sábado, 9 de marzo de 2019

Siruela, Badajoz

Población:  SIRUELA
Municipio: SIRUELA
Provincia:   BADAJOZ
Escudo:




Descripción:
Escudo español, cuadrilongo.
Escudo partido y medio cortado.
Primero de sable, torre de la iglesia parroquial de plata, terrasada de sinople.
Segundo cortado, primero de plata, una cruz de azur floronada vacía, bordura componada también de azur; segundo de plata, una encina verde terrasada de sable.
Al timbre, Corona Real cerrada.

Según Orden de 9 de abril de 1991, DOE Nº 28 de 16 de abril de 1991.


Recurrencia:
No se tata, en este escudo, de ningún recurso castellológico, evidentemente. La figura utilizada es la iglesia parroquial de Siruela, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Antigua.

Localización:
En la Plaza de España, en el centro de la población.

Historia:
Fue construida hacia 1250 en un momento de transición entre el románico y el gótico, aunque se le incorporaron algún arco de herradura y artesonados de influencia mudéjar.

Descripción:
Incluyo este edificio aquí, y como recurrencia lo tomo, por existir la hipótesis de que, en su momento, la iglesia estuvo fortificada, contando con algunos elementos defensivos: concretamente, la parte izquierda de la fachada principal hace pensar que hubiera sido un torreón que ha perdido su almenado.

Fachada principal de la Iglesia de La Antigua
Pero además:
A las afueras de la población, quedan los restos de lo que fue su castillo y que hoy se conoce como Los Paredones.
Esos restos consisten en dos fragmentos de uno de los lienzos de la muralla, y su construcción se atribuye, como la iglesia, a los caballeros Templarios.
El castillo y la villa, una vez disuelta la Orden, pasaron a la de Alcántara, al igual que el de Capilla.
En 1359, perteneciendo ya a la ciudad de Toledo, el concejo de esta ciudad mandó demoler el castillo.
Esto queda del castillo de Siruela

jueves, 7 de marzo de 2019

Castillos, torres, fuertes y demás, letra A

ABALUARTADO:
Sistema de fortificación que emplea baluartes como sus principales elementos defensivos..
El mejor ejemplo de fortaleza abaluartada, en la Península Ibérica, lo encontramos en Elvas, Portugal.
Fuerte de Nuestra Sra. de Gracia, Elvas, Portugal. 

ACCESO EN RECODO, puerta en recodo:
El que, para poder acceder a un recinto, obliga al atacante a realizar un recorrido mediante varios quiebros.
La entrada a la fortificación se realiza con varios giros, normalmente de 90º, que impiden el uso de arietes o el acceso en masa de los atacantes.
Es un elemento muy propio de la arquitectura militar árabe.
Puerta en recodo del castillo de Magacela, Badajoz.

ACITARA, antemuro, barrera, contramuro, contramuralla, falsabraga:
Muro o recinto exterior bajo, que se levanta delante del muro principal de una población o fortaleza, rodeándola y protegiéndola.
La acitara queda dominada por la muralla y separada de ella por un espacio de terreno denominado liza.

Acitara o antemuro de las murallas de Sevilla.

ADARVE, camino de ronda, paseo de ronda:
Como casi todas las palabras que empieza por A de este glosario, es de origen árabe, “adbárd”, e indica el pasadizo o pasillo que permite el paso de los defensores de la fortificación para su vigilancia y defensa. Se sitúa en lo alto de un muro sobre el que se levanta al exterior el parapeto con o sin almenas.
A veces se encaja entre dos parapetos para protegerlo también hacia el interior de la fortificación, bien para evitar caídas o para defenderse del enemigo si ya ha accedido al recinto.
El adarve comunica los diferentes elementos de defensa vertical, como puestos de vigilancia u otros. En lugares fríos solía cubrirse.
En su origen designó al muro de la fortaleza, pero el vocablo terminó por definir sólo la parte superior. No es raro, por tanto, leer adarve por muro.
Se puede hablar de dos tipos de adarves:
Adarve del castillo de Alcalá de Guadaira, Sevilla.
El adarve volado, pasillo aéreo que discurre junto a la parte superior de la muralla o que une dos torres.
Y el llamado adarve interrumpido, cuando el adarve es sustituido por un plano inclinado muy pronunciado, incluso vertical, unos metros antes que el muro se uniera a otra obra diferente y defensivamente independiente. Con este sistema se dificultaba el acceso a esa otra parte de la fortificación en caso de que el enemigo tomara el adarve.
Por último, en las ciudades árabes medievales, se denominaba adarve o azucaque a los callejones sin salida que conducían a viviendas, y que disponían de una puerta a su inicio.

ALAMBOR:
Término árabe que designa el refuerzo macizo de tierra con que se rellena un hueco exterior de fuerte inclinación, situado a lo largo de la parte baja de las murallas y torres, para darle mayor consistencia contra la zapa y mina en los bajos de la muralla.
También servía para mantener a distancia a las máquinas asaltantes y hacer que los proyectiles lanzados verticalmente por los defensores reboten hacia el enemigo.
Cuando su perfil es en línea quebrada se llama resalte.
A partir del siglo XII comienza a difundirse su uso y es a mediados del siglo XV cuando se generaliza su construcción con la llegada de las nuevas técnicas pirobalísticas.
También se denomina, alambor, a la desviación de la vertical de la cara frontal de una piedra u otro elemento de construcción.
Por extensión se llama así a cualquier desnivel con una cierta pendiente.


ALAMBORADO:
Se califica así al castillo construido dentro de un foso y que apenas mantiene altura sobre el mismo, con lo que ofrece un blanco menor para la artillería.

Castillo de Castronuevo, Rivillas de Barajas, Ávila. Ejemplo de castillo alamborado.

ALAMUD:
Otra palabra procedente del árabe, "al'amúd", barra de hierro o viga de madera, de sección cuadrada o rectangular, que servía para asegurar y atrancar puertas y ventanas, para lo que se cruzaba y encastraba en la cara interior de la puerta o ventana, aumentando así su resistencia a ser forzada.

ALBACAR, albacara:
La palabra albacar procede del árabe "báb-albaqqara" que significa la puerta de los boyeros, o sea, los cuidadores de bueyes.
En las fortificaciones medievales es el recinto amurallado, más bajo que el recinto principal del castillo, en al que se acogen, en caso de peligro o amenaza del enemigo, ganados, población del entorno y tropas en tránsito, utilizándose también como patio de armas aunque éste existiera independientemente.
Suele estar contiguo a una fortificación de mayor entidad y con accesos a ella mediante puerta fortificada, por lo que a veces se daba el nombre de albacar a la puerta de paso al recinto principal.
Aunque en su origen no se edifica en el interior de la albacara, pueden encontrarse aljibes, pozos o abrevaderos, e incluso caballerizas y residencia de tropas y servicios.
Con frecuencia la albacara derivó en un poblamiento amurallado.
También reciben el nombre de albacar los torreones o cubos salientes de las murallas.

Castillo de Molina de Aragón, en primer plano su inmenso albacar.

ALBARRADA:
Se trata de una defensa levantada frente a puertas y poternas de una fortificación asediada, para vigilar e impedir que los sitiados manden y reciban mensajeros, e intenten una salida.
Solía estar ejecutada con piedras superpuestas sin argamasa.


ALBARRANA, torre albarrana:
Torre exenta y exterior al recinto fortificado al que pertenece y que deja un paso entre su base y la muralla. Se une al adarve mediante un arco o pasarela, que puede ser destruido fácilmente en caso de que la torre o el castillo cayese en manos del enemigo. Estas torres solían ser elementos muy fuertes.
También se denominaban así a las torres, también exentas y exteriores, pero que estaban muy separadas de la fortificación y que servían como defensa y atalaya.
Torre del Homenaje, albarrana, del castillo de Paderne, Algarve, Portugal.

ALBERGADA:
Es la obra provisional que se ejecuta con tierra, piedra en seco, madera o cualquier otro material, para defensa o resguardo de una hueste.
El DRAE así lo dice: Reparo (cosa que se pone por defensa o resguardo) o defensa de tierra, piedra, madera u otra materia.

ALCAIDE:
Palabra procedente del árabe "alqávid", conductor de tropas, que denominaba al que tenía a su cargo la guardia y defensa de un castillo o una fortaleza, bajo juramento o pleito de homenaje, encargándose de la gestión de las tropas que la custodiaban.
Era un cargo de gran importancia, cuya elección pertenecía al rey y recaía en personas de mucha distinción y confianza. Sus facultades eran de diferente orden y se extendían tanto a la jurisdicción civil como criminal, tanto al gobierno militar como al político.
En Cataluña se les denominó castla o Batlle.

ALCALÁ:
Proviene del árabe "al-qal'a", término que hace referencia a castillos situados en oteros o zonas elevadas, porque los situados en llanura eran los hisn.
Lo encontramos mucho en topónimos.
Castillo de Alcalá de Guadaira, Sevilla.

ALCAZABA:
Construcción de origen hispano-árabe, como la palabra de la que se deriva, "alqasába", ciudadela, que denominaba a un recinto amurallado dentro de una ciudad musulmana también murada, que servía como centro administrativo y refugio de la guarnición, con la suficiente independencia para continuar la resistencia si la ciudad caía en manos enemigas.
Incluía un gran recinto bajo, con viviendas y servicios; servía también como refugio de la población.
Por tanto, conformaba un pequeño barrio militar en el que se encontraba la residencia el gobernador, el acuartelamiento de las tropas, almacenes, caballerizas, etc.
Alcazaba y castillo formaban un sistema defensivo complementario, tanto frente a enemigos externos como frente a las sublevaciones internas.
En definitiva, se trataba de una ciudad dentro de la ciudad, una especie de acrópolis, que por ser típica de la península Ibérica, no tiene designación fuera de ella.
La poderosa silueta de una alcazaba recortándose en el cielo sobre un cerro, era motivo de tranquilidad para los habitantes de la zona y de inquietud para los que se atrevían a adentrarse en su territorio.

La alcazaba de Antequera, Málaga.

ALCÁZAR, zuda:
Fortaleza, palacio fortificado, generalmente de grandes dimensiones, residencia del alcaide o familia señorial. Deriva de la palabra árabe "alqásr" que significa el castillo.
Eran castillos de enormes proporciones con dos zonas claramente diferenciadas, una palaciega destinada a ser la vivienda de su propietario, dependencias para el funcionariado (¿ya?) y demás miembros del poder civil, baños, almacenes, etc.; y otra cuyo fin era dar alojamiento a la guarnición del alcázar y a la destinada a defender las murallas de la ciudad.
En su origen árabe se designaba sólo al palacio, pero posteriormente fue reedificado y fortificado por los cristianos, por lo que el concepto se amplía a palacio fortificado y, por extensión al último recinto defensivo de una fortaleza o de una ciudad. se convierten así en suntuosos palacios, lujosas residencias pero con elementos defensivos, aunque muchas veces como simples ornamentos.
En ocasiones se utiliza también el término alcocer para designar un alcázar de pequeñas dimensiones.
Recreación de cómo pudo ser, en origen, el Alcázar de Toledo.

ALCAZAREJO:
Recinto defensivo dentro de una fortificación, que contiene los elementos más importantes, tales como graneros, armería, residencia del alcaide, etc.


ALCOLEA:
Es la palabra hispanizada del árabe "al-qulay'a", que derivó en el topónimo de numerosos pueblos españoles.
Es el diminutivo de "al-qal'a", Alcalá, que significa la fortaleza, por lo que se refiere a un castillo pequeño.

ALCOCER:
En ocasiones se utilizaba el término alcocer para designar un alcázar de pequeñas dimensiones.
Es un topónimo.

Castillo en Puebla de Alcocer, Badajoz.

ALJIBE, cisterna:
Otra palabra más derivada del árabe; esta viene de “al-yubb”,y es una construcción abovedada de muros impermeables, que tenía por finalidad recoger y conservar el agua de lluvia o la canalizada desde un río o manantial, para suministro y abastecimiento de las necesidades del castillo y para reserva en situaciones de asedio prolongado.
En definitiva, se trata de una cisterna o depósito cuyas paredes eran recubiertas de cal hidráulica muy grasa (mitad cal y mitad arena) y almagra.
La construcción del aljibe conllevaba disponer en todo el recinto de canalizaciones que vertían el agua de lluvia en el interior del mismo. Así, el agua que recogían las azoteas de las torres y los adarves se aprovechaba hasta la última gota. En función del tipo de suelo y del espacio disponible se hacía subterráneo o a nivel del suelo.
Algunos se hicieron excavados en la roca o con sillares de granito que, en su día estaría enlucido con mortero de cal y arena y pintado con varias capas de almagra para minimizar en lo posible las filtraciones y, con ello, la pérdida de agua. En otros casos el aljibe subterráneo se construía labrado con ladrillo, formado por dos naves, separadas entre sí por arcos apuntados, enlucidos de mortero que recubre sus paredes.
La capacidad de la cisterna iba en función del número de hombres que iba a guarnecer la fortificación, por lo que en castillos pequeños veremos aljibes acordes a su tamaño, y en alcazabas, cisternas de enormes proporciones.
A la derecha, el aljibe del castillo de Magacela, Badajoz.

ALMENA, merlón:
Tramo macizo del antepecho o parapeto que sobresale de éste para la protección de los defensores de la fortaleza; es decir, cada uno de los prismas, generalmente rectangulares, que coronan los muros de las fortalezas.
Tenían un carácter evidentemente defensivo, ya que actuaban de parapeto, al tiempo que por los vanos intermedios se descubre la visión amplia del campo y sirven para tirar armas o proyectiles contra los enemigos. Estos vanos intermedios solían tener el tamaño del cuerpo de un hombre.
Antes de que se me olvide: también viene un poco del árabe, esta vez de “al-” y otro poco del latín “minae”.
Existen muchos tipos de almenas, y aunque la más común es la rectangular, también podemos encontrarlas escalonadas y con remate piramidal, con vierteaguas a dos o cuatro aguas, sobre todo en castillos árabes.
En ocasiones los huecos contaban con parapetos de madera abatibles.
La almena puede tener en su centro una saetera.
Es el elemento arquitectónico más típico de la arquitectura militar medieval y por sí solo puede llegar a representarla.
De vez en cuando leo que el término almena está referido al hueco entre los elementos macizos, y que estos últimos son los merlones. Pero yo no lo asumo, no quiero.
Tipos de almenas.

ALMENAJE, merlonado, merlonadura, merlatura:
Coronamiento del parapeto de la muralla formada por al sucesión de macizos y vanos que protege a los defensores del castillo, facilitándoles el tiro. Es decir, es el conjunto de almenas que coronan el muro de una construcción fortificada.
Ver también crestería, que aunque no significa lo mismo, se le parece mucho.

Castillo de Miraflores, Alconchel, Badajoz.

ALMENARA, torre almenara:
Así se llamaba al fuego que se hacía en las torres atalayas, no sólo en la costa del mar sino en tierra adentro, para dar aviso de alguna cosa, como acercarse embarcaciones o tropas enemigas.
Las torres almenaras formaban un sistema a lo largo de la frontera o de la costa.
La comunicación entre ellas se hacía mediante hogueras o sonidos de caracolas.
Este término calificó a ese tipo de torres como torres almenaras.
Es palabra derivada del árabe “al-manára”, el lugar de la luz, algo así como un faro.
Y si estas torres se llamaron almenaras, qué mejor que ilustrar el término con una que lo fue y que hoy sigue iluminando como faro.
Torre de la Punta de la Mona en Almuñécar, Granada

ALQUERÍA, alquería fortificada:
Palabra procedente del árabe “al-garíyya”, que incluyo en este glosario más por su etimología que por su afinidad a la castellología. Y porque me suena muy bien.
Así que, definición: Casa de labranza, granja o explotación agrícola, lejos del poblado; o también conjunto de dichas casas en una finca agrícola.
Es típica del Levante peninsular, donde a muchas de ellas se las califica de fortificadas, ya que podían estar dotadas de elementos defensivos.
Alquería del Agua Fresca, Sagunto, Valencia.

ANTEMURO, acitara, barrera, contramuralla, contramuro, falsabraga:
Muro o recinto exterior bajo, que se levanta delante del muro principal de una población o fortaleza, rodeándola y protegiéndola.
El espacio que queda entre el antemuro y la muralla, se llama liza.

Antemuro o barrera de la muralla de Sevilla (también lo llaman barbacana, pero yo me resisto a hacerlo).

ANTEPECHO, barbeta, parapeto, pretil:
En general es una pared o baranda que se pone para evitar caídas.
Pero en particular es, en una ventana, la porción de muro comprendida entre la planta del suelo y el alféizar.
Para nuestro glosario queda mejor como el muro coronado o no por el almenaje, que protege el adarve o camino de ronda.
En el caso de ser liso, ya preparado para la artillería, se le llama barbeta. Detrás de él se protegen los defensores después de disparar y hostigar al atacante.
También el terraplén o defensa formada con tierra, sacos de arena, piedra, etc., para guarecerse tras ella en la lucha.
Antepecho de la muralla del castillo de Alcoutim, Algarve, Portugal; hoy sigue protegiendo pero con baranda de metal.

ANTEPUERTA:
Es un muro bajo, a modo de camisa, entroncando con el muro principal, que ciñe y protege una puerta exterior; aunque la RAE la define como “puerta interior o segunda que cierra la entrada de una fortaleza”.
Parecen cosas distintas. Para este glosario, me quedo con la primera definición.
Antepuerta del castillo de Castro Marím, Algarve, Portugal.

APROCHE:
Conjunto de obras y maniobras que realiza el atacante a una fortaleza para acercase a ella y proceder al ataque.
Dicho de otra forma, el conjunto de trabajos que hacen los atacantes de una plaza, como son las trincheras, minas, etc. Y también todas las fortificaciones que, en conjunto o aisladas, levanta el atacante a un castillo para aproximarse a él, se le llama "línea de aproches".

APROCHE, torre de aproche:
Denominadas así las torres construidas en padrastos cercanos a una fortaleza para evitar el acoso desde los mismos.
Las torres más significativas de este tipo son las que rodean la población de Alarcón en Cuenca (torre del Campo, Alarconcillo y la torre de Cañavate).
Torre de aproche, torre de Alarconcillo, Alarcón, Cuenca.

ARQUERA, aspillera, ballestera, lancera, saetera, tronera:
Se denomina así a la abertura vertical efectuada en los muros de murallas y torres, estrecha y profunda, que permitía disparar flechas con arcos o con ballestas.
Estas aberturas también se practicaban en las almenas.
Existen diversas denominaciones, en función de las armas utilizadas.
En el castillo de Alcalá de Guadaira.

ASPILLERA, arquera, ballestera, lancera, saetera, tronera:
Idem anterior, e idem a todos sinónimos.


ATALAYA, torre atalaya, almenara, vigía:
Es la torre, de vigilancia y transmisión de señales, situada en un emplazamiento topográficamente adecuado y con acceso normalmente elevado.
Se trata de una construcción de origen árabe.
En principio, atalaya era la persona que ocupaba la torre y servía de avisador.

Atalaya, torre de Uclés, Priego de Córdoba.

martes, 5 de marzo de 2019

El Puerto de Santa María, Muralla (yacimiento arqueológico) fenicias de Dª Blanca.


Un servidor conocía el lugar de oídas, pues nunca lo había visitado; pero mi referencia estaba en la torre de Doña Blanca. He de confesar que no sabía nada del Enclave Arqueológico del mismo nombre y, por tanto, tampoco de las murallas que rodearon ése lugar; por lo que no las tenía incluidas en mi listado, el cual pasaré a ampliar inmediatamente termine esto.
Así que el día que la casualidad me llevó hasta allí, descubrí las ruinas del que seguramente sea el asentamiento más antiguo del sur de la península Ibérica. Y mi sorpresa fue grata pues a pesar de no estar en unas óptimas condiciones para la visita y su interpretación, sí es suficiente para poder apreciar su trascendencia y significado —al fin y al cabo se trata del primer enclave habitado que fundaron los fenicios en la península Ibérica; anterior incluso a la propia Gadir—.
Me sitúo: estoy al sur de la Sierra de San Cristóbal, en el término municipal de El Puerto de Santa María. Desde aquí, mirando hacia el mediodía, se admira una inmensa llanura de salinas y marismas que el río Guadalete ha ido conformando a lo largo de siglos. Esa llanura fue parte de la bahía de Cádiz, o sea, que el mar llegaba hasta los pies del cerro en donde me encuentro —hoy, aquel se encuentra a varios kilómetros de aquí—. Sobre este cerro, una meseta a algo más de treinta metros sobre el nivel del mar y de seis hectáreas y media de superficie; y sobre la meseta, el yacimiento de Doña Blanca —la cual nada tuvo que ver con él, pero parece ser que no se ha encontrado otro nombre más apropiado—. A los pies de esa meseta estuvo el que también sería el primer puerto, de origen púnico, que tuvo la costa gaditana.
La torre de Dª Blanca y Cádiz y la bahía al fondo. 

Decía que es ésta la primera ciudad que los fenicios fundaron en la península, aunque seguramente no fuera exclusivamente fenicia, sino que estuviera compartida con pobladores indígenas.
Los restos más antiguos encontrados pertenecen a los finales de la Edad del Cobre. Desde entonces y hasta la primera mitad del siglo VIII a.C., el lugar estuvo abandonado
Fue hacia el siglo VIII a.C. cuando, nuevamente ocupado, se levantaron en este lugar las primeras edificaciones. De esta época data la primera muralla.
Permaneció habitado de manera continuada hasta finales del siglo III a.C., período durante el cual se acometieron diversas remodelaciones, además de la construcción de dos nuevas murallas.

La excavaciones junto a la torre están cubiertas, perjudicando la visión de la torre.

Excavaciones junto a la torre.

Con la llegada de los romanos, quedó definitivamente abandonado.
Durante tan largo espacio de tiempo de tiempo se sucedieron numerosas y continuas construcciones cuya superposición ha elevado el nivel del suelo unos nueve metros sobre el primer asentamiento, conformando una topografía totalmente artificial. A este tipo de colinas artificiales se les denomina tell.

En época islámica se levantó en este sitio una alquería almohade; estamos ya en el siglo XII.
Tras la Reconquista, se construyó una ermita de planta de cruz griega, de la que sólo se conserva la torre —la actual torre de Dª Blanca—.

Entre 1979 y 1995 la colina, el tell, fue excavado, hallándose las viviendas prefenicias extramuros, la necrópolis fenicia algo más alejada de la ciudad, los restos de las tres murallas y el puerto fluvial.


Vistas del yacimiento.

Pero voy a lo que realmente motiva la existencia de mi blog que, en este caso, son las murallas.
Ya dije antes que fueron tres, y se comenzaron a construir muy pronto.




En el siglo VIII a.C. se construyó la primera, y de ella se conoce una pequeña parte, aunque suficiente para afirmar que ya era potente pero rudimentaria. Carece de cimentación y sus piedras —mampuestos— son irregulares, rellenándose los huecos con piedras más pequeñas y tomadas con arcilla.
Los tramos conocidos presentan una altura de hasta tres metros
Tuvo foso, en forma de V, muy desmesurado, de casi veinte metros de ancho y una profundidad de cuatro metros.
La muralla se reforzó con pilastras de piedra más labrada y cimentación.

En el siglo V a.C. se levantó la segunda muralla sobre un trazado totalmente nuevo: un doble muro unido de manera regular por muretes trasversales a modo de casamatas. Al igual que la primera, tampoco disponía de cimentación.
De esta muralla hay certeza de que dispuso de tres torres, dos de ellas en la puerta, ejecutadas con piedras grandes y bien aparejadas.

La tercera muralla data de entre los siglos IV y III a.C., y a diferencia de la segunda, se levantó sobre trazados anteriores.
La ejecución fue igual a la segunda: Dos muros paralelos, de 1’10 metros de espesor el exterior y de 0’90 metros el interior trabados mediante otros trasversales; su fábrica es de sillares mejor labrados que en las dos anteriores y también tomados con arcilla. Pero a diferencia de las anteriores, ésta fue cimentada y reforzada con varias torres.
La torre de Dª Blanca desde el yacimiento.

Nombre: Enclave arqueológico de doña Blanca.
Municipio: El Puerto de Santa María
Provincia: Cádiz.
Tipología: Recinto amurallado.
Época de construcción: entre los siglos VIII y III a.C.
Estado: Se encuentra en un excepcional estado de conservación —a tenor de la edad que tiene—, por lo que es un magnífico centro de investigación presente y futuro sobre los asentamientos fenicios en el sur de España.

Propiedad:
Uso: Como yacimiento arqueológico, su uso principal es la investigación, sin desechar las visitas de carácter cultural y turístico.
Visitas: está abierto al público según leo en multitud de páginas de internet y en un cartel informativo en una caseta a la entrada del lugar. Pero un servidor paseó por el recinto sin que nada ni nadie me lo impidieran.  Igualmente, no encontré a persona alguna que me pudiera informar sobre el lugar.

Protección:
Clasificación subjetiva: 3, es decir, se incluirá obligatoriamente en ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible por visitarlo.

Otras cuestiones de interés:





sábado, 2 de marzo de 2019

Caño Viejo, D.O. Jumilla

Nombre:   CAÑO VIEJO

D.O:          JUMILLA
Bodega:    J. GARCÍA CARRIÓN 4483-MU-02
                   para DISTRIBUIDORA INTERNACIONAL DE ALIMENTACIÓN                      S.A.
Dirección:
Email:
Web:
Tipo:         TINTO JOVEN
Variedad:
Año:          2016
Tratamiento:
Graduación: 12% Vol.

Descripción de la etiqueta:
Escribir sobre esta etiqueta, creo, es más complicado de lo que a primera vista pudiera parecer. Es que es de tal simpleza que abruma, vamos, que se despacha en un santiamén. Y sino vais a ver:
En un dibujo bastante plano, de trazos ingenuos, destaca un castillo sobre una empinada montaña, al que se llega por una sinuosa carretera de doble sentido, lo que anima a subir hasta él cómodamente en coche; ésta atraviesa un campo cultivado, imagino de vides, que se alterna con modernos molinos de producción eléctrica. La montaña es muy alta, tanto, que incluso supera a las nubes.
Sobre el dibujo, con una tipografía más simple aún, el nombre del vino, CAÑO VIEJO, la denominación de origen y el tipo de vino y año.
Se acabó.

Con respecto al nombre del vino, CAÑO VIEJO, no encuentro relación alguna con lo representado en la etiqueta. Supongo que han sido dos licencias caprichosas —el nombre y el dibujo del castillo— del bodeguero y su equipo artístico. Y como tampoco he coseguido una dirección a la que dirigirme solicitando información, pues me quedo como estaba: ignorante.
La contraetiqueta aporta poco más, por lo que reseñarla estaría de más.
Aquí dejo una fotillo.

SOBRE LA RECURRENCIA:
Enseguida se da uno cuenta qué castillo es. Leer cuál es la denominación de origen y el lugar donde se embotella también ayuda, desde luego.
Se trata del castillo de Jumilla en, desde mi punto de vista, un acertado dibujo de su fachada oeste. Éxito también con la montaña y el camino de acceso, por cierto —creo que olvidé escribir más arriba que me gusta la etiqueta, a pesar de su simpleza—.
Es un castillo de origen árabe, construido —el primitivo— al poco de invadir los árabes la Península Ibérica, sobre unos restos romanos. El castillo fue árabe hasta 1243 en que, tratado de Alcaraz de por medio, pasó de la taifa de Murcia a la corona de Castilla.
Y luego tres pases más: en 1294 pasa a la corona de Aragón y en 1304 quedará adscrito al reino de Valencia.
El tercer pase será el 27 de abril de 1358, cuando en el marco de la guerra de los dos Pedros, el de Castilla lo conquistará, concediendo privilegios a la villa y un escudo recargadísimo.
Durante el reinado de Alfonso X el Sabio, éste pasó por la localidad en alguna de sus idas y venidas, y tuvo a bien regalar a los jumillanos una imagen de la Virgen de Gracia, para la que construyeron una ermita sobre una mezquita.
El castillo que vemos hoy es obra del marqués de Villena y data de 1461, año abajo año arriba.
El castillo en una imagen muy parecida a la de la etiqueta, incluido el sinuoso camino de subida (de jumillaturismo.esmonumentos-de-jumilla)

OTRAS CUESTIONES A CONSIDERAR:
Dado el interés que tengo, y algunas entradas al respecto hay en este blog, sobre la recurrencia castellológica en la heráldica, dejo aquí el escudo de Jumilla cuya descripción es la que sigue:
Escudo español, partido y medio cortad.
Primero de azur, un castillo y una ermita mazonados de sable y aclarados de gules, terrazados al natural
Segundo de plata, un león rampante, contornado, lampasado, armado, al natural, sobre una peña de color natural.
Tercero de azur, dos escalas al natural acompañadas, puestas en palo. Bordura componada de Castilla y León de catorce compones.
Al timbre corona mural de ciudad en oro, aclarada en azur.
En filacteria, el lema “MUY NOBLE Y MUY LEAL”.


Sin duda, la recurrencia heráldica del escudo, digamos que son dos, es el castillo de Jumilla, que comparte cuartel con la que sería la ermita de Nuestra Señora de Gracia, de la que no encuentro documento gráfico en la red de redes.