Localidad: Peñíscola.
Municipio: Peñíscola.
Provincia: Castellón.
Tipología: Castillo palacio.
Datación: Siglos XIII-XIV.
Situación: En la población de Peñíscola, en el Bajo Maestrazgo, y en el extremo noreste del peñón que se eleva 64 metros sobre el nivel del cercanísimo mar, en el extremo de una pequeña península que en el pasado fue un tómbolo, se levanta el castillo palacio del Papa Luna. En sus laderas, sur y suroeste, se esparce abigarrado el caserío abrazado y protegido por una fuerte muralla que no sólo se construyó a la par que el castillo, sino que se amplió en el tiempo adaptándose a nuevos usos.

Datos históricos:
La villa de Peñíscola, que fue antes colonia griega —Quersónesos, península— y romana, siendo uno de los puertos más activos de nuestra costa mediterránea. Estuvo en poder musulmán desde prácticamente el inicio de la ocupación de la Península Ibérica —en el 718 ya habían llegado a la que sería conocida como Baniskula— hasta 1233, en que fue conquistada por Jaime I, ocho años después de un primer intento cuando tenía el rey dieciséis años.
Una vez conquistada Peñíscola, los cristianos procedieron a la construcción del castillo sobre los restos de lo que fue una alcazaba musulmana. La construcción duró unos once años, entre 1294 y 1307. Fue obra de la Orden del Temple y, como tal, siguieron cánones de los que construyeron en Tierra Santa: sobriedad y austeridad, sus principales valores. Igualmente guarda parecido con otros europeos, como el de Miravet, a pesar de que este último se construyera 150 años antes.
Desaparecida la orden el castillo pasó a Jaime II que lo cedería en 1319 a la Orden de Montesa, heredera en la región de los bienes del Temple. Nuevamente se ejecutaron obras que, en la mayoría de ellas se han perdido.
En 1411, la Orden de Montesa cede la fortaleza a Benedicto XIII, que fuera conocido como el papa Luna; el castillo pasó a ser la sede pontificia, para lo cual se construyeron nuevas dependencias —las estancias pontificias y la Torre del Papa Luna— y otras fueron adaptadas al nuevo uso. Muerto Benedicto XIII el 23/mayo/1423, el castillo continuó como sede papal durante el papado de su sucesor, Clemente VIII, hasta 1429.
Tras la renuncia de Clemente VIII, el castillo quedó abandonado durante un breve periodo de tiempo, para volver a ser ocupado por la Orden de Montesa.
En el período de la rebelión de las Germanías (1519-1521), estuvo ocupado por el Virrey de Valencia, Diego Hurtado de Mendoza y Lemos, opuesto a los rebeldes. Este hecho le valió a la población el título de fidelísima, además del perdón por parte de Carlos I a los agermanados que fueran naturales de Peñíscola.
Felipe II ordenó el refuerzo de las defensas de la población, así como la construcción de otras nuevas, a fin de garantizar la seguridad contra los ataques de piratas berberiscos. Esas obras fueron encargadas al ingeniero militar italiano Juan Bautista Antonelli, que las llevó a cabo sin alterar apenas las estructuras del castillo.
Durante la Guerra de Sucesión estuvo ocupado por tropas leales a Felipe de Anjou, sufriendo ataques de los partidarios de Carlos de Austria en 1705 y 1707, que no consiguieron rendir la plaza. Cien años después sí lo hicieron los franceses ocupándolo durante dos años. Durante el asedio a que lo sometieron las tropas españolas, sufrió numerosos destrozos, casi una cuarta parte de sus estructuras quedaron destruidas, al igual que el caserío y parte de las murallas de la ciudad.
En el contexto de las Guerras Carlistas tuvo algo de relevancia, estando de parte de la causa liberal, pero para entonces su papel militar ya había comenzado a decrecer.
Propiedad actual: pública, Patrimonio del Estado, pero administrado por la Diputación de Castellón.
Uso: turístico y sede de eventos sociales y culturales. En su interior se exponen maquetas y paneles explicativos sobre la Orden del Temple.
Visitas: previo pago de una módica cantidad según características de los visitantes.
Protección: Declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional por el Decreto del 3 de junio de 1931.
Bien protegido por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre la protección de los castillos españoles (BOE núm. 125, de 5 de mayo de 1949) y por la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español (BOE núm. 155, de 29 de junio de 1985).
La población está declarada Conjunto Histórico Artístico desde 1972.
Calificación subjetiva: 4, o sea, no perdérselo bajo ningún concepto, que viene a ser lo mismo que hay que verlo antes de morir.

