sábado, 31 de julio de 2021

¡El Castillo de Baños no es el Castillo de Burgalimar!

Leído por ahí:
Cosas que pasan, o lo que algunos escriben y me gustaría haberlo escrito yo.



¡El Castillo de Baños no es el Castillo de Burgalimar!
Juan Vicente Córcoles
Julio 24, 2021


Foto: Juan Vicente Córcoles.

Estos días, el pueblo de Baños de la Encina está tomando un merecido protagonismo, ya que se ha acreditado como “uno de los pueblos más bonitos del país”. Lo justifica plenamente su monumentalidad y urbanismo, así como su ubicación y paisaje.

Conozco Baños de la Encina desde hace mucho tiempo. A mediados de la década de los ochenta, en las tardes soleadas de domingo, pedía la llave del Castillo en el Ayuntamiento y me dedicaba a ver y pensar sobre tan impresionante fortaleza. En una de las visitas conocí a Juan Muñoz-Cobo, cronista de Baños, y en otra ocasión saludé al profesor Criado de Val, que visitaba el Castillo.
Ante la necesidad de dar a conocer su riqueza escribí un pequeño libro Baños de la Encina en 1992, editado en Soproargra SA. La publicación fue presentada por Pedro A. Galera Andreu, amigo y maestro, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Granada por aquel tiempo. Fue en el Ayuntamiento con la presencia del alcalde Juan Antonio Melgarejo.
Para la publicación tuve que leer libros, ver cartografía y diferentes fuentes históricas, patearme el pueblo, hacer fotos, planos del Castillo y de la villa, así como de la parroquia de San Mateo y ermita del Cristo del Llano… A mi buen amigo Juan Eslava, conocedor de los Castillos de Jaén, le pedí una colaboración que lógicamente enriqueció la edición. En la colaboración de Eslava, dejaba claro que el Castillo de Baños no es el de Burgalimar. Parece ser que la confusión parte de la denominación árabe Bury al-Hamma, que se traduce por "Castillo de los Baños".
Hernández Jiménez, a partir de 1940, creó la confusión al identificar Baños con Burgalimar. Pero en 1976, Corchado Soriano, gran estudioso de la caminería y mapas históricos, matiza que el castillo de Burgalimar está al norte de Sierra Morena, en tierras de Calatrava, ya que aparece en un documento de 22 de septiembre de 1184 de Alfonso VIII. Julio González, el gran historiador medievalista, también coincide con Corchado Soriano y la última autoridad en localizar correctamente a Burgalimar es Gonzalbes Cravioto en su estudio “Del lugar que fue el castillo de Burgalimar” presentado en Alcalá la Real en 2017.
El castillo de Baños es una magnífica fortaleza de época almohade (1147-1269), pueblo venido del norte de África que quiso potenciar Al-Ándalus bajo unas pautas más severas desde el punto de vista religioso. La batalla de Alarcos en el 1195, que ganaron, les dio cierto optimismo. La cruda realidad la sintieron con la derrota en las Navas de Tolosa en el 1212, que marcaría el inicio de su final. Potenciaron sus defensas en los pasos de comunicación, y ahí tenemos el porqué del castillo de Baños. Por el norte se ven los que vienen aprovechando los valles del Pinto y del Rumblar y por el sur hay una amplia panorámica del valle del Guadalquivir con las sierras Béticas al fondo. Lugar, pues, estratégico.
A Baños de la Encina hay que ir. Ubicada en el escalón que marca Sierra Morena, llegando desde el sur, a la izquierda vemos el impresionante castillo, en el centro el templo parroquial de San Mateo; en la parte alta la ermita del Cristo del Llano, ejemplo de barroquismo devocional. Lejos, hacia el este, la ermita de la Virgen de la Encina y restos romanos de un hipocastum, construcción romana que servía para calentar los baños públicos, por eso el nombre de Baños.
Dentro de la villa, paseando por sus calles, vemos el ayuntamiento con un escudo de los Reyes Católicos, las casas de los Salido, de los Delgado de Castilla, la de los Molina de la Cerda, Salcedo y Galindo, etc. Todo merece en Baños de la Encina, en donde se puede saborear su gastronomía con carnes de caza y guisos que nos llevan a una cocina tradicional, la de toda la vida. Pero el castillo de Baños de la Encina no es el de Burgalimar.

https://lacontradejaen.com/jaen-castillo-burgalimar/




Nota mía:
Visito este castillo justo cuando encuentro esta noticia. No debo olvidar hacer referencia a ello cuando traiga a este blog el castillo de Burgalimar, o de Baños de la Encina o como se llame; cuando lo haga.

martes, 27 de julio de 2021

Tarifa, Bolonia, muralla urbana de Baelo Claudia

Nombre: Murallas de Baelo Claudia, Bolonia.
Población: El Lentiscal.
Municipio: Tarifa.
Provincia: Cádiz.
Tipología: Muralla urbana.
Época de construcción: siglo II a.C.


Situación:

Hoy paseo por una ciudad romana que, como todas, o casi todas, estuvo amurallada; aunque hoy apenas si se observan los pocos restos de sus muros y puertas que, trabajosamente, intentan destacar entre tanta piedra aparentemente más destacable.

Y es que la mayoría de los visitantes de este incomparable lugar —sólo comparable con otras espléndidas ciudades romanas, pero con matices, y es que en casi ninguna hay playa— sólo tendrán ojos al teatro, la basílica, los templos y, como curiosidad, la factoría de salazones. Y la mencionada playa, la magnífica playa de Bolonia y su reconocida duna (treinta metros de altura, doscientos de largo), que es el matiz que la distingue de todas las demás.

Esos visitantes se fijarán, apenas, en los arruinados muros de piedra que sobreviven entre la maleza seca que dos operarios se afanan por limpiar bajo un indulgente sol de finales de primavera. Y es que el resto de ruinas

A esos muros voy a dedicar esta entrada, que lo demás se sale bastante de mi casadelatercia.

No es necesario decir que su origen es romano, obvio. Así que queda incluida en el catálogo de los lugares de alto caché, de prestigio grande y trascendente. Y ahí se quedará, porque después de Roma, en ese lugar, no hubo nada más hasta hoy. Bueno, hay una pequeña aldea de pescadores, El Lentiscal, que pertenece al municipio de Tarifa, en Cádiz, y del que dista algo más de 22 kilómetros.

La playa y la duna de Bolonia desde la puerta de Gades.

Datos históricos:

Su nombre, Baelo, lo hereda de un asentamiento púnico llamado Baelokun, y el apellido Claudia le viene del emperador Claudio que fue quien le concediera el título de municipio romano —la segunda clase política y administrativa para una ciudad romana—.

Fue allá por el final del siglo II a.C. cuando en este lugar —que posiblemente ya estuvo ocupado por los fenicios— se convirtió en el, tal vez, más importante centro económico de la costa sur ibérica, formando parte muy activa de una red comercial dependiente de Gades y que se completaba con otras ciudades como Iulia Traducta, la actual Algeciras; Portus Albus, situada muy cerca de Carteia; Oba, a la que se identifica con Jimena de la Frontera; Mellaria, junto a donde hoy se levanta Tarifa; y Carteia, situada en las proximidades de la ciudad de San Roque.

Y todo por la pesca, la industria de salazones, sobre todo del atún, y la producción de garum —una salsa que se obtenía de esos salazones, hasta cinco tipos en función del pescado utilizado, y que a los romanos les debía encantar—. Y un poco también por ser el sitio desde el que partían barcos hacia África, concretamente a la actual Tánger.

Se dice que llegó a tener en sus alrededores, hasta cuarenta factorías de salazones, aunque de sólo nueve se tiene plena constancia en la actualidad.

Su esplendor continuó hasta mediados del siglo II dC., cuando un terremoto, con su consiguiente maremoto, se llevó por delante casi toda la ciudad, incluidos los grandes edificios construidos en época del Imperio. Ahí comenzó el declive.

Después vinieron ataques de piratas del norte de África que terminaron con la prosperidad antes conseguida. E incluso, ya en el siglo III, llegaron saqueadores desde Europa.

Sin embargo, no fue hasta el siglo V cuando se acelera el declive. Por entonces se la conocía como Belona, y ya en la Edad Media, Balonia. En el siglo VII ya estaba abandonada.

Hoy es Bolonia, cosas de la evolución de las palabras.

La actual Bolonia fue descubierta por el arqueólogo francés George Edward Bonsor en 1917. 

Vista aérea que no es foto mía (de museosdeandalucia.es).


Descripción, arquitectura y construcción:

La planta de la ciudad, de unas trece hectáreas de superficie, es un desigual trapecio de unos 1400 metros de perímetro y cuya altura es paralela al mar y sus dos bases perpendiculares a la playa. Toda esa planta estuvo rodeada por una muralla de un metro de grosor, reforzada por no menos de cuarenta torres, de las que quedan vestigios de unas trece, y a la que se accedía por cuatro puertas: la de Carteia, la de Gades, la puerta Este y la de Asido.

La puerta mejor conservada es la que se orienta al este y es conocida como la Puerta de Carteia, por ser desde donde partía la calzada hacia Carteia, ciudad también romana situada en las proximidades de la actual ciudad de San Roque. En ella se iniciaba el decumanus maximus que cruzaba la ciudad y llegaba hasta la Puerta de Gades la cual, evidentemente, era inicio de la calzada que llevaba hasta lo que hoy es Cádiz. De esta vía aún se conserva gran parte de su pavimento. 

Foto del Gabinete pedagógico de Bellas Artes de Cádiz  (de happytravel.viajes).

La Puerta Carteia se construyó a finales del siglo I a.C. y estuvo en uso hasta el siglo IV d.C. Está ejecutada con grandes sillares de piedra caliza, almohadillados en su cara externa y aparejados en seco. Tuvo dependencias para la estancia de la guardia y el control del acceso a la ciudad de personas y mercancías.

La Puerta de Gades era simétrica a su opuesta, la de Carteia, también con dos torres de sillares almohadillados en sus caras externas pero tomados con mortero (opus caementicium, hormigón romano).

Ambas puertas eran cuadradas, de 4’50 metros de lado, dejando un paso entre ellas de 3’10 metros; tuvieron una altura de, aproximadamente 12’00 metros.

La Puerta de Asido, también orientada a levante, se levantaba casi al final, no conservándose nada de ella.

Pero entre esta y la de Carteia, hubo una cuarta puerta, la Puerta Este, de la que nos han llegado los cimientos y las tres o cuatro primeras hiladas de sus torres.

 Toda la obra es de la época de Augusto y, posteriormente en el siglo I, fue remozada sin modificar su trazado. A pesar de su traza, no se la puede considerar de un carácter netamente defensivo, pues estamos en un largo período de paz, sino más bien de delimitación de la ciudad, el pomoerium, que en Roma era la línea que delimitaba la ciudad, no considerándose Roma al exterior sino tierras que pertenecían a Roma.

La Puerta de Carteia desde el exterior de la muralla.
La misma puerta pero intramuros.
Interior de la Puerta Este.


Su planteamiento urbano sigue la pauta definida por una cuadrícula ortogonal, como tantas ciudades romanas:

— Una calle principal, el decumanus maximus que, orientada de este a oeste, nace en una de sus puertas y en línea recta cruza la ciudad para terminar en otra puerta.

— Y otra calle, perpendicular a la anterior y que va de sur a norte, llamada el cardo maximus.

Ambas calles están pavimentadas con losas de piedra caliza, muy bien conservadas; el mal estado de algunos de los tramos, fue causado por el ya conocido terremoto.

En el área de encuentro entre las dos calles se situaba el foro y, a su alrededor, los edificios más importantes de la ciudad.

Un paseo sosegado por entre las ruinas nos llevará a contemplar los vestigios de lo que fueron esos edificios.

Una vez atravesada la Puerta de Carteia, en cuyas proximidades se encontraba una de las Necrópolis (tuvo tres, las otras dos se situaban junto a la puerta de Gades, y la otra al noreste, más allá del acueducto), comenzaremos a recorrer el Decumanus Maximus, observando a su izquierda, y un poco más allá del contemporáneo poblado de El Lentiscar, lo que fueron los edificios de las instalaciones de salazones y el puerto. Las primeras factorías que se construyeron son de la época de Augusto y los vestigios que nos han llegado son posteriores, incluso del siglo III. Estas edificaciones se extendían más allá de las murallas.

De allí, y hacia el norte, parte el Cardo Maximus.

El Decumanus maximus, al fondo la Puerta de Carteia.

En el gran espacio que se encuentra en la unión de estas dos calles principales, se levanta lo que fue el Foro, que se construyó en época de Augusto y remozado durante las de Claudio y Nerón; se trata de una plaza rectangular, porticada en tres de sus lados, de 37 metros por 30 metros rodeada de una serie de edificios, tales como:

 — el palacio de justicia, conocido como la Basílica (2), una edificación de planta rectangular de 35’50 metros por 19’50 metros, de dos alturas y sostenido por columnas con columnas jónicas; está presidido por una estatua del emperador Trajano de más de tres metros de altura; fue construida en tiempos de Nerón.

— delante de la Basílica se abre una pequeña plaza (3) descubierta junto a la Curia, que era el senado local;

— y a su izquierda lo que fuera el mercado (4);

El Foro desde la Triada Capitolina.

— al norte de la plaza del Foro se levanta cuatro templos, edificados en la segunda mitad del siglo I; son la denominada Triada Capitolina que está compuesta por tres dedicados a Júpiter (el único que se conserva), Juno y Minerva, y otro más a la derecha que se dedica a la diosa Isis, del año 70 (por la estrecha relación con Egipto, intercambios comerciales, conquistas, etc.);

— rodeando el Foro se encontraban el Mercado (4), del siglo I, en latín macellum, y otras pequeñas construcciones que estuvieron a dedicadas o tiendas, las llamadas tabernae (en total unas catorce);

— al final del Decumanus maximus están las Termas, construidas a finales del siglo I o principios del II, estuvieron en uso hasta el siglo IV;

— y hacia el norte, desde las termas, se llega al teatro, del siglo I, que es el mayor edificio de Bolonia; fue construido en el lugar de mayor pendiente natural del terreno para así aprovechar la disposición del graderío; tuvo un aforo de hasta 2000 personas y, a pesar de su estado actual, es fácil de interpretar su grandeza.

Trajano en el interior de la Basílica..

La ciudad se abastecía mediante tres acueductos, además de disponer de un sistema de evacuación de aguas. Esos acueductos eran:

— El llamado Realillo, que venía del norte y que, junto a la cisterna situada al norte del teatro, fueron construidos en época de Augusto;

— hacia levante está el de Punta Paloma, llamado así por el nombre del manantial del que procedía y que es visible al acceder a la ciudad desde el Centro de Visitantes, fue construido hacia la mitad del siglo I;

— y desde poniente llegaba el de Sierra de Plata, que es la primera mitad del siglo II.

El acueducto de Punta Paloma.

Arranque de una torre en la muralla este.

Estado: En muy buen estado, salvándose la distancia de que se trata de unas ruinas que están en constante proceso de excavación.

Propiedad: Pública (¿Junta de Andalucía?).
Uso: cultural y turístico. Recientemente —en 2007— se ha construido un museo y un centro de visitantes, obra de Vázquez Consuegra.
Visitas: entrada libre para los ciudadanos de la U.E.
Protección: Está declarado Bien de Interés Cultural desde 1925.
Se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre Patrimonio Histórico Español.
Clasificación subjetiva: 3, o sea, que se incluirá obligatoriamente en una ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible por visitarlo. Y es que aquí no sólo está valorada la muralla, sino todo el estupendo conjunto, su museo y, cómo no, la playa.Curiosidad:
En 1917 se descubrió, gracias a unos estudiantes de la Universidad de Cádiz, la receta del garum, la preciada salsa que se exportaba a todo el Imperio y que potenció la pesca del atún y con ello el esplendor económico de Baelo Claudia.

Curioso aparejo.
Un servidor ante el teatro.


  

martes, 6 de julio de 2021

Barbate, Caños de Meca, torre de Trafalgar

Nombre:     Torre de Trafalgar
Población: Caños de Meca
Municipio: Barbate.
Provincia:   Cádiz.
Tipología: Torre, torre almenara.
Época de construcción: siglo XVI.

Situación: 
La torre se encuentra en el cabo de Trafalgar —del árabe Ra’s Taraf al Ghar, el Cabo de la Cueva—, de ahí su nombre, en el poblado de Caños de Meca, municipio de Barbate. Allí, sobre una pequeña elevación del terreno en el extremo suroccidental del estrecho de Gibraltar, donde el cabo se prolonga hasta tierra firme gracias al tómbolo de arena, se levanta —bueno, hoy malamente se sostiene en pie— la torre, sobre la llamada Punta de Trafalgar, mirando al mar donde se produjo el desastre.
Posiblemente el lugar donde se levanta ya estuvo ocupado por otra almenara musulmana, pero la actual, sin duda, es de origen cristiano.
Además, en las inmediaciones existen algunos yacimientos arqueológicos: uno romano, tal vez un templo dedicado a Juno y una factoría de salazones; y otro que bien pudiera ser un asentamiento musulmán del siglo XIII.

Datos históricos:
En una publicación digital de la Junta de Andalucía, en la que se describe el paisaje de Caños de Meca y se enumeran plantas y aves, leo que “del asentamiento hispano-musulmán se conserva parte de una torre vigía del siglo IX, desmantelada en el XIX para edificar el actual faro”.
A continuación añade “sin embargo, el acontecimiento que lo hace famoso es la Batalla de Trafalgar, ocurrida en 1805, con la trágica muerte de 5.000 soldados, el hundimiento de innumerables barcos y la pérdida de la hegemonía naval española ante la Armada británica”.
Como me ha parecido poca cosa y aprovechando una reciente visita al lugar, me dispongo a ampliar, y donde corresponda corregir, algo más lo ya escrito.
Y escribo corregir porque en otra publicación digital de la también Junta de Andalucía —guiadigital.iaph.es—, se nos dice que la torre no tiene su origen en un asentamiento hispano-musulmán, lo que me parece importante y digno de ser aclarado. A ver si a lo largo de esta redacción me queda claro.
Pero con lo de que ninguna manera estoy ni estaré de acuerdo es con la sucinta frase “la pérdida de la hegemonía naval española ante la Armada británica”. Porque si somos justos y no atenemos a lo que realmente ocurrió aquel 21 de octubre de 1805, habría que añadir a aquella pérdida la clara culpabilidad francesa. Que no todo fue mérito de Nelson que, por cierto, abandonó aquel día este mundo.
¿Pero qué voy yo a decir de los franceses de entonces, que no sepamos ya, después del rastro devastador que fueron dejando durante su huida en 1814? Mejor nada, vayamos a la torre.
La torre fue mandada construir por Juan Alonso Pérez de Guzmán, VI duque de Medina Sidonia a mediados del siglo XVI, para que, al igual que otras de la costa —por ejemplo la de Castilnovo en Conil de la Frontera—, sirviera de observatorio y protección a las almadrabas de la zona, además de vigilar sobre las posibles incursiones de piratas berberiscos.
A comienzos del siglo XVI ya se encontraba en ruinas, por lo que no hubo reparos en utilizar parte de sus materiales —se derribó parcialmente— para la construcción del faro en 1860.
De entonces a nuestros días, su deterioro ha sido progresivo, dado el triste abandono a que desde hace siglo y medio está sometida.

Descripción, arquitectura y construcción:
Es de planta cuadrada y su primer cuerpo es un pronunciado alambor que se apoya en una cimentación de sillería. Este detalle, su planta cuadrangular y otros detalles arquitectónicos, denota que el promotor de su construcción fue el duque de Medina Sidonia, a diferencia de las que fueron promovidas por la corona —encargadas por Felipe II a su comisionado Luis Bravo de Laguna— cuya tipología es más homogénea, con planta circular y forma troncocónica, como las de El Tajo, la de Meca y la de Roche.
La puerta de acceso estuvo a nivel del suelo, dando a una estancia rectangular en la que se aprecian los arranques de la bóveda. No queda nada de la escalera que comunicaba con el piso superior.
Visualmente se conecta con la Torre de Meca al noreste y con la del Tajo hacia levante.


Faro y torre.
La puerta de la torre.


La torre, además de deteriorada, está presa.

Materiales: Toda la torre fue ejecutada en mampostería, a excepción de las esquinas donde se utilizaron sillares bien labrados y aparejados.
Estado: Desde luego, la torre no vive su mejor momento; su estado es ruinoso y el desinterés de las autoridades por ella es lamentable. Poco más que decir.

Propiedad: Pública, Organismo Público de Puertos del Estado, dependiente del Ministerio de fomento.
Uso: Ninguno, en la actualidad está allí para ser vista. También para ser objeto de lamentaciones.
Visitas: acceso libre en el entorno. La parcela que ocupa la torre, junto al faro, se encuentra vallada y prohibida la entrada.
Protección: Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
Está declarado Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, desde el 29 de junio de 1985.
El cabo, tómbolo y fondos marinos, fueron declarados, dado su interés geológico, Monumento natural en el año 2001, formando parte de la Red de Espacios Naturales de Andalucía.
Igualmente, la Punta de Trafalgar está protegida desde 2006 como Lugar de Importancia Comunitaria. A lo mejor sería conveniente unificar tanto título.
La Compañía ascendiendo hacia la torre.
Playa cómo esta de Trafalgar, hace subir la calificación de la torre, aunque casi nadie se fije en ella.

Calificación subjetiva: 2, o sea, si se pasa cerca y se va con tiempo pues se acerca uno a verla. Pero el mero hecho de visitar y contemplar su entorno, hace obligada la visita, y aumentar la puntuación.
Otras cuestiones de interés: El faro actual, situado a unos 50 metros sobre el nivel del mar y a pocos metros de la torre, data de 1860 se iluminó por primera vez el 15 de julio de ese año —y en su construcción se utilizaron materiales procedentes del derribo de la torre—. Tiene 34 metros de altura y forma ligeramente troncocónica.
Cómo llegar: Hasta Caños de Meca se llega fácil en coche. La cuestión se complica para acceder a la torre, un buen paseo por un camino a ratos intransitable por la arena acumulada.
Coordenadas:  36.18398N, -6.03539 O

martes, 29 de junio de 2021

Barbate, Zahara de los Atunes, castillo de Las Almadrabas

A Zahara de los Atunes la gente va a varias cosas, principalmente a pasar horas en la playa, a comer muy bien y otras más si la edad acompaña. A lo que no se va a este pueblo, precisa y expresamente, es a ver su castillo. Porque, estoy seguro, muchísimos de los turistas que al año pasan por ahí, desconocen su existencia; caminarán por sus calles, verán y dejarán de lado unos muros decrépitos y unas puertas sin portaje que ya nada guardan ni protegen. Y lo que es peor, desconocerán lo que vean y volverán a sus orígenes sin importarles ese desconocimiento. Y es que, evidentemente hay en esta población muchas otras cosas por las que prestar atención; no está, para el gran público, el arruinado castillo entre las prioridades.
Pero a pesar del estado en que se encuentra el castillo, bastante lamentable, he de reconocer que cuando lo visité no me decepcionó, está igual a como lo había visto en multitud de fotos: decadente, abandonado, cuesta abajo y sin posibilidad de ascender ni un metro. O sea, que vi lo que me esperaba, no fui engañado.
Es este un castillo que, si bien no dispone de buena salud sí posee, sorprendentemente, una buena lista de nombres, que a saber por qué será: La Fortaleza, el Palacio o Castillo de Zahara de los Atunes son los más comunes y vulgares; pero hay otros más singulares como Palacio de la Chanca o Casa Chanca, Palacio de las Pilas y Castillo de Jadraza.
Pero el que más me gusta y que es el que conocía antes de visitarlo y leer sobre él, es el de Castillo de Las Almadrabas que, rimbombantemente leo por ahí, elevan a la categoría de Palacio Real, si bien fue construido para residencia de duques. Además es el que figura en un azulejo en la puerta que “da a tierra”.
Fachada a calle Doctores Sánchez Rodriguez, Puerta Nueva y azulejo con el nombre del castillo.



EL LUGAR:

Ya ha quedado dicho que el castillo de Las Almadrabas está en Zahara de los Atunes, término municipal de Barbate, provincia de Cádiz. Se trata pues de una entidad local autónoma, o lo que es lo mismo, una pedanía evolucionada.
Tan arábigo nombre tiene etimología clara: dicen que del árabe Sahara, sahra, que viene a significar agreste, estéril o desértico; cosa que no corresponde con la actual realidad. Lo de los atunes se deducirá por lo que de su historia contemos.
Resulta que la población que hoy conocemos nació allá por el siglo XIII y por culpa precisamente de la pesca del atún. En Zahara no solo se calaba una almadraba sino que se estaba desarrollando entorno a ella toda una industria pesquera que con el tiempo provocaría un asentamiento poblacional que, en el siglo XVI, tendría ya carácter estable. Una población que se dedicaría a todos los trabajos y oficios relacionados con el atún, su pesca y su transformación.
Todo se inicia —aunque el tema venía de antiguo, de cuando los fenicios y romanos—, con la concesión, en 1294, a Guzmán el Bueno, por parte del rey Sancho IV y en agradecimiento a su gesto en Tarifa, para que pueda pescar atunes en el estrecho, concesión que pasaría a sus sucesores, los Duques de Medina Sidonia, los cuales, a mediados del siglo XV construirían el castillo.
Alrededor del castillo-palacio-chanca fueron levantándose viviendas para acoger a almadraberos, comerciantes y militares. Estas edificaciones, en principio, se adosaron a la muralla del castillo, pero a partir del siglo XVII la población creció lo suficiente como para que las viviendas se fueran extendiendo más allá del entorno de los muros del castillo, y extendiéndose a lo que hoy es el centro de la población —se mantuvieron así hasta la segunda mitad del siglo XX—.
Los Duques de Medina Sidonia continuaron armando almadrabas pero con el tiempo encomendaron la explotación, primero a marineros que se constituyeron en gremios, y posteriormente a diversos armadores.

Durante la 2ª República las explotaciones de almadraba estuvieron a cargo del Consorcio Nacional Almadrabero, empresa de capital mixto, público y privado, que en Zahara siguió utilizando para sus labores las instalaciones del castillo. El Consorcio cerró muchas almadrabas, aunque se mantuvieron la de Barbate y esta de Zahara.
Desde 1936 hasta 1974, el castillo fue utilizado como cuartel, primero por el ejército y después por la Guardia Civil.
Y así ha permanecido Zahara de los Atunes, hasta hace apenas treinta años en que el turismo transformó totalmente el pueblo —pero no sus antiguas calles, todavía— quedando el castillo totalmente arrumbado.

Playa y chiringuito, la mejor estampa de Zahara de los Atunes.


EL CASTILLO:

Su construcción vino obligada por el desarrollo de la industria pesquera en la zona que requería no sólo edificaciones e instalaciones para ello, sino también medios para su defensa permanente —y no solo durante la campaña de pesca— ante los frecuentes ataques de piratas. Era vital dotar de esa protección a la almadraba de Zahara pues junto a la de Conil eran las más importantes de Andalucía y le reportaba al Ducado enorme beneficios.
Solventados en 1567 los inconvenientes habidos con los vecinos de Vejer que alegaban ser los propietarios de los terrenos, a pesar de que existía un fallo de la Chancillería en favor del pueblo —una cédula real firmada por Felipe II zanjó la cuestión en favor de la casa ducal—, los de Medina Sidonia continuaron con las obras pero con la condición de que en Zahara no se constituyera un concejo, que era el verdadero motivo de discordia por parte de Vejer.
El castillo se construye, tan cerca del mar, con tres funciones claras: defensa y vigilancia contra la molesta piratería berberisca; palacio residencial para los duques y su séquito durante la campaña anual de pesca; y chanca, que es como se llamó a la factoría donde se procesaba el atún. A lo que habría que añadir una cuarta función que fue su uso como almacén de embarcaciones, artes y pertrechos de pesca durante la temporada en la que no se armaba la almadraba.
Durante el siglo XIX se planteó la posibilidad de emplearlo como cuartel de infantería y caballería, e incluso ubicar allí una batería e costa.

En la primera mitad del siglo XX, hacia 1930, el Consorcio Nacional Almadrabero construyó sobre la muralla oeste y junto a la entrada desde tierra (A), una edificación con trazas de palacete de dos alturas más mirador que se diferencia perfectamente del resto. La zona donde se levantó queda identificada en el plano como Hornos y massadero (T).
Fue concebido como vivienda para el Capitán de la Almadraba, y estancias para el tesorero y el contador, además de disponer de un oratorio y una cocina. Pronto cambió su uso por el de cuartel de la Guardia Civil, junto a otras funciones más, como viviendas, taller de carpintería y panadería.
Cuando despareció el Consorcio, el castillo pasó a manos privadas y después al Ayuntamiento de Barbate.



LOS DETALLES:

El castillo de Zahara tiene planta ligeramente cuadrangular, definido por cuatro lienzos de unos 150 metros de longitud cada uno, que disponían de un estrecho adarve y un parapeto sin almenaje. Fue ejecutado a base de mampuestos y guijarros de piedra ostionera, tomados con mortero de cal y reforzando las esquinas con sillares.

Tuvo tres torres, dos en cada una de las esquinas del lienzo que se orienta tierra adentro, y una tercera en el centro del conjunto. De esta última no quedan restos, pero se sabe que era de planta semicircular, tuvo mayor altura que las otras dos y en la que se ubicó un campanario con el fin de tocar a rebato y así dar la alarma ante los ataques de piratas; en el plano se la llama Torre de vela, en que está la campana para tocar los rebatos (O).
De las otras dos torres solo se conserva íntegra la llamada de Poniente, situada en el vértice noroeste —esquina Doctores Sánchez Rodríguez con Palacio de las Pilas—; esta torre dispone de cámara interior abovedada y aún mantiene el parapeto en su terrado. En el viejo plano que se acompaña se la denomina Torre de poniente que habita el casero (B).
En el ángulo noreste se pueden observar los restos de lo que fue la Torre de Levante y que el plano la identifica como Torre de lebante que habita el atajador (C).
La llamada torre de Levante.

Estas dos torres, que se apoyan sobre un plinto alamborado, sobresalen con respecto a la muralla, tanto en planta como, evidentemente, en altura; en el caso de la primera, supera a la muralla en unos cinco metros, y la segunda en siete metros. Estuvieron armadas, disponiendo de hasta “tres piezas de bronce muy buenas y encabalgadas”.
Posiblemente hubo una cuarta torre, situada en la esquina más al sur, que se denominó, aunque ésta no figuró en los planos originales del castillo. Sin embargo se la identifica en el plano que se adjunta como Mirador y quartos arruinados en que se hospedaban los señores Duques (D). Junto a esta torre mirador estaba el Pozo de agua dulce (E).
Situación de las puertas.

Actualmente tiene cuatro puertas, dos a tierra y dos orientadas hacia el mar. La 
primera que se construyó se abre al mar y en el plano que se acompaña queda señalada como Entrada dela fortaleza y casa chanca (A). En esa misma fachada, más a levante y también orientada al mar, existe otra puerta. Se construyeron con jambas de sillería y arcos rebajados con grandes dovelas; hacia el interior, unos machones a cada lado de ambas, las refuerzan.
Una tercera puerta encontramos en el lienzo a la calle Palacio de las Pilas, de las mismas característica que las dos anteriores. 
La cuarta, que es la más reciente, está en la fachada de la calle Doctores Sánchez Rodríguez, en el lienzo noroeste; fue construida ya en el siglo XX y es conocida como la Puerta Nueva; está construida en ladrillo y trazada en arco de medio punto.
A lo largo del lienzo de la calle Palacio de las Pilas, existen otros vanos para otros usos a los que se destinó el edificio.
Puerta primitiva (A en el plano).

Mi Comañía en la misma puerta anterior pero intramuros. 


La segunda puerta que da al mar, extramuros e intramuros, respectivamente.

Puerta a calle Palacio de las Pilas, extramuros.

Puerta a calle Palacio de las Pilas, intramuros.

Tuvo dos grandes patios, de tamaño y trazado muy parecido a la actualidad. El que está adosado a la fachada norte se utilizaba a almacén de barcos y que en el plano lo llama Patio de la Cassa Chanca en que se cierran las barcas (V), y que además era el lugar donde se salaban y colgaban los atunes —Postes para la enrramada (M), Pilas en que se sala el atún (L) —, y se celebraban las subastas. Junto a él estuvo el Almacén de la Madera (F).
El otro patio, de mayor superficie, estaba delimitado por la muralla exterior con sus lienzos sur, este y oeste

Del resto, poco ha quedado en pie; en su mayoría se trata de edificaciones arruinadas o semiderruidas por culpa de la dejadez de las administraciones y los usos posteriores al primitivo: recinto de feria, mercadillos, discoteca en el antiguo almacén de la madera, cine de verano, etc. A excepción de la actual iglesia del Carmen, construida en 1906 aprovechando el antiguo saladero; se trataba de un enorme almacén para la sal, la cual se traía en barco desde el Puerto de Santa María. Su fachada principal mira al noreste. En el plano que se acompaña viene identificada como Bóveda de la sal (H).
Restos de las edificaciones interiores: Bóveda de la sal a la izquierda y almacenes a la derecha.







RESUMIENDO:

Nombre: Castillo de las Almadrabas.
Localidad: Zahara de los Atunes.
Municipio: Barbate.
Provincia: Cádiz.

Tipología: castillo, pero también factoría; así que factoría fortificada.
Época de construcción: segunda mitad del siglo XVI.
Estado: A pesar de estar totalmente integrado en el núcleo urbano, lo que podría haber determinado una mejor conservación, todas las edificaciones interiores están en estado ruinoso, debido tanto al paso del tiempo como al abandono sufrido; los lienzos de muralla aún aguantan en pie.
Propiedad: Actualmente es propiedad del Ayuntamiento, una vez desaparecido el Consorcio Nacional Almadrabero.
Uso: Sin uso definido, aparentemente. Digamos que olvidado.
Visitas: totalmente libre el interior, no existen puertas en los accesos al conjunto, por lo que incluso sirve de zona de paso entre la playa y el núcleo urbano. Las edificaciones interiores, en claro proceso de derrumbe, las vi inaccesibles.
Protección: Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
En 2003 fue declarado por la Junta de Andalucía, Lugar de Interés Etnológico con la categoría de Monumento, denominándolo Fortaleza y Casa Chanca-Palacio de Las Pilas e incluyéndolo en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.
Fue declarado Bien de Interés Cultural en 2004.
El Ayuntamiento de Barbate, en aplicación de su normativa de Protección y Prevención del Patrimonio Histórico de Carácter Arqueológico, le otorgó el nivel de protección integral.

Clasificación subjetiva: 2, si se pasa cerca y se va con tiempo pues se acerca uno a verlo. Es decir, que se incluirá en una ruta de viaje pero no pasa nada si luego no se visita. Pero claro, si te das una vuelta por Zahara y sus playas, no estará de más si se pasean sus ruinas durante unos minutos, pese a que el paseo resulte penoso.
Otras cuestiones de interés:
El nombre de Palacio de la Pilas proviene del nombre que se daba a los depósitos que se usaban en el proceso de salazón del pescado.
Se dice que una de las torres de este castillo es la mencionada por Miguel Cervantes en su novela La Ilustre Fregona. Pero ni puedo asegurarlo ni he leído la novela.
Cómo llegar: desde Cádiz por la E-5 (N-340), hasta Vejer de la Frontera y pasado este pueblo, en La Barca de Vejer, tomar la A-314 hasta Barbate, y desde aquí por A-2231 hasta Zahara de los Atunes.