español, cuadrilongo de base circular.
Escudo partido.
Primero, las armas de los Guzmanes.
Segundo, de azur tres cruces, la central agrandada.
Al timbre corona real cerrada.
Aprobado (sin datos).

Recurrencia:
La bordura componada con castillos y leones corresponde a los Pérez de Guzmán, condes de Niebla. Todo el primer cuartel del escudo es el de los Condes de Niebla.
Sin referencias sobre la existencia de castillo o torre alguna en la localidad.

Localización:

Historia:

Descripción:

martes, 27 de diciembre de 2016

Morón de la Frontera, castillo de Morón


Morón de la Frontera, pueblo situado en el sureste de la provincia de Sevilla, es la población más importante de la comarca de la Sierra Sur. A Morón se la llama así desde que los romanos la nombraran Maurorum, o sea de los moros, por creer que sus pobladores eran originarios del norte de África. Luego los árabes la nombraron Mauor, que evolucionando llegó al Morón actual.
Y es de la Frontera porque formó parte de aquel conjunto de torres y castillos, que configuraron la que se llamó Banda Morisca, dedicados a defender las tierras reconquistadas. Ese carácter fronterizo es, al igual que a otros muchos pueblos, el que le dio el apellido.
De aquel pasado, y sobre un cerro que domina el pueblo y un amplio paisaje, quedan los restos —que a este paso y como no se ponga remedio, lo que en breve veremos serán despojos— de lo que tuvo que ser un fuerte y hermoso castillo; su tamaño y sus ruinas así lo delatan.
Morón desde el castillo; la iglesia de San Miguel en primer término.

Los árabes edificaron las murallas existentes sobre los restos de las que levantaron los romanos y después los visigodos.
Antes del siglo XI, Morón ya era una población consolidada y políticamente importante, llegando a ser capital de una cora —división administrativa de Al Andalus—, convirtiéndose desde 1018 hasta 1066 en uno de los primeros reinos de Taifa que surgieron cuando se descompuso el Califato de Córdoba. Durante todo ese período tuvo un carácter de auténtica ciudadela musulmana y un tamaño y estructura típica de alcazaba.
La torre albarrana en su facha sur.

Pero como no podía ser de otra manera, en 1240 Morón es reconquistada por Fernando III, el rey Santo —exactamente el 22 de junio de 1240—, y empieza un ir y venir de propietarios:
—Alfonso X cederá villa y castillo a la ciudad de Sevilla en1253, pero volverá a la Corona en 1285.
—Reinando Sancho IV otorgará la ciudad a la Orden de Alcántara. El castillo permanecerá en manos de los alcantarinos hasta 1378, siendo la única encomienda que tuvieron fronteriza con el Reino de Granada.
—Vuelta a la Corona de Castilla durante el reinado de Enrique II.
—En 1461 pasa a manos de la familia Téllez-Girón, Duques de Ureña, que administraron la villa hasta la abolición de los señoríos.
Durante todo ese tiempo en el castillo residieron algunos nobles, tales como los Duques de Osuna o los mismos de Ureña, que lo ocuparían hasta el año 1651.
Para adaptarlo a ese nuevo uso se realizaron reformas y ampliaciones, levantándose estancias palaciegas que se decoraron profusamente. En su interior también se construyeron diversas edificaciones de servicio, incluida una iglesia, la de la Magdalena.

—El castillo estuvo habitado hasta 1615, en que fue abandonado. A partir de entonces se ve sumido en un largo proceso de deterioro.

—Durante la Guerra de la Independencia estuvo ocupado por las tropas de Napoleón que realizaron en él obras de refuerzo importante. Pero siguiendo su tónica general lo bombardearon en su huida, destruyendo gran parte de la muralla y algunas torres.
Acceso al castillo por lo que fue la Puerta de Poniente.

Su actual deterioro proviene en parte del mal uso que se dio durante la Guerra Civil en el pasado siglo, al ser utilizado como refugio de multitud de familias que lo ocuparon. Pero sobre todo por el constante expolio y desmantelamiento sufrido por parte de los lugareños durante largos períodos de tiempo —siglos XVII y XVIII—. Lo normal en estos casos.
A mediados del siglo XX se demolió gran parte de la ciudadela para construir un depósito de aguas, y se han hecho algunas construcciones que no han tenido ningún respeto para con el edificio, destruyendo resto o tapándolos.
Torres junto a la puerta de Poniente.


