martes, 4 de enero de 2022

Aroche, castillo de Aroche o de Las Armas

Aroche está en la provincia de Huelva, allí donde Sierra Morena comienza a descender hasta que pierde su altura en tierras portuguesas. Sobre uno de sus cerros, coronándolo, el castillo mira a los Picos que llevan su nombre y a la inmensidad de encinas que alfombran el paisaje.

Hasta allí me lleva hoy mi paseo, que hace años fue incompleto y por ello aún lo lamento, pues me hubiera gustado tener constancia gráfica del estado del castillo cuando parecía desmoronarse día a día.

Hoy, por fin, vuelvo para castillearlo. Para ver cómo se encuentra, y llorar por su estado o celebrarlo. Quizás será lo segundo porque, finalmente, siempre será mejor una cuestionable restauración antes que una irremediable desaparición.

  


EL LUGAR:

De su pasado prehistórico quedan restos de todos los periodos: del Paleolítico y el Neolítico —y aquí de sus correspondientes edades, Cobre, Bronce y Hierro—, con yacimientos como el de Las Peñas, y poblados cercas de las riberas e incluso en zonas de los hoy denominados Picos de Aroche.

Más tarde, los romanos asentaron en las inmediaciones a una centuria, y así nació en tiempos de Augusto, Arucci Turobriga, en el paraje conocido como Los Llanos de la Belleza, que, según leo en la enciclopedia digital por excelencia, fue una ciudad ex novo de nuevo— producto de una mutatio oppidicambio de ciudad—. A partir de finales del siglo III comenzaría a despoblarse, para quedar totalmente abandonada a principios del siglo V.

A mediados del siglo XII, los árabes vieron útil el cerro y decidieron construir en él un castillo —que llamaban hisn— como defensa de su correspondiente iqlim —agalim en plural—que era el nombre que recibían los distritos administrativos en que se dividía una Cora —Kora—, así denominadas las demarcaciones territoriales en que se dividió al-Andalus durante el Califato de Córdoba. Concretamente, Aroche, dependió de la Cora de Baya, la actual Beja portuguesa.

Y en esto que llegamos a los momentos en que los cristianos avanzan hacia el sur. Reinaba en Portugal Sancho II, que tenía ciertos conflictos con la Santa Sede, para cuya resolución pidió ayuda al rey castellano Fernando III. Este se la concedió a cambio de la renuncia del portugués a los territorios más acá del río Guadiana que por entonces no eran de Castilla, a fin de fijar la frontera entre ambos reinos.

Muerto Sancho II en 1248, su sucesor y hermano, Alfonso III, alias el Reformador o el Boloñés, con ayuda de los caballeros de la Orden del Hospital de San Juan, vuelve a hacerse con el control de Aroche y Aracena —además de otras poblaciones que hoy están en territorio de Portugal, como Serpa y Moura—, dándoles a todas las villas fuero portugués. Operación que lleva a cabo entre 1249 y 1251, y que provoca en Castilla un considerable enfado.

Pero habrá que esperar hasta 1267, cuando con la firma del tratado de Badajoz se ponga fin al asunto fijando definitivamente la frontera en el río Guadiana.

Con ello, Aroche vuelve a Castilla —reinaba ya Alfonso X, el Sabio—. Su sucesor, Sancho IV decide reforzar esta parte de la frontera y pone en marcha la construcción de una serie de fortalezas, a todo lo largo de ella, que se conocerán como la Banda Gallega. El conflicto quedaba servido. Desde entonces, y durante algunos siglos, los enfrentamientos fronterizos serían cosa del día a día.

Todo esto me da pié a escribir una entrada sobre la Banda Gallega y sus castillos. En cuanto acabe ésta, me pongo a ello. Ya veremos.


Tras la puerta principal, y a la izquierda, dependencias del castillo. Al fondo, entrada al coso.

Dependencias del alcaide.

En el siglo XV, la fisonomía intramuros era, prácticamente, como hoy la conocemos. La villa estaba amurallada, aunque estas no eran las renacentistas que, en parte, hoy conocemos y que corresponde a obras del siglo XVII. Ya por entonces, y desde finales del siglo XVI, Aroche pertenecía al llamado Reino de Sevilla.

Pasa el tiempo y Aroche alcanza una gran importancia desde el punto de vista estratégico durante la Guerra de Restauración —1640/1668—, dada su proximidad a la frontera. Pero que influyó negativamente en la economía y la salud de la población. Aspectos que se normalizaron una vez terminó la contienda y quedó establecida la frontera.

Sin embargo todo lo vivido en ese siglo XVII pareció repetirse nada más empezado el XVIII con la Guerra de Sucesión —1700/1715— que, a pesar de ser un conflicto interno de España, revivió acontecimientos y miedos pasados con Portugal.

Como no hubo dos sin tres, en 1808 llegaron los franceses y con ellos nuevamente el miedo, los saqueos, el hambre y la decadencia.

Pero el refrán no se cumple, pues en este caso habría que decir no hubo tres sin cuatro, que llegó el 18 de julio de 1936 y vuelta a lo mismo: represión sobre los vencidos, huidas a la sierra, fusilamientos, prisión, exilio…

Y no ha habido cinco.


 


Durante las obras de reconstrucción/rehabilitación.

EL CASTILLO:

El castillo de Aroche, o lo que es lo mismo, el castillo de las Armas, es una fortaleza islámica, concretamente almohade —siglos XII/XIII—. Hay textos donde parece relacionarlo con el yacimiento de El Llano de la Torre, por lo que si fuera cierto se podría decir que es almorávide, entre los siglos IX y X.

Incluso hay motivos para remontarnos cronológicamente, ya que existe la creencia de que el lugar que hoy ocupa el castillo hubo un teatro romano que mandó construir el emperador Marco Coceyo Nerva entre el año 96 y 98 d.C., y terminado por Elio Adriano en el 120. Pero mejor dejémoslo en cuarentena.

Volvamos a la Edad Media, cuando los cristianos, con el rey portugués Alfonso III ayudado de caballeros hospitalarios, conquistan la fortaleza a finales de 1250, en contra del reparto previo que Castilla y Portugal habían hecho. La fortaleza quedará definitivamente en manos castellanas mediante el Tratado de Badajoz de 1267.

En 1293, y por orden de Sancho IV, el castillo es reparado y las murallas de la villa reforzadas por el Concejo de Sevilla, de quien administrativamente dependía, dando como resultado la apariencia que hoy conocemos. Esa orden incluía la autorización para levantar otros castillos, entre los que estaba el de Cortegana. 

Durante los siglos XIV y XV siguieron haciéndose obras en este castillo de Aroche, dada la importancia estratégica que tuvo por su proximidad a la frontera con Portugal.

Finalizados los conflictos con el vecino reino, el castillo comenzó a perder interés militar, con lo que fue deteriorándose lenta pero inexorablemente.

En 1804 se decidió reconvertirlo en recinto para la celebración de corridas de toros, para lo cual se había pedido, tres años antes, autorización al concejo de Sevilla, y aún sin tener tal permiso —todas las respuestas fueron negativas—, se procedió a su adaptación como coso taurino.

Menos mal que, años después, con la llegada y posterior huida de los franceses, no sufrió más daños que los que ya tenía.



LOS DETALLES:

Su tipología sigue en muchos aspectos el modelo de fortaleza islámica: una planta que pretende ser rectangular pero que por adaptarse a la topografía de la cima adoptará la de un polígono irregular — con una longitud de su perímetro de 273 metros y una superficie interior de 2.650 metros cuadrados—, con torres cuadradas y rectangulares, hasta un total de diez, que sobresalen de la muralla entre cuatro y cinco metros. De todas ellas destacan las que corresponden a cada uno de los puntos cardinales, que serían las esquinas del imaginado rectángulo: al norte, al este, al oeste, y al sur, siendo estas dos últimas las de mayor tamaño y las únicas que poseen cámaras en su interior cubiertas con bóvedas de cañón. El resto son macizas, y se disponen como refuerzo de los lienzos de muralla.

Chiqueros de la plaza bajo el adarve en la zona sur.

Toda la muralla dispuso de un adarve que actualmente coincide en casi todos sus tramos con el graderío de la plaza de toros. También estuvo totalmente almenada, no conservándose el merlonado original ni siquiera en las torres; sólo en un corto tramo de muralla se han reconstruido algunas almenas a modo de muestra.

La puerta de la Reina desde el interior.

Se dice que tuvo tres accesos, todas con rastrillo e incluso una con puente levadizo; pero hoy sólo se identifican dos.

La que fuera la puerta principal está en el oeste, a la derecha de la torre de ese vértice, y se la conoce como la Puerta de la Reina, y está enmarcada en dos arcos de herradura bajo una bóveda de medio cañón. Actualmente no suele ser utilizada.

