martes, 21 de enero de 2025

Benalmádena, Torre Bermeja

Nombre:     Torre Bermeja.
Localidad:  Benalmádena.
Municipio: Benalmádena.
Provincia:  Málaga.
Tipología:  Torre almenara.
Datación:   Siglo XV, 1497.

Situación: Es ésta la tercera torre que, de poniente a levante, se levanta en la costa de Benalmádena. Las otras dos son la del Muelle y Torrequebrada, que ya he paseado en este blog.
La encontramos justo a la entrada del Puerto Deportivo, pasando casi desapercibida en una rotonda en la que quienes por allí circulen se preocuparán más del tráfico que de mirar unas piedras viejas. A pesar de ello la zona es despejada y puede ser contemplada e incluso tocada.
El lugar que ocupa junto a un puerto, que era conocido como Punta Saltillo, fue ya de antiguo un fondeadero natural de naves fenicias y después romanas. O sea, que sigue manteniendo su función, aunque ahora las naves sean de recreo y placer.
Ya no vigila nada, pues desde su posición no se ve el mar de Alborán, las edificaciones del puerto, construido en 1982, se lo impiden. Pero en su momento sí debió hacerlo, aunque no desde un emplazamiento elevado como otras, sino cerca de la playa y casi a su misma altitud, sobre un pequeño roquedal. Debió de tener, y seguro la tuvo, comunicación visual con la torre de Torrequebrada hacia el oeste y con la de Pimentel, en Torremolinos, a levante.
Se dice que debe su nombre al color rojo del terreno sobre el que asienta, pero eso debió de ser antes, hace mucho, que hoy sólo hay asfalto y algo de verde de los jardines cercanos.


Datos históricos:
Es posible que esta torre sea una herencia nazarí, siglo XIII o XIV, por lo que la actual es, con seguridad, una reconstrucción realizada a finales del siglo XV. Se atribuye su construcción a Pedro de la Chica, siendo citada en unas ordenanzas de 1497.
La torre, allá al fondo, años 60 del siglo pasado.

Descripción, arquitectura y construcción:
Es esta torre, a diferencia de otras vecinas, es cilíndrica, con un diámetro aproximado de 3’50 metros, un perímetro de casi 11’00 y 10’00 metros de altura. De aquellas otras torres también se diferencia en el refuerzo de su base en forma troncocónica —lo que se denomina alambor— que el mismo Pedro de la Chica le añadió en 1567, pues el fuerte viento parece que le afectaba ligeramente en su estabilidad, lo que resulta algo exagerado. Se podría pensar que su construcción no fue todo lo acertada que debiera.
Tuvo un acceso en altura, pues su es macizo su primer cuerpo, y una cámara para los torreros que se cubría con bóveda vaída de ladrillo. Dicho acceso estaba orientado al norte y hoy está cegado.
Hacia el sur se abre lo que fue un hueco para oteo del horizonte, que hoy está muy deteriorado. También se observan dos pequeñas aberturas a modo de saeteras.
El alfeizar del pretil del terrado es corrido, de piedra mejor labrada, sin ningún hueco que pudiera hacer pensar que tuvo algún matacán.




Materiales: toda la fábrica es de mampostería muy irregular, con las excepciones típicas en estas torres, o sea, la bóveda que cubre la estancia de los torreros y la formación del hueco de acceso que son de ladrillo. A la altura de la base del terrado presenta tres hiladas de ladrillos que recorren todo su perímetro.
Tanto exterior como interiormente, estuvo enlucida, presentado actualmente restos de aquel revoco.
Estado: En buen estado aparente, el exterior. Leo que ha sido restaurada recientemente y que el resultado es bastante desafortunado; encuentro una fotografía antigua que comparo con otra actual, y no me parece que su estado de hoy sea tan lamentable como para calificar su restauración tan negativamente. Aquel antiguo problema de la estabilidad parece totalmente superado.


Propiedad actual: he de suponer que pública.
Uso: Ninguno, si acaso vigilar el tráfico de la rotonda en donde se encuentra.
Visitas: Solo el exterior, no es posible acceder a su interior.
Protección: Protegida por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre protección de catillos españoles, BOE 125 de 05/mayo/1949, y la Ley 16/1985 sobre Patrimonio Histórico Español.
En el año 1993 la Junta de Andalucía otorgó reconocimiento especial a los castillos de la Comunidad Autónoma de Andalucía.
Declarada Bien de Interés Cultural desde 29/junio/1985.
Sin fecha (de malaga.es)
Clasificación subjetiva: 2, o sea, que si se pasa cerca y se va con tiempo pues se acerca uno a verla. Es decir, que se incluirá en una ruta de viaje, pero no pasa nada si luego no se visita. La visita turística al puerto deportivo y sus tiendas casi obligará, si pasas a su lado, a mirarla.
Cómo llegar: Una vez en Benalmádena, sólo hay que buscar el puerto deportivo —Puerto Marina—; la torre está en la rotonda de entrada.
Accesos: sin dificultad, la torre está a pie de calle, aunque como ya se ha dicho sólo es visitable exteriormente.
Coordenadas:
36.5971 N - 4.5154 O





martes, 7 de enero de 2025

Benalmádena, torre de Torrequebrada

Nombre: Torre Quebrada.
Localidad: Benalmádena.
Municipio: Benalmádena.
Provincia: Málaga.
Tipología: Torre almenara.
Datación: Siglos XIV-XV.

Situación:
Encontramos esta torre en el término de Benalmádena, sobre el lugar llamado Punta Negra, cerca de la costa, pero no tanto como sus hermanas Torre Bermeja y Torre Muelle, con las que tiene contacto visual a levante y poniente, respectivamente.
Se levanta sobre un montículo cercano al mar, hoy rodeado de construcciones, y de difícil visión desde una distancia media, pero su entorno más inmediato está libre de edificaciones, por lo que destaca sobre el montículo donde se alza.

Datos históricos:
Su origen está en la época musulmana, siglos XIII-XIV; y esto se deduce porque cuando aún no había sido tomada Granada, los Reyes Católicos ya ordenaron asegurar la costa malagueña, y en concreto en esta torre se establecieron dos peones para su vigilancia, según nos dice Gámir Sandoval:

“en la Torre Quebrada a de aver dos guardas que ganen a veynte e çinco maravedis cada dia”.

Desde 1497 es conocida esta torre por el nombre que hoy tiene; al menos así lo dicen unas Ordenanzas de aquel año, y seguramente fue así por el mal estado en que por entonces se encontraba. Es por ello por lo que tuvo que ser reconstruida, aunque no vio modificado su nombre.
Fue durante el siglo XVI, en 1504, cuando Cristóbal de la Parra ejecutó obras de restauración en la torre. Más tarde, en 1567, y dado el estado ruinoso que nuevamente presentaba la torre, fue Pedro de la Chica, siguiendo instrucciones de Juan Temboury, quien nuevamente hizo reformas, pero ya con la forma y volumetría actual. Esto sucedió tras una orden dada en 1567 en la que se determinaba que:

Cara norte, hueco de acceso.

Su diámetro sería de 20 pies —5’60 metros— y 8 varas y 2 pies de altura —7’23 metros—, el cuerpo inferior macizo de 6 varas —5 metros—, los huecos con arcos de ladrillo, sala de 9 pies de diámetro —2’52 metros—, con una altura de de 2 varas —2’08 metros—, bóveda de una rosca de ladrillo, escalera adosada al muro para subida al terrado, parapetos rematados a sardinel, caños de desagüe y canes de piedra o madera para ladroneras. Se revocaría por dentro y por fuera.

Descripción, arquitectura y construcción:
De forma troncocónica y de una altura actual de unos 7 metros, su perímetro en la base mide 17’60 metros.
El edificio se divide en tres partes: un cuerpo inferior macizo, una cámara muy deteriorada y por último el terrado.
A la cámara se accede por un hueco ejecutado de ladrillo, orientado hacia tierra, al norte, que se sitúa a algo más de 5 metros del suelo. Estuvo cubierta esta dependencia por una bóveda vaída de ladrillo, de la que quedan restos, y además dispone de otro hueco de menor dimensión que el anterior, que mira al sur, para oteo de la costa, realizado con pequeños sillares y cegado en parte con lascas de piedra. En esta cámara, al igual que en todas las torres almenaras de la costa, hubo una chimenea desde la que se realizaba las distintas señales de alarma.
Otros huecos de la torre son dos saeteras, una al noroeste a unos 5 metros de altura o otra más alta hacia el sur. Destacar otros huecos, a la altura de la terraza, que corresponden a los restos de ladroneras, dos de ellas sobre el acceso del norte y la ventana del sur; se observan también vestigios de sus ménsulas.
Al terrado se accedía mediante una escalera adosada al muro; su parapeto, que era uniforme y rematado con ladrillo a sardinel, está muy deteriorado, apenas quedan el listel y algunos canecillos de la gola.


Cara sur de la torre.

Materiales:
Toda la obra es de mampostería, de piedra esquitosa, abundante en la zona; con la excepción del ladrillo en la bóveda y en el hueco del acceso. Toda la torre estuvo enlucida, exterior e interiormente.
Estado:
Lo que viene siendo ruina progresiva, o sea, lamentable. Si no se toman medidas terminará hecha un montón de piedras.

Propiedad actual: ¿Pública?
Uso: ninguno, está ahí para ser mirada.
Visitas: sólo exterior, imposible al interior. Además, el perímetro de la torre está vallado.
Protección: Bajo la protección genérica del Decreto de 22 de abril de 1949.
está declarada Bien de Interés Cultural, según BOE de 29/junio/1985.

Clasificación subjetiva: 2, o sea, que si se pasa cerca y se va con tiempo pues se acerca uno a verla. Es decir, que se incluirá en una ruta de viaje, pero no pasa nada si luego no se visita.
Cómo llegar: Desde Málaga buscar la MA-20 y luego hacia el sur; coger la MA-21 y seguir a lo largo de la costa por la antigua N-340 —Torremolinos, Benalmádena— hasta la salida en calle Alemania, frente hotel Best Benalmádena. La torre ya estará muy cerca.
Accesos: complicado, al menos para mí; rodeando totalmente el cerrillo, no se observa ningún sendero que suba a la base de la torre. Quien quiera subir, allá él.
Coordenadas:
36.5827 N - 4.5395 O






























Benalmádena, Torre del Muelle

Nombre:    Torre del Muelle, del Cerro del Muelle o de Benalmádena.
Localidad: Benalmádena.
Municipio: Benalmádena.
Provincia:  Málaga.
Tipología:  Torre almenara.
Datación:   Siglos XIV-XV.

La torre casi oculta.

Situación:

La torre se levanta sobre un montículo escarpado muy cercano al mar al que, sin embargo, se tiene fácil acceso. Es la primera, de oeste a este, de las tres torres que vigilan la costa del término municipal de Benalmádena, junto a las de Torrequebrada y Torrebermeja. Y como las otras dos, ocupa una situación privilegiada frente al mar de Alborán, teniendo conexión visual a levante con la de Torrequebrada; a poniente debió conectar con la de Torreblanca, en Fuengirola, hoy desaparecida.
Su nombre nos viene de la existencia en época romana, de un muelle en una de las dos ensenadas cercanas, y que los musulmanes siguieron usando, lo que hizo que durante largo tiempo fuera la “salida comercial al mar” de Benalmádena.
Vista aérea de la torre en 1948
Datos históricos:
La torre actual es, posiblemente, la reconstrucción que se hizo a principios del siglo XVI de otra anterior. De esto no se tiene constancia, pero sí que terminada la Reconquista se dispusiera de guardias en el lugar que hoy ocupa la torre, cerca del muelle, sin que en ningún documento se mencione la existencia de la almenara. Por lo que es más plausible que la torre se construyera ya avanzado el siglo XVI.
La torre aparece, a lo largo de la historia, en numerosos informes, memorias y derroteros con nombres distintos: Venalmaina, Venalmadena, Belalmayna y Benalmádena; pero siempre anteponiendo Torre del Muelle de… En el Reglamento de 1764 se la nombra asignándola una dotación de un cabo y tres torreros.
Nunca estuvo artillada pues para ello hubiera necesitado se construyera una sobre-bóveda, un patín y otros reparos. Hubiera podido admitir hasta dos cañones de 8 libras.
En el derrotero de 1991 ya se la califica como poco visible.
de malaga.es
Descripción, arquitectura y construcción:
Asentada sobre una pequeña meseta circular, la torre tiene forma troncocónica, muy semejante a otras cercanas que se construyeron en época de Carlos I.
Tiene una altura de 11’50 metros, su diámetro en la base es de 7’65 —siendo su perímetro de 24’00 metros— y en el terrado el diámetro es de 5’70 metros.
Más de la mitad de su altura es un cuerpo macizo, teniendo sólo una cámara que era la que ocupaban los torreros, a la que se accedía por un hueco situado en su cara norte a 7’30 metros del suelo mediante una escala. Este hueco está formado por jambas y arco de ladrillo. La dependencia de los torreros, que tuvo chimenea, está cubierta por una bóveda de ladrillo.
En el lado opuesto vemos un hueco para oteo y vigilancia que ha perdido sus elementos. También dispone de dos pequeñas, y actualmente casi inapreciables, aspilleras.
El pretil del terrado es uniforme, con pendiente hacia el exterior; está alterado sólo por los huecos de las cuatro ladroneras que tuvo, orientadas a cada uno de los puntos cardinales.


Detalle del hueco de acceso.
El hueco que mira al mar.

Materiales:
La obra es de mampostería muy irregular. con la excepción del ladrillo en la bóveda y en el hueco del acceso. Toda la torre estuvo enlucida, exterior e interiormente; de ello sólo quedan fragmentos.
Estado:
Aparentemente está en buen estado, tanto ella como su entorno más inmediato, que está ajardinado y reforzada la pendiente del terreno con muros. El primer cuerpo es el más aceptable, no así el superior cuyo deterioro es evidente y progresivo.
No estaría demás una obra de reparación y consolidación.

Propiedad actual: ¿Pública?
Uso: ninguno, al igual que otras torres está ahí para ser mirada.
Visitas: sólo exterior, el interior, no. Su entorno está ajardinado, sin estorbos que impidan su visión, pero no por ello deja de percibirse demasiada presencia de edificaciones en su cercanía que parecen invadirla.
Protección: Bajo la protección genérica del Decreto de 22 de abril de 1949.
está declarada Bien de Interés Cultural, según BOE de 29/junio/1985.
Otras cuestiones de interés: en sus inmediaciones, cerca de la desembocadura del arroyo Lagar, se localizan los restos de una de las muchas factorías de salazones, de época romana, que jalonan la costa mediterránea. El muelle al que tanto se ha hecho alusión, estuvo muy ligado a la existencia de esta factoría.

Clasificación subjetiva: 2, o sea, que si se pasa cerca y se va con tiempo pues se acerca uno a verla. Es decir, que se incluirá en una ruta de viaje, pero no pasa nada si luego no se visita. Aún así merece la pena su visita, por mirar lo que desde allí se ve.
Cómo llegar: Desde Málaga buscar la MA-20 y luego hacia el sur; coger la MA-21 y seguir a lo largo de la costa por la antigua N-340 —Torremolinos, Benalmádena— hasta la salida a Torremuelle, que está indicada. La torre se encuentra en el otro lado de la carretera, rodeada 
de viviendas pero señalizada su ubicación.
Accesos: una vez cerca de la torre es fácil llegar a ella, el acceso es cómodo, escaleras o rampa. A elegir.

Coordenadas:
36.5779 N - 4.5663 O







sábado, 30 de noviembre de 2024

José Mota y Santiago Segura abren por primera vez al público...

Leído, visto u oído por ahí:
Cosas que pasan, o lo que algunos escriben y me gustaría haberlo escrito yo.


SEGOVIA
José Mota y Santiago Segura abren por primera vez al público al completo el impresionante castillo de Pedraza
La fortaleza, que se ha adherido a la Red de Patrimonio Histórico de España, albergará eventos culturales
Vista del castillo de Pedraza, que se ha abierto al público por primera vez. / ALBA VIGARAY

Madrid 26 NOV 2024 12:44 Actualizada 27 NOV 2024 9:18

El castillo de Pedraza (Segovia), cerrado durante décadas al público, abre sus puertas al completo por primera vez. Desde esta semana ya se pueden comprar las entradas para visitar la fortaleza, de planta poligonal, y que fue adquirida en verano por, entre otros, el productor Luis Álvarez, Santiago Segura y José Mota.
La venta se cerró por 4,8 millones de euros por sus entonces propietarios, los descendientes del pintor Ignacio Zuloaga, que lo compró en 1925 por 13.000 pesetas para convertirlo en su estudio y vivienda particular. En su día, se anunció que el castillo iba a acoger todo tipo de eventos culturales, entre otros conciertos.
Vista del interior del castillo de Pedraza, que por primera vez se abre al público al completo. / EPE
Una red para impulsar el patrimonio
Para empezar, se abre al público después de que se haya convertido en el 86 monumento que se adhiere a la Red de Patrimonio Histórico. Se trata de una Asociación y Club de producto de Castillos y Palacios Turísticos de España, sin ánimo de lucro y de ámbito nacional, que tiene como objetivo principal impulsar y gestionar la Red de Patrimonio Histórico de España aglutinando a propietarios o gestores, privados o públicos, de conjuntos históricos de España y otros monumentos.
Enclavado en la zona más elevada de la villa medieval que le da nombre, los orígenes del castillo de Pedraza y su entorno se pierden en el tiempo. Existen indicios de población prehistórica en los valles del río Cega. Se han hallado restos de cerámica celtibérica junto a la explanada del castillo, probablemente procedentes del siglo IV a. C.
Ubicación estratégica
Su ubicación estratégica, a 1060 metros de altitud y rodeado por las hoces de los arroyos Vadillo y Encinarejo, hizo que el recinto amurallado se convirtiera en asentamiento durante la ocupación romana. Algunos historiadores aseguran que allí nació el emperador Trajano. Siglos más tarde, fue residencia de Abderramán III, antes de la Reconquista, y de los reyes de Castilla y León.
El Gran Castilllo De Pedraza fue primero una fortaleza románica del siglo XIII para convertirse en un castillo medieval señorial de gran esplendor en los siglos XVI y XVII. Posteriormente, tras sufrir asedios, deterioro y abandono, sus ruinas fueron rescatadas en 1925 por el pintor Ignacio Zuloaga que lo convirtió en su estudio de pintura y vivienda familiar.
Vista área del castillo de Pedraza, que por primera vez se abre al público al completo. / EPE
El castillo de Pedraza ha sido testigo de momentos históricos y protagonista de leyendas, como el amor frustrado de los jóvenes Elvira y Roberto, que terminó con la muerte trágica de los amantes. Cuentan que, todavía hoy, algunas noches de verano es posible ver las sombras de los enamorados bajo una aureola de fuego.
Un castillo con sus propios fantasmas
Durante el recorrido que hagan los visitantes se podrá visitar el Patio de entrada, el Pasadizo del tiempo, la cañonera, el Portón, El Patio de armas, la Torre del Homenaje donde Zuloaga fijó su residencia, las letrinas, el patio de la Iglesia y muchas cosas más que se irán descubriendo a través de la audio-guía.
“El castillo además cuenta con sus propios fantasmas, como buena fortaleza medieval que se precie”, señala la página web de la Red de Patrimonio Histórico.

martes, 5 de noviembre de 2024

La Calahorra, castillo de La Calahorra

Nombre:      Castillo de La Calahorra.
Localidad:   La Calahorra.
Municipio:  La Calahorra.
Provincia:   Granada.
Tipología:   Castillo palacio
Datación:    Siglo XVI, 1509-1512

Situación:
El castillo de La Calahorra se levanta sobre la pequeña meseta de una rocosa colina, al norte de la población del mismo nombre. Hacia el sur se contemplan los picos de Sierra Nevada, de casi 3000 metros de altura, y por el norte la vista se pierde sobre una vasta llanura. Desde su posición dominaría gran parte de las tierras del marquesado de Zenete, y el camino entre Granada y Almería que hoy es una rápida y moderna carretera, inimaginable hace 500 años.
Es posible que en las proximidades de este cerro hubiera asentamientos del Neolítico y de la Edad del Bronce; y que también se establecieran fenicios y después romanos. De lo que sí se está seguro, pues así lo cuenta Diego Hurtado de Mendoza, es que el Conde don Julián, gobernador de Ceuta y que ayudó a los musulmanes a entrar en la Península, tuvo varios castillos en la comarca, uno de ellos aquí, los cuales pasaron a manos de los invasores al poco de su llegada.
Estas tierras, las que más tarde formaron parte del marquesado, fueron donadas por los Reyes Católicos al Cardenal Mendoza —Pedro González de Mendoza, que por entonces se le consideraba el tercer Rey, dado su poder— en 1490, que las constituiría en mayorazgo y las cederá a su hijo Rodrigo.

Datos históricos:
El castillo de La Calahorra, el actual, no el que existió y del que se tienen pocas referencias —en el exterior: parte de la muralla, restos de un bastión y dos pequeñas albercas—, fue construido entre los años 1509 y 1512, es decir, ya terminada la Reconquista y cuando su valor y alcance militar eran escasos.
Su construcción raya con lo absurdo dado que en esa época los Reyes Católicos ordenaban demoler castillos y torres para mostrar y consolidar su autoridad, a la vez que, de esa manera, terminaban con las relaciones de poder entre el pueblo y los nobles. Hemos de suponer que para que se construyera, dadas las condiciones del momento, tuvo que primar sobremanera el gran poder de la familia Mendoza, lo que terminó convirtiendo a este castillo en una rara excepción.
Fue encargada su construcción por el Marqués de Cenete, don Rodrigo de Mendoza (*), que, tras un viaje por Italia entre 1506 y 1508, regresó muy influenciado por las nuevas construcciones renacentistas y con el deseo de construirse un palacio siguiendo ese estilo. Se piensa que de allí ya vino con los primeros diseños, principalmente en lo relativo a la decoración del interior.
Realmente, las obras habían comenzado unos años antes, en 1491, recién instituido el mayorazgo, pero con un diseño eminentemente militar. La construcción fue encargada a Lorenzo Vázquez de Segovia, al que se le atribuye también el diseño y construcción del castillo de Pioz en Guadalajara.
Pero no fue hasta la vuelta de aquel viaje cuando las obras toman, en el interior, el estilo altamente palaciego y residencial con el que fueron ejecutadas. Toda la decoración fue realizada por Michele Carlone, entre los años 1509 y 1512; así como por otros escultores, todos traídos de Italia, como los mármoles de Carrara con los que se hizo gran parte de la obra, destacando la escalera que lleva a la galería superior.
En el castillo residió don Rodrigo con su segunda esposa María de Fonseca durante ocho años, hasta que fue nombrado gobernador de Valencia, ciudad a la que se trasladó y donde residió hasta su muerte en 1523.
Durante la rebelión de los moriscos —1568-1571— el castillo fue refugio de los pobladores de La Calahorra y cuartel de las tropas reales al mando del marqués de Mondéjar.
La ausencia de conflictos y las malas comunicaciones hacen quedar en el abandono a este castillo que, ni siquiera, es mencionado en las crónicas de viajeros del siglo XIX. Es en 1895 cuando en sus proximidades se construye una estación del ferrocarril Linares-Guadix-Almería, que, añadido a la mejora de caminos, hicieron que no cayera la población en el olvido.
A principios del siglo XX estuvo a punto de correr el mismo destino que el de Vélez-Blanco, cosa que no ocurrió
Descripción, arquitectura y construcción:
La visión del castillo puede tender al equívoco pues su imagen exterior, totalmente militar, se contradice con la elegante y soberbia del interior.
Su aspecto es el de una imponente fortaleza que no hace imaginar el espléndido palacio que encierra.
Planta baja

Planta alta, de rinconesdegranada.com

De planta rectangular y unas dimensiones aproximadas de 46’50 x 32 metros, se orientan sus lados mayores en sentido norte sur. Sus vértices los ocupan potentes torres cilíndricas, siendo las que flanquean el lado norte las de mayor altura y diámetro: 13 metros las del norte y 10 las del sur. Estas torres se cubren con cúpulas semiesféricas.


Una única puerta de pequeñas dimensiones se abre al exterior. Se sitúa en el muro de levante, justo en el rincón que forma el muro con la torre noreste. Sobre su arco de medio punto se encuentra el escudo de María de Fonseca, la segunda esposa de don Rodrigo. La puerta aún conserva todos sus materiales originales: madera, blindaje metálico y herrajes. En la torre, y a la altura de la puerta, una saetera se encarga de su protección.
Patio, de porsolea.com

Patio del castillo, al fondo, la torre noroeste, de porsolea.com

Pasada la puerta se accede a un pequeño zaguán en el que se situaba el cuerpo de guardia, y de aquí al patio que, aunque desplazado hacia el oeste con respecto al volumen del edificio, centra la distribución de todas las dependencias. Este patio, cuadrado de 20x20 metros, está rodeado de una doble galería de cinco arcos de medio punto sostenidos por columnas de capitel compuesto, apoyados sobre collarines, en la planta baja y corintio en la superior.
La arcada inferior está realizada con piedra caliza del lugar; el intradós de los arcos se adorna con flores y guirnaldas, las roscas presentan molduras variadas y en las enjutas se alternan los escudos de los Mendoza y los Fonseca.
La arcada superior, de mármol de Carrara, se apoya sobre pedestales que quedan unidos por una balaustrada del mismo mármol que las columnas. El intradós de sus arcos se decora con casetones de piedra negra, y en las enjutas vuelven a repetirse los escudos de la familia.
El entablamento contiene inscripciones en latín de salmos bíblicos, y en otros lugares del patio y en las estancias, proliferan referencias mitológicas griegas y romanas.
Las galerías se cubren con bóvedas de arista que, en el muro, se apoyan sobre capiteles/ménsulas de piedra negra. Las bóvedas se refuerzan con tirantes de hierro fundido. Se dice que aquí fue la primera vez que esa técnica se utilizó en España.
En el centro del patio hubo una fuente de mármol italiano, hoy desaparecida; en su lugar sólo queda el brocal, a ras del suelo, del aljibe.
Escalera, de www2.ual.es

Escalera y galería en planta alta, de www2.ual.es

Ambas plantas quedan unidas por una sorprendente escalera abierta de tres tramos perpendiculares que se sitúa en el lado oeste del patio, y que hace que el edificio pierda su simetría y amplíe su planta por ese lado. Fue realizada también con mármol de Carrara.
Destacan sobremanera, aunque todo destaca en este castillo, las portadas a cada una de las dependencias de la planta alta, decoradas con motivos vegetales, florales, animales y seres fantásticos.
Las estancias del palacio se cubren con artesonados, siendo los más ricos los de la cámara de la marquesa, el tocador y del oratorio. Ambos presentan un gran número de motivos ornamentales de inspiración italiana. Todos los pavimentos son losas de barro, intercalándose olambrillas cerámicas.
Una de las cañoneras en la casamata.

El cubete adosado al edificio de la fachada oeste.


Excediendo el límite de la fachada oeste, se construyó un cuerpo sobresaliente entre las dos torres, de planta rectangular y medidas 26x15 metros, del que sobresale un cubete artillero.
El diseño de ese elemento, que altera la geométrica disposición del edificio, puede que viniera obligado por la necesaria ubicación de la soberbia escalera, pero que se termina justificando por la imposibilidad de ampliar la planta situando las torres cerca del borde de la colina. Además, se aprovechó este volumen para ubicar en él una casamata en el nivel inferior, a la que se dotó de y en el superior el Salón de Occidente y el despacho del marqués.
Esquina noreste del castillo.

Apréciese el alambor en la base de la muralla y las torres.

Sus murallas se recorren por un adarve semicubierto que protegía a la guardia de los rigores del clima. En el lienzo del norte, un adarve descubierto se superpone a otro inferior, ampliando así la defensa de esa zona de la meseta de la colina que es la de mayor superficie y por lo tanto la más descubierta.
En las torres, que al igual que que sus murallas presentan un ligero alamborado en sus bases, destaca la sucesión de ménsulas perimetrales que forman matacanes y que, junto a las ventanas y saeteras que se abren, rompen la sobria geometría cilíndrica. Se coronan con torres caballeras cubiertas con cúpulas de ladrillo, alrededor de las cuales corre un adarve circular que refuerza la defensa desde la altura.
Puntualizar sobre la inexistencia de torre del Homenaje, el que siempre fuera último reducto del señor del castillo en los asedios, ausencia que aquí se justifica, cuando la artillería ya es el arma común en las guerras.
Resumiendo, al castillo de La Calahorra se le puede considerar como la primera obra netamente renacentista de la arquitectura civil de nuestro país, y en la que se documenta el trabajo de artistas italianos en España. Además, es todo un compendio de la poliorcética moderna y su adecuación a las exigencias que las nuevas armas de fuego imponían en el siglo XV.

Materiales: en su construcción se aprovechó la cantería del antiguo castillo árabe para la ejecución de muros y elementos estructurales, labrándose fábricas de sillarejo, además de mampostería.
El mármol predomina en elementos estructurales y decorativos del interior.
Estado: En un espléndido estado. Sin comentarios.
Letrina entre la torre noroeste y el edificio de la fachada oeste.

Propiedad actual: Privada, forma parte del patrimonio del Ducado del Infantado.
Uso: Ninguno, si acaso turístico una vez a la semana.
Visitas: Los miércoles está abierto al público. Para mi desgracia, el día que lo visité no era miércoles.
Protección: Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22/abril/1949 y la Ley 16/1985 sobre Patrimonio Histórico Español.
Declarado Bien de Interés Cultural, categoría Monumento, según Decreto 357/2011 de 29 de noviembre.

Clasificación subjetiva: 4, No perdérselo bajo ningún concepto, o lo que es lo mismo, hay que verlo antes de morir.
Otras cuestiones de interés: Don Rodrigo de Mendoza fue uno de los dos hijos que el Cardenal Mendoza —“uno de los lindos pecados del Cardenal” en palabras de Isabel I— tuvo con Mencía de Lemos y que, a pesar de las circunstancias, fueron declarados legítimos en 1476 por la reina Isabel, y refrendada tal legitimación por el papa Inocencio VIII diez años después.
Rodrigo de Mendoza se proclamó sucesor del mismísimo Cid, llegando a adoptar sus apellidos —Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza—.
Como dato de interés cultural y reciente, decir que fue utilizado tanto su exterior como el interior para el rodaje de algunos capítulos de la serie La casa del dragón, precuela —origen— de la gran producción Juego de tronos.
Sin embargo, no debo olvidar a El Raisuni, o sea Sean Connery, en “El viento y el león”, tomando La Calahorra como su residencia en el desierto de Marruecos.

Cómo llegar: Desde Granada, tomar la A-92 sentido Almería, hasta la salida 312. Allí coger la A-337 y en pocos minutos llegaremos a La Calahorra.
Accesos: De La Calahorra seguiremos por un camino que se encuentra en un estado poco aceptable para un vehículo normal. En unos quince minutos estaremos aparcando junto al castillo.
Coordenadas: 37.1835 N - 3.0654 O