sábado, 21 de enero de 2017

Zufre, Huelva

 Población:   ZUFRE

Municipio:   ZUFRE
Provincia:   HUELVA
Escudo:

Descripción:
Escudo español, cuadrilongo de base circular.
De gules muralla almenada de once almenas, de oro y mazonada de sable, sumada de castillo naciente de sus almenas, vistas sus tres torres, de plata y aclarado y mamposteado de sable, sumada su torre del homenaje de árbol naciente de sus almenas, vistos parte de su tronco, ramas y hojas, de oro.
Al timbre corona real cerrada
Aprobado por Decreto de 09-06-1998.

Recurrencia:
Dos, el castillo y la muralla que rodeó la población.

Localización:
En el interior del pueblo.

Historia:
De origen árabe, pero lo conservado hasta hoy es cristiano, incluso la torre de las Harinas a pesar de su neto aspecto almohade.
Entre los siglos XVII y XVIII decayó la importancia del pueblo y su valor estratégico, y con ello la función militar de sus murallas, por lo que quedaron abandonadas.
Descripción: Del castillo, que se llamó de La Quebrada, ya no queda nada, y de la muralla sólo un par de torres, o mejor dicho tres, y diseminados paños de muralla ocultos entre las casas.
Las torres son: la de las Harinas, dentro de una vivienda pero visible, que no visitable, desde el exterior; la del Postigo, donde posiblemente estuvo la entrada a la villa, pero sólo apreciable desde la carretera de acceso; y el Torreón Alto, de traza cristiana, restaurado y accesible para el visitante.


Descripción: 
Del castillo, que se llamó de La Quebrada, ya no queda nada, y de la muralla sólo un par de torres, o mejor dicho tres, y diseminados paños de muralla ocultos entre las casas.
Las torres son: la de las Harinas, dentro de una vivienda pero visible, que no visitable, desde el exterior; la del Postigo, donde posiblemente estuvo la entrada a la villa, pero sólo apreciable desde la carretera de acceso; y el Torreón Alto, de traza cristiana, restaurado y accesible para el visitante.

La Torre de las Harinas desde el mirador de la Plaza.













martes, 17 de enero de 2017

Gatica-Gatika, castillo de Butrón

Es Vizcaya un territorio en el que proliferan numerosas edificaciones, más o menos del Medievo, de carácter militar: torres más o menos señoriales, casas fuertes más o menos palaciegas, algún castillo netamente medieval, como el de Muntañones, un bello puente fortificado en Valmaseda y dos encantadores castillos neogóticos del siglo XIX que nada tienen que ver con el resto . De uno de estos dos últimos ya he dado cuenta en esta mi Casa de la Tercia, el de Eugenia de Montijo en Arteaga.

(de hoteles.net)

El otro encantador castillo es el de Butrón, Butroeko gaztelua —condescendencia personal que hago hacia los de aquellos lugares—, y al igual que el de Arteaga —léase la entrada sobre él en este blog— “tiene la característica, a mi entender, de que gusta más a quienes no  han profundizado mínimamente en este submundo". Y es que su espectacularidad, la profusión de bellos, y casi siempre no acertados detalles, hacen que cualquier espectador se enamore de ellos a primera vista. Pero sobre todo es por su aparente buen estado, debido a su juventud. Aunque también puede suceder con otros más antiguos que tengan alguna de esas características; como el Alcázar de Segovia, Olite o Coca, que son apuestas seguras en este sentido.

Pero el caso de Butrón es distinto: su visión, su traza majestuosa y decadente, siempre producirá un gesto de admiración, seas o no un erudito castellológico, ames más o menos estos monumentos o, simplemente, suelas omitirlos en tu vivir diario.

Para resumir y terminar ya este introductorio, aplico aquí lo mismo que escribí sobre el de Arteaga: “…y es que a esta torre y alrededores le falta edad y le sobra brillo. Lo que no quita que se mire y se pasee con calma y gozo.”


EL LUGAR:

Este castillo se encuentra en el término municipal de Gatica-Gatika —población de la que apenas encuentro información en la red—, en el barrio del mismo nombre, Butrón.