Puerta principal, actualmente en uso.

La otra puerta que se conserva, y la generalmente utilizada, se orienta al sur; aunque originariamente pudiera ser de las obras posteriores a su conquista, la actual es del siglo XVIII. A su izquierda aún se conservan restos de edificaciones primitivas —una sala abovedada— que hoy se identifican como dependencias del alcaide.



El principal material que se utilizó fue el tapial con verdugadas de ladrillo, sobre el que se simuló una cuidada sillería como engaño en la distancia a los sitiadores. La mampostería que también aparece, es fruto de trabajos cristianos.

 

RESUMIENDO:


Nombre:    Castillo de Aroche o de Las Armas

Municipio: Aroche
Localidad: Aroche
Provincia: Huelva

Tipología: Castillo.
Época de construcción: siglo XII/XIII, aunque posiblemente sea anterior.
Estado: En buen estado conservación, gracias a que ha tenido un uso continuado, así como por las modificaciones sufridas a lo largo del tiempo, como la adaptación de su interior a coso taurino, a pesar de que este haya deformado su traza interior original.
Las últimas restauraciones también han ayudado a su conservación —dejo aquí mis reparos a intervenciones tan llamativas—.
Leo en alguna página web, de alguien que seguramente no lo ha visitado, que se encuentra en ruinas: totalmente incierto.

Propiedad: Pública, del Ayuntamiento de Aroche. 
Uso: Turístico, y plaza de toros. Me parece interesante este uso, aunque yo no sea taurino.
Protección: Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
En junio de 1985 fue declarado bien de Interés Cultural.
Visitas: Previo un módico precio, visita a su interior y agradable explicación de una guía local.
La visión de su perímetro exterior se complica por las numerosas viviendas que lo rodean. Es por ello que algunas fotos son robadas de la red.

Clasificación subjetiva: 2, o sea, si se pasa cerca y se va con tiempo pues se acerca uno a verlo. Es decir, que se incluirá en una ruta de viaje pero no pasa nada si luego no se visita.
Pero como nos encontramos en la Sierra de Huelva, tierra a la que tengo especial predilección, creo que habría que subirle la nota.

Otras cuestiones de interés: Hasta hace pocos años perteneció al ayuntamiento de Sevilla, como heredero administrativo de las competencias que tuvo el Concejo de Sevilla desde el “Ordenamiento para el Buen Gobierno” dado por Alfonso XI en 1344. Igual circunstancia corrieron los castillos de Cortegana, Encinasola, Almonaster la Real y Cumbres Mayores. Curiosamente, la alcazaba de Alcalá de Guadaíra, población cercana a Sevilla, vivió la misma condición.

Cómo llegar:



Las tres fotos siguientes no son mías, sino de la página web de la diputación de Huelva. las dejo aquí porque, además de buenas y bonitas, son muy significativas.



martes, 28 de diciembre de 2021

Trujillo, Alcázar de los Bejarano

Nombre:    Alcázar de los Bejarano.
Localidad: Trujillo.
Municipio: Trujillo.
Provincia:   Cáceres.

Tipología: Casa fuerte.
Datación:  Siglo XIV, reconstruido en el siglo XV.
Situación:
El alcázar o casa de los Bejarano está en Trujillo, en el punto más al suroeste de la muralla de la villa, muy próximo a la Puerta del Triunfo, a la cual, por su proximidad, defiende.

Datos históricos:
Su origen está allá por el siglo XIII, si bien la que sería la casa de la familia Bejarano se construyó sobre la original ya en el siglo XV.
Esta familia procedía de la localidad alentejana de Beja, en Portugal. Llegaron hasta aquí, junto con otras familias que también terminaron asentándose en el lugar, para ayudar a la conquista de este territorio. En 1280 se instalan definitivamente en Trujillo, recibiendo prebendas reales en agradecimiento a sus servicios, y convirtiéndose en uno de los más importantes linajes de la ciudad.
Puerta del alcázar.
Descripción, arquitectura y construcción:
El alcázar de los Bejarano reunía todas las características de una edificación defensiva: dos fuertes torres y un recinto de alta muralla.
En su fachada norte se abre la puerta, bajo un arco rebajado de grandes dovelas enmarcado en un alfiz; fue construida en el siglo XV. Sobre ella el escudo de los Bejarano: un león rampante y las cabezas de cuatro dragones en las esquinas. Bajo el escudo una inscripción en latín: “Sub umbram alarum protegenos”, bajo la sombra de tus alas protégenos.
El mismo escudo, pero más pequeño, encontramos sobre una ventana de la torre más cercana a la Puerta del Triunfo. En esa puerta, por cierto, también se encuentra otro escudo de la familia.
Escudo sobre la puerta del alcázar.
Del edificio destacan, sobre todo, las dos torres que, Como tantas en España, serían desmochadas por orden real una vez perdida su función militar. Se abren pocos huecos en ellas, apenas uno por planta y no en todas sus caras; casi todos ellos ejecutados con ladrillo, de estilo mudéjar, mientras otros, claramente posteriores, son renacentistas.



