Nombre: Castillo de San Fernando.
Localidad: Figueras.
Municipio: Figueras.
Provincia: Gerona.
Tipología: Fuerte abaluartado.
Datación: 1753 - 1792.
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Situación: El llamado castillo de San Fernando se encuentra en el término de Figueras, capital de la comarca del Alto Ampurdán, provincia de Gerona, sobre una colina y a apenas ochocientos metros de la población.
Figueras, como no podía ser menos es ciudad antigua, aunque el título de ciudad lo tiene desde el siglo XIX que es desde cuando más renombre tiene; le fue concedido por Alfonso XII el 19/octubre/1875.
En tiempos de los visigodos ya fue nombrada, Ficaris, o Figaries, de ahí proviene su actual topónimo. Pero no es hasta mayo de 1267 cuando el rey Jaime I le concede fueros propios mediante una carta puebla que dicta desde Zaragoza; privilegios que serían ampliados por Jaime II.
Dado su crecimiento durante el siglo XIV, su núcleo urbano se amplió más allá de sus murallas, pues así lo autorizó en 1361 Pedro el Ceremonioso. Y nuevamente sus privilegios se verían ampliados en 1419, durante el reinado de Alfonso el Magnánimo.
En Figueras se casó el 03/noviembre/1701 Felipe V con María Luisa de Saboya; durante la Guerra de Sucesión estuvo con el Borbón; y siempre fue punto clave en los conflictos militares con la vecina Francia. Si no hubiera sido así no existiría el castillo de San Fernando.
Datos históricos:
Terminada la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), se acordó la paz entre Francia y España mediante el llamado Tratado de los Pirineos (07/noviembre/1659) que firmaron Luis de Haro y el cardenal Mazarino, por parte de España y Francia respectivamente, en la isla de los Faisanes, situada en la desembocadura del río Bidasoa. Una de las consecuencias físicas que tuvo este tratado fue la definición de la frontera entre los dos países en los Pirineos; y en lo político marcó el fin de la hegemonía española en Europa y el inicio de la francesa.
Definida pues la frontera entre ambos países, España decide reforzar esa línea ante el temor de posibles penetraciones francesas procedentes del Rosellón, y en concreto a través del paso de Le Perthus. Y es que la ciudad de Le Perthus, en la que se encuentra el fuerte de Bellegarde, había quedado en suelo francés y era necesario construir otra fortaleza que la sustituyera. En 1660 diversos informes proponen al rey una serie de plazas, entre ellas Figueras. Pero no se toma ninguna decisión.
Mientras tanto el Tratado de los Pirineos se va cumpliendo a medias, sobre todo por parte de Francia tras la muerte de Felipe IV. Estas hostilidades se zanjaron con la Paz de Aquisgrán en 1668, que se rompería en 1673.
España vuelve a plantearse el refuerzo de la frontera —que aún no seguía sin haberse acometido—, y entre las localizaciones propuestas sigue estando Figueras, y también Perelada. Carlos II decreta el 10/enero/1674 la fortificación de ésta última, pero las obras no llegan a comenzar.
La tranquilidad llega nuevamente, esta vez con la llamada Paz de Nimega en 1678. Nuevamente se plantea la fortificación del Alto Ampurdán, acordándose sólo en el caso de Rosas, pero sin llevarse a efecto. Los franceses vuelven a quebrantar el tratado, llegando esta vez hasta Barcelona en 1697. Con el Tratado de Ryswick (20/septiembre/1697) se puso otra vez fin a este conflicto, devolviéndose a España los territorios ocupados por Francia en Cataluña.
Muerto Carlos II y terminada la Guerra de Sucesión —marzo 1701, septiembre 1714— se firma el Tratado de Utrech y a pesar de ello seguía latente el eterno temor a la invasión francesa. De nuevo se plantea la fortificación de la comarca, pero otra vez que no se decide el asunto.
Nueva guerra: ahora la llamada de la Cuádruple Alianza (1717-1720) en la que, cómo no, los franceses invaden el Alto Ampurdán. Con el Tratado de La Haya en 1720 se puso fin al conflicto, y a partir de aquí se abre un periodo de relativa paz.
Es durante el reinado de Fernando VI. cuando el Marqués de la Ensenada, que fuera secretario de Hacienda, Guerra y Marina e Indias, toma la iniciativa y, en su afán de reformar y modernizar el ejército y la marina, ordena al marqués de la Mina, Jaime de Guzmán-Dávalos y Spínola, capitán general de Cataluña, y este a su vez, mediante un oficio de fecha 16/mayo/1752, al mariscal de campo Juan Martín Zermeño. Comandante general del Cuerpo de Ingenieros, que localice un terreno donde edificar una plaza capaz de detener una invasión enemiga, y que pudiera contener cinco batallones de infantería y tres escuadrones de caballería. Ese oficio puede considerarse con el origen del fuerte de San Fernando.
Entre los lugares que Zermeño propone para la construcción de la fortaleza, el marqués de La Mina se decanta por la montaña de los Capuchinos en Figueras, en contra de la opinión de prestigiosos ingenieros/militares. Una real orden dio el visto bueno a la elección de Guzmán-Dávalos.
El proyecto inicial, que no contemplaba los edificios interiores de la plaza ni las cisternas, fue realizado por Martín Zermeño, tiene fecha de 14/abril/1753 y previo a su ejecución fue necesario comprar los terrenos, demoler el convento de los capuchinos y talar las plantaciones de árboles, entre ellos numerosos olivos. Las obras comenzaron el 4/septiembre/1753 y la primera piedra se puso el 13 de diciembre del mismo año. Las obras continuaron bajo la dirección del mariscal Martín Zermeño, el tesón del marqués de La Mina y el incondicional apoyo del marqués de La Ensenada.
Hubo protestas por parte de Francia, pues aducían que se incumplía el Tratado de Utrecht, que impedía fortificar a menos de tres leguas (la legua castellana era igual a 20.000 pies, equivalentes a 5.572’7 metros); efectuadas las mediciones pertinentes, se demostró que la montaña de los Capuchinos se encontraba a 3’5 leguas de la frontera, por lo que no existía inconveniente para proseguir con la obra.
A la muerte de Fernando VI en 1759 —le sucedió Carlos III— las obras no se interrumpieron, pero sí cambiaron de director pues Martín Zermeño fue destinado a Barcelona y sustituido por el ingeniero Juan Cavallero. Por entonces estaban muy avanzados los recintos interior y exterior. En 1766, y tras haber gastado en la obra 30 millones de reales, el castillo fue inaugurado. Habían estado trabajando unos cuatro mil obreros durante esos trece años, pero aún faltaban edificaciones interiores y otras obras accesorias cuya construcción se alargaría hasta el año 1792 con la participación de otros ingenieros; algunas de aquellas obras no llegarían a concluirse. Recién terminadas las obras se procedería a dotarlo de guarnición. Fue llamado de San Fernando en honor al rey Fernando VI.
Durante la Guerra de la Convención (1793-1795), el castillo, que estaba al mando del brigadier Torres, se rindió sin oponer resistencia a las tropas francesas el 28 de noviembre de 1794, siendo conducida toda la guarnición a Francia en calidad de prisioneros. Firmada la Paz de Basilea en 1795 fueron liberados, pero en España fueron encausados los jefes y oficiales, imponiéndosele al brigadier Torres la pena de muerte, la cual fue conmutada por Carlos IV a cambio del destierro de por vida.
A primeros de 1808 un batallón francés al mando del coronel Piat se apoderó del castillo. Los paisanos de Figueras intentaron recuperarlo, pero el general Reille entró en la plaza con 7.000 hombres, frustrando definitivamente las intenciones del pueblo. Fue utilizado como centro logístico durante el sitio de Gerona.
En este castillo estuvo preso Álvarez de Castro, el que fuera gobernador militar de Gerona y defensor de la ciudad durante un sitio que duró siete meses y que terminó dos días después de entregar el mando al brigadier Juan Bolívar que rindió la plaza. Álvarez de Castro * murió en el castillo el 21 de enero 1810 después de ser torturado a pesar de su pésimo estado de salud.
En aquel año de 1810 hubo dos intentos de recuperar el castillo, pero no fue hasta la noche del 10 al 11 de abril de 1811, cuando un regimiento de infantería al mando del general Francisco Rovira, y por sorpresa, tomó la fortaleza con sólo un muerto y dos heridos por su parte; desde entonces ese regimiento se llamó de San Fernando. Cinco meses después volvería a caer en manos francesas, que lo mantendrían hasta el final de la guerra.
Durante las Guerras Carlistas siempre estuvo ocupado por tropas Isabelinas siendo centro logístico y de operaciones del ejército Liberal, y sin acontecimientos bélicos dignos de destacar. Desde 1904 a 1933 fue cárcel.
A finales de 1937, ya en la Guerra Civil, se depositó en él gran parte de la pinacoteca del Museo del Prado durante su viaje al “exilio”. En este lugar se firmó el acuerdo entre el gobierno republicano y la Sociedad de Naciones para poner a salvo aquellas obras de arte fuera de España. El acuerdo contemplaba que se transportarían a Ginebra, donde la Sociedad de Naciones las custodiaría; no todas se llevaron a Ginebra, algunas se quedaron en el castillo hasta que la guerra finalizó.
El 1 de febrero de 1939, en el contexto de la huida de las autoridades republicanas hacia Francia, tuvo lugar en el castillo la última reunión de las Cortes de la II República; esta reunión se celebró en las caballerizas, asistiendo 62 diputados y 12 ministros. Siete días después el ejército republicano abandonó la fortaleza, procediendo, de manera descontrolada, a la voladura de gran parte del castillo; entre los destrozos perpetrados cabe destacar la monumental puerta de la entrada principal y parte del puente (cuentan que fue de tal magnitud esta explosión, que gran parte del material de la fábrica quedó disperso en un gran radio, llegando incluso a dañar viviendas de la población de Figueras). Terminada la Guerra Civil fue campo de concentración, acuartelamiento hasta los años 60 y prisión militar, y centro administrativo y logístico del Ejército.
* Su nombre completo era Mariano José Manuel Bernardo Álvarez Bermúdez de Castro y López Aparicio.
Estado: Se encuentra en un excelente estado de salud,
lo que no quita que se mejorable en un futuro.
Propiedad actual: Pública, es propiedad del Estado Español, su bien su uso y gestión está encomendado al Consorcio del Castillo de San Fernando, un organismo de carácter civil participado por el Ministerio de Defensa, la Generalidad de Cataluña y el Ayuntamiento de Figueras.
Uso: principalmente turístico, además de la realización de eventos culturales.
Visitas: está abierto al público en horario y calendario usuales.
Protección: Bajo la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre protección de los castillos españoles, y la Ley 16/1985 de 25 de junio sobre Patrimonio Histórico Español.
Está declarada Bien de Interés Cultural desde 1988, catalogado como Monumento Histórico Artístico y forma parte del catálogo del Patrimonio Monumental Europeo.
Calificación subjetiva: 5, no sólo no hay que perdérselo bajo ningún concepto, sino que además hay obligación de verlo antes de morir; y como no se haga, se morirá en pecado mortal.
Otras cuestiones de interés:
Huéspedes ilustres de este castillo fueron, Salvador Dalí como recluta durante su servicio militar, y el teniente coronel Tejero cumpliendo parte de su condena por su participación en el intento de golpe de estado del 23/febrero/1981.
Accesos: con vehículo hasta un aparcamiento próximo. El interior es cómodamente paseable andando e incluso hay zonas que el paseo se puede hacer con vehículos de la institución.
Coordenadas: 42º16'26" N - 2º56'47" E
Cómo llegar:
