martes, 6 de noviembre de 2018

Campo Maior, castillo de Campo Maior

Viajando hacia el norte de Portugal recalamos por unas horas en Campo Maior, a mitad de camino desde mi ciudad al lugar de destino, y muy cerca de la frontera con España, aunque con Portugal ya no tenemos fronteras, y que por aquí llaman La Raya.
Estamos en el distrito de Portalegre, en el Alentejo, a escasos 10 kilómetros de España y a unos 18 de la ciudad de Badajoz. Tan cerca que, dicen, se puede verla desde lo alto de la torre del Homenaje, cosa que no podremos comprobar hoy.
Hemos llegado muy temprano, y quizás sea por eso, me llama la atención dos cosas: un lejano pero preciso olor a café, y una sensación apacible en la luz, en las calles. Luego, paseando alrededor del castillo, ese efecto se incrementó; a lo que ayudó el hecho de que durante todo el paseo no viéramos a nadie. Más tarde, ya en las calles de la ciudad, sí había un deambular de paisanos, discreto pero suficiente como para no hacer pensar que se trataba de una ciudad fantasma. Y es que seguía siendo muy temprano.



EL LUGAR:

Campo Maior data desde los romanos —siempre digo que toda ciudad o pueblo que se precie de su historia debe proceder de los romanos—, o al menos eso cuenta algunas leyenda. Lo que sí está claro es que los árabes estuvieron aquí; porque es a ellos a quienes los cristianos arrebatan la ciudad. Y es que una vez conquistada la ciudad de Badajoz en 1230 por Alfonso IX —por cierto, último rey de León, que su sucesor e hijo, Fernando III, ya lo sería de Castilla y León—, envía sus huestes a Campo Maior a fin de conquistarla. Campo Maior quedó incorporada al concejo de Badajoz, recibiendo el título de villa en 1255 por parte de Alfonso X, y concediéndosele, años después, fueros propios. Los portugueses la recuperarían entre 1295 y 1296.
En 1297 y tras la firma del Tratado de Alcañices y la reordenación de la frontera entre Castilla y Portugal, pasó al reino vecino. Y así hasta hoy, excepto los días que duró la Guerra de las Naranjas —pero eso fue quinientos años después—.
A finales del siglo XV aumentó considerablemente su población debido a que fue refugio de numerosos judíos perseguidos por la Inquisición en Castilla.
La Plaza Vieja de Monte Maior. Detrás, el castillo.


Durante las guerras de Sucesión y Restauración hubo división de opiniones en la población en cuanto a las preferencias entre España y Portugal, que terminaron decantándose por lo que hoy todos sabemos.
Fue entre los siglos XVII y XVIII que sufrió algunos ataques y asedios por parte de tropas españolas que siempre se tradujeron en heroicas resistencias. Ya por entonces la ciudad se había transformado, convirtiéndose en una enorme fortificación abaluartada con una población eminentemente militar, que llegó a representar la cuarta parte de los habitantes.
Pero no sólo fue en enfrentamientos contra España en donde Capo Maior tuvo protagonismo; también en la Guerra de la Independencia y por su carácter fronterizo, se vio envuelta en más de un asedio —poco antes, en 1801, la plaza se rindió a las tropas españolas al mando de Manuel Godoy, retornando al dominio español; pero sólo durante dieciocho días: fue la Guerra de las Naranjas—.
Derrotado Napoleón y expulsado de la Península Ibérica, la frontera se pacifica y estabiliza, con lo que su importancia estratégica disminuye, reduciéndose sus guarniciones hasta la total desaparición al día de hoy. Y con ello el consiguiente deterioro de casi toda su arquitectura militar.


EL CASTILLO
El castillo se encuentra al sur de la población y en la zona más elevada, en un lugar conocido como el Outeiro de Santa Vitória, o sea, el montículo de Santa Victoria. Desde allí fue sólo él quien protegió la ciudad, hasta que las circunstancias y desavenencias con el vecino español obligaron a la construcción de un enorme entramado de murallas y baluartes que mejor pasear en este blog en otro momento.
Monte Maior y su castillo, según un dibujo de Duarte de Armas (1509).

Fue el rey Dionisio I quien, después del Tratado de Alcañices, mandó construir el castillo que hoy vemos —aunque con algún matiz— sobre lo que fue otro anterior de origen musulmán. Corría el año de 1310.
Posteriormente sería reformado y ampliado por los reyes Juan II y Manuel I, según los diseños de Duarte d’Armas.
Con la llegada de las nuevas técnicas bélicas, fue adaptado y nuevamente ampliado, con edificaciones anexas.
A ello hay que añadir el amurallamiento de toda la ciudad, obligado por las guerras de Sucesión y Restauración, que la convirtieron, junto a Elvas, en una de las ciudades fortificadas más importantes de Portugal, dada su posición estratégica. De esta manera formó parte de una línea defensiva en el centro-oeste de Portugal que protegería Lisboa y su entorno. Responsable máximo de aquellas construcciones fue el ingeniero militar Nicolau de Langres, que comenzó las obras en 1644, y al que sucedió en los trabajos Luis Serrao Pimentel.
Contrafuertes entre el castillo y las murallas.

En 1732, concretamente en la madrugada del 16 de septiembre, durante una tormenta, un rayo acertó en el lugar donde se almacenaba toda la pólvora, provocando una extraordinaria explosión con su posterior desmesurado incendio, que destruyó no sólo gran parte del castillo, sino también de la población, muriendo casi la mitad de sus habitantes.
Juan V ordenó la reconstrucción del castillo, que se inició en 1735, y de todas las instalaciones militares aunque, eso sí, manteniendo su aspecto medieval.
Durante el siglo XX ha sido intervenido en algunas ocasiones, si bien en 2010 sufrió algunos deterioros debidos a las inclemencias del tiempo.
Montemaior según de Luis de Jacob (1755)


LOS DETALLES:

Sobre la original planta, un polígono irregular de siete lados, aún se conservan, coincidiendo con ángulos de ese polígono, tres torres de la primitiva construcción:
Una de las dos torres orientadas al noroeste.

Portillo bajo la torre anterior.

Dos de ellas situadas a los lados del lienzo noroeste; ambas están almenadas como también lo está ese lienzo. El almenado continúa en otro lienzo que partiendo de la torre más al norte penetra hacia el interior del castillo. En esa torre, una ventana de estilo manuelino profusamente decorada, mira más al norte aún, y en el rincón que forma con el lienzo a su derecha, dispone de un matacán para proteger no sé el qué. A su vez, la torre gemela parece defender un portillo a su izquierda.
La segunda torre del noroeste.

Matacán junto a la torre anterior
Ventana de estilo manuelino

Más al sur está la tercera torre original, orientada al suroeste, también almenada y con uno de los accesos al castillo a sus pies: una puerta con arco ojival que ha perdido los escalones que debió tener: sobre ella el escudo de Portugal.
Estas tres torres presentan cámaras abovedadas a la altura del adarve.
La Compañía ante el acceso de la torre suroeste.



El resto de las torres, actualmente desmochadas como el resto de las murallas —se rebajó su altura para facilitar el tiro a barbeta de los cañones—, también coinciden con los ángulos de las murallas, más otra torre algo más pequeña situada en el centro del lienzo sureste. La más fuerte de las cuatro, y que también mira al norte, tiene en una de sus caras la otra puerta de acceso al castillo, que no es la original, sino de construcción bastante más tardía.
Acceso en la fachada norte.




Escudo de Portugal sobre la puerta.

En el interior, junto a la muralla este, se encuentra la iglesia el Señor de los Afligidos; también en el interior, pero al norte, está el Museo de Historia Militar.
Todo el conjunto fue edificado en mampostería, tomada con morteros de cal y con sillares en otros elementos, como en las esquinas de las torres.

Callejeando entre el castillo y la ciudad.

Nombre: Castillo de Monte Maior.
Localidad: Campo Maior.
Municipio:
Distrito: Portalegre.
Región: Alentejo —Alto Alentejo—.
País: Portugal.

Tipología: Castillo.
Época de construcción: siglo XIII. Posterior reconstrucción en el siglo XIX.
Estado: Se encuentra en buen estado conservación, ya que ha sido restaurado en varias ocasiones a lo largo del siglo XX.
Protección: Es Monumento Nacional desde 1911.

Propiedad:
Uso:
Clasificación subjetiva: 3, Se incluirá obligatoriamente en ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible por visitarlo. Aunque sólo sea extramuros.
Visitas: Cuando lo visité, septiembre 2018, encontré cerradas todas sus puertas y no vi ningún cartelito que me indicara calendario ni horario de apertura. Hubo que conformarse con un paseo en derredor.
Viviendas adosadas a su muralla.

Otras cuestiones de interés: junto a la Iglesia Matriz de Campo Maior está la Capela dos Ossos —Capilla de los Huesos—, construida en el siglo XVIII, que tiene revestidas las paredes y techo con cientos de huesos humanos. La tradición dice que son los restos de las víctimas del incendio de 1732.


Cómo llegar: Desde Badajoz dirigirse hacia el norte por la carretera BA-020 que al cruzar la frontera pasa a denominarse N-371. Nos llevará recto a Campo Maior, justo a la Puerta de la Villa.
La Puerta de la Villa.



sábado, 3 de noviembre de 2018

Palacio de Fuensalida, D.O. Méntrida,

 Nombre:    PALACIO DE FUESALIDA

D.O.:            MÉNTRIDA
Bodega:      BODEGAS LA ERMITA
Dirección: Avda. de San Crispín 129, FUENSALIDA (Toledo)
Email:
Web:
Tipo: TINTO
Variedad: GARNACHA
Año:
Tratamiento:
Graduación: 13’5% Vol.

Descripción de la etiqueta:
No recuerdo desde cuando tengo esta etiqueta; ésta ha aparecido dentro del libro que en estos momento estoy releyendo, pues seguramente sirvió de marca páginas hace ya tiempo, no sé cuánto. Así que no puedo fechar la compra del vino y, lo que es peor, no hallo dato alguno en la red sobre las Bodegas La Ermita.
Voy con la etiqueta: nombre del vino, Palacio de Fuensalida, denominación de origen y datos sobre contenido y graduación. En el centro, un óvalo que contiene una fecha —1998, ¿fundación de la bodega?, ¿o fecha de la cosecha?—. Y sobre el nombre del vino un dibujo, apenas distinguible por su lejanía, que presenta unos viñedos; y sobre ellos un caserón, lineal y simple, flanqueado por unos árboles.
La contra-etiqueta es simplísima: señala el tipo de uva y seis renglones para decir lo que casi todas las contra-etiquetas dicen, independientemente del precio del vino. Más abajo lo repite, pero en inglés.


Sobre la recurrencia:
Este es otro vino más de los que se cuela en mi blog y cuya denominación no coincide que el nombre de alguna fortificación existente o imaginaria. Pero se le acerca, pues se trata de un palacio. Bueno, se trata sólo del nombre de un palacio, pues el dibujo de la etiqueta, como ya hemos dicho, desde luego no lo es.
Y el palacio debe de ser el de Fuensalida, edificio que se levanta en la ciudad de Toledo y que actualmente es la sede de la Presidencia del Gobierno regional de Castilla La Mancha, y lugar donde se celebran los plenos del Consejo de Gobierno.
Se encuentra en la Plaza del Conde y fue edificado por encargo del primer conde de Fuensalida, Pedro López de Ayala y Castañeda, allá por la primera mitad del siglo XV. En él residió la emperatriz Isabel de Portugal, esposa de Carlos I; y en él murió el 30 de abril de 1539.
Hasta 1964, en que fue adquirido por la Dirección General de Patrimonio Artístico, Archivos y Museos, fue residencia de sus nobles propietarios, posteriormente cuartel y por último casa de vecinos. Restaurado, fue abierto al público en 1969.
Nuevamente fue restaurado y adaptado, sin comprometer su esencia y su pasado, para su actual uso, abriendo sus puertas en 2010.
Fachada principal (de lacerca.com)

Su fachada es una fábrica mixta, mampostería con verdugadas de ladrillo, y pilastras también de ladrillo, paramentadas con el muro. Toda la austeridad exterior contrasta con el interior, cuyas estancias se desarrollan alrededor de un patio rectangular de dos alturas, porticado con dieciséis columnas octogonales que se coronan con capiteles con alegorías de las familias Ayala y Castañeda.
Los salones y dependencias se decoran con yeserías mudéjares, techos artesonados y carpinterías policromadas que, tras su proceso de restauración, mantienen con corrección su esencia original.
Es, sin dudarlo, el mejor exponente palaciego del mudéjar toledano.
Patio interior (de auia.es)

Otras cuestiones a considerar:
En la ciudad de Fuensalida existe otro palacio llamado casi igual —de los Condes de Fuensalida—; pero no es a éste último al que se refiere el vino que hoy trato, ya que le falta el casi, le falta el condado. Y con este nombre, condado incluido, se encuentran otros vinos en el mercado.
Así que me reafirmo que la el recurso que el bodeguero utilizó para nombrar su vino es el toledano palacio de Fuensalida, aunque en el pueblo donde se produjo su vino exista otro palacio que también pudiera ser digno de nombrar algún vino.

martes, 30 de octubre de 2018

Oporto, fuerte de Sao Francisco do Queijo

Nombre:    fuerte de Sao Francisco do Queijo.
Freguesía: Nevogilde.
Concejo:   Porto, Oporto.
Distrito:    Porto.
Región:    Norte.

Tipología: Fuerte costero.
Datación: siglo XVII.
Situación:
Muy cerca de la desembocadura del río Duero, hacia el norte, y a poco menos de tres kilómetros, está este castillo de San Francisco, o de San Francisco Javier, al que también llaman del Queso —en portugués leo Forte de Sao Francisco do Queijo, San Francisco del Queso—. Lo del queso viene porque el pequeño roquedal que ocupa, dicen, tiene forma de queso. Bueno, será por eso. Y por extensión, la contigua playa también se llama del Queso.
Estamos en lo que fue la antigua freguesía de Nevogilde, que desde enero de 2013 forma parte de una única freguesía junto a Aldoar y Foz do Douro. Las tres en una siguen perteneciendo al municipio de Oporto, capital del distrito de Oporto (información dirigida para quien no esté muy puesto en política administrativa portuguesa). Bien, ya estamos situados, más información en los mapas de abajo.


Datos históricos:
El fuerte de San Francisco data (¿?) del siglo XVII; fue ordenado levantar por el rey portugués Juan IV en 1643 sobre los restos de otro anterior construido en el siglo XV que, a su vez, se edificó sobre un castillo aún más antiguo del que desconozco su datación.
Wikipedia recoge el siguiente texto, y si lo dice Wikipedia, santa palabra:
Nadie sabe cuándo fue fundado el Castillo de Sao Francisco Xavier, se presume que fue entre 1661 y 1662, cuando la costa estaba bajo amenaza de la armada de Galicia.
Fue diseñado y construido por el francés Miguel de l’Ecole, militar e ingeniero, bajo las órdenes del Capitán de la Armada Real, Fernando César de Carvalhais Negreiros; las obras comenzaron en 1661 y finalizaron un año después, lo que nos da a entender que, o bien no se cumplían de manera inmediata las órdenes del rey, o no había mucha preocupación por la guerra con España —guerra de Restauración Portuguesa, diciembre de 1640 a febrero de 1668—. Y es que habían pasado dieciocho años desde que el rey ordenara su construcción y veintiuno desde el comienzo de aquella guerra. 
Siete años después de su construcción, la guerra terminó. Así y todo se le podría considerar como parte del enorme esfuerzo en materia de defensa que Portugal realizó frente a España durante la Guerra de Restauración.
El fuerte recibió el nombre de San Francisco, pero enseguida tomó el sobrenombre de Castelo de Queijo, por la razón que más arriba he dejado escrito.

Bonita ilustración decimonónica.

En la Orden real que determinaba tanto la financiación de la obra como su futuro mantenimiento, se estipulaba que sería a cargo de la ciudad de Oporto —al fin y al cabo el fuerte serviría para reforzar la seguridad de esa ciudad—. Lo de la construcción, bien; pero ya el mantenimiento fue tarea difícil por lo, no pudiendo sostener tal gasto, se requirió al rey, en este caso Juan V, que el fuerte fuera desmantelado, o al menos anuladas sus funciones militares, pues ya se lo consideraba innecesario. Era 1717, cincuenta y cinco años después de su muy inexcusable construcción.
A pesar de ello, el rey no solo consintió y mantuvo activa la fortificación sino que además le añadió mejoras, entre otras una capilla para uso privado de los oficiales de la guarnición.
A mediados de este siglo XVIII, el fuerte, que seguía en uso, tenía una guarnición de un comandante —concretamente un teniente—, un sargento, once artilleros, un alguacil y un número no determinado de soldados.
Poco a poco fue disminuyendo su utilidad, y a principios del siglo XIX, incluso con la presencia en Portugal de las tropas de Napoleón, el fuerte no tuvo uso.
Durante la Guerra Civil, 1828/1834, también conocida como Guerras Liberales o Guerra de los Dos Hermanos, y más concretamente mientras sucedió el Sitio de Oporto —julio de 1832 a agosto de 1833—, fue ocupado por las tropas de Miguel I que tuvieron sitiada la ciudad, en poder de Pedro IV. Desde el fuerte se libraron combates contra barcos de la marina liberal, que dejaron en muy mal estado sus muros, lo que obligó a abandonarlo.
Saqueado el edificio por la población, quedó prácticamente destruido al final de la Guerra Civil.
En 1839 fue ocupado por la Compañía de Veteranos y en 1846, durante la llamada Revuelta de María da Fonte, por la Junta de Oporto, partidarios de María II, siendo bombardeado desde el mar.
En 1860 seguía en uso, y disponía por entonces de residencia del Gobernador, capilla, estancias para la tropa, viviendas y cuartel, cocina, polvorín y otras dependencias.
Durante veinte años, entre 1890 y 1910 fue cuartel de la Guardia fiscal, quedando posteriormente abandonado. Hasta que en 1938 comenzaron obras para su adaptación como museo, las cuales terminaron en 1942, sin llegar a ser inaugurado.
Al año siguiente, en plena II Guerra Mundial, se instalaron en su terrado baterías antiaéreas, ante el temor de ataques por parte de los alemanes, cosa que nunca sucedió. Terminado el conflicto, fue ocupado por servicios de la Junta de la Freguesía de Nevogilde, que no lo abandonaron cuando en 1949 fue ocupado por la Legión Portuguesa, compartiendo ambos el uso del edificio. Más tarde fue sede de un Destacamento de la Brigada Naval de Oporto hasta el 25 de abril de 1974.

La fotografía la tomo de miscastillos.blog

Descripción, arquitectura y construcción:
Visto desde el aire se aprecia que tiene planta pentagonal —todas las páginas web que he consultado hablan de planta trapezoidal, no sé qué es lo que habrán mirado—, con cuatro de sus caras orientadas al mar, las cuales quedan rodeadas de agua cuando la marea sube.


Fachada principal, a tierra.

En la quinta fachada, la que mira a tierra, está la puerta de acceso centrada en el muro, a la que se llega mediante un puente levadizo que salva un foso que hoy está seco. Sobre la puerta destaca el escudo de Portugal, timbrado de corona real, y rematado con una esfera. La puerta es de arco de medio punto, de sillería muy bien labrada.
Esta fachada, que queda orientada al sureste, la conforma un muro protegido por dos medios baluartes a modo de hornabeque; en las esquinas de los semi baluartes, dos potentes garitones volados y rematados con cupulillas, que se repiten en dos de las tres esquinas de los muros que miran al mar.
Tras la puerta, un pequeño túnel, con saeteras en sus muros y cubierto con bóveda de cañón, nos lleva al reducido patio alrededor del cual se articulan las estancias del fuerte. A la derecha, una rampa — un patín— partido con escalones en el eje central, sube hasta la terraza.

Puerta principal
Escalera/patín de acceso a la terraza.

Terraza del fuerte.






Fachada orientada al mar.

Materiales:
Todo el fuerte está ejecutado en una correcta, aunque irregular, sillería de granito, a excepción de la puerta como ya se ha dicho, y de los garitones. A la altura de la terraza discurre un bocel que perimetra todo el conjunto, incluyendo las garitas.
El parapeto es de mampostería, rematado con albardilla corrida en los continuos —barbeta—; el del lado norte y los de los medios baluartes están almenados.
Estado: Se encuentra muy bien de salud. Nada que objetar.

Protección: En 1934 fue declarado Inmueble de Interés Público. Desde el 26 de abril de 1961, está incluido en la Zona de Especial Protección de la costa.
Propiedad: Es propiedad del Estado portugués.
Uso: Cultural y turístico. Sus actuales “propietarios”, la Asociación de Comandos, han instalado un pequeño museo y realizan actividades culturales.
Visitas: Cuando lo visité, septiembre de 2018, había que abonar una cantidad que no recuerdo para acceder al interior. Y no la recuerdo porque no la pagué, no llevaba nada de dinero encima, el señor que estaba en la puerta cobrando me permitió acceder pero con un mal gesto de la cara. Le di las gracias, por supuesto.
Animada partida de cartas junto al castillo.

Clasificación subjetiva: 3, Se incluirá obligatoriamente en ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible por pasearlo. Si se visita Oporto, será preceptiva la visita.
Otras cuestiones de interés: La cercanía del fuerte de San Juan, visita obligada; y un poco más lejos, la ciudad de Oporto, Que ya es bastante.
Cómo llegar:



Coordenadas:
41.16863 N -8.68996 O

A los pies del castillo.





sábado, 27 de octubre de 2018

Mengabril, Badajoz

  Municipio     MENGABRIL

Provincia:      BADAJOZ

Escudo:


Descripción:
No encuentro en la red la descripción de este escudo, por lo que me tendré que aventurar y hacerlo siguiendo mis escasos conocimientos sobre el tema. Allá voy:
Escudo español, cuadrilongo de base circular, cortinado.
En la diestra sobre campo de gules una banda, y a cada lado sendas columnas exentas.
En la siniestra, sobre campo de gules, castillo de tres torres de oro, mazonado y aclarado de azur.
En punta, sol naciente de oro y rayos de plata, de mayor tamaño el central, sostenido por ondas de plata y azur.
Bordura componada en oro y azur.
Al timbre, corona real cerrada.

Recurrencia:
Y tampoco encuentro castillo ni torre en el reducido término municipal de Mengabril, así que no puedo dejar aquí nada relativo al recurso recurrente utilizado para el diseño de este escudo.
Cuánto lo lamento.

martes, 23 de octubre de 2018

Oporto, fuerte de San Juan Bautista

Nombre:     Fuerte de San Juan Bautista, Forte de Sao Joao Baptista da Foz.
Freguesía:  Aldoar, Foz do Douro e Nevogilde.
Municipio: Oporto.
Distrito:      Oporto.
Región:       Norte.

Tipología: Fuerte abaluartado.
Datación:  Siglo XVI, en torno a 1570.

Situación: Encontramos este fuerte justo en la desembocadura del río Duero, en su orilla derecha, de ahí que la población se llame así, Foz do Douro. Se trata de una freguesía perteneciente al municipio de Oporto que en realidad fue suprimida como tal en 2013, para unirse en una sola con las de Aldoar y Nevogilde.
Es una edificación aislada pero que actualmente tiene adosadas a su muro del sur las instalaciones de un club de tenis. Rodeado de edificios, primitivamente estuvo sobre una elevación rocosa, frente a una cala. Todo ese entorno ha desaparecido con las construcciones e infraestructuras realizadas durante el pasado siglo, lo que provocó el alejamiento del castillo del mar.

Datos históricos:
Con sólo ver su ubicación se deduce cuál fue la finalidad de su construcción: la defensa de la desembocadura del Duero, y con ello el acceso a la ciudad de Oporto, de ataques de corsarios europeos.
El origen de este fuerte está en una sencilla estructura abaluartada que protegía un hospicio y la iglesia de los Benedictinos de San Tirso, que eran edificios medievales.
El obispo de Viseu construyó aquí un palacio abacial y una iglesia dedicada a San Juan Bautista junto al faro del Arcángel San Miguel que ya existía desde 1527. Y fue a partir de 1567, durante el reinado de don Sebastián, cuando aquel conjunto de edificios se fortificó bajo la dirección del maestro de obras Simao de Ruao. Las obras terminaron en 1578, y se cree que aquel fuerte constaba de cuatro baluartes. Como curiosidad, estas obras fueron financiadas gracias al impuesto al que el comercio de la sal estaba sometido.
Más tarde, y ya en plena Guerra de Restauración (1640-1668), sería reedificado y convenientemente remodelado, dentro de los planes portugueses para protegerse de los ataques de la armada española. Fue el rey Joao IV quien encargó la construcción de más fortificaciones en aquel entorno y, por supuesto, reforzar la ya existente de San Juan Bautista. Para ello dispuso, en 1642, que se ejecutaran las obras necesarias, las cuales fueron llevadas a cabo por el ingeniero francés Charles Lassart, que decidió, entre otras intervenciones, demoler la iglesia y la residencia del obispo, ya que estos edificios no aportaban seguridad al fuerte, despareciendo así el uso mixto, religioso-civil-militar, que hasta entonces había tenido el fuerte.
Las obras terminaron en 1653, con lo que el Duero y la ciudad de Oporto tenían garantizadas su seguridad.
De mediados del siglo XVIII queda una descripción de la fortificación en la que se detalla que dispone de cuatro baluartes, un revellín y 18 piezas de artillería. Lo cual pareció insuficiente por lo que se vio necesario su refuerzo con la construcción de dos baterías y la ampliación del foso.
En 1798 se realizaron nuevas obras, destacando el portal de acceso de estilo neoclásico, obra del ingeniero Reinaldo Oudinot, que además añadió un foso en la entrada con puente levadizo.
El 6/junio/1808 se proclamó en este fuerte la primera reacción militar en contra de la invasión francesa, y durante las Guerras Liberales fue pieza importante en el asedio a la ciudad de Oporto y el control del desembarco de suministros a la ciudad.
Abandonado durante todo el siglo XX, fue en la década de los noventa de ese siglo cuando fue sometido a una profunda intervención arqueológica por parte de la Oficina de Arqueología Urbana de la División de Museos y Patrimonio Histórico y Artístico del Ayuntamiento de Oporto.

Descripción, arquitectura y construcción:
El fuerte que hoy vemos es el resultado de los trabajos de Charles Lassart: demolida la iglesia y otras dependencias, quedó espacio libre para la plaza de armas y edificar el conjunto en planta rectangular, orientando su eje mayor de este a oeste. En sus esquinas tres baluartes, y un semi baluarte en la esquina sureste, situado este último en el lugar en donde se encontraba el palacio de D. Miguel da Silva.
Con esta disposición se concentraban las expectativas de fuego hacia tierra en el norte y hacia el oeste en la barra y desembocadura del río.
Los baluartes son totalmente macizos, sin casamatas ni fusileras, por lo que todo su fuego se producía desde las plataformas. Son numerosas las rampas y patines existentes, que comunican el interior del castillo para facilitar el traslado de piezas de artillería y pertrechos a los distintos puntos de murallas y baluartes.
Delante del lienzo sur se levanta una falsabraga que fue construida a finales del siglo XVIII y que como en tantos otros puntos de la fortificación, se abren numerosas troneras.
Su acceso principal está en su fachada este, destacando el portal diseñado por Reinaldo Oudinot, de estilo neoclásico y estructura simétrica: dos pilastras sostienen un entablamento liso, coronado por un frontón triangular con un escudo central. Estuvo dotado de puente levadizo y da paso al interior del revellín mediante un zaguán bajo bóveda de cañón.
En el centro del recinto está el Patio de Armas, destacando en él la capilla —siglo XVI, planta hexagonal y cubierta abovedada— en su fachada oriental. Una escalera a su izquierda conduce a lo que fueron los cuarteles.
En el baluarte suroeste se puede ver un reloj de sol de 1651, que es considerado uno de los más antiguos de Portugal.
Tuvo un foso, profundo, que lo rodeaba por completo, y del que sólo resta algún vestigio junto a la puerta de entrada en el este, pues todas las contraescarpas y las explanadas han desaparecido con las actuales obras urbanas.


Materiales: todo el edificio está construido con mampostería de granito. Estuvo totalmente revestido de mortero.
Estado: En muy buen estado; y es que se trata de un monumento portugués.

Propiedad actual: Pública, estatal.
Uso: Cultural y recreativo. Actualmente alberga la sede del Instituto de Defensa Nacional.
Visitas: totalmente libres las zonas habilitadas para el público; y gratis.
Protección: está clasificado como Bien de Interés Público desde 06/octubre/1967.

Clasificación subjetiva: 3, se incluirá obligatoriamente en ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible en esta vida por visitarlo. O lo imposible.
Otras cuestiones de interés: A poca distancia hacia el norte, unos 3 kilómetros, se encuentra el pequeño fuerte de fuerte de San Francisco Javier, conocido como del Queso.
Y siguiendo la costa, más al norte, a unos 4 kilómetros del anterior, está el fuerte de Leça de Palmeira, en la freguesía de Motosinhos.
Continuamos hacia el norte: a unos 30 kilómetros del fuerte anterior, en Vila do Conde, se levanta el también llamado fuerte de São João Baptista.
Y por último, y muy cerca, a poco más de 4 kilómetros siguiendo hacia el norte, está el fuerte de Nossa Senhora da Conceiçao, en Póvoa de Varzim.
En total cinco fuertes en un pequeño espacio de costa para defender la desembocadura del río Duero y con ello la ciudad de Oporto.

Cómo llegar:
Accesos: Todo el castillo, desde su puerta de entrada es muy accesible, dado que dispone de numerosas rampas, originales, que facilitan el desplazamiento por su interior.
Coordenadas:
41.14898, -8.6745

sábado, 20 de octubre de 2018

Medina de las Torres, Badajoz

Municipio: MEDINA DE LAS TORRES
Provincia:   BADAJOZ
Escudo:



Descripción:
Escudo español, cuadrilongo de base circular.
En campo de gules, dos torres de plata mazonadas de sable, terrazadas.
Terraza de plata cargada con dos ramas de olivo, de sinople, entrelazadas.
Al timbre Corona Real cerrada.

Recurrencia:
He de pensar que las torres del escudo hacen referencia al castillo de la localidad, conocido como de La encomienda o Torre de los Moros. 
Desconozco el por qué en el escudo está duplicada la torre.

Localización:
En la carretera que une la localidad con Valencia del Ventoso, a apenas dos kilómetros desde Medina, sobre un ligero altozano.

Historia:
Aunque es conocido como torre de los Moros, estos no tuvieron nada que ver en su construcción. Su otra denominación, castillo de la Encomienda, como referencia al status que tuvo con la Orden de Santiago, es más acertada en cuanto a su fundación.
Que fue allá por el final del siglo XIV o principio del XV y llevada a cargo de los caballeros de esa orden, con la finalidad de ser un centro no sólo administrativo, sino también defensivo; para ser exclusivamente residencia a partir de principios del siglo XVI.
Abandonado en 1847, se ha ido deteriorando progresivamente, hasta que a recientemente ha sido motivo de obras de restauración.

Descripción:
Se trata de un edificio pequeño, de unos 250 metros cuadrados y planta trapezoidal, rodeado por una barrera que estuvo almenada en forma de elipse.
El acceso se orienta al sur y lo protegían dos cubos.
El edificio principal consta de dos torres, una cilíndrica que es la del Homenaje, y una edificación alrededor de un patio, con vivienda, capilla, caballeriza y aljibe.



Para más información, pinchar aquí:
http://lacasadelatercia.blogspot.com/castillodemedinadelastorres