Materiales: construido en mampostería con elementos ejecutados con sillares, como esquinas y recercados. Pero sobre todo destaca el uso del ladrillo en casi todos los huecos de ventanas.
Estado: Se encuentra en un aparente buen estado exterior, pero la realidad es se trata de un edificio cuyo interior debe calificarse como de ruinoso.

Propiedad actual:
Uso:
Visitas:
Protección:
Bajo la declaración genérica del Decreto de 22/abril/1949 sobre protección de los castillos españoles, y por la Ley 16/1985 de 25 de junio sobre Patrimonio Histórico Español.
Calificación subjetiva: 3, Se incluirá obligatoriamente en ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible en esta vida por visitarlo; pero no por el edificio en sí, sino por formar parte del monumental conjunto que es Trujillo.
Otras cuestiones de interés:
Cómo llegar: Seguir el plano paseando por el interior de la villa, desde la Plaza Mayor.
Coordenadas: 39.45924N, -5.8858O


martes, 21 de diciembre de 2021

Trujillo, alcázar de Luis Chaves el Viejo

Nombre:     Alcázar de Luis Chaves el Viejo.
Localidad: Trujillo.
Municipio: Trujillo.
Provincia:   Cáceres

Tipología:  Casa fuerte.
Datación:   Siglo XIV, reconstruido en el siglo XV.
Situación:  Este edificio, que también es conocido como Casa fuerte o Alcázar de los Chaves, está en Trujillo, en la antigua calle de la Cuesta de la Sangre, concretamente junto a la puerta de Santiago, intramuros, y adosado a la muralla.

Datos históricos:
Fue construido en el siglo XIV por Juan Alfonso de Cámara —de la familia de los Altamirano—, durante el reinado de Alfonso XI, pero reconstruido en el siglo siguiente por Luis Chaves, siendo la traza de entonces la que ha llegado a nuestros días.
Fue Luis Chaves “el Viejo” un relevante prohombre trujillano. Estuvo casado con María de Sotomayor, hija del 34º Maestre de la Orden de Alcántara don Gutierre de Sotomayor.
Su ubicación se debe al “deber” de los nobles para con la ciudad, de defender la puerta junto a la cual habían levantado su casa. En este caso se trataba de una puerta importante, la más cercana a la alcazaba.
Como dato significativo importante, decir que los Reyes Católicos se alojaron en este edificio en las dos ocasiones que visitaron Trujillo, en 1477 y 1479, dada la fuerte relación que Luis Chaves tuvo con la Corona. Luis Chaves había sido un firme defensor de Isabel, pues apoyó a la futura reina, con gran número de caballeros trujillanos, en su disputa por la corona de Castilla con Juana la Beltraneja. Durante ese conflicto, Luis Chaves perdió a dos de sus hijos.
Siglos después, el edificio pasó a manos de los Duques de Noblejas que lo cedieron a los Hermanos del Sagrado Corazón, para posteriormente convertirse en asilo de ancianos desde 1894 a 1969.
La esbelta torre de la casa de Luis Chaves. En el centro, la puerta de Santiago.

Descripción, arquitectura y construcción:
El edificio, de grandes dimensiones, tiene un carácter netamente defensivo, ofreciendo un aspecto hermético y austero. Destaca sobre el resto de la construcción la torre que flanquea la puerta de Santiago —¿del Homenaje? —; de planta rectangular y una elevada altura, presenta saeteras y huecos de reducidas dimensiones. Su primer cuerpo es macizo, sirviendo prácticamente como cimentación de la torre.
la situada más al oeste está desmochada, algo propio de muchas torres de castillos y casas fortificadas tras el final de la Reconquista.
En sus fachadas se distribuyen numerosos huecos con arcos y decoración de estilo gótico, además de alguno mudéjar. Todo ello hace de este palacio uno de los ejemplos más importantes de la arquitectura civil de la Baja Edad Media en Extremadura, y el más destacado de los alcázares de Trujillo.