Me llama la atención que un municipio como éste, que posee un castillo de estas proporciones y un pasado tan significativo, no luzca en su escudo ese mueble heráldico. Lo que me lleva a conocer por qué es un caballo y no el castillo lo que ocupa el escudo.
Y es que, cuenta la leyenda, que el 22 de julio de 1240, día en que los cristianos toman la fortaleza, el caballo del adalid —caudillo—del castillo se desbocó tras ser abatido su jinete por el infanzón Rodríguez Gallinato; el animal corrió desbocado hacia la alcazaba, cuyos guardias abrieron para que entrara el caballo. Momento que fue aprovechado por las tropas castellanas para acceder al interior y tomar así la fortificación.
Esquina suroeste.

Pero continuemos con el castillo:
El cerro sobre el que se asienta el castillo delimita su planta: ligeramente rectangular, o más bien ovalada, de unos doscientos metros de largo por cien de ancho. Se configura en dos espacios:
— El más elevado es donde se encuentra la torre del homenaje—conocida como la Torre Gorda por su desmesurado tamaño comparado con el resto de torres—, que se eleva prácticamente en el centro del cerro. Su aspecto actual, como el del resto del castillo, es de un avanzado deterioro presentando la ausencia de dos pisos que no llegaron a construirse. Fue edificada por los Condes de Ureña y se sabe que los trabajos fueron paralizados en 1531 por orden del mismísimo Emperador que, parece ser, no mantenía buenas relaciones con los Téllez-Girón. En un principio se pensó dotarla de foso pero al igual que con su altura, esta parte de la obra también quedó incompleta.
Como ya he dicho, su tamaño es desmedido: 23 por 21 metros en planta y un espesor de muros de casi siete metros —realmente se enfundó la torre existente en otra mayor—
 En esa zona más elevada también debieron estar la mayoría de las dependencias del castillo y la iglesia.
Fachada este de la Torre del Homenaje.

Fachada oeste de la Torre del Homenaje.

—A un nivel inferior y cercando el cerro, discurre la muralla, de la que aún se conservan seis torres, una de ellas albarrana, y todas de planta rectangular a excepción de dos situadas hacia el nordeste. Pertenece ese fragmento a la zona norte; del resto se aprecian las cimentaciones y en algunos caso los arranques.
Todas las torres de la muralla son macizas hasta la altura de la muralla, a excepción de una situada en el extremo oeste junto a la puerta del Poniente.

Tuvo cuatro puertas, una orientada al sur, la Puerta de Poniente; otra al este, denominada del Mediodia; la llamada de Oriente se abría al noroeste; y hacia el oeste se orientaba la Puerta del Cordón. De todas ellas, sólo la última era en recodo, las demás tenían el acceso directo.
A la derecha la torre que protegía la puerta del Mediodía.

Todo el edificio está ejecutado con mampostería de piedra caliza, presentado escasas zonas de tapial —el poco ladrillo que se colocó está en algunas verdugadas decorativas—. En las esquinas se utilizaron sillares de arenisca. Es gracias a estos materiales y al grosor de sus muros, que la fortificación ha llegado a nuestros días, aunque sea en las malas condiciones que presenta.
Torre de la fachada norte.

Resumiendo: a pesar de su lamentable estado, se puede afirmar que el castillo debió de ser una obra monumental, de proporciones casi propias de una alcazaba. Una ruina digna de ser paseada.

Nombre: Castillo de Morón de la Frontera.
Municipio: Morón de la Frontera.
Provincia: Sevilla.

Tipología: Castillo.
Época de construcción: siglo VIII, reformado durante los siglos XV y XVI
Estado: En pésimo estado de conservación, olvidado y sucio.
Ni siquiera se podría decir de él que es una ruina consolidada.
Propiedad: Pública, Ayuntamiento de Morón de la Frontera.
Uso: Ninguno.
Visitas: totalmente libre, sin trabas para acceder a él.
Protección: Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
Está declarado Bien de Interés Cultural, inscrito como monumento desde el 29-06-1985

Clasificación subjetiva: 3, o sea, que se incluirá obligatoriamente en una ruta de viaje y se hará todo lo posible por visitarlo. Pero esto es más bien por la pena que, generalmente, produce contemplar unas ruinas y la imaginación que le echo yo a estos lugares.
Cómo llegar: Desde Sevilla, y en dirección a Málaga por la A-92 desviarse a la derecha a la altura de Arahal (A-8125). Nos llevará derechito a Morón.
Una vez allí, desde el centro del pueblo, es fácil y cómodo llegar hasta el castillo en un breve paseo a través de varios caminos.
Otras cuestiones de interés: