martes, 3 de junio de 2025

Castillo de Chivert, Alcalá de Chivert

Nombre:     Castillo de Chivert.
Localidad:  Alcalá de Chivert.
Municipio: Alcalá de Chivert.
Provincia:  Castellón.

Tipología: Castillo.
Datación: Siglos X y XI, ampliada en el XIII.

Situación:
Encontramos el castillo de Chivert sobre la cima de una de las montañas de la Sierra de Irta, en el término municipal de Alcalá de Chivert, y a unos cinco kilómetros de esta población.
Situado a 380 metros sobre el nivel del mar, su posición es privilegiada, pues aun siendo fácil verlo desde la lejanía, es cualidad que favorecía su defensa. Mientras se transita por la autovía AP-7 / E-15 se observa cómo aún permanece atento y vigilante junto a su vecino de Pulpis más al norte, controlando la amplia llanura que se extiende al sudoeste. Los ojos del camino, de estos dos y de muchos otros en esta zona de España, aún siguen abiertos.
Actual camino de acceso al castillo, al fondo.

Datos históricos:
Ya hubo, desde la Edad del Bronce, un poblado en este lugar; numerosos restos cerámicos —urnas para enterramientos— así lo atestiguan, así como otros relativos a distintas ocupaciones que abarcan hasta la época íbera.
En este lugar se asentaron los musulmanes, construyendo una alcazaba —se cree que fue Abderramán III quien ordenó la construcción de esta fortaleza en el siglo X—, y un poblado fortificado en la cima de la montaña. Restos de la primera aún se observan entre las reformas y ampliaciones posteriores de los cristianos.
Curiosamente este castillo fue propiedad cristiana sin haber sido conquistado, pues Alfonso II de Aragón se lo cedió, junto al de Oropesa, a la Orden del Temple en 1169.
En 1225, Jaime I, nieto del anterior, se lo entregó al caballero Rodrigo Ximen de Llusia, para devolvérselo a los templarios en julio de 1233. Éstos tomarían la fortaleza el 28 de abril de 1234, tras tres meses de asedio, por miembros del Temple al mando de su maestre Hugo de Folcalquier.
Inmediatamente después, se firman capitulaciones entre los templarios y los habitantes, mediante las cuales se respetaron las vidas de los vencidos, permitiéndoles seguir viviendo en el lugar, pero en una aljama de nueva construcción, en la ladera occidental de la montaña, mientras que la orden militar ocuparía la fortaleza. Dentro de la aljama estaban no sólo las viviendas, también una mezquita y un aljibe. Llegó a tener una población de unos 300 habitantes, que siguieron manteniendo sus costumbres, cultos y lengua.
Los templarios remodelaron en profundidad el castillo árabe a fin de convertirla en una encomienda, rebajaron la cota y levantaron dos grandes torres —las torres gemelas— circulares en la cara oriental, una nueva muralla en el sector noroeste y la entrada principal, además de una iglesia y un aljibe.
Desparecida la Orden, el castillo y la aljama mora pasaron a manos de la Orden de Montesa en 1319. Al poco, la mayoría de la población abandonaría la aldea para trasladarse al valle, siguiendo activo el castillo.
Durante la guerra de las Germanías (1519/1522), en Valencia, sufrió un saqueo y posterior incendio que dañó considerablemente sus estructuras.
Pero no por ello perdió la fortaleza y su arrabal importancia. En 1580, el último maestre de la orden de Montesa, Pedro Luis Garcerán de Borja, le otorgó el título de villa.
Fue abandonado de manera definitiva en el siglo XVII, tras la expulsión de los moriscos ordenada por Felipe III a principios de ese siglo, a pesar de que toda la población morisca de Xivert estaba integrada en las costumbres de Alcalá; incluso habían adoptado la religión cristiana y abandonado el uso de su lengua.
El arrabal del castillo fue repoblado con cristianos, pero unas décadas después fue definitivamente abandonado. El deterioro, tanto de la aljama como de la fortaleza fue en aumento, y en la segunda mitad del siglo XVII ya se encontraba en ruinas. Actualmente es posible apreciar la trama urbana de la medina, dos viviendas restauradas y parte de su muralla consolidada.

Descripción, arquitectura y construcción:
Ocupan los elementos actuales del castillo unos 8.000 m2, prácticamente toda la cima de la montaña y parte de la ladera por la que se accede. Es por tanto una edificación de grandes dimensiones. Son los restos de la fortificación medieval que se levantó rebajando el terreno para crear una pequeña meseta donde asentar aquella. Es por ello que cualquier resto arqueológico anterior desapareció con la construcción de la alcazaba árabe y la pequeña medina anexa en el albacar.
Gran parte de aquellas construcciones y la ampliación que realizaron los almohades quedaron ocultas con las reformas que los cristianos hicieron en el siglo XIII. Pero aún se mantienen la torre Sur (F), la de Poniente (B), el muro Sur, el recinto del albacar y el aljibe (L).
De planta irregular, el castillo está claramente dividido en dos recintos no concéntricos.
Desde el albacar hacia el aljibe (acceso actual).

El alcázar visto desde la zona del aljibe árabe, torre Sur y una de las Gemelas.

Murallas del albacar en la zona del aljibe árabe.

El primero de los recintos, al sur, es el albacar, en donde se encontraba el aljibe árabe (L), que siguió abasteciendo de agua a la población musulmana cuando se trasladó a la aljama. La muralla que cierra este primer recinto es de época islámica, entre los siglos X y XI, y en ella estuvo la puerta de acceso (H), aunque hoy se llega a él por el camino que termina frente a las torres Gemelas (E), a través de un lienzo de muralla derruido a la derecha de las torres semicirculares (K).
La muralla del sur, que se asienta directamente en la roca, la conforman las dos torres semicirculares ya mencionadas, el muro de Alafia (J) y la torre de Levante (I).
El muro de Alafia, de 12’45 metros de longitud y casi 10 de altura. En su construcción se mezcla la mampostería irregular en cota más baja y otra más aceptable encima, junto con tapial que se decoró con imitación de sillería. En este último se aprecia una inscripción que, en árabe, viene a decir “el que concede la victoria es Dios”. Resulta curioso que los cristianos, tras su conquista, no eliminaron tal inscripción. Probablemente fuera porque los templarios también se sintieran identificados con el significado de la frase, y no tuvieron reparo en mantenerla a pesar de estar escrita en árabe.
Camino de acceso al segundo recinto, a la derecha muralla del alcázar.

Rampa de acceso al segundo recinto.

El segundo recinto es el alcázar y su construcción es netamente cristiano, aunque de origen musulmán. Casi todo lo visible es obra del Temple.
De planta ovalada, tiene una superficie aproximada de 1.000 m2. Se accede a él por su cara oeste, a través de un itinerario en recodo (A) formado por una doble rampa que aún mantiene el empedrado original. Al final de la rampa estuvo el Cuerpo de Guardia, adosado a la torre Sur (F), y a la izquierda el aljibe construido por los templarios, de unos 11 por 5 metros, aproximadamente.
Desde la rampa llegamos directamente al interior del Patio de Armas, que está hoy prácticamente vacío de edificaciones, pero bastante bien conservado casi todo su perímetro. Destacan las dos torres gemelas (E), cilíndricas, en el lienzo de Levante, y la torre Norte de planta cuadrada. Los muros que lo rodean están en buen estado, con lienzos almenados, a excepción del Oeste que está casi desaparecido. En todo su perímetro y adosados al interior de la muralla, se encontraban dependencias tales como los establos, cocina, almacenes, etc. De aquellas sólo quedan restos junto a los frentes Este y Sur.
Siguiendo el perímetro del alcázar, dejamos a la izquierda los restos de la muralla Sur, la peor conservada, que nos lleva hasta el vértice Oeste, donde está la Torre de Poniente (B), hoy restaurada, de dos plantas, la superior destinada a la guardia y la inferior fue un almacén.
A continuación, hubo otra torre hoy desaparecida, y más al norte se levanta la Torre Norte (D), también de planta cuadrada e iguales características a las dos anteriores, pero más esbelta que aquellas.
Torre de Poniente desde el aljibe cristiano.

Estado actual del patio de Armas con las torres Gemelas al fondo.

Torre Sur a la derecha y las Gemelas al fondo.

Ahí estuvo la capilla, al fondo la puerta de la sacristía.

Restos de edificaciones junto a la torre Norte. Al fondo la torre de Poniente.

Las torres gemelas, fachada este.

Orientadas a levante se alzan las torres Gemelas (E), las cuales aún conservan parte de sus escaleras y las bóvedas de sus cámaras. El lienzo que las une mantiene algunas almenas. No cabe duda que estas torres dan, desde el exterior, una imagen de fuerza a la fortaleza.
Fueron construidas en dos fases: la primera, hasta unos diez metros de altura, con sillares bien labrados, y el muro a unos cinco metros. Una vez que la encomienda se trasladó a Peñíscola, las torres se elevaron dos metros más y el muro casi cinco, pero con mampostería.
Junto a las torres Gemelas se levantaba la Capilla (G), una piedra nos indica el lugar que ocupó el altar. Hoy sólo vemos la planta, distinguiéndose el ábside semicircular; a su derecha se observa la puerta de la sacristía.
Hacia el sur, el óvalo de la planta se cierra con la torre Sur (F), que fue la de mayor tamaño y, por su situación, controlaba la entrada al alcázar. Su origen es árabe, aunque fue remodelada por los cristianos. De planta trapezoidal, tiene dos estancias en la planta baja separadas por un arco apuntado. Ha sido restaurada recientemente, renovándose la cubierta; su altura actual es de unos 8’5 metros.
El alcázar está perimetrado, en su cara norte, por un estrecho camino de ronda.
El camino de ronda perimetral en su tramo norte.
Se podría considerar un tercer recinto, la puebla musulmana, de unos 8.000 m2 de superficie, que se extiende en la ladera oeste hacia el valle. Sumado este último, la extensión total ocupa 1’13 Ha.
La aljama estaba rodeada por una muralla que, escalonada por la pendiente del terreno, partía de la cara oeste del primer recinto, y a la que se accedía por un portal situado junto a esa muralla.


Materiales:
Estado: Se encuentra en lo que se denomina ruina progresiva, pero con la esperanza de que no vaya a más. Dejémoslo pues en ruina consolidada, y deseemos que futuros trabajos mejoren su estado.

Propiedad actual: pública, Ayuntamiento de Alcalá de Chivert.
Uso: Sin definir. Al ser el acceso libre, seamos generosos y digamos que está dedicado al turismo cultural.
Visitas: acceso libre.
Protección: Protegido por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre la protección de los castillos españoles (BOE núm. 125, de 5 de mayo de 1949) y por la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español (BOE núm. 155, de 29 de junio de 1985).
Calificación subjetiva: 3, se incluirá obligatoriamente en ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible en esta vida por visitarlo. 

Otras cuestiones de interés: En el escudo del municipio figura un castillo y, como en otras ocasiones dejo aquí enlace para saber algo más del mismo.
Cómo llegar: En la carretera N-340, a las afueras de Alcalá de Chivert, tomaremos el camino que lleva a la ermita del Calvari, dejamos la ermita a la izquierda y continuaremos el camino transitando despacio, con precaución, que está en muy mal estado. Son, aproximadamente, unos 4 kms., que nos llevarán directamente al castillo.
También existe la posibilidad de acceder, desde la población, por un sendero que sube hasta el castillo.
Accesos: Por el camino descrito es fácil llegar en coche hasta un espacio habilitado como aparcamiento. Desde aquí se irá caminando apenas 500 metros.
Una vez en el castillo, es necesario tomar precauciones durante la visita dado su estado, a pesar de las medidas de seguridad.
Coordenadas:
40.30823 N , 0.25495 O
























Las torres gemelas y la del Homenaje, torre Sur, desde el albacar (sureste).







martes, 4 de febrero de 2025

Puebla de Guzmán, Castillo de Alfayat - Iglesia de Santa Cruz.

Nombre:      Castillo de Alfayat /Iglesia de Santa Cruz.
Localidad:  Puebla de Guzmán.
Municipio: Puebla de Guzmán.
Provincia:  Huelva.
Tipología:  Iglesia fortificada / Fuerte abaluartado.
Datación:  Siglo XIII / XVII, 1645 - 1666.

Situación:
Los restos del castillo de Alfayat se encuentran sobre un cerro al sureste de la población, y al que se accede con facilidad, a pie o en coche, callejeando por unas calles que difieren bastante de las que fueron cuando este pueblo se fundó hace más de cinco siglos.
El origen de Puebla de Guzmán está, qué curioso, en la existencia de dos poblados, Alquería de la Vaca y Alquería de Juan Pérez que, respectivamente, fueron fundados en 1262 y 1298, y pertenecían al condado de Niebla, cuyas posesiones incluían los pueblos de la comarca que hoy conocemos como el Andévalo.
Unos dicen que los residentes en las alquerías se desplazaron a un lugar más seguro —algo más alejado de la frontera— cansados de los ataques portugueses y sus pillajes, fundando, alrededor del antiguo y desaparecido castillo, la actual población. Otros se decantan porque la fundación fue fruto del repoblamiento del conde de Niebla hacia 1445.
El topónimo, está ya documentado en 1481, queda justificado por el interés que debió de tener Juan Alonso Pérez de Guzmán, III conde de Niebla y I duque de Medina Sidonia, en demostrar que la localidad le pertenecía.
Durante la guerra de Restauración con Portugal, esta localidad fue escenario de enfrentamientos entre tropas de ambos países.
El rey Carlos IV, en 1796, le concedió el título de villa.
No hay datos que afirmen que, durante la guerra de la Independencia, la población sufriera ningún episodio bélico de consecuencias desgraciadas. Se sabe que la población fue punto de paso del ejército napoleónico hacia la ciudad de Sevilla desde la de Badajoz al mando del general Soul.


Datos históricos:
Es complejo datar esta fortificación, y es que no estamos hablando de una sola sino de tres. La primera, un castillo, el de Alfayat, que debió de levantarse allá por la segunda mitad del siglo XIII y del que, lamentablemente, sólo queda el nombre.
La segunda es la iglesia, que como iglesia nació a finales del siglo XVI, pero que fue ampliada y reformada para adaptarla como edificio defensivo.
Y la tercera fortificación es el fuerte que a mediados del siglo XVII se construyó en el mismo lugar y del que sólo tenemos un lienzo escondido junto al ábside de la iglesia, oculto por las edificaciones que la rodean en ese punto.
De los años de la guerra que enfrentó a Portugal con España, la de Restauración —1/diciembre/1640 – 13/febrero/1668—, data este castillo, o mejor dicho, los escasos restos que de él nos han llegado. Fue una más de las nuevas construcciones que se levantaron a lo largo de La Raya para asegurar la frontera durante aquel conflicto.
Fue el duque de Medinaceli quien mandó construirlo en la parte más elevada de la población, rodeando la ya existente iglesia de Santa Cruz, que fue construida en el siglo XVI. El encargado de su ejecución fue Juan Bautista Corballino, barón de Santa Cristina. Se dice que fue un empeño personal del Duque, a pesar de la inicial negativa de la Junta de Guerra que se decantaba por aumentar las defensas de Ayamonte y Gibraleón.
Terminada la guerra de Restauración se pretendió desatender esta plaza en favor de la de Paymogo, por estar ésta última más próxima a la frontera, según criterio de Octaviano Menni —ingeniero y militar napolitano—, lo cual no sucedió.
En 1725, Martín Fovet, también ingeniero y militar, pero de origen francés, propuso fortificar toda la villa, de manera que se dispusiera de la plaza más fuerte del Andévalo pero que no estuviera en primera línea de la frontera. Sin embargo, este proyecto no se llevó a cabo.
En el siglo XVIII, y en el marco de la guerra de Sucesión Española —1701-1713—, se construyeron los cuarteles que se adosaron interiormente a la muralla sur, y unos almacenes; también un polvorín en el interior de la iglesia.
Nuevamente tuvo reformas entre 1753 y 1757, siguiendo el proyecto de los ingenieros/militares Antonio de Gaver y José Barnola, que modificaba las murallas y el baluarte situados al nordeste. Además, se reubicó el polvorín y se construyó un segundo piso en los cuarteles ya existentes y otras dependencias que se adosaron a la fachada sur de la iglesia. La obra más importante fue la ejecución de un nuevo presbiterio que se remataba con una torre fuerte que facilitaría, desde ahí, la defensa de la fortificación. Por último, se delimitaron los espacios entre la tropa y los feligreses, para un mejor uso de la fortificación. Las obras se vieron afectadas por el terremoto de Lisboa, lo que hizo que se dilataran.
Durante la guerra de la Independencia, el castillo no fue ocupado por los franceses, que estuvieron por aquí prácticamente de paso, pero posteriormente sí sirvió como acuartelamiento de tropas españolas.
En 1936, un incendio —que debemos suponer provocado— arruinó por completo el templo que fue reconstruido en base a un proyecto fiel con la obra anterior, redactado por el arquitecto José María Pérez Carasa.










Plano de Guillermo Duclós Bautista, 1752.
Descripción, arquitectura y construcción:
El fuerte tuvo una planta irregular, próxima a un pentágono, compuesta por cinco baluartes que, como se ha dicho, rodeaba la iglesia de Santa Cruz —a semejanza con la de Paymogo—, construida unos siglos antes.
Alrededor y concéntrico, un camino cubierto que quedaba protegido en todo su perímetro por un glacis, como se aprecia en el plano de Guillermo Duclós Bautista de 1752, que según leo bien puede ser copia de otro de 1735 obra de Carlos Voysin.
El acceso al fuerte se abría al oeste, protegido por dos baluartes; otros dos flanqueaban su fachada este, más uno hacia el sur.
Entre la iglesia y el parapeto del norte se levantaban las residencias del gobernador y de los oficiales, mientras que la tropa se alojaba en los cuarteles que se adosaron a la fachada sur de la iglesia.
Según se ve en el plano, el fuerte tuvo una capilla que también se usó como cuartel.


Por su parte, la iglesia, que ofrece un aspecto fuerte y sobrio, como fortaleza que fue, destaca por su sencillez exterior, la torre que se levanta a sus pies y los elementos defensivos que le dan todo su carácter.
Presenta tres naves separadas por columnas de mármol que se apoyan en basamentos de ladrillo; la nave central se cubre con bóveda de medio cañón —que sustituye al artesonado que tuvo antes del incendio— y ligeros arcos fajones, mientras que las laterales lo hacen con bóvedas de arista. El área de las naves se cubre con un tejado a dos aguas, y la del presbiterio con una azotea, en la que se encuentra la torre. En aquel incendio también perdió el coro tallado en madera, la reja de forja que lo cerraba, todos los retablos y un órgano.
Los pretiles de la terraza que cubre el presbiterio aún conservan las aspilleras para fusilería en todo su perímetro; además de un garitón en su esquina sureste que remata el volumen en el que se encuentra una escalera de caracol que, desde el exterior, da acceso a la azotea.
Las dependencias cuarteleras que se construyeron adosadas a la fachada sur, hoy contienen diversas capillas.




Estado: La iglesia se encuentra en un inmejorable estado, después de la reconstrucción ejecutada tras la destrucción provocada durante la Guerra Civil el pasado siglo; actualmente está dedicada al culto, siendo la parroquia del pueblo.
Los escasos restos del fuerte, correspondientes al primer recinto amurallado, y situados ante la fachada este de la iglesia, son inapreciables desde el exterior; se pueden calificar de ruina consolidada.

Propiedad actual: La iglesia pertenece al obispado de Huelva. Los restos de la muralla, dentro de una propiedad particular, pues…
Uso: dedicado al culto religioso.
Visitas: totalmente libre, pero sólo en horas de culto.
Protección: Está declarado Bien de Interés Cultural desde el 29/junio/1985.
Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

Calificación subjetiva: 2, si se pasa cerca y se va con tiempo pues se acerca uno a verlo. Es decir, que se incluirá en una ruta de viaje, pero no pasa nada si luego no se visita. ¿Poca nota?, lo siento, que me perdonen los puebleños.
Otras cuestiones de interés: Muy cerca de la localidad, a unos 4 km, se encuentra la Ermita de la Virgen de la Peña, del siglo XV, la cual se cree que fue construida sobre los restos de una fortaleza musulmana, en el Cerro del Águila, que pudo ser el que algunos llaman Castillo del Águila, ​ por lo que se tiende a confundir la ubicación de aquel castillo con la del de Alfayat.
El escudo del municipio luce un castillo que se me antoja es referencia al de Alfayat. Para más información:
https://recurrenciascastellologicas.blogspot.com/2016/04/puebla-de-guzman.html


Dónde está:

Accesos: una vez aparcado el coche junto a la iglesia, es fácil acceder a ella; no así al lienzo de muralla que permanece semioculto.
Coordenadas:
37.6116 N - 7.2466 O

Accesos: 

Coordenadas: 

martes, 21 de enero de 2025

Benalmádena, Torre Bermeja

Nombre:     Torre Bermeja.
Localidad:  Benalmádena.
Municipio: Benalmádena.
Provincia:  Málaga.
Tipología:  Torre almenara.
Datación:   Siglo XV, 1497.

Situación: Es ésta la tercera torre que, de poniente a levante, se levanta en la costa de Benalmádena. Las otras dos son la del Muelle y Torrequebrada, que ya he paseado en este blog.
La encontramos justo a la entrada del Puerto Deportivo, pasando casi desapercibida en una rotonda en la que quienes por allí circulen se preocuparán más del tráfico que de mirar unas piedras viejas. A pesar de ello la zona es despejada y puede ser contemplada e incluso tocada.
El lugar que ocupa junto a un puerto, que era conocido como Punta Saltillo, fue ya de antiguo un fondeadero natural de naves fenicias y después romanas. O sea, que sigue manteniendo su función, aunque ahora las naves sean de recreo y placer.
Ya no vigila nada, pues desde su posición no se ve el mar de Alborán, las edificaciones del puerto, construido en 1982, se lo impiden. Pero en su momento sí debió hacerlo, aunque no desde un emplazamiento elevado como otras, sino cerca de la playa y casi a su misma altitud, sobre un pequeño roquedal. Debió de tener, y seguro la tuvo, comunicación visual con la torre de Torrequebrada hacia el oeste y con la de Pimentel, en Torremolinos, a levante.
Se dice que debe su nombre al color rojo del terreno sobre el que asienta, pero eso debió de ser antes, hace mucho, que hoy sólo hay asfalto y algo de verde de los jardines cercanos.


Datos históricos:
Es posible que esta torre sea una herencia nazarí, siglo XIII o XIV, por lo que la actual es, con seguridad, una reconstrucción realizada a finales del siglo XV. Se atribuye su construcción a Pedro de la Chica, siendo citada en unas ordenanzas de 1497.
La torre, allá al fondo, años 60 del siglo pasado.

Descripción, arquitectura y construcción:
Es esta torre, a diferencia de otras vecinas, es cilíndrica, con un diámetro aproximado de 3’50 metros, un perímetro de casi 11’00 y 10’00 metros de altura. De aquellas otras torres también se diferencia en el refuerzo de su base en forma troncocónica —lo que se denomina alambor— que el mismo Pedro de la Chica le añadió en 1567, pues el fuerte viento parece que le afectaba ligeramente en su estabilidad, lo que resulta algo exagerado. Se podría pensar que su construcción no fue todo lo acertada que debiera.
Tuvo un acceso en altura, pues su es macizo su primer cuerpo, y una cámara para los torreros que se cubría con bóveda vaída de ladrillo. Dicho acceso estaba orientado al norte y hoy está cegado.
Hacia el sur se abre lo que fue un hueco para oteo del horizonte, que hoy está muy deteriorado. También se observan dos pequeñas aberturas a modo de saeteras.
El alfeizar del pretil del terrado es corrido, de piedra mejor labrada, sin ningún hueco que pudiera hacer pensar que tuvo algún matacán.




Materiales: toda la fábrica es de mampostería muy irregular, con las excepciones típicas en estas torres, o sea, la bóveda que cubre la estancia de los torreros y la formación del hueco de acceso que son de ladrillo. A la altura de la base del terrado presenta tres hiladas de ladrillos que recorren todo su perímetro.
Tanto exterior como interiormente, estuvo enlucida, presentado actualmente restos de aquel revoco.
Estado: En buen estado aparente, el exterior. Leo que ha sido restaurada recientemente y que el resultado es bastante desafortunado; encuentro una fotografía antigua que comparo con otra actual, y no me parece que su estado de hoy sea tan lamentable como para calificar su restauración tan negativamente. Aquel antiguo problema de la estabilidad parece totalmente superado.


Propiedad actual: he de suponer que pública.
Uso: Ninguno, si acaso vigilar el tráfico de la rotonda en donde se encuentra.
Visitas: Solo el exterior, no es posible acceder a su interior.
Protección: Protegida por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre protección de catillos españoles, BOE 125 de 05/mayo/1949, y la Ley 16/1985 sobre Patrimonio Histórico Español.
En el año 1993 la Junta de Andalucía otorgó reconocimiento especial a los castillos de la Comunidad Autónoma de Andalucía.
Declarada Bien de Interés Cultural desde 29/junio/1985.
Sin fecha (de malaga.es)
Clasificación subjetiva: 2, o sea, que si se pasa cerca y se va con tiempo pues se acerca uno a verla. Es decir, que se incluirá en una ruta de viaje, pero no pasa nada si luego no se visita. La visita turística al puerto deportivo y sus tiendas casi obligará, si pasas a su lado, a mirarla.
Cómo llegar: Una vez en Benalmádena, sólo hay que buscar el puerto deportivo —Puerto Marina—; la torre está en la rotonda de entrada.
Accesos: sin dificultad, la torre está a pie de calle, aunque como ya se ha dicho sólo es visitable exteriormente.
Coordenadas:
36.5971 N - 4.5154 O





martes, 7 de enero de 2025

Benalmádena, torre de Torrequebrada

Nombre: Torre Quebrada.
Localidad: Benalmádena.
Municipio: Benalmádena.
Provincia: Málaga.
Tipología: Torre almenara.
Datación: Siglos XIV-XV.

Situación:
Encontramos esta torre en el término de Benalmádena, sobre el lugar llamado Punta Negra, cerca de la costa, pero no tanto como sus hermanas Torre Bermeja y Torre Muelle, con las que tiene contacto visual a levante y poniente, respectivamente.
Se levanta sobre un montículo cercano al mar, hoy rodeado de construcciones, y de difícil visión desde una distancia media, pero su entorno más inmediato está libre de edificaciones, por lo que destaca sobre el montículo donde se alza.

Datos históricos:
Su origen está en la época musulmana, siglos XIII-XIV; y esto se deduce porque cuando aún no había sido tomada Granada, los Reyes Católicos ya ordenaron asegurar la costa malagueña, y en concreto en esta torre se establecieron dos peones para su vigilancia, según nos dice Gámir Sandoval:

“en la Torre Quebrada a de aver dos guardas que ganen a veynte e çinco maravedis cada dia”.

Desde 1497 es conocida esta torre por el nombre que hoy tiene; al menos así lo dicen unas Ordenanzas de aquel año, y seguramente fue así por el mal estado en que por entonces se encontraba. Es por ello por lo que tuvo que ser reconstruida, aunque no vio modificado su nombre.
Fue durante el siglo XVI, en 1504, cuando Cristóbal de la Parra ejecutó obras de restauración en la torre. Más tarde, en 1567, y dado el estado ruinoso que nuevamente presentaba la torre, fue Pedro de la Chica, siguiendo instrucciones de Juan Temboury, quien nuevamente hizo reformas, pero ya con la forma y volumetría actual. Esto sucedió tras una orden dada en 1567 en la que se determinaba que:

Cara norte, hueco de acceso.

Su diámetro sería de 20 pies —5’60 metros— y 8 varas y 2 pies de altura —7’23 metros—, el cuerpo inferior macizo de 6 varas —5 metros—, los huecos con arcos de ladrillo, sala de 9 pies de diámetro —2’52 metros—, con una altura de de 2 varas —2’08 metros—, bóveda de una rosca de ladrillo, escalera adosada al muro para subida al terrado, parapetos rematados a sardinel, caños de desagüe y canes de piedra o madera para ladroneras. Se revocaría por dentro y por fuera.

Descripción, arquitectura y construcción:
De forma troncocónica y de una altura actual de unos 7 metros, su perímetro en la base mide 17’60 metros.
El edificio se divide en tres partes: un cuerpo inferior macizo, una cámara muy deteriorada y por último el terrado.
A la cámara se accede por un hueco ejecutado de ladrillo, orientado hacia tierra, al norte, que se sitúa a algo más de 5 metros del suelo. Estuvo cubierta esta dependencia por una bóveda vaída de ladrillo, de la que quedan restos, y además dispone de otro hueco de menor dimensión que el anterior, que mira al sur, para oteo de la costa, realizado con pequeños sillares y cegado en parte con lascas de piedra. En esta cámara, al igual que en todas las torres almenaras de la costa, hubo una chimenea desde la que se realizaba las distintas señales de alarma.
Otros huecos de la torre son dos saeteras, una al noroeste a unos 5 metros de altura o otra más alta hacia el sur. Destacar otros huecos, a la altura de la terraza, que corresponden a los restos de ladroneras, dos de ellas sobre el acceso del norte y la ventana del sur; se observan también vestigios de sus ménsulas.
Al terrado se accedía mediante una escalera adosada al muro; su parapeto, que era uniforme y rematado con ladrillo a sardinel, está muy deteriorado, apenas quedan el listel y algunos canecillos de la gola.


Cara sur de la torre.

Materiales:
Toda la obra es de mampostería, de piedra esquitosa, abundante en la zona; con la excepción del ladrillo en la bóveda y en el hueco del acceso. Toda la torre estuvo enlucida, exterior e interiormente.
Estado:
Lo que viene siendo ruina progresiva, o sea, lamentable. Si no se toman medidas terminará hecha un montón de piedras.

Propiedad actual: ¿Pública?
Uso: ninguno, está ahí para ser mirada.
Visitas: sólo exterior, imposible al interior. Además, el perímetro de la torre está vallado.
Protección: Bajo la protección genérica del Decreto de 22 de abril de 1949.
está declarada Bien de Interés Cultural, según BOE de 29/junio/1985.

Clasificación subjetiva: 2, o sea, que si se pasa cerca y se va con tiempo pues se acerca uno a verla. Es decir, que se incluirá en una ruta de viaje, pero no pasa nada si luego no se visita.
Cómo llegar: Desde Málaga buscar la MA-20 y luego hacia el sur; coger la MA-21 y seguir a lo largo de la costa por la antigua N-340 —Torremolinos, Benalmádena— hasta la salida en calle Alemania, frente hotel Best Benalmádena. La torre ya estará muy cerca.
Accesos: complicado, al menos para mí; rodeando totalmente el cerrillo, no se observa ningún sendero que suba a la base de la torre. Quien quiera subir, allá él.
Coordenadas:
36.5827 N - 4.5395 O






























Benalmádena, Torre del Muelle

Nombre:    Torre del Muelle, del Cerro del Muelle o de Benalmádena.
Localidad: Benalmádena.
Municipio: Benalmádena.
Provincia:  Málaga.
Tipología:  Torre almenara.
Datación:   Siglos XIV-XV.

La torre casi oculta.

Situación:

La torre se levanta sobre un montículo escarpado muy cercano al mar al que, sin embargo, se tiene fácil acceso. Es la primera, de oeste a este, de las tres torres que vigilan la costa del término municipal de Benalmádena, junto a las de Torrequebrada y Torrebermeja. Y como las otras dos, ocupa una situación privilegiada frente al mar de Alborán, teniendo conexión visual a levante con la de Torrequebrada; a poniente debió conectar con la de Torreblanca, en Fuengirola, hoy desaparecida.
Su nombre nos viene de la existencia en época romana, de un muelle en una de las dos ensenadas cercanas, y que los musulmanes siguieron usando, lo que hizo que durante largo tiempo fuera la “salida comercial al mar” de Benalmádena.
Vista aérea de la torre en 1948
Datos históricos:
La torre actual es, posiblemente, la reconstrucción que se hizo a principios del siglo XVI de otra anterior. De esto no se tiene constancia, pero sí que terminada la Reconquista se dispusiera de guardias en el lugar que hoy ocupa la torre, cerca del muelle, sin que en ningún documento se mencione la existencia de la almenara. Por lo que es más plausible que la torre se construyera ya avanzado el siglo XVI.
La torre aparece, a lo largo de la historia, en numerosos informes, memorias y derroteros con nombres distintos: Venalmaina, Venalmadena, Belalmayna y Benalmádena; pero siempre anteponiendo Torre del Muelle de… En el Reglamento de 1764 se la nombra asignándola una dotación de un cabo y tres torreros.
Nunca estuvo artillada pues para ello hubiera necesitado se construyera una sobre-bóveda, un patín y otros reparos. Hubiera podido admitir hasta dos cañones de 8 libras.
En el derrotero de 1991 ya se la califica como poco visible.
de malaga.es
Descripción, arquitectura y construcción:
Asentada sobre una pequeña meseta circular, la torre tiene forma troncocónica, muy semejante a otras cercanas que se construyeron en época de Carlos I.
Tiene una altura de 11’50 metros, su diámetro en la base es de 7’65 —siendo su perímetro de 24’00 metros— y en el terrado el diámetro es de 5’70 metros.
Más de la mitad de su altura es un cuerpo macizo, teniendo sólo una cámara que era la que ocupaban los torreros, a la que se accedía por un hueco situado en su cara norte a 7’30 metros del suelo mediante una escala. Este hueco está formado por jambas y arco de ladrillo. La dependencia de los torreros, que tuvo chimenea, está cubierta por una bóveda de ladrillo.
En el lado opuesto vemos un hueco para oteo y vigilancia que ha perdido sus elementos. También dispone de dos pequeñas, y actualmente casi inapreciables, aspilleras.
El pretil del terrado es uniforme, con pendiente hacia el exterior; está alterado sólo por los huecos de las cuatro ladroneras que tuvo, orientadas a cada uno de los puntos cardinales.


Detalle del hueco de acceso.
El hueco que mira al mar.

Materiales:
La obra es de mampostería muy irregular. con la excepción del ladrillo en la bóveda y en el hueco del acceso. Toda la torre estuvo enlucida, exterior e interiormente; de ello sólo quedan fragmentos.
Estado:
Aparentemente está en buen estado, tanto ella como su entorno más inmediato, que está ajardinado y reforzada la pendiente del terreno con muros. El primer cuerpo es el más aceptable, no así el superior cuyo deterioro es evidente y progresivo.
No estaría demás una obra de reparación y consolidación.

Propiedad actual: ¿Pública?
Uso: ninguno, al igual que otras torres está ahí para ser mirada.
Visitas: sólo exterior, el interior, no. Su entorno está ajardinado, sin estorbos que impidan su visión, pero no por ello deja de percibirse demasiada presencia de edificaciones en su cercanía que parecen invadirla.
Protección: Bajo la protección genérica del Decreto de 22 de abril de 1949.
está declarada Bien de Interés Cultural, según BOE de 29/junio/1985.
Otras cuestiones de interés: en sus inmediaciones, cerca de la desembocadura del arroyo Lagar, se localizan los restos de una de las muchas factorías de salazones, de época romana, que jalonan la costa mediterránea. El muelle al que tanto se ha hecho alusión, estuvo muy ligado a la existencia de esta factoría.

Clasificación subjetiva: 2, o sea, que si se pasa cerca y se va con tiempo pues se acerca uno a verla. Es decir, que se incluirá en una ruta de viaje, pero no pasa nada si luego no se visita. Aún así merece la pena su visita, por mirar lo que desde allí se ve.
Cómo llegar: Desde Málaga buscar la MA-20 y luego hacia el sur; coger la MA-21 y seguir a lo largo de la costa por la antigua N-340 —Torremolinos, Benalmádena— hasta la salida a Torremuelle, que está indicada. La torre se encuentra en el otro lado de la carretera, rodeada 
de viviendas pero señalizada su ubicación.
Accesos: una vez cerca de la torre es fácil llegar a ella, el acceso es cómodo, escaleras o rampa. A elegir.

Coordenadas:
36.5779 N - 4.5663 O