Mostrando entradas con la etiqueta 3. Castillos de GERONA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 3. Castillos de GERONA. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de mayo de 2026

Peratallada, castillo de Peratallada

Nombre:    Castillo de Peratallada.
Localidad: Peratallada.
Municipio: Forallac
Provincia:  Gerona.
Tipología:  Castillo.
Datación:    Siglo XI y obras hasta el siglo XIII.
Situación:
Se levanta el castillo en Peratallada en el centro de la población del mismo nombre que, junto a otros siete núcleos de población, forman el municipio de Forallac. De la combinación de letras de tres de ellos se forman el nombre: Fonteta, Peratallada y Vulpellac.
El nombre de la localidad parece proceder de la naturaleza de los fosos que rodean la población, pues están tallados en la piedra. El topónimo está documentado a partir del siglo X —Petra Scissa o Petra Tallada— y más adelante siempre aparecerá referido, tanto al pueblo como a los pertenecientes al linaje de los Peratallada, con distintas variaciones a lo largo de los siglos XI, XII y XIII.
El castillo, que se levanta sobre un montículo rocoso de unos cuatro o cinco metros de altura sobre el terreno que lo rodea, está rodeado de callejuelas repletas de construcciones con fachadas románicas y góticas que no han perdido el aire evocador del Medievo. Esta población no sólo tuvo la protección del castillo, centro de la baronía de los Peratallada, sino que además estaba resguardada por la cerca urbana y su singular foso.
Castillo de Peratallada, a la derecha la Torre de las Horas
Datos históricos:
Existe un documento fechado el 08/abril/1065 que cita por primera vez al castillo como el Castro de Petra Taliata, si bien su origen podría ser anterior, pues durante los últimos trabajos de restauración fueron hallados restos que se fecharon anteriormente —restos romanos y de la Edad del Bronce—. A finales del siglo XI los señores del castillo toman el nombre del pueblo para su linaje; en 1266 entroncan con los Cruilles —Gillema de Peratallada casa con Gilabert de Cruilles—, lo que no garantizó una buena situación económica, a pesar de poseer ambas familias un gran patrimonio, pues el siglo XIII no fue un buen siglo para las grandes familias ampurdanesas. A partir de entonces se verán implicados en los numerosos conflictos bélicos de la Corona de Aragón. Tales situaciones les obligarán a ampliar y reformar constantemente el castillo y, posteriormente, cuando ya no fue necesario para cuestiones bélicas, transformarán parte de él en un lujoso palacio gótico.
El castillo, una vez que la aristocracia abandona sus tierras para residir en las ciudades, sigue el mismo proceso de desamparo que el resto de fortalezas de la región. Sus piedras sirven en ocasiones de cantera para otras construcciones del pueblo y su interior para refugio del ganado.
El castillo fue siempre propiedad de la misma familia, hasta 1911 en que se subasta y es adquirido por cinco familias que lo convierten en una masía donde llegaron a albergar más de 100 cabezas de ganado.
En los años sesenta del pasado siglo es adquirido por los Condes de Torroella de Montgri, padres de los actuales propietarios, que lo restauraron por completo devolviendo al palacio el esplendor que tuvo en el pasado. En los años ochenta lo convirtieron en hotel y restaurante, ofreciéndose actualmente dichos servicios de hospedaje y alta restauración.



Descripción, arquitectura y construcción:
El primitivo castillo fue construido directamente sobre la roca; ésta fue tallada en el perímetro del castillo para incrementar aún más la diferencia entre el nivel de aquel y el terreno. Entre el conjunto destaca el núcleo central, y en él, la Torre del Homenaje, de planta rectangular, rodeada de un reducido recinto de murallas que se adapta a la roca sobre la que se asienta. A este recinto se accedía por su lado sur, donde la muralla hace un quiebro de unos noventa grados, sobre una escalera que llega a una puerta con arco de medio punto. A su lado se abre otra puerta pero que, aparentemente no es accesible desde la escalera.
Hacia la derecha se encuentra un gran arco de medio punto, a cota más baja que la puerta de acceso. Se desconoce el porqué de su existencia pues está cegada en su interior por la roca donde se apoya la muralla; posiblemente su factura sea muy posterior al resto del castillo, cuando defensivamente ya no tenía sentido la puerta original, habiendo quedado inconclusa la obra. Sobre ella se abre un hueco rectangular bajo un arco de descarga de medio punto adovelado; en su base sobresalen los restos de unas mensulillas, probablemente de un matacán.
Puerta de acceso al castillo (de hicarquitectura.com)

El castillo desde la Plaza de los Esquiladores.
A la Torre del Homenaje se accede por una puerta de apenas un metro de ancho, situada a unos siete metros del suelo, a la altura de la primera planta; se trata de una puerta adintelada bajo otro un arco de descarga de medio punto adovelado. A la planta baja de la torre se llega por una escalera interior. Los forjados, hoy desaparecidos, eran de madera.
Todo el castillo presenta muy pocos huecos al exterior, apenas algunas saeteras.
La muralla perimetral está desmochada, a excepción del lienzo orientado al este; la torre del Homenaje conserva todo su almenado.
Es difícil tener buenas vistas del castillo.

Lo mejor es coger fotos de la red.
Al sudeste del castillo, en un amplio espacio de terreno y a una cota inferior, se levantan una serie de edificaciones dispuestas de manera irregular alrededor de varios patios.
El edificio más importante es el palacio, cuya fachada principal, reformada n el siglo XVIII, se orienta hacia levante, abriéndose hacia la Plaza del Castillo. En esa fachada destacan seis ventanas góticas, geminadas, cuatro en la primera planta y dos más en planta baja, de dispar tamaño. Esas ventanas presentan arquillos trebolados sobre capiteles y finas columnas; sobre las de la planta alta, además, hay una singular decoración calada.
El palacio se completa con otro edificio adosado a su fachada trasera en T —ángulo de noventa grados—, de dos plantas. La inferior está cubierta con artesonados de madera sostenidos por arcos fajones, y se abre al patio mediante una puerta de arco de medio punto y tres ventanas geminadas, dos de las cuales han perdido el mainel. La superior se abre al patio mediante una galería abierta.
En las reformas efectuadas en el siglo XVIII se amplió el palacio por los dos extremos que dan a la plaza del castillo: hacia la derecha, la zona ampliada presenta dos balcones en la planta alta, y hacia la izquierda, y a partir de un contrafuerte, las piedras del muro no son sillares.
Fachada principal del palacio, desde la Plaza del Castillo.
Entre el castillo y el palacio se levantan dos edificios. Uno de ellos, unido al palacio, es una gran estancia denominada Sala Mayor; se trata de una dependencia diáfana, en la que destacan cuatro arcos apuntados que soportan un tejado a dos aguas sobre forjado de madera; su acceso es desde la fachada orientada al castillo mediante una puerta con arco de medio punto adovelado. grandes ventanas se abren al patio del Palacio.
Unido a la Sala Mayor y comunicados ambos, encontramos otro edificio que antiguamente estuvo unido a la muralla del castillo; hoy lo están mediante un puente de construcción más reciente. El edificio es de dos plantas, la fachada de levante presenta tres arcos de medio punto en la baja y una ventana gótica geminada en la alta. En su interior se conservan los cimientos de una antigua torre de planta circular. El techo de la planta superior está decorado con artesonados.
A la derecha el castillo, (de fortiarquitectes.cat )
Mi Compañía  amino del castillo.
Materiales: Casi todo el castillo está construido con toscos sillares de piedra.
Estado: El palacio se encuentra en un excelente estado, fruto de la restauración ejecutada en la segunda mitad del siglo pasado por sus propietarios, los Condes de Torroella de Montgri. El resultado está considerado como una de las mejores restauraciones privadas realizadas en un castillo de España.
Sin embargo, hay opiniones que ponen en duda lo anterior, pues las remodelaciones efectuadas para sus nuevos usos, efectuadas ya en el siglo XX, parecen alterar la esencia histórica del monumento.
Propiedad actual: Privada.
Uso: vivienda privada y hostelería.
Visitas:
Protección:
Bajo la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre protección de los castillos españoles, y la Ley 16/1985 de 25 de junio sobre Patrimonio Histórico Español. Está declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, desde el 8/noviembre/1988.
Calificación subjetiva: 3, se incluirá obligatoriamente en ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible en esta vida por visitarlo. La puntuación podría ser más elevada dada su ubicación, pero lamentablemente, el castillo no está para más nota. 
Otras cuestiones de interés: Por una vez quizás el castillo no sea lo más interesante, en este caso cabe destacar el conjunto urbano, toda la villa es un viaje al medievo, desde sus murallas a cualquier calle o casa. Una preciosidad de pueblo.
Accesos: Todo el pueblo es accesible a pie, el vehículo se queda a las afueras.
Coordenadas: 41º58’40” N – 3º05’24” E
Cómo llegar:

martes, 28 de abril de 2026

Besalú, puente fortificado de Besalú.

Nombre:      Puente de Besalú.
Municipio:  Besalú.
Provincia:   Gerona.
Tipología:    Puente fortificado.
Datación:     Siglo XI, originalmente.
Situación:     Se levanta este puente sobre el río Fluviá a su paso por la localidad gerundense de Besalú, y es, como no puede ser de otro modo, la imagen más popular y emblemática de la población, además del camino más adecuado para acceder a su casco antiguo.

























Gravado de Jean Charles, 1835, que sirvió de modelo para la restauración de los años 60.

Datos históricos:
Los primeros documentos que nos hablan de este puente datan de finales del siglo XI, lo que no quita que, posiblemente hubiera otro anterior, aguas arriba, pues se han encontrado restos de una pila con sillares similares a los del puente actual.
Como tampoco es el original el que hoy podemos admirar, pues ya en 1315 se realizaron importantes obras que modificaron su primitivo trazado. Fueron tan elevados los gastos que aquellas obras importaron, que Jaime II de Aragón autorizó se estableciera un pontazgo.
En 1385, el infante Juan, hijo de Pedro III de Aragón, ordenó el levantamiento de la torre central y la del portal de entrada a la villa, que se construyeron en 1390, junto las reparaciones por los numerosos daños causados por una riada.
En el XVII se le hicieron nuevas obras dado su mal estado, afectado por otras riadas. En 1880 se demolieron sus torres, la central y la del portal de entrada a la villa, para poder facilitar el paso de maquinaria textil de grandes dimensiones para una industria local, si bien en 1917 se reconstruyeron siguiendo el proyecto del arquitecto José Danés Torras, que trató de imitar en lo posible el estilo medieval, siguiendo ilustraciones y grabados de principios del XIX. Y, por último, durante la Guerra Civil, las fuerzas republicanas, en su huida, volaron dos de sus arcos; gracias a que fallaron otras cargas explosivas, el puente se libró de una destrucción total. Pasada la contienda se construyó otro puente unos metros aguas abajo.
La última restauración, o casi reedificación —los dos arcos volados por los republicanos y la torre central—, fue llevada a cabo entre 1962 1965 por la Dirección General de Arquitectura, bajo la dirección del arquitecto Pons Sorolla Arnau, resultando el aspecto que hoy contemplamos.
Foto fechada en 1912, según quedó tras la demolición de las torres en 1880.
Antes de ser volado por los republicanos en febrero de 1939.

Pasarelas provisionales tras la voladura.


Reconstrucción a mediados de los años 60.


Descripción, arquitectura y construcción:
El puente fortificado de Besalú es una construcción a caballo entre el románico y el gótico, pues en las bases de algunas pilas se aprecian piedras de marcada traza románica. El resto es gótico o bien, como ya se ha dicho, producto de las varias obras de reconstrucción que se han llevado a cabo tras riadas o destrucciones parciales en guerras.
Está formado por siete arcos desiguales que siguen una disposición muy curiosa, pues para aprovechar, probablemente, las rocas vivas existentes en el cauce del río como cimentación, su diseño sigue una línea quebrada compuesta por tres tramos. Aparte de esa particularidad, reúne todos los elementos propios de este tipo de construcciones: tajamares, arco central más elevado con ligero perfil de lomo de asno, arcos de distintas luces que buscan el apoyo más adecuado, y torres para su defensa y cobro del pontazgo.
Besalú al fondo, en primer plano la torre central.
Su longitud total es de 135 metros, con un ancho del tablero de 4 metros y una altura media desde la lámina de agua hasta la rasante más alta del tablero de 15 metros.
El puente se sitúa al este de la población iniciándose con un arco que arranca dentro de lo que fue el recinto defensivo de la villa; la torre del portal, que formaba parte de la muralla, se apoya sobre la primera pila, y en ella estuvo ubicado el cobro del pontazgo. A continuación, un tramo recto sobre tres arcos de medio punto —se cree que los dos primeros son los más antiguos— que se apoyan en dos pilas con tajamares en ambas caras del puente que llegan hasta la altura del arranque de los arcos; sobre los tajamares se abren arquillos de aligeramiento.
Después, entre el tercero y cuarto arco se levanta una gruesa pila en la que se apoya el primer quiebro del puente —hacia la derecha—; aquí, los tajamares, de mayor tamaño que los anteriores, no quedan enfrentados y suben hasta el tablero, produciéndose ahí un ensanchamiento del mismo que popularmente se conoce como «la cruz gorda». El cuarto arco es el de menor luz del conjunto. Hasta aquí, la pila entre el cuarto y el quinto arco, la rasante del tablero es horizontal.
Sobre esa última pila, en la que se apoyan los arcos cuarto y quinto, se levanta la torre fortificada: su planta es un hexágono irregular que presenta a poniente —al exterior— un arco apuntado y tres aspilleras sobre él. Hacia el interior, dos arcos de medio punto superpuestos. La torre queda integrada con las caras de los tajamares de ambos lados del puente. Sin duda, es el elemento más potente y significativo, el que domina todo el conjunto, a pesar de no ser el eje en el que pivota el puente.
El quinto arco, de traza apuntada, es el de mayor luz de todos, 27 metros, y la rasante del tablero sigue el trazado de la bóveda del arco, es decir, asciende para luego descender sobre los arcos sexto y séptimo, en donde la calzada vuelve a ensancharse ligeramente. El último arco queda apoyado en la orilla derecha del río, que es la más baja.
En la pila entre el quinto y el sexto arco hay una piedra en la que está tallada la fecha 1680, lo que hace pensar en la gran restauración, casi total del puente, que se llevó a cabo a finales del siglo XVII.
Cara este de la torre central del puente.

Cara interior, oeste, de la torre central

Fachada exterior de la torre del Portal de la muralla.

Fachada intramuros de la torre del Portal de la muralla.

Mi Compañía, admirando el puente.
El puente desde la orilla derecha del río.
Materiales:
Estado:
actualmente goza de una muy buena salud.
Propiedad actual:
Uso:
es la vía, peatonal, más importante de la villa de Besalú. También es el principal atractivo histórico-turístico.
Visitas: totalmente libre.
Protección: Bajo la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre protección de los castillos españoles, y la Ley 16/1985 de 25 de junio sobre Patrimonio Histórico Español. Está declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento desde 1954, y según la Generalidad Catalana, Bien de Interés Nacional.
Calificación subjetiva: 5, no sólo no hay que perdérselo bajo ningún concepto, sino que además hay obligación de verlo antes de morir; y como no se haga, se morirá en pecado mortal.
Otras cuestiones de interés: este puente es otro más de los iconos utilizados por el independentismo catalán que enarbolan como bandera a colgar de sus torres, pretendiendo dar la sensación de que el monumento, como símbolo, pertenece a una nación milenaria. Mas lejos de la verdad, lo hacen sin saber, o mejor, sin reconocer que, por ejemplo, fueron las tropas republicanas quienes lo dinamitaron en febrero de 1939, y fue la franquista Dirección General de Arquitectura, quien lo reconstruyó entre 1962 1965.
Accesos: aparcamientos próximos al puente; perfectamente accesible andando.
Coordenadas: 42º11’58” N – 2º42’06” E
Cómo llegar:

martes, 14 de abril de 2026

Figueras, Castillo de San Fernando.

Nombre:     Castillo de San Fernando.
Localidad: Figueras.
Municipio: Figueras.
Provincia:  Gerona.
Tipología:  Fuerte abaluartado.
Datación: 1753 - 1792.
de empordaturisme.com
Situación: El llamado castillo de San Fernando se encuentra en el término de Figueras, capital de la comarca del Alto Ampurdán, provincia de Gerona, sobre una colina y a apenas ochocientos metros de la población.
Figueras, como no podía ser menos es ciudad antigua, aunque el título de ciudad lo tiene desde el siglo XIX que es desde cuando más renombre tiene; le fue concedido por Alfonso XII el 19/octubre/1875.
En tiempos de los visigodos ya fue nombrada, Ficaris, o Figaries, de ahí proviene su actual topónimo. Pero no es hasta mayo de 1267 cuando el rey Jaime I le concede fueros propios mediante una carta puebla que dicta desde Zaragoza; privilegios que serían ampliados por Jaime II.
Dado su crecimiento durante el siglo XIV, su núcleo urbano se amplió más allá de sus murallas, pues así lo autorizó en 1361 Pedro el Ceremonioso. Y nuevamente sus privilegios se verían ampliados en 1419, durante el reinado de Alfonso el Magnánimo.
En Figueras se casó el 03/noviembre/1701 Felipe V con María Luisa de Saboya; durante la Guerra de Sucesión estuvo con el Borbón; y siempre fue punto clave en los conflictos militares con la vecina Francia. Si no hubiera sido así no existiría el castillo de San Fernando.
Puente de acceso desde el hornabeque de San Roque al interior del castillo
Datos históricos:
Terminada la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), se acordó la paz entre Francia y España mediante el llamado Tratado de los Pirineos (07/noviembre/1659) que firmaron Luis de Haro y el cardenal Mazarino, por parte de España y Francia respectivamente, en la isla de los Faisanes, situada en la desembocadura del río Bidasoa. Una de las consecuencias físicas que tuvo este tratado fue la definición de la frontera entre los dos países en los Pirineos; y en lo político marcó el fin de la hegemonía española en Europa y el inicio de la francesa.
Definida pues la frontera entre ambos países, España decide reforzar esa línea ante el temor de posibles penetraciones francesas procedentes del Rosellón, y en concreto a través del paso de Le Perthus. Y es que la ciudad de Le Perthus, en la que se encuentra el fuerte de Bellegarde, había quedado en suelo francés y era necesario construir otra fortaleza que la sustituyera. En 1660 diversos informes proponen al rey una serie de plazas, entre ellas Figueras. Pero no se toma ninguna decisión.
Mientras tanto el Tratado de los Pirineos se va cumpliendo a medias, sobre todo por parte de Francia tras la muerte de Felipe IV. Estas hostilidades se zanjaron con la Paz de Aquisgrán en 1668, que se rompería en 1673.
España vuelve a plantearse el refuerzo de la frontera —que aún no seguía sin haberse acometido—, y entre las localizaciones propuestas sigue estando Figueras, y también Perelada. Carlos II decreta el 10/enero/1674 la fortificación de ésta última, pero las obras no llegan a comenzar.
La tranquilidad llega nuevamente, esta vez con la llamada Paz de Nimega en 1678. Nuevamente se plantea la fortificación del Alto Ampurdán, acordándose sólo en el caso de Rosas, pero sin llevarse a efecto. Los franceses vuelven a quebrantar el tratado, llegando esta vez hasta Barcelona en 1697. Con el Tratado de Ryswick (20/septiembre/1697) se puso otra vez fin a este conflicto, devolviéndose a España los territorios ocupados por Francia en Cataluña.
Patio de Armas, fachadas norte y este.
Muerto Carlos II y terminada la Guerra de Sucesión —marzo 1701, septiembre 1714— se firma el Tratado de Utrech y a pesar de ello seguía latente el eterno temor a la invasión francesa. De nuevo se plantea la fortificación de la comarca, pero otra vez que no se decide el asunto.
Nueva guerra: ahora la llamada de la Cuádruple Alianza (1717-1720) en la que, cómo no, los franceses invaden el Alto Ampurdán. Con el Tratado de La Haya en 1720 se puso fin al conflicto, y a partir de aquí se abre un periodo de relativa paz.
Es durante el reinado de Fernando VI. cuando el Marqués de la Ensenada, que fuera secretario de Hacienda, Guerra y Marina e Indias, toma la iniciativa y, en su afán de reformar y modernizar el ejército y la marina, ordena al marqués de la Mina, Jaime de Guzmán-Dávalos y Spínola, capitán general de Cataluña, y este a su vez, mediante un oficio de fecha 16/mayo/1752, al mariscal de campo Juan Martín Zermeño. Comandante general del Cuerpo de Ingenieros, que localice un terreno donde edificar una plaza capaz de detener una invasión enemiga, y que pudiera contener cinco batallones de infantería y tres escuadrones de caballería. Ese oficio puede considerarse con el origen del fuerte de San Fernando.
Entre los lugares que Zermeño propone para la construcción de la fortaleza, el marqués de La Mina se decanta por la montaña de los Capuchinos en Figueras, en contra de la opinión de prestigiosos ingenieros/militares. Una real orden dio el visto bueno a la elección de Guzmán-Dávalos.
Patio de Armas, fachada de la inacabada capilla.
El proyecto inicial, que no contemplaba los edificios interiores de la plaza ni las cisternas, fue realizado por Martín Zermeño, tiene fecha de 14/abril/1753 y previo a su ejecución fue necesario comprar los terrenos, demoler el convento de los capuchinos y talar las plantaciones de árboles, entre ellos numerosos olivos. Las obras comenzaron el 4/septiembre/1753 y la primera piedra se puso el 13 de diciembre del mismo año. Las obras continuaron bajo la dirección del mariscal Martín Zermeño, el tesón del marqués de La Mina y el incondicional apoyo del marqués de La Ensenada.
Hubo protestas por parte de Francia, pues aducían que se incumplía el Tratado de Utrecht, que impedía fortificar a menos de tres leguas (la legua castellana era igual a 20.000 pies, equivalentes a 5.572’7 metros); efectuadas las mediciones pertinentes, se demostró que la montaña de los Capuchinos se encontraba a 3’5 leguas de la frontera, por lo que no existía inconveniente para proseguir con la obra.
A la muerte de Fernando VI en 1759 —le sucedió Carlos III— las obras no se interrumpieron, pero sí cambiaron de director pues Martín Zermeño fue destinado a Barcelona y sustituido por el ingeniero Juan Cavallero. Por entonces estaban muy avanzados los recintos interior y exterior. En 1766, y tras haber gastado en la obra 30 millones de reales, el castillo fue inaugurado. Habían estado trabajando unos cuatro mil obreros durante esos trece años, pero aún faltaban edificaciones interiores y otras obras accesorias cuya construcción se alargaría hasta el año 1792 con la participación de otros ingenieros; algunas de aquellas obras no llegarían a concluirse. Recién terminadas las obras se procedería a dotarlo de guarnición. Fue llamado de San Fernando en honor al rey Fernando VI.
Durante la Guerra de la Convención (1793-1795), el castillo, que estaba al mando del brigadier Torres, se rindió sin oponer resistencia a las tropas francesas el 28 de noviembre de 1794, siendo conducida toda la guarnición a Francia en calidad de prisioneros. Firmada la Paz de Basilea en 1795 fueron liberados, pero en España fueron encausados los jefes y oficiales, imponiéndosele al brigadier Torres la pena de muerte, la cual fue conmutada por Carlos IV a cambio del destierro de por vida.
Patio de Armas, fachada norte.
A primeros de 1808 un batallón francés al mando del coronel Piat se apoderó del castillo. Los paisanos de Figueras intentaron recuperarlo, pero el general Reille entró en la plaza con 7.000 hombres, frustrando definitivamente las intenciones del pueblo. Fue utilizado como centro logístico durante el sitio de Gerona.
En este castillo estuvo preso Álvarez de Castro, el que fuera gobernador militar de Gerona y defensor de la ciudad durante un sitio que duró siete meses y que terminó dos días después de entregar el mando al brigadier Juan Bolívar que rindió la plaza. Mariano José Manuel Bernardo Álvarez Bermúdez de Castro y López Aparicio, que ese era su nombre completo, murió en el castillo el 21 de enero 1810 después de ser torturado a pesar de su pésimo estado de salud.
En aquel año de 1810 hubo dos intentos de recuperar el castillo, pero no fue hasta la noche del 10 al 11 de abril de 1811, cuando un regimiento de infantería al mando del general Francisco Rovira, y por sorpresa, tomó la fortaleza con sólo un muerto y dos heridos por su parte; desde entonces ese regimiento se llamó de San Fernando. Cinco meses después volvería a caer en manos francesas, que lo mantendrían hasta el final de la guerra.
Durante las Guerras Carlistas siempre estuvo ocupado por tropas Isabelinas siendo centro logístico y de operaciones del ejército Liberal, y sin acontecimientos bélicos dignos de destacar. Desde 1904 a 1933 fue cárcel.
A finales de 1937, ya en la Guerra Civil, se depositó en él gran parte de la pinacoteca del Museo del Prado durante su viaje al “exilio”. En este lugar se firmó el acuerdo entre el gobierno republicano y la Sociedad de Naciones para poner a salvo aquellas obras de arte fuera de España. El acuerdo contemplaba que se transportarían a Ginebra, donde la Sociedad de Naciones las custodiaría; no todas se llevaron a Ginebra, algunas se quedaron en el castillo hasta que la guerra finalizó.
Las caballerizas.
El 1 de febrero de 1939, en el contexto de la huida de las autoridades republicanas hacia Francia, tuvo lugar en el castillo la última reunión de las Cortes de la II República; esta reunión se celebró en las caballerizas, asistiendo 62 diputados y 12 ministros. Siete días después el ejército republicano abandonó la fortaleza, procediendo, de manera descontrolada, a la voladura de gran parte del castillo; entre los destrozos perpetrados cabe destacar la monumental puerta de la entrada principal y parte del puente (cuentan que fue de tal magnitud esta explosión, que gran parte del material de la fábrica quedó disperso en un gran radio, llegando incluso a dañar viviendas de la población de Figueras). Terminada la Guerra Civil fue campo de concentración, acuartelamiento hasta los años 60 y prisión militar, y centro administrativo y logístico del Ejército.
Su uso va más allá del turístico.
Estado: Se encuentra en un excelente estado de salud, lo que no quita que se mejorable en un futuro.
Propiedad actual: Pública, es propiedad del Estado Español, su bien su uso y gestión está encomendado al Consorcio del Castillo de San Fernando, un organismo de carácter civil participado por el Ministerio de Defensa, la Generalidad de Cataluña y el Ayuntamiento de Figueras.
Uso: principalmente turístico, además de la realización de eventos culturales.
Visitas: está abierto al público en horario y calendario usuales.
Protección: Bajo la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre protección de los castillos españoles, y la Ley 16/1985 de 25 de junio sobre Patrimonio Histórico Español.
Está declarada Bien de Interés Cultural desde 1988, catalogado como Monumento Histórico Artístico y forma parte del catálogo del Patrimonio Monumental Europeo.
Calificación subjetiva: 5, no sólo no hay que perdérselo bajo ningún concepto, sino que además hay obligación de verlo antes de morir; y como no se haga, se morirá en pecado mortal.
Otras cuestiones de interés:
Huéspedes ilustres de este castillo fueron, Salvador Dalí como recluta durante su servicio militar, y el teniente coronel Tejero cumpliendo parte de su condena por su participación en el intento de golpe de estado del 23/febrero/1981.
Accesos: con vehículo hasta un aparcamiento próximo. El interior es cómodamente paseable andando e incluso hay zonas que el paseo se puede hacer con vehículos de la institución.
Coordenadas: 42º16'26" N - 2º56'47" E
Cómo llegar:


martes, 7 de abril de 2026

Lloret de Mar, castillo de San Juan.

Nombre:     Castillo de San Juan.
Localidad: Lloret de Mar.
Municipio: Lloret de Mar.
Provincia:  Gerona.
Tipología:  Castillo.
Datación:   Siglo XI.
Situación: Encontramos el castillo de San Juan en la cima de la colina que separa