Datos históricos:
La villa de Peñíscola, que fue antes colonia griega —Quersónesos, península— y romana, siendo uno de los puertos más activos de nuestra costa mediterránea. Estuvo en poder musulmán desde prácticamente el inicio de la ocupación de la Península Ibérica —en el 718 ya habían llegado a la que sería conocida como Baniskula— hasta 1233, en que fue conquistada por Jaime I, ocho años después de un primer intento cuando tenía el rey dieciséis años.
Una vez conquistada Peñíscola, los cristianos procedieron a la construcción del castillo sobre los restos de lo que fue una alcazaba musulmana. La construcción duró unos once años, entre 1294 y 1307. Fue obra de la Orden del Temple y, como tal, siguieron cánones de los que construyeron en Tierra Santa: sobriedad y austeridad, sus principales valores. Igualmente guarda parecido con otros europeos, como el de Miravet, a pesar de que este último se construyera 150 años antes.
Desaparecida la orden el castillo pasó a Jaime II que lo cedería en 1319 a la Orden de Montesa, heredera en la región de los bienes del Temple. Nuevamente se ejecutaron obras que, en la mayoría de ellas se han perdido.
En 1411, la Orden de Montesa cede la fortaleza a Benedicto XIII, que fuera conocido como el papa Luna; el castillo pasó a ser la sede pontificia, para lo cual se construyeron nuevas dependencias —las estancias pontificias y la Torre del Papa Luna— y otras fueron adaptadas al nuevo uso. Muerto Benedicto XIII el 23/mayo/1423, el castillo continuó como sede papal durante el papado de su sucesor, Clemente VIII, hasta 1429.
Tras la renuncia de Clemente VIII, el castillo quedó abandonado durante un breve periodo de tiempo, para volver a ser ocupado por la Orden de Montesa.
En el período de la rebelión de las Germanías (1519-1521), estuvo ocupado por el Virrey de Valencia, Diego Hurtado de Mendoza y Lemos, opuesto a los rebeldes. Este hecho le valió a la población el título de fidelísima, además del perdón por parte de Carlos I a los agermanados que fueran naturales de Peñíscola.
Felipe II ordenó el refuerzo de las defensas de la población, así como la construcción de otras nuevas, a fin de garantizar la seguridad contra los ataques de piratas berberiscos. Esas obras fueron encargadas al ingeniero militar italiano Juan Bautista Antonelli, que las llevó a cabo sin alterar apenas las estructuras del castillo.
Durante la Guerra de Sucesión estuvo ocupado por tropas leales a Felipe de Anjou, sufriendo ataques de los partidarios de Carlos de Austria en 1705 y 1707, que no consiguieron rendir la plaza. Cien años después sí lo hicieron los franceses ocupándolo durante dos años. Durante el asedio a que lo sometieron las tropas españolas, sufrió numerosos destrozos, casi una cuarta parte de sus estructuras quedaron destruidas, al igual que el caserío y parte de las murallas de la ciudad.
En el contexto de las Guerras Carlistas tuvo algo de relevancia, estando de parte de la causa liberal, pero para entonces su papel militar ya había comenzado a decrecer.
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| de arkeotour.net |
Uso: turístico y sede de eventos sociales y culturales. En su interior se exponen maquetas y paneles explicativos sobre la Orden del Temple.
Visitas: previo pago de una módica cantidad según características de los visitantes.
Protección: Declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional por el Decreto del 3 de junio de 1931.
Bien protegido por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre la protección de los castillos españoles (BOE núm. 125, de 5 de mayo de 1949) y por la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español (BOE núm. 155, de 29 de junio de 1985).
La población está declarada Conjunto Histórico Artístico desde 1972.
Calificación subjetiva: 4, o sea, no perdérselo bajo ningún concepto, que viene a ser lo mismo que hay que verlo antes de morir.
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| Estatua del Papa Luna en la fachada este del castillo, obra del escultor y cantante Sergio Blanco. |
Otras cuestiones de interés:
Así, a grandes rasgos, la historia del papa Luna es la del cardenal Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor, que fue nombrado papa en el contexto del Cisma de Occidente (1378-1417) o Cisma de Aviñón, cuando dos prelados —e incluso tres, a partir de 1410— se disputaron la autoridad de Roma, cada uno con un reconocimiento político y social determinado y limitado: unos apoyaron al papa elegido en Roma y otros al de Aviñón. Finaliza el cisma con la elección del de Roma, por lo que el de Aviñón —Benedicto XIII, el papa Luna— es declarado antipapa y excomulgado. Se refugió en Peñíscola, convirtiendo el castillo en su sede pontificia, y negándose a renunciar al papado. Tuvo el apoyo de la corona de Aragón, lo cual no le sirvió de mucho reconocimiento. Murió el 29/noviembre/1422, excomulgado y declarado hereje. Del ordinal de su nombre, Benedicto XIII (trece) procede la expresión “mantenerse en sus trece”, ya que en los años que residió en el castillo, desde 1411 a 1423, no dio su brazo a torcer en el proceso por la legitimidad de su título. A Benedicto XIII le sucedió Clemente VIII, de nombre Gil Sánchez Muñoz y Carbón, que tampoco fue reconocido como papa oficial. Por esta causa, Peñíscola tiene el privilegio de haber sido, junto a Roma y Aviñón, una de las tres Sedes Pontificias que ha habido a lo largo de la historia.
El castillo y su entorno han sido escenario de múltiples escenas para el cine y la televisión, siendo la más popular de todas “El Cid” (prod. Samuel Bronston, direc. Anthony Mann) con Charlton Heston y Sofía Loren; sin olvidar “Calabuch” de Luís García Berlanga. Y también “Juego de Tronos”, “El Ministerio del tiempo”, y seguramente alguna más.
Junto al castillo se encuentra el faro, construido a finales del siglo XIX, actualmente es el Centro de Recepción de Visitantes.
| El faro desde la torre de las dependencias papales. |




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