Materiales: está construido en mampostería, aunque se aprecian muchos elementos, esquinas y cercos de los huecos, ejecutados con sillares.
Estado: Se encuentra en muy buen estado, al menos exterior.
La Puerta de Santiago extramuros, entre el alcázar de Luis Chaves y la iglesia de Santiago.

La Puerta de Santiago intramuros, a la derecha el alcázar de Luis Chaves.

Fachada principal del alcázar de Luis Chaves.
Propiedad actual:
Uso: Actualmente acoge un colegio regentado por las Hijas de los Dolores de María Inmaculada.
Visitas:
Protección: Bajo la declaración genérica del Decreto de 22/abril/1949 sobre protección de los castillos españoles, y por la Ley 16/1985 de 25 de junio sobre Patrimonio Histórico Español.
Calificación subjetiva: 3. Se incluirá obligatoriamente en ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible en esta vida por visitarlo. De todas formas queda incluido en la visita que se haga a la impresionante ciudad de Trujillo.

Otras cuestiones de interés: Se dice que en este palacio ratificó la reina Isabel el Tratado de Alcaçobas, que había sido firmado en la villa portuguesa el 4/septiembre/1479, y que ponía fin a los conflictos sucesorios con Portugal.

Cómo llegar: Desde la Plaza Mayor, caminar por la calle Ballesteros, que parte detrás de la estatua de Pizarro, y llegaremos la Puerta de Santiago. La Casa está justo a su izquierda.
Accesos:
Coordenadas: 39.45959-N 5.8844-O

martes, 7 de diciembre de 2021

Trujillo, castillo de Trujillo

Nombre:     Castillo de Trujillo.
Localidad:  Trujillo.
Municipio: Trujillo.
Provincia:   Cáceres.
Tipología:   Castillo.
Datación:    Siglos IX al XII.

Situación:
El castillo de Trujillo se levanta en la cima del llamado Cerro o Cabezo del Zorro, dominando la población y toda la llanura que la rodea. Y no sólo eso, va más allá, pues desde sus torres la vista llega por el sur hasta la Sierra de Montánchez, los Llanos de Cáceres por el oeste, las Villuercas-Sierra de Guadalupe por el este y el río Almonte hacia el norte que lo separa de Monfragüe.
Trujillo fue Turacia antes de que los romanos lo llamaran Turgalium. Éstos le darían la categoría de prefectura dependiente de Emerita Augusta, y la convertirían en una “civitas stipendaria”, o sea, que rendía tributos a Roma.
Durante el dominio musulmán, Trujillo fue Turvila, y dependió de la cora de Mérida, siendo un centro de gran actividad militar por su situación en el camino de Mérida a Toledo. Autores islámicos la describen como una gran fortaleza cuyos pobladores no sólo realizaban razias contra los territorios cristianos, sino que también tuvieron una reconocida actividad comercial.
Fue reconquistada por el caballero portugués Geraldo Sempavor en 1165, que la perdió dos años después a manos de Fernando II de León, que fundó un señorío, en la persona de Fernando Rodríguez de Castro, que abarcaba tierras desde Montánchez hasta Monfragüe. Pero en 1173, nuevamente los musulmanes se hicieron con el control de la plaza.
En 1186, Pedro Fernández de Castro, hijo del primer señor de Trujillo, tomó nuevamente la población y sus tierras, pero esta vez en nombre de Alfonso VIII de Castilla, el cual entregó el señorío a las órdenes de Alcántara y Santiago.
Vuelve a cambiar de manos en 1196, esta vez por parte de los almohades, que la conservarán hasta el 25 de enero de 1232 cuando definitivamente es tomado por un ejército, al mando de Fernán Ruiz Altamirano, formado por integrantes de las órdenes de Santiago, Alcántara y el Temple, junto al Obispo de Plasencia. La villa pasó a ser dominio de la corona de Castilla y León; reinaba Fernando III el Santo y a partir de entonces fue villa de realengo, aunque con breves períodos de señoríos.
Alfonso X concedió a la villa fuero propio en 1256, controlando a partir de entonces un amplio territorio que incluía numerosas aldeas, limitando con Cáceres, Plasencia, Talavera y Medellín. En 1430, el rey Juan II de Castilla le concedió el título de ciudad.
Terminada la Reconquista, Trujillo fue capital, desde 1528, de la que se llamó provincia de Trujillo —división territorial de la Corona de Castilla—, formando parte de la Extremadura castellana, hasta 1653. Por entonces eran tres las provincias en las que quedaban incluidas la mayoría de las poblaciones de la actual Extremadura: la provincia de Salamanca, la de León de la Orden de Santiago y la de Trujillo.
La época de mayor esplendor de la ciudad coincide con los tiempos posteriores al Descubrimiento de América, cuando numerosos trujillanos —Francisco Pizarro, García de Paredes, Orellana, Nuño Chaves— partieron hacia el nuevo continente y que, a su vuelta, construyeron palacios y casas, y cooperaron en la financiación de iglesias y otros edificios para la comunidad.
Con la conquista de América el topónimo se extendió; hasta cinco ciudades iberoamericanas llevan este nombre. Como curiosidad, el municipio pacense de Trujillanos es nombrado así por haber sido fundado por gentes originarias de Trujillo.
Durante el siglo XVII, a partir de la Guerra de Restauración portuguesa y hasta principios del XVIII, coincidiendo con la Guerra de Sucesión, Trujillo sufrió una fuerte decadencia que se tradujo en la pérdida y ruina de gran parte de su patrimonio.
En 1810, durante la invasión francesa, la división administrativa en España se formalizó en prefecturas, quedando dividida “Extremadura” en las de Cáceres y Badajoz, que fueron prácticamente las antecedentes de las actuales, que quedaron consolidadas en la división definitiva de 1822.
De aquellos años de invasión francesa la ciudad acabó muy destruida, se implicó mucho en la lucha contra los ocupantes, fue ocupada en diversas ocasiones y perdió gran parte de su población. Su recuperación social y económica se prolongaría más de un siglo.

Datos históricos:
Su construcción data de la época califal, siglos X-XI, quedando conformadas sus murallas, de manera definitiva, en ese último siglo, aunque no es descartable que su origen esté en algún momento del siglo IX. Diversas remodelaciones y ampliaciones tras la conquista cristiana, sobre todo entre los siglos XV y XVI, dieron forma a lo que hoy conocemos. De este último siglo datan los antemuros y la construcción abaluartada junto a la puerta exterior del albacar.
Se dice que, en tiempos de Pedro I, este castillo fue elegido por Samuel Leví, tesorero del rey, para guardar las riquezas de la corona, pues se le consideraba uno de los más seguros del reino.
Aquí residió Juana la Beltraneja poco antes de contraer matrimonio en Plasencia con su tío el rey de Portugal, Alfonso V. Y por aquí pasó Fernando el Católico a interesarse por las obras que se estaban realizando en el castillo, camino de Guadalupe, adonde no llegó, pues murió días después, el 23 de enero de 1516 en Madrigalejo.
Albacar, de trujilloteespera.com

Castillo, patio de Armas, de trujilloteespera.com
Descripción, arquitectura y construcción:
El castillo de Trujillo fue un edificio netamente defensivo, nunca tuvo espacios residenciales ni estancias palaciegas. Lo forma un recinto con un perímetro de más de 900 metros, y se podría decir que sus murallas son herméticas, apenas tiene saeteras y carece de ventanas.
La fortaleza la forman dos cuerpos muy diferenciados: el principal, de forma cuadrada levemente irregular —56 y 52 metros sus lados norte y sur, por 56’80 y 56’20 metros los del este yo este—, que fue levantado en su mayor parte con piedras reaprovechadas de la edificación romana.
Dispone de diez torres situadas en por las esquinas y en el centro de tres de sus lienzos. Dos de las torres son albarranas; se alzan en su fachada de poniente y han perdido sus arcos, en su lugar se han colocado unas pasarelas metálicas y de madera.


En el lienzo sur, y en su esquina izquierda, está el acceso principal de la fortaleza, fuertemente protegida por dos torres. El arco de la puerta es de herradura muy cerrada, ejecutado con dovelas de granito. Este arco da paso a un amplio espacio abovedado dividido en dos partes por arcos de las mismas características, uno de ellos es de ladrillo. Sobre la puerta se construyó en 1531 un espacio abovedado para cobijar una imagen de la Virgen de la Victoria, patrona de Trujillo.
Ese espacio fue demolido durante la restauración llevada a cabo a mediados del siglo XX, y se construyó una edificación suplementaria al zaguán de entrada y hacia el interior del castillo, en el que se emplazó una capilla y camarín con dimensión suficiente para ser ocupado por los visitantes.
Edificación añadida en la última restauración
Aspecto exterior del castillo, anterior a su última restauración.

Patio de Armas (cubierta del aljibe mayor)

A continuación se accede al patio de Armas. En él no encontramos ninguna de las dependencias que debió de tener, sólo los dos aljibes con los que contaba la fortaleza, de dos y tres naves cada uno. Fueron construidos por los almohades, aunque se reformaron a finales del siglo XII. Su construcción se debe, es evidente, a la necesidad de dotar de agua en caso de asedio, a la numerosa tropa que normalmente ocupaba la fortaleza.
Adosado al muro oriental se encuentra el aljibe más pequeño, el de dos naves, mide 9 metros de largo, y la anchura de sus naves es de 2’40 y 2’20 metros. Está iluminado por tres linternas que a la vez son su acceso. Está cubierto por bóvedas de medio cañón y la separación entre las dos naves es mediante arcos de medio punto.
El otro aljibe, de mayor dimensión, se construyó en el vértice noreste del patio. Presenta una planta en L, con una longitud de 12’50 metros en su brazo mayor y 11’50 en el menor. Su interior está dividido en ocho cámaras. Igualmente está cubierto con bóvedas de medio cañón y la separación entre naves se hace con arcos de medio punto de distintos radios y alturas.
Este aljibe tiene una escalera para acceder a su interior y varios brocales en el patio para la recogida del agua de lluvia.
En ambos aljibes permanecen restos de su revestimiento hidráulico —almagre— que revestía en su totalidad el interior de la cisterna.


Entrada e interior del aljibe mayor.

En su ladera norte, y adosado al castillo, se extiende un segundo recinto fortificado, construido unos veinte años después al resto del castillo. Se trata de un albacar, con planta de hexágono irregular, que sigue la orografía del terreno, con nueve torres macizas que no superan la altura de la muralla. Su medida interior mayor es de 92 metros, y la menor de 90’40.
De su torre más septentrional, la única de planta circular, parte una coracha de escasa longitud que remata en otra torre cuadrada. Junto a la torre circular se abre una pequeña puerta a la que se podría considerar como una poterna.
En su fachada de poniente, y protegida por dos torres que sobresalen, se encuentra la puerta exterior del albacar, formada por un arco de medio punto.
También dispone de otra puerta que comunica con el castillo, situada en la fachada norte de éste, que se protege igualmente con una pequeña barbacana.
Dentro del albacar se encuentra la ermita de San Pablo, construida en el siglo XVI. Se trata de un pequeño edificio, con una sola nave dividida en tres tramos por arcos apuntados y cabecera poligonal.
Junto a la ermita hay un pozo que servía para el suministro de agua a los animales que se refugiaban en el albacar.
Su interior no sólo se utilizó para proteger al ganado, también albergó tropas y otros servicios propios de la guarnición en edificaciones provisionales de las que no quedan restos, pues se construirían con materiales perecederos.
El albacar, y la ermita, desde la muralla que lo separa del patio de Armas.




Puerta del albacar en el lado oeste del castillo

Baluarte junto a la puerta del albacar.

Al lado de la puerta de su muralla oeste se levantó, probablemente en el siglo XVI, un baluarte que une esa puerta con la torre albarrana. Es una edificación de planta pentagonal y poca altura, en el que se observan potentes troneras a aras del suelo.
Por las zonas oriental y occidental del castillo se observan restos de antemuros-barbacana, ejecutados a principios del siglo XVI. En la del oeste, el antemuro cubre la fachada de la puerta del albacar, mientras que, en la fachada de levante, la barbacana protege el muro del castillo y se prolonga por delante de la del albacar. Esta última tuvo continuación frente a la fachada principal del castillo, la que se orienta al sur, recogiendo una amplia liza.
Antemuro en la fachada sur, principal.

Antemuro (barbacana( en su fachada de levante.

Materiales: destaca principal el granito en forma de sillares y mampuestos muy bien aparejados, trabados con pequeñas piezas de sillarejo y ripios, e intercalando hiladas de ladrillo y pizarra en ocasiones, lo que le aporta un particular aspecto.
Estado: Los restos que hoy se conservan, murallas, torres, aljibe y poco más, se encuentran en un excelente estado de conservación. Nada que reprochar.

Propiedad actual: Pública, desde el año 1929 es propiedad del Ayuntamiento de Trujillo. Hasta entonces había estado en manos de particulares.
Uso: principalmente turístico.
Visitas: El acceso es libre, previo pago de un reducido precio.
Protección: Está declarado Monumento Histórico Nacional desde 1925, y protegido por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 —sobre la protección de los castillos españoles—, y por la Ley 16/1985 de 25 de junio sobre Patrimonio Histórico Español.
Calificación subjetiva: 5, o sea, que no sólo no hay que perdérselo bajo ningún concepto, sino que además hay obligación de verlo antes de morir. Pero, sobre todo, por el entorno, el paisaje natural y la ciudad. Tal vez, sea única.

Otras cuestiones de interés:
La ermita de San Pablo, la que está en el interior del albacar, se construyó para conmemorar el día que se reconquistó la villa, 25 de enero, coincidente con el día que se celebra la conversión del santo.
Actualmente, la Virgen de la Victoria preside, dentro de una hornacina, la puerta principal de la fortaleza. Según cuenta la leyenda, la Virgen se apareció entre dos torres de la muralla, lo que animó a los cristianos en la lucha. Tal acontecimiento queda reflejado en el escudo de la ciudad.
La espadaña que se levanta sobre el muro que separa el patio de Armas del albacar, procede de la destruida ermita de Santa Ana, y la campana fue donada por los obreros que trabajaron, en 1952, en las obras de la nueva capilla de la Virgen de la Victoria.

Cómo llegar: Trujillo está situado entre dos autovías, la E-90 y la A-58, encontrándose a 84 km de Mérida, 46 de Cáceres y 252 de Madrid.
Accesos: En coche es fácil llegar hasta las inmediaciones del castillo. Pero es recomendable hacerlo andando y disfrutar del paisaje urbano.
Coordenadas:
39.46243 N - 5.88239 O












sábado, 4 de diciembre de 2021

Castillo de Belmiro, D.O. Ribera del Guadiana

 D.O:             RIBERA DEL GUADIANA

Nombre:      CASTILLO DE BELMIRO
Bodega:       COOPERATIVA SAN MARCOS
Dirección:    ALMENDRALEJO (Badajoz)
Email:
Web:
Tipo:              TINTO
Variedad:       100% TEMPRANILLO
Año:
Tratamiento: CRIANZA
Graduación:  12’5% Vol.




Descripción de la etiqueta:
Esta etiqueta es antigua —se la ve desgastadilla—, la he encontrado, reordenando papeles y cosas, entre las páginas de un libro que leí hace años. Y está sola, debí perder la contraetiqueta.
Me parece que es una etiqueta bella, muy cuidada y que dice y oculta, a la vez, muchas cosas.
Rotunda caligrafía en el nombre y bonita en el resto del texto. En el centro el dibujo de la fachada de un palacio desconocido, mitad gótico mitad renacentista.
Y abajo, el león de San Marcos —que parece de Venecia—, por lo que hace sugerir que el palacio en cuestión pueda ser veneciano —nunca un castillo—. Aún después de pacientes búsquedas por la sección de imágenes de Google, el dibujito me sigue siendo desconocido.
Renuncio a ello, me da lo mismo el palacio que sea.

Sobre la recurrencia:
No encuentro en España, ni en el resto de la Península Ibérica, un castillo que se llame de este modo.
No así el nombre, Belmiro, que es de origen portugués y viene a significar algo así como guerrero ilustre.
Deduzco que la elección del nombre para el vino, fue determinada por la reconocida eficacia de la recurrencia, siempre, de los nombres de algún castillo para los vinos y, por extensión, para muchos otros productos —he de tocar este tema en otros sectores, sobre todo alimenticios—.
Llamar Belmiro al imaginario castillo podría venir determinado por la existencia de algún pariente portugués del bodeguero; lo cual me es difícil de averiguar en este instante, pues leo en la red que esta bodega desapareció a principios de este año. No sé a quién preguntar.

Lo que empezó hace años, comprando una botella de vino con una bella etiqueta y continuó con su pérdida, ha terminado con su localización y con el no conocimiento de su significado.
Un fracaso.
Con esta entrada, la de un vino de una bodega desaparecida y con el nombre de un castillo inexistente, termino el año.
Hasta el que viene.