martes, 8 de noviembre de 2016

Oropesa, castillo de los Condes de Oropesa

Nombre: Castillo de los condes de Oropesa, de Oropesa o de los Álvarez de Toledo.
Localidad: Oropesa
Municipio: Oropesa
Provincia: Toledo
Tipología: Castillo.
Época de construcción: el Viejo, siglos X-XI; el Nuevo, siglos XIV-XV

Situación:
En España hay dos Oropesa, una de interior y otra del Mar. Y las dos tienen castillo, aunque la primera, hay que reconocerlo, con mejor fortuna. Ésta está en Toledo, y a ella subí en una de esas idas y venidas a la capital del Estado; la segunda quedó lejos de mis anteriores caminos y, por ahora, me parece que también de los proyectables.
Está Oropesa en la el occidente de la provincia de Toledo, muy cerca de la de Cáceres, y casi tocando con los dedos la Sierra de Gredos. Inconfundible desde la carretera la silueta del cerro: pueblo, castillo y palacio. Menuda tentación, a la que estoy seguro volveré a sucumbir.
El castillo de Oropesa, desde el norte

Datos históricos:
Leo que desde épocas prehistóricas anduvo por aquí el hombre; y ya nunca dejó de haber asentamientos: romanos, visigodos, árabes y por último cristianos, lo que le da una valoración trascendental notable. Pero lo que aumenta aún más esa valoración histórica, es la existencia de la leyenda que, prácticamente la coloca en el umbral de la mitología, y que cuenta que en 1716 aC, el griego Oróspedo Aránculo pasó por aquí cuando desde Ávila se dirigía a Trujillo con soldados del mismísimo Hércules. Y ya de paso fundó la ciudad, que de ahí viene su nombre: Oropesa de Oróspedo.
Con respecto al castillo, no encuentro el dato exacto de su construcción, ni siquiera del siglo, que en estos casos se admite una ancha horquilla, así que dejémoslo entre los siglos X y XI. Sus primitivos constructores fueron los árabes, aunque probablemente sobre cimentaciones romanas.
Alrededor de 1080, Oropesa fue ocupada por los cristianos, a la vez que Talavera y Toledo, iniciándose la repoblación de estas tierras y seguramente la restauración del castillo.
Las primeras noticias que tenemos sobre él datan del reinado de Alfonso X pues está documentada su pertenencia al infante Don Juan. Como también son ciertas las que nos dicen de él, cuando a mediados del siglo XIV disputaban el trono de Castilla Pedro I “el Cruel” o “el Justiciero” (elijan ustedes), y su hermanastro Enrique, que terminaría reinando como Enrique II, a lo que hay que añadir de Trastámara,  y además “el Fraticida” o “el de las Mercedes” (vuelvan a elegir).
Pues corría el año de 1366 y Pedro I marchó hacia Sevilla dejando encargado de la custodia de la ciudad de Toledo al que fuera desde 1359 Maestre de la Orden de Santiago, García Álvarez de Toledo. Pero al ser mayoría entre la nobleza toledana los partidarios del futuro Enrique II, Don García se ve obligado a abandonar la defensa de la ciudad, pero eso sí, a cambio de los señoríos de Valdecorneja y de Oropesa, más cinco villas y algunas aldeas, todas ellas situadas en lo que hoy es la comarca de la Campana de Oropesa; y además una sustanciosa cantidad de maravedíes. También renunció al maestrazgo de la Orden en favor de Gonzalo Mexia de Virués, que ya lo era entre los partidarios de Enrique.
Fachada principal del castillo
Dado ya el particular alarde personal-histórico, cerremos este apartado con un rápido resumen:
Entre finales del siglo XIV y principios del XV se construyó el Castillo Nuevo (lo inició el primer señor de Oropesa en 1366 para finalizarlo su nieto D. García en 1402), que pasó a ser la residencia de los Álvarez de Toledo, a los que Isabel la Católica les concedió el título de condes en 1477, siendo el primero de ellos D. Fernando García Álvarez de Toledo. Un siglo después fue ampliado y remodelado. Como titulares del condado de Oropesa fueron propietarios del castillo durante los cuatro siglos siguientes.
Estuvo este castillo ligado numerosos hechos de relevancia histórica, como no podía ser menos; fue así cuando el señorío de Oropesa se puso del bando de Juana la Beltraneja en su particular guerra contra su tía Isabel, por lo que se ganaron la enemistad de los reyes. Para colmo, años después, los condes de Oropesa tomaron partido por los comuneros durante la guerra de las Comunidades, residiendo en el castillo Juan de Padilla, y oponiendo también desde él resistencia a las tropas imperiales. Finalmente, el Emperador les perdonó estos deslices a los condes.
Pero también pasaron por este castillo gentes con mejores voluntades, como San Pedro de Alcántara, San Juan de Dios o Santa Teresa de Jesús. Que no todo iba a ser disputas.
Con la construcción del palacio contiguo, el castillo es descuidado, dedicándose toda la atención y ornato al nuevo palacio que sería la residencia de los Condes hasta principios del siglo XIX. En este siglo se extingue (¿?) el mayorazgo de ese linaje y el señorío pasó al pueblo, si bien los duques de Frías lo reclamaron y obtuvieron el señorío allá por 1806.
Luego llegaron los franceses y su reconocida protección sobre el patrimonio hispano, saqueándolo como a otros tantos y tantos edificios. Fue durante la guerra de la Independencia.
Con la Constitución de Cádiz en 1812 y sus inmediatos efectos, pasa a manos del Ayuntamiento, previo pago a los duques de Frías, que lo utilizó, entre otros usos, como plaza de toros.
A principios del siglo XX fue adquirido por el Estado español que lo dedicó, entre otras funciones, a casa cuartel de la Guardia Civil. Después vinieron otras reformas y adecuaciones que terminaron convirtiéndolo en un Hotel de la red de Paradores de Turismo. Fue en 1930, siendo el primero que se instaló en un edificio histórico. Posteriormente fue cerrado para ser reabierto en 1966, ocupando todo el Palacio de los Álvarez de Toledo.

Descripción, arquitectura y construcción:
En algún sitio leí que “el factor tiempo nos impide muchas veces prestar atención a los pequeños detalles, disfrutar de los momentos e incluso percibir la belleza”,  que viene a ser como que las prisas no son buenas consejeras. Y eso fue lo que me sucedió cuando visité Oropesa, que traté la visita como un descanso en el viaje, no como una etapa más del mismo. Si hubiera hecho lo correcto, ésta entrada del blog ocuparía más tres mil palabras y no las dos mil que he conseguido escribir.
Bueno, fuera lamentos y vamos al paseo por el castillo:
Que en realidad son dos, el Viejo y, evidentemente, el Nuevo. El Palacio, hoy Parador, es otra historia.
De la torre del Homenaje a la izquierda, el Castillo Viejo. El resto es el Nuevo






El Castillo Viejo fue construido por los árabes entre los siglos XII y XII sobre los restos de una fortaleza romana. Y en esta última seguro que aprovecharon algo de aquel Oróspedo Aránculo.
Tiene planta trapezoidal, con dos torres circulares en las esquinas de su lienzo norte, aunque debió tener cuatro, una en cada esquina, desapareciendo las otras dos durante las obras de ampliación del conjunto. De las dos torres que se conservan, la de la esquina noreste fue de menor entidad y se encuentra desmochada; la otra, de mayor tamaño y altura, presenta un muy buen estado, con una doble entrada desde el adarve, una para su acceso al interior y terraza,  y la otra como prolongación del propio adarve. Junto a la del Homenaje y a otra casi gemela más al sur, ya en el Castillo Nuevo, forman la fachada más atractiva y reconocible de la fortaleza.
En el interior de este Castillo Viejo, un pequeño patio y algunos muros que correspondieron a dependencias del castillo.
Conserva una puerta en el lienzo este que estuvo protegida por una torrecilla circular adosada al muro junto a una pequeña barbacana, según veo en una planta que encuentro en la red (durante mi visita, fallo mío, no observé esa fachada).   
El Castillo Viejo, desde la torre del Homenaje

Torre del Homenaje desde el Castillo Viejo
Puerta del Castillo Viejo, desde el interior.

El Castillo Nuevo fue levantado por los Álvarez de Toledo hacia 1402. Al igual que el Viejo, tiene planta trapezoidal, y se adosó al muro sur del Viejo conformando a partir de entonces una sola entidad.
Prácticamente todo el castillo está construido en piedra, sillarejos en los muros y sillares en lugares puntuales como esquinas, parapetos, garitones, almenas y matacanes. Algún muro interior del Castillo Viejo está ejecutado con ladrillo y tapial.
Por sus proporciones, destaca su fachada oeste, y en ella la torre del Homenaje, casi centrada en el muro, flanqueada por dos torres en las esquinas: la de la izquierda, circular, pertenece al Castillo Viejo, y la de la derecha, semicircular, está coronada por otra de diámetro menor a modo de torre caballera.
Acceso al Castillo viejo desde el Nuevo.
Adarve desde la torre del Homenaje a la de la esquina norte

La torre del Homenaje es de planta cuadrada y muy alta, 25 metros, estando distribuida en su interior con cinco plantas. Se entra a ella por una puerta de arco ojival a nivel del suelo, junto a otra a su izquierda que nos lleva al interior del Castillo Viejo. Esta planta está cubierta con bóveda de crucería, el resto tiene pisos de madera a excepción de la última. Las escaleras que unen las plantas, de piedra y de madera, son de disposición variada. La segunda planta está a la altura del adarve que, curiosamente discurre el interior de la torre, lo que también sucede con la torre de la izquierda (esquina noroeste).
Está rematada en sus esquinas por cuatro enormes garitones a los que se accede, ya desde la terraza, por escalerillas de caracol. Los garitones están unidos por almenas voladas y soportadas por canes, dejando hueco el espacio entre estos, disponiéndose a manera de matacanes corridos. En todo el perímetro del parapeto, se abren saeteras.
En diversos sitios del castillo, torres y garitones, encontramos escudos nobiliarios, de diferentes épocas, de los Álvarez de Toledo y consortes.
La torre del Homenaje
La puerta de la derecha lleva a la torre del Homenaje; la de la izquierda al Castillo Viejo
Escalera interior en la torre del Homenaje

Cortejador en la torre del Homenaje

Decoración interior de la torre del Homenaje
Garitón en la torre del Homenaje (convendría cambiar ya la bandera)

Desde la torre suroeste, y continuando por el adarve, se llega a la que paradójicamente sea la torre más fuerte del castillo: es cuadrada y maciza hasta su primera planta. De su esquina sureste partía la muralla de la villa, y allí estuvo la puerta de entrada y el puente levadizo que salvaba el foso que rodeó el castillo
Tuvo un patio en su último piso permaneciendo aún el arranque de la escalera que llevaba a la plataforma superior.
Torre sur, desde la que arranca el muro de la barbacana
La torre sur desde la del Homenaje, al fondo la iglesia de la Asunción

 El Patio de Armas tiene forma trapezoidal, y en él se ubicaban numerosas dependencias, tales como caballerizas, cocina, almacenes y las denominadas trojes condales (troj, según RAE, espacio limitado por tabiques para guardar frutos y especialmente cereales). Actualmente, restaurados estos espacios, se dedican a exposiciones y actividades culturales. En el edificio de las caballerizas se instalaron, durante el siglo XVIII, unos hornos dedicados a la fundición de campanas.
Desde el patio, una muy amplia escalera de piedra y apoyada en arcos, nos lleva hasta el adarve, junto a la Torre del Homenaje. Del enorme tamaño de la escalera da idea el hecho de que bajo ella se encuentran lo que fueron las cocinas del castillo.  
 El espacio frente a la fachada de la Torre del Homenaje, estuvo ocupado por una extensa liza rodeada de un muro, del que aún se conserva una parte en su lado sur con cuatro cubos semicirculares. Entre la torre semicircular y el primer cubo, se abre la puerta que daba acceso a la liza.   
A la izquierda, escalera para acceder al camino de ronda.

Patio de armas del Castillo Nuevo; al fondo la torre cuadrada (sureste)
Puerta en la barbacana







El palacio (Parador de turismo) desde la torre del Homenaje


Fachada del castillo que da al Parador (al fondo: ver la foto siguiente)

Una recriminación: busquen un lugar mejor para el almacén. 

Estado: En muy buen estado conservación, tanto el castillo Viejo como el Palacio Nuevo. La conversión de éste último en Parador de Turismo. 
Protección: Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
En 1923 fue declarado Monumento Histórico-Artístico, y en 1926 Monumento Nacional.

Propiedad: del Ayuntamiento de Oropesa.
Uso: El castillo tiene un uso principalmente turístico, utilizándose algunos edificios como las caballerizas o los trojes condales, a exposiciones (cuando lo visité, el segundo de ellos, albergaba una exposición de acuarelas). En verano se realizan actividades culturales en el patio de armas.
El palacio, ya se ha dicho, es un Parador de Turismo.
Clasificación subjetiva: 3, o sea, que se debe incluir en algún viaje, o lo que es lo mismo, que se hará todo lo posible por visitarlo.
Visitas: Por una módica cantidad se puede pasear y disfrutar el castillo a voluntad y antojo.
Otras cuestiones de interés: Muchas, demasiadas para una mañana y que merecen se las dedique más tiempo. Me debo una segunda visita para ver las iglesias de N.Sra. de la Asunción y la de San Fernando; y recorrer sus calles y la Plaza Vieja, con el Ayuntamiento y Los Arcos.

Cómo llegar: Más fácil imposible, autovía A-5 o E-90; salida en el kilómetro 148, y Oropesa está a dos minutos.

Coordenadas: 39.9209N - 5.17351 O

sábado, 5 de noviembre de 2016

Marqués de Tosos, D.O. Cariñena, Marqués de Tosos

 Nombre: MARQUÉS DE TOSOS

D.O: CARIÑENA
Bodega: BODEGAS SAN VALERO S.Coop. GRUPO BSV
Dirección: Ctra. NACIONAL 330, Km 450
CARIÑENA (Zaragoza)
Email: bsv@sanvalero.com
Web: www.sanvalero.com
Tipo:         TINTO
Variedad: TEMPRANILLO, GARNACHA Y CAVERNET SAUVIGNON
Año:          2004
Tratamiento: GRAN RESERVA
Graduación: 13% Vol.

Descripción de la etiqueta:
Ya dije que uno de los criterios  –casi siempre el primero-  que sigo para comprar un vino es el nombre, por lo de las recurrencias. Para ello hay que ir recorriendo con la vista los estantes hasta que un “Castillo de…” o similar te obliga a acercarte un poco más –cosas de la vista- y mirar con más detenimiento la etiqueta. Pero hay algunos a los que te acercas y aún sin llamarse “Castillo de…” te han atraído porque tienen un castillo dentro, o como en este caso dos; y además algunos palacios. Ahora me explico.
La etiqueta está dividida en tres partes, conteniendo cada una, de arriba abajo: el dibujo de un paisaje, la denominación del vino y en la de más abajo sus datos administrativos. La contra etiqueta contiene los mismos tópicos textos de todas, y con alguna frasecita en inglés, por lo de abrir mercados supongo.
Así que es el dibujito del paisaje el que va a centrar mi atención  porque en él se aprecia, levemente, lo que parece ser la torre de un castillo alzándose sobre un caserío; y al fondo unas montañas que, en una primera visual comparativa, encuentro un parecido más que razonable con la primera foto que encuentro en la red de este pueblo, de Tosos, no de Cariñena.


 Sobre la recurrencia:
Tosos es un pequeño pueblo situado en el Campo de Cariñena, y que tiene en Las Peñas uno de sus encantos naturales. El otro es el río Huerva, sobre todo en la zona conocida como los Estrechos del Huerva.
Hasta el siglo XVII, el Señorío de Tosos lo ostentó la Casa de Fuentes, y a principios del siglo XVIII, Felipe V concedió al Señor de Tosos (en aquellos momentos se trataba de Juan Ulzurrun de Asanza) el título de marqués. Había nacido el Marquesado de Tosos, de ahí el nombre del vino: Marqués de Tosos.
De entonces queda en el pueblo el viejo palacio de los Ulzurrun, que debieron ser gente importante porque, además de éste, hay en la región dos palacios más del marquesado: uno en Teruel y otro en La Fresneda.
Y entre los encantos histórico-artísticos de Tosos: la Iglesia de Santa María la Mayor, y el castillo de la Casaza, cuya torre se levanta sobre los últimos Estrechos del Huerva; además, al sur se alzan las ruinas del castillo del Alcañicejo, reconquistado en 1124 por Alfonso I el Batallador; y a sus pies los restos del monasterio de san Bartolomé o del Santo, del siglo XIII.
Bien, sigo sin saber qué castillo es el de la etiqueta, ni siquiera sé si es uno de los dos que, como ya he dicho, existen en el término municipal; o puede que simplemente se trate de una licencia del artista, como tantas veces.

Vista general de Tosos   (merendones.worpress)


Así que soy yo, como autor de este blog, quien toma la decisión  y opto por el castillo de la Casaza, que es el más próximo a la población y del que se conserva una altanera torre sobre un cerro. Del castillo del Alcañicejo, que desestimo, restan unas ruinas apenas destacables en el paisaje.
El castillo de la Casaza, del que queda una sola torre, se levanta sobre un cerro rocoso en la margen izquierda del río Huerva, en el antiguo poblado de Alcañiz de la Huerva, término municipal de Tosos.
Seguramente tenga un origen árabe, pero la tradición se lo atribuye a los templarios ya que éstos obtuvieron tierras de esta comarca de parte de Ramón Berenguer IV. O incluso pudo ser obra de los contendientes aragoneses en la Guerra de los dos Pedros (Pedro I de Castilla contra Pedro IV de Aragón, 1356-1369).
La torre que hoy queda es de planta poligonal, de siete lados desiguales, y ejecutada en su totalidad de mampostería. Se accede por un camino que serpentea la ladera de la montaña.
Su interior está dividido en dos partes por un fuerte muro. Ambas partes se comunican mediante un arco rebajado. Quedan vestigios de las tres plantas que tuvo así como de las escaleras que las unían, y de una cámara subterránea.
También, restos de la muralla que lo rodeaba y de un portillo que comunicaba el sótano de la torre con el exterior.  
El castillo de la Casaza desde el río (verpueblos.com.)















Castillo de la Casaza
Otras cuestiones a considerar:
Para salir de la duda (castillo de La Casaza o del Alcañicejo), pedí ayuda via e-mail a la empresa bodeguera y al poco recibo tan escasa explicación del Servicio de Atención al Cliente, que bien merecería se leyeran lo que aquí queda escrito:
“…en lo que he encontrado de la historia del nombre del Marqués de Tosos, no hace referencia alguna al castillo de la etiqueta, por lo que no podemos asegurar si se trata de un paisaje real o ficticio.”
Desde aquí gracias por la atención, y por la intención.

El castillo del Alcañicejo, o del Santo  (merendones.worpress)




martes, 1 de noviembre de 2016

Dos Hermanas, torre de Los Herberos

Muy cerca de mi ciudad, a escasos veinte minutos en mi moto, está el pueblo-ciudad de Dos Hermanas, en la que se denomina depresión del río Guadalquivir, y formando parte de la “comarca” del Área Metropolitana de Sevilla. Y además  en Dos Hermanas existen varias torres que, diría yo, son desconocidas incluso para los propios nazarenos (gentilicio de los lugareños): La de Quintos, la de La Corchuela y la, tal vez, más importante de todas, la de Los Herberos, que es la que hoy voy a pasear.

De Dos Hermanas llama la atención, en primer lugar, su gentilicio; y después su escudo. Ahora lo aclaro con un poco de historia:
La ciudad de Sevilla fue reconquistada a los moros por el Rey Fernando III el Santo en noviembre de 1248. Cuando se repartieron las tierras conquistadas, las correspondientes a lo que hoy es Dos Hermanas, más o menos, le fueron otorgadas a un tal Gonzalo Nazareno, caballero castellano, natural de Villavicencio de los Caballeros. Y aquí me pierdo un poco porque siempre creí que lo de Dos Hermanas venía por sus dos hijas, Elvira y Estefanía, o sea dos hermanas apellidadas Nazareno. Pero también leo que estas dos muchachas no eran hijas del caballero, aunque sí estaban emparentados. Sea como fuere, el caso es que de ahí viene el topónimo del pueblo, el gentilicio y el escudo, que es partido en horizontal: arriba de plata, dos figuras femeninas (las hermanas Nazareno) con mantos de azur y sinople y las manos enlazadas; abajo, de gules, una torre de plata (la de Los Herberos, lo que denota la importancia histórica de esta torre); al timbre, corona real.
Pero antes de la reconquista de Sevilla, ya hubo por aquí asentamientos humanos: primero seguramente los turdetanos este lugar fue Orippo y a continuación anduvieron por ahí los romanos. De entonces nos queda la torre de Los Herberos y algunos restos más. Pero lo de Orippo quizás sea motivo de otro artículo.
De los árabes apenas nada, algunas alquerías sobre las que modernamente se levantaron cortijos. Después vino el caballero Nazareno y el repoblamiento de estas tierras. En el siglo XVII pasa a ser propiedad de la Casa de Arcos, a pesar de los intentos de compra por parte del conde duque de Olivares; y al poco pasó al Señorío de la familia Pedrosa, que a finales del siglo XVII se convirtió en el Marquesado de Dos Hermanas.
A finales del siglo XIX la economía del pueblo se revitaliza gracias a su industrialización: fábricas de hilados de yute y aderezo de aceitunas, que lo convertirían en lo que  hoy es: la segunda población de la provincia en lo que habitantes se refiere.
Pero vamos a lo que hoy nos interesa, que es la Torre de Los Herberos. Para llegar a ella, desde Sevilla, por la SE-30 y salida hacia Cádiz por la A-4, Autovía de Andalucía; enseguida a la derecha, carretera SE-3206 hacia el polígono de Isla Menor, hasta el final. Otra vez a la derecha, calle Hornos hasta la rotonda y parar, que desde ahí ya se ve la torre.

Sobre una ligera elevación del terreno, casi a orillas del río Guadaira y en el entorno de la zona arqueológica (que a saber dónde estará ahora con tanta nave y tanto polígono) de lo que fue la turdetana Orippo, está la torre de los Herberos que seguramente formó parte de las infraestructuras militares de aquella ciudad.

Construida por los romanos fue, además de atalaya militar, un faro para orientar a los barcos en el río Guadalquivir que, aunque actualmente su cauce está algo alejado, por entonces pasaba por aquí al lado (el meandro de la Merlina), y así lo fue hasta finales del siglo XVIII en que se efectuó una corta que cambió el curso del río.
Su nombre, Herberos (también se la conoció como de los Cerberos y del Caño), tiene relación con el antiguo oficio relativo al cuidado de los caballos, aunque la RAE no tiene para esta palabra ninguna acepción que pueda relacionarse con un edificio militar (herbero: del latín herbarius, esófago o tragadero del animal rumiante).
En las inmediaciones de esta torre acamparon las tropas de Fernando III antes del asedio a Sevilla, esperando allí a la escuadra del almirante Bonifaz que remontaba el río Guadalquivir para unirse al rey. Después establecieron el campamento en los terrenos de la actual Tablada.
Poco después, en el siglo XIV se reconstruyó completamente para que siguiera ejerciendo su misión. Se puede decir pues que lo que hoy vemos es cristiano a excepción de los sillares. A partir del siglo XV dejó de tener utilidad militar convirtiéndose  en refugio de pastores.
Hasta el siglo XVI perteneció al término de Coria del Rio en que pasó al de Dos Hermanas. Sin embargo, dada su estratégica situación respecto al puerto de Sevilla, fue propiedad del Cabildo sevillano hasta el siglo XVIII.
Su descripción morfológica será breve, que breves son los restos que vemos, voy a ello:

La torre es de planta cuadrangular, de 7’30 metros de lado, de paredes de ladrillo y tapial. Sus ángulos están perfecta y curiosamente orientados a los cuatro puntos cardinales
Probablemente, en su origen, fue construida con materiales procedentes de la cercana Orippo, sobre todo sillares de piedra. La incorporación del ladrillo en paredes, bóvedas y escalera puede tener su origen en las reparaciones almohades.
Era maciza hasta la cota de 2’50 metros sobre el suelo donde estaba su puerta de entrada (de 1’70 metros de altura), lo que hace suponer que el acceso era mediante escalera de madera que se retiraría hacia el interior, cosa normal en estas edificaciones. En planta baja disponía de una cámara con bóveda, y adosada a su pared norte estaba la escalera que subía a plantas superiores y a la azotea. En la terraza se observan restos del parapeto, pero no de almenas; y poco más que decir, si acaso repetir que su estado es lamentable.

Pese a que su estado actual es ruinoso y prácticamente ha perdido dos de sus lados y amenazando desplomarse los otros dos, bien merece un poco de atención. Que no digo yo que se reconstruya, con parar la progresión de su ruina y consolidar los restos que ahora vemos, creo que sería suficiente.
No olvidar que esta torre es uno de los muebles que luce el escudo de Dos Hermanas, y que gran parte de los nazarenos —gentiliceo del lugar— desconocen. Dejo aquí el enlace a una entrada de mi blog recurrenciascastellológicas.blogspot.com.


Protección:
—Monumento de interés histórico artístico bajo la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
—Bien de Interés Cultural desde 1993.
—Desde 1993 está incluido en el reconocimiento especial a los castillos de la comunidad por parte de la Junta de Andalucía.