Localidad: Loarre.
Municipio: Loarre.
Provincia: Huesca.
Tipología: Castillo.
Datación: Siglo XI
Descripción, arquitectura y construcción:
El castillo de Loarre es una fortaleza que resulta de la ejecución, en dos fases constructivas bien diferenciadas, de múltiples elementos militares y religiosos, y por supuesto también residenciales. Ubicado en un risco inaccesible por sus caras norte y oeste, las otras dos caras en cambio, descienden con cierta suavidad formando un amplio espacio rodeado por una muralla que, en su momento, contendría en su interior un pequeño poblado.
La muralla (1), que—con dudas por parte de los expertos— data de 1287. Arranca desde el ángulo nordeste del castillo, y encierra aproximadamente unos 10.000 m2, conservándose actualmente diez lienzos de 1’30 metros de espesor; su longitud total es de 172 metros. Hoy podemos ver nueve torreones semicirculares de características variables: dos y tres plantas, entre 3’20 y 4’50 metros de diámetro, y distancias entre ellos de entre 10 y 30 metros. Una excepción: un torreón cuadrangular de tres plantas situado en la parte más occidental de la muralla.
La puerta principal (2) de entrada al conjunto se encuentra entre dos torreones semicirculares, orientada a poniente, bajo un arco de medio punto.
En uno de los muros del torreón cuadrangular, perpendicular a la muralla, encontramos la llamada puerta de los Reyes (3) cuya datación es anterior a la otra puerta. Ambas puertas están compuestas por sencillos arcos de medio punto.
Es obligado comentar que todas las torres de la muralla, huecas en su totalidad, carecen tanto de sus correspondientes forjados (se supone que eran de madera y la reconstrucción de la muralla, ya se ve, no los contempló), como del muro que las cierra hacia el interior del recinto. Este tipo de torres se denominan bestorres, y carecían de ese muro.
En la torre anterior a la cuadrangular existe una letrina —tomo las fotografías de romanicoaragones.com—, cuya curiosidad me obliga a dejarla aquí, aunque sea con fotos robadas.
Toda la muralla y torres dispusieron de almenado y camino de ronda.
Desde la puerta principal de la muralla, y sobre un camino bien acondicionado se llega a la entrada, propiamente dicha, del castillo. A la izquierda, en ese espacio entre la muralla y el castillo, se levanta una torre exenta (4) que recibió el nombre de Torre del Vigía que data del siglo XI. Es de planta cuadrangular y tuvo tres pisos, presentando huecos sólo en la última planta: ventanas ajimezadas en las caras este y oeste, que quedan enfrentadas; y otra ventana con arco de medio punto en la cara sur. Está cubierta con una bóveda semiesférica sobre cuatro trompas. Carece de terraza.
La función de esta torre no está clara, quizás estuvo comunicada con el castillo mediante una pasarela de madera que le diera la característica de albarrana, pues así también se la conoce. Por su situación parece que su función no fue defensiva ni vigía dada la cota baja que ocupa.
Se cree que aquí hubo un templo prerrománico, pequeño, de unos 15x7 metros, del que apenas quedan restos, sólo esta torre que se reedificó en tiempos de Sancho Ramírez I.
Es ahí, en el camino que nos lleva hasta la entrada del castillo, desde donde se tiene la imagen más reconocida de la fortaleza y que se podría considerar la fachada principal del castillo: la muralla descendiendo hacia la izquierda es la fotografía mental que todos tenemos, y que se podría identificar incluso con los ojos cerrados; a la derecha el alto ábside de la iglesia de San Pedro, semicircular, dividido horizontalmente en tres partes desiguales, la inferior corresponde a la cripta de Santa Quiteria, y los otros dos a la iglesia.
El primer cuerpo presenta tres vanos ciegos flanqueados por columnas y capiteles que soportan arcos de medio punto. El segundo cuerpo es totalmente liso y en el superior se repiten los tres vanos similares a los del primero, pero esta vez huecos. Dos contrafuertes en el cuerpo inferior, que pasan a ser estilizadas columnas en los superiores, lo dividen verticalmente en tres partes. A partir de aquí la gran masa de piedra que es el castillo.
Esta fachada principal envuelve las construcciones que se ejecutaron en la década de 1070, durante el reinado de Sancho Ramírez I.
Lo primero que encontramos en la fachada principal, bajo la iglesia de San Pedro (9), es la única entrada al castillo (5), orientada al sur. Está compuesta por tres arcos de medio punto, sobresaliendo ligeramente del muro el más externo; éste último se remata con una imposta ajedrezada que recorre el arco. El arco central descansa sobre capiteles con humanos y simios tallados, que descansan sobre columnas. Sobre la puerta queda la parte inferior de un relieve que representaba un Tetramorfos; la superior desapareció durante unas obras que se realizaron en el siglo XVIII.
Más arriba, tres huecos de las mismas características que los del ábside, forman un triángulo; a la izquierda otra ventana igual y más debajo de ésta, otro hueco con arco de medio punto. Y sobre todo el conjunto la cúpula del crucero de la iglesia, de planta octogonal, apoyada sobre otro cuerpo de planta cuadrada.
Traspasada la puerta vemos otro de los más significativos elementos del castillo: la gran escalera (6) que, pasando debajo de la iglesia, nos llevará a la cripta y al cuerpo de guardia, a derecha e izquierda respectivamente, para finalizar dividiéndose en dos; hacia la derecha se accederá a las dependencias militares, residenciales y torres; hacia la izquierda está la iglesia de San Pedro.
La escalera, que está cubierta por una bóveda de medio cañón que se une a los paramentos mediante una moldura, está dividida en tres zonas de paso: una central más ancha y dos laterales de menor ámbito, estando contrapeados sus escalones. No está claro el porqué de tal disposición, pudiéndose pensar que por razones de protocolo la zona del centro estuviera reservada a nobles y personajes notables, mientras que los laterales serían ocupados por soldados rindiendo honores. Pero la razón más acertada pudiera ser que, dada la climatología y siendo éste el único acceso al castillo, se empleara la escalera para evacuar el agua en días de lluvia desde las cotas más altas, discurriendo ésta por el centro mientras que los ocupantes del castillo lo harían por los lados.
A mitad de la escalera, a la izquierda, una pequeña estancia cerrada, de unos 10 metros cuadrados, que debió de ser el cuerpo de guardia (7), y enfrentada a su puerta, otra que es la entrada a la cripta de Santa Quiteria (8), en la que estuvieron depositados los restos de San Demetrio y que hoy se encuentran en la parroquia de Loarre. Sobre la puerta un crismón bizantino que presenta varias letras cuyo significado no está del todo interpretado.
La cripta, de planta semicircular, está cubierta por una bóveda de las llamadas de horno, separada de los paramentos por una imposta ajedrezada, que se prolonga con un tramo de medio cañón. A su alrededor cinco arcos de medio punto sobre columnas y capiteles tallados con motivos vegetales: dos de los arcos son ciegos y en los otros tres se abren aspilleras que dan luz natural al interior.
La cripta se comunica con la iglesia mediante dos escaleras.
Al final de la gran escalera una bifurcación nos lleva, a la izquierda, a otra escalera más pequeña que termina en un reducido patio en el que se encuentra la puerta de la iglesia de San Pedro (9). Esa puerta tiene los mismos elementos que la del castillo: triple arco de medio punto, sillares planos en la primera y tercera arquivolta y redondeado en la del medio, que se apoya sobre columnas con capiteles muy labrados.
La iglesia, que sin duda es el elemento más bello del castillo, fue levantada en tiempos de Sancho Ramírez I; tiene una sola nave de grandes dimensiones para la época en que fue construida, con ábside semicircular.
Los pies del templo se cubren con una bóveda de cañón, sus paredes están decoradas con ajedrezados y al sur se abre una ventana.
El tramo central se enmarca con cuatro grandes arcos sostenidos sobre capiteles y estrechas columnas adosadas a los muros. Sobre el conjunto, cuatro pechinas sostienen una bóveda semiesférica ejecutada en sillería que alcanza una altura de 26 metros de altura. Otras tres ventanas se abren en el lienzo sur de este tramo central y una en el lienzo opuesto.
Por último, el ábside se divide en dos cuerpos: en el inferior, una arquería ciega de medio punto sobre columnas y capiteles decorados con motivos variados: geométricos, vegetales y figurativos, tanto simbólicos como bíblicos; y todo tipo de animales, incluso bestiario fantástico; en total, la iglesia contiene 82 capiteles. En el cuerpo superior se abren cinco grandes vanos en arcos de medio punto, dos de ellos ciegos, y los otros tres orientados al sur para iluminar esa parte de la iglesia.
Al término de la gran escalera, si se toma la bifurcación de la derecha se accederá a las dependencias residenciales del castillo, concretamente y en primer lugar a los denominados Pabellones del Monasterio, construidos a finales del siglo XI, que fueron dependencias de los monjes y posteriormente residencia de los nobles y militares. La más amplia es la Sala de los Arcos (10); se encuentran entre la torre Norte y la del Homenaje. Es muy probable que, a su derecha, en la esquina nordeste, se levantara una torre (24), de la que parece quedar, al menos visualmente, evidencias.
Justo antes, a la izquierda, la que fue la puerta de la primitiva fortaleza (13), obra del siglo XI.
A continuación, una sala (12) que probablemente fue usada como almacén de armas.
Ya en la parte más alta del risco, el Patio de Armas (14), alrededor del cual se encuentran las construcciones realizadas en la década de 1020, durante el reinado de Sancho Garcés III el Mayor, que fueron las primeras que se levantaron en el castillo. Es de reducidas dimensiones, pero suficiente para la guarnición que tuviera el castillo en tiempos de Sancho Garcés III. Es posible que este espacio fuera reformado posteriormente.
En el lado sur del patio se sitúa la Iglesia de Santa María (15). La pequeña capilla románica del primitivo castillo antes de la fundación del monasterio, de estructura sencilla y dos niveles que ayudan a salvar el desnivel del terreno. Es una edificación sencilla: su portada mira al norte, con arco de medio punto bajo un arco de descarga; presenta una sola nave cubierta por una bóveda de cañón, y ábside semicircular cubierto con bóveda de horno o de cuarto de esfera; varios vanos en arco de medio punto, en los muros norte y sur, iluminan el interior; en el ábside se abre otro hueco. Originalmente estuvo cubierta con una techumbre de madera. Su pequeño tamaño puede estar acorde con el reducido número de hombres que en principio debió de tener el castillo.
En el lado oeste del patio se encontraba un pabellón (17) con dos niveles: en el inferior establos o almacenes; y en el superior, hoy desaparecido, pudo haber una sala capitular. En su cara sur se abre el llamado Mirador de la Reina (16), un balcón que se asoma a la pared vertical del promontorio, y que no es más que el resto de la gran sala del piso superior. Este hueco está formado por un arco de medio punto con una arquivolta e impostas apoyadas en capiteles cuyas columnas han desaparecido.
Cierra el patio el aljibe (18), un depósito con una capacidad de hasta 80.000 litros, y los pabellones militares.
Algún autor apunta que entre la iglesia de Santa María y el llamado Mirador de la Reina, hubo otra torre (23) de la que sólo quedaría una ventana y apenas sus cimientos.
Detrás del aljibe se encontraba la Torre Norte (19), actualmente incompleta, dentro del conjunto de dependencias de uso militar. Esta torre está considerada como la auténtica torre del Homenaje del castillo, cuyo carácter perdió cuando la albarrana quedó incorporada al interior del recinto. Su puerta de acceso, que está situada en altura, es un arco de medio punto hacia el exterior y dintel al interior,
A la derecha del patio se levanta la Torre de la Reina (20), junto a la primitiva puerta del castillo, por lo que se puede decir que era la que ocupaba el cuerpo de guardia. Es de planta rectangular y pequeñas dimensiones, 8 x 5 metros; se distribuye en tres pisos: su acceso en planta baja es un arco de medio punto al exterior y dintel al interior; en el primer piso se abren tres saeteras de derrame al interior; en el siguiente nivel dos ventanas abocinadas en arco de medio punto; y en el tercero una galería de tres vanos ajimezados de medio punto, más un gran hueco también de medio punto. Su interior es de reducidas dimensiones, por lo que es de suponer que sólo tuvo carácter defensivo y no residencial. Actualmente esta torre se comunica con la del Homenaje mediante una pasarela.
La Torre del Homenaje (22), con sus 22 metros de altura y 10 x 5 metros de planta, destaca sobremanera en el perfil de la fortaleza. Fue construida en época de Ramiro I siendo en principio una torre albarrana; una vez edificada la Iglesia de San Pedro, esta torre quedó dentro del recinto del monasterio.
Comunicada con el castillo mediante un puente levadizo que la aislaba como último refugio, tiene planta rectangular y su estructura está dividida en cinco plantas. Se accede a la torre por la tercera planta desde el adarve por medio de arco puente; esta planta ha quedado unida a la cuarta por pérdida del forjado intermedio; este piso debió de ser el más utilizado, a tenor de la enorme chimenea troncocónica que tuvo que ser muy necesaria durante los duros inviernos; cuatro grandes ventanas iluminan el espacio. Desde esta planta se baja a la segunda, donde hay un retrete con un pequeño vano para ventilación. El piso más bajo tuvo funciones de almacén.
Sus lisos muros, de buen aparejo y sillarejo bastante regular, están perforados por saeteras y estrechas ventanas.
Estado: En muy buen estado de conservación, aunque no estaría mal continuar los procesos de restauración que hasta ahora se llevaron a cabo en 1913 y las obras de mantenimiento entre 1996 y 2009. La parte más antigua, la que corresponde a la época de Sancho III, es la más deteriorada del conjunto y necesitaría, al menos, trabajos de consolidación.

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