Se levanta en un recodo del río, junto a un rebalse construido a modo de foso, sobre una imperceptible loma en la falda de la colina de Mendichu, y rodeado de un espeso bosque, semioculto y melancólico, que hace aumentar más el misterio y romanticismo que la edificación transmite.

Tan espeso es el bosque, que a veces impide ver el castillo.

 

EL CASTILLO:

Se llama de Butrón y su origen, a pesar de la imagen resultante de una profunda remodelación decimonónica —mejor dicho, nueva construcción—, es medieval. Por entonces —siglo XI—, edad Media, en este lugar hubo una torre que perteneció a los Butrón. Era una casa-torre característica de esta tierra, levantada sobre otra que fundara el Capitán Gamíniz en el siglo VIII, en la anteiglesia de Gatica.

(de porsolea.com)

La casa torre se transformó en el siglo XIV en castillo y fue residencia de la
familia Butrón que por entonces ejercían gran poder, incluido el militar, en esas tierras. Su apariencia debió recordar al actual castillo de Muñatones, tanto en su estructura como en tamaño.

Así era a principios del siglo XIX, muy parecido a Muñatones.

El reinado de los Reyes Católicos transformó el uso de estas edificaciones, que dejaron de tener un carácter netamente guerrero para pasar a ser más residenciales, convirtiéndose en la vivienda habitual de los nobles.

Y así era su estado poco antes de su profunda rehabilitación (de gatica.net)

Misma época de la foto anterior, pero desde su fachada oeste (de todocolección,net)

En 1878, siendo propietario de las ruinas del viejo castillo, Narciso de Salabert y Pinedo, Marqués de La Torrecilla y acaudalado terrateniente, mandó edificar sobre aquel otro castillo, pero ahora algo más exótico y semejante a los que en Centroeuropa se habían levantado por entonces. Así que permitió que el arquitecto Francisco de Cubas y González-Montes —Marqués de Cubas y autor del proyecto de la Catedral de la Almudena de Madrid—, dejara correr su imaginación e inventara formas, combinara gótico con romántico y fantasía con poca realidad, consiguiendo un resultado visualmente muy atractivo pero muy poco práctico como morada.

Fachada principal desde el noroeste.

La obra se desarrolló lentamente —las rentas del marquesado no debieron ser generosas—, terminándose a principios del siglo XX, con Andrés Avelino de Salabert y Arteaga como marqués titular. Este último vendió el castillo al duque de Medinacelli, que a su vez lo enajenaría a la duquesa de Cardona.



Fachada trasera, oeste con el portillo.

Enseguida, el edificio se mostró incómodo y poco confortable, dada la escasa amplitud interior de las torres, la laberíntica comunicación entre los espacios —más propia de un edificio militar que de otro residencial— y la limitada funcionalidad de muchas dependencias. Hasta tal punto que nunca fue habitado de forma fija y continuada. Seguramente no fue concebido pensando en ser un lugar residencial, sino más bien una sencilla y honesta extravagancia.

En 1989 fue adquirido y rehabilitado por una empresa de Bilbao que pretendía instalar allí su sede social, y también la de la recién creada “Asociación de Amigos del Castillo de Butrón”, con la consiguiente finalidad de realizar allí eventos culturales y otros.

Actualmente es propiedad de una empresa inmobiliaria que lo tiene puesto a la venta.

 

LOS DETALLES:

Este castillo es una exagerada combinación de la arquitectura militar gótica española y los estilos dominantes en Europa en aquellos momentos, con el resultado de una preciosista construcción de piedra labrada muy trabajada, y numerosos detalles que otorgan al edificio una grande y singular belleza.

Se levanta sobre una planta ligeramente rectangular que se orienta, en su fachada principal, hacia el este, que es donde se abre la entrada principal.; en la fachada opuesta, la orientada al oeste, se ubica una segunda puerta, técnicamente un portillo, pero aquí es la puerta de servicio. En cada uno de los vértices del rectángulo, se disponen desproporcionados cubos almenados en cuyos muros se abren numerosos huecos. Esta disposición estructural parece que quiere recordar al recinto que antes hubo.

Fachada sur de la Torre del Homenaje

Toda la obra es, y así se aprecia, de una gran solidez, con muros muy gruesos —más de 3’50 metros— y una gran superficie —ocupa algo más de 2.400 metros cuadrados—; además presenta un tupido conjunto de torres, torrecillas, garitones, matacanes corridos, saeteras, ventanas y un variadísimo catálogo de elementos, cada cual más llamativo. Y sobre todos ellos un enorme núcleo central a modo de torre del homenaje en el centro del edificio, rectangular y muy elevado, que contiene cinco plantas de atura.

Torreón de la esquina suroeste.

Su interior está dividido en numerosas estancias: habitaciones, salones, dormitorios, baños, cocina, biblioteca, mazmorra, almacenes, bodega, capilla y sala de recepciones. Todo ello profusamente decorado, con chimeneas y gran parte del mobiliario original. En el exterior dispone de pozo y, cómo no, patio de armas.

Detalle de la puerta principal.

 

Nombre: Castillo de Butrón.

Municipio: Gatica-Gatika.

Provincia: Vizcaya.

Tipología: Castillo.

Época de construcción: siglo VIII, ampliado en el XIX, y remodelado profundamente a finales del siglo XIX. Fue rehabilitado en 1989.

Estado: Muy bien conservado. Su poca edad y el haber sido utilizado de una u otra manera por sus sucesivos dueños durante gran parte de su vida, ha hecho que su aspecto sea muy bueno, aunque con cierto ramalazo de abandono.

Propiedad: Privada; actualmente está en venta.

Visitas: totalmente libre el entorno, pero cerrado a cal y canto. Imposible acceder al interior, a menos que se esté interesado en su compra. En septiembre de 2016, cuando lo visité, no me sentía atraído por su adquisición, por lo que no pude ver su interior. Actualmente sigo sin estar interesado.

Protección: Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

Clasificación subjetiva: 3*, No perdérselo bajo ningún concepto, o lo que es lo mismo, hay que verlo antes de morir, aunque los puristas sean críticos con él y lo rechecen, por su escasa edad o su patente presunción —abstraerse del Medievo durante la visita y ya está, a disfrutarlo—.

 

Cómo llegar: Desde Bilbao se llega a través de la carretera BI-631 hasta Munguía, y desde aquí hacia Gatica por la BI-634. Desde Gatica al castillo sólo hay unos minutos.

Sus alrededores son perfectamente accesibles y paseables: un camino rodea el edificio, pudiendo hacerse una visita exterior en todo su perímetro, aunque con visión limitada por la cercanía del bosque; la explanada de la fachada principal permite admirarlo en toda su dimensión.

 

Otras cuestiones de interés: Curiosidad sobre el origen del nombre; leo que probablemente esté en las cestas, llamadas butrones, con las que se pescaban angulas en los ríos de la zona —muy cerca discurre el río del mismo nombre—. En el escudo de piedra situado ante la fachada principal, se pueden observar cuatro de estas cestas.

Escudo de piedra situado en la explanada de la fachada principal 

El espeso bosque que lo rodea, tres hectáreas y media de robles y multitud de ejemplares de otra especies —muchas de ellas traídas de otros lugares del mundo, o sea, un auténtico jardín botánico—, le da al lugar un aire triste, si bien no por ello se rehúye el paseo tranquilo, a pesar de la suave lluvia que caía el día que lo visité (16-septiembre-1916).

Dicen que sirvió de inspiración a Walt Disney para su película La Bella Durmiente, aunque algo parecido también he escuchado del Alcázar de Segovia o de algún que otro castillo bávaro.


El autor.

sábado, 14 de enero de 2017

Villarrasa, Huelva

Población:  VILLARRASA

Municipio:  VILLARRASA
Provincia:   HUELVA
Escudo:
Descripción:       
Escudo español, cuadrilongo de base circular.
De azur castillo de oro mamposteado de sable y adjurado de gules, sumada la torre del homenaje de caballero naciente de aquélla, armado de plata, con celada de duque y en la mano diestra un puñal de oro asido por la punta.
Al timbre corona real cerrada
Aprobado por Decreto de 10-09-1996.

Recurrencia:
No hay referencias sobre la existencia de castillo o torre alguna en la localidad.
El castillo del escudo es el de Tarifa y el caballero que está sobre él es Alonso Pérez de Guzmán —Guzmán el Bueno—, considerado el fundador del ducado de Medina Sidonia, al que perteneció Villarrasa.

Localización:

Historia:

Descripción:

martes, 10 de enero de 2017

Toledo, Puente de Alcántara

Mi primera visita a Toledo duró sólo dos días, no me lo perdonaré nunca. Bueno, prometo redimir mi culpa volviendo pronto y durante un período de tiempo más largo; pero bastante más largo.
Y en esa ciudad tuve la oportunidad de ver uno de sus dos puentes fortificados, el de Alcántara; que no hay que confundir con el otro Alcántara en la provincia de Cáceres. Ambos coinciden en que salvan el Tajo, con buena fortuna los dos, a tenor de los años que tienen.
Pero a ver, que trato de escribir sobre el de Toledo, al que me acerqué caminando desde el cercano puente de Arzaquiel. Así le fui descubriendo poco a poco, mientras admiraba otra fascinante vista de la ciudad.
Una parada, unas autofotos y comentarios con la compañía sobre el puente:
El Alcázar desde el puente.

Un puente que data de época romana, allá por el siglo III cuando la ciudad era Toletum y lugar de paso obligado en la calzada que unía Caesar Augusta con Emerita Augusta. Y como todo lo que hacían aquellos romanos nunca estuvo sujeto al azar, el sitio donde ubicaron el puente tampoco: al inicio de la gran hoz que circunda la ciudad, como puerta de ingreso a la ciudad. Y en el otro extremo, otro puente cerrando la herradura que rodea por el sur el cerro.

Más tarde, los árabes lo reconstruyeron en el siglo X, y debieron darle nombre —al-gantaratu que para nosotros es puente—, y desde entonces es Alcántara, o sea el puente del puente. En una inscripción nos informa que las obras terminaron en el año 997 —de nuestra era, claro—, y que el ejecutor de las obras fue un tal Alef, hijo de Mahomat Alamerí, a la sazón alcaide de Toledo que lo fue porque lo había nombrado Almanzor. Hasta tal punto la obra fue importante, que muchos cronistas consideran que, más que una reconstrucción, fue la verdadera construcción del puente. Es por tanto, junto con la mezquita del Cristo de la Luz, uno de los monumentos más antiguos de la ciudad.
Por aquellos tiempos también fue punto de otra ruta, la que unía Saraqusta con Córdoba, y la ciudad, como importante cruce de caminos, terminó siéndolo además de culturas.

Reinando Alfonso X fue reconstruido ya que presentaba numerosos desperfectos producidos por dos riadas, una en 1243 y otra en 1249. Estamos ya en el siglo XIII y entonces se le añadió el torreón oeste (hasta entonces sólo tenía uno en el lado oriental). Este torreón fue modificado durante el reinado de los Reyes Católicos, quedando la torre convertida en una pequeña fortaleza y en ella se cobraba el portazgo a todo aquel que no fuera residente en la ciudad o en tierras aledañas. Éstos mandaron decorarlo con su escudo, en el que curiosamente falta la granada, y es que aún no había terminado la Reconquista y el reino nazarí no había sido conquistado.

En 1721 fue demolido el torreón del este y sustituido por un arco triunfal de estilo barroco, más del gusto del momento.
La última obra que se realizó fue la ejecución de los pretiles y la sustitución de la solería, allá por 1835.


Tuvo tres arcos, pero de eso hace mucho; cuando los árabes lo reconstruyen, sustituyen el primer arco por un muro, a modo de enorme estribo, con un pequeño pasadizo de poco más de 1’70 metros de ancho y 5’40 metros de largo; a cada lado un hueco sencillo coronado con un arco de herradura de desiguales dovelas.
Por encima de este muro, y también a ambos lados del puente, sendos balconcillos que se antojan matacanes, se apoyan sobre canecillos triples.

A continuación del gran apoyo dos arcos ligeramente apuntados: más grande el primero, de 28’30 metros de luz, y de 16’00 metros el más próximo a la ciudad. Ambos se unen y apoyan en una potente pila. En este punto, el tablero del puente se ensancha aprovechando la mayor superficie que le proporcionan los tajamares.
Ese pilar central ha ido incrementado su volumen en las sucesivas reconstrucciones, y con ello el de sus tajamares. Paradójicamente, el de aguas abajo presenta un ángulo más agudo que el de aguas arriba, cuando la lógica obligaría a lo contrario.
Las bóvedas de los arcos, ejecutadas con sillares, son de medio cañón, arrancando la del arco mayor casi desde la lámina de agua en flujos medios, mientras que el arco menor arranca desde la coronación de los tajamares.

Todo el puente es de piedra, sillares y mampuestos a partes iguales. Los primitivos tajamares y las bóvedas están aparejados de sillería, como también lo están las hiladas que coronan los tímpanos de los arcos, las que conforman el pretil y la albardilla que lo remata. Los mampuestos aparecen en los tímpanos y en los añadidos de los tajamares.
Torre del Puente de Alcántara.

Escudo de los Reyes Católicos sobre la puerta.
Interior de la torre, y al fondo la Puerta de Alcántara.
La torre oeste es, evidentemente, de doble puerta o mejor dicho, de triple puerta: las dos externas con arcos de medio punto y la interior con arco apuntado. Sobre la exterior el escudo de los Reyes Católicos y sobre éste un matacán. Toda la torre está almenada.
La Puerta de Alcántara
Superada la torre oeste, se accedía a una plaza de armas que tenía tres puertas, conservándose actualmente sólo la llamada de Alcántara (redescubierta en 1911). Las otras dos fueron demolidas, una —que fue conocida primitivamente como la de Alcántara— en 1864; y la que llamaban de San Ildefonso en 1870.

Después atravesamos esa Puerta de Alcántara y, fatigados por tanta subida y bajada, nos perdimos en el enredo de calles y el bullicio de turistas.
A pesar de ello, Toledo es una ciudad que exige volver. Y es que he de cumplir la promesa hecha en el segundo renglón.

Nombre: Puente de Alcántara
Municipio:
Localidad: Toledo
Provincia: Toledo

Tipología: Puente fortificado.
Época de construcción: siglo III y posteriores reconstrucciones.
Estado: En muy buen estado conservación.
Protección: Declarado Monumento Nacional desde 1921.
Propiedad: Pública.
Visitas: Abierto libremente al público.
Uso: Para tránsito peatonal y, claro está, uso turístico.

Clasificación subjetiva: 3, o sea, que se incluirá obligatoriamente en una ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible por visitarlo.

Otras cuestiones de interés: En la margen izquierda del rio y sobre un cerro, el castillo de San Servando protege la entrada al puente y a la ciudad (intenté visitarlo pero estaba cerrado a cal y canto; otra vez será).
Arriba, al fondo, el castillo de San Servando.

Cómo llegar: facilísimo, Toledo está prácticamente en el centro de la Península y muy bien comunicado, por lo que da pereza dejar aquí un mapita u otra información.

sábado, 7 de enero de 2017

Castell de Raimat, D.O. Costers del Segre

 Nombre: CASTELL DE RAIMAT

D.O:         COSTERS DEL SEGRE
Bodega: BODEGA RAIMAT
Dirección: Passeig Manuel Raventós i Domenech s/n
RAIMAT, Lérida
Email: info@raimat.es
Web: http://www.raimat.com
Año:           2011
Tipo:          TINTO
Variedad: CABERNET SAUVIGNON
Tratamiento:
Graduación: 13’5% Vol.

Descripción de la etiqueta:
Bonita etiqueta, y sugerente. Dividida en dos partes, colores negro y blanco, bien diferenciadas. En la superior el nombre de la casa, su antiguo escudo —más abajo hablaremos de ello— y la ligeramente pretenciosa calificación de VITICULTURA SOSTENIBLE. Seguramente sea así.
En la parte inferior el nombre del vino, la variedad de uva y el año. Más abajo, en castellano y catalán, las cualidades del caldo y su denominación de origen. Y más abajo aún el dibujo de un extenso paisaje, un valle, en el que destaca a la izquierda lo que parece un castillo.
La contraetiqueta resulta más normalizada: datos técnicos y administrativos del vino y la bodega, y una frase, nuevamente en castellano y catalán, en la que loa y pondera sus uvas y los sostenibles métodos utilizados en la elaboración del producto. Otra frase, ésta en inglés, sigue alabando al vino.

Sobre la recurrencia:
Es una de las recurrencias más justificadas que hasta ahora me he encontrado, y es que el castillo de Raimat no sólo existe, sino que además se levanta en la finca donde se cultivan los viñedos de esta bodega. La recurrencia queda completada al comprobar que, efectivamente, el castillo de la etiqueta es el de Raimat.
Eso sí, poco queda de lo que fue el castillo, pues se reformó bastante cuando la finca fue adquirida a principios del siglo XX para plantar los viñedos y construir la bodega por parte de sus propietarios, la familia Raventós.
Las primeras referencias que de este castillo se tienen, sitúan su origen allá por el siglo XI, cuando los musulmanes dominaban estas tierras. Ramón Berenguer IV reconquistó Lérida para su condado en el siglo XII, otorgando el castillo a uno de sus caballeros, Guerau de Jorba.
Y de allí, un salto en la historia y nos ponemos en el siglo XIX. Tras la desamortización, el lugar pasó a formar parte del ciudad de Lérida, siendo adquirido por sus actuales propietarios a principios del siglo XX.
La familia Raventós realizó importantes obras en el edificio durante los años treinta del pasado siglo: reformas, ampliaciones y restauraciones a añadir a todas las que se han ejecutado en él a lo largo de los siglos.
Así que lo que hoy se ve no debe ser ni siquiera el reflejo de lo que debió ser. De planta rectangular, destaca en la esquina derecha de su fachada principal, una estrecha torre cilíndrica poco más alta que la edificación (supongo que debe acoger una escalera de caracol), y en el vértice opuesto otra torre de mayores proporciones que la anterior y de planta cuadrada.
En su fachada principal se abren nueve huecos, alineados de tres en tres por planta, siendo el de la derecha la puerta de acceso. En el resto de las fachadas también se abren numerosos huecos para dar luz y ventilación a un edificio que, dedicado hoy a vivienda, no necesita ya la protección de cerrados muros.
Fachada principal del castillo (de bacchuswine.wordpress.com).



Otras cuestiones de interés:
La familia en cuestión tiene escudo, aunque no nobiliario, pero que me parece procedente dejar aquí mención. Leo en wikipedia que “Las bodegas adoptaron el antiguo escudo del castillo”, a la izquierda una mano abierta extendida hacia abajo, y a la derecha un racimo de uvas; bajo ambos una fecha, 1627. Ambos componentes, racimo y mano —raïm y man en catalán, respectivamente— dan origen al topónimo del lugar: Raimat.

Pero parece ser que la disposición de los elementos no es la adecuada —algún tipo de corrección social, política o de marketing—, por lo que decidieron dar la vuelta a la mano y representarla apuntando hacia arriba. Así y todo, y es de agradecer, en muchos de sus productos sigue apareciendo el escudo original.
Así lucía hace casi un siglo el castillo (de abstractavinicola.wordpress.com).


En otro orden de cosas, es llamativa la historia de la fundación de estas bodegas, los viñedos y la construcción del pueblo de Raimat.  A poco que navego por la red, me entero de multitud de curiosidades de la historia los Raventós, que me han tenido entretenido toda la tarde. La que más me ha llamado la atención es que el pueblo, físicamente, fue de la familia, como sus habitantes les llamaban, e incluso el cementerio es también de su propiedad.
Curiosidades a las que me ha llevado una simple botella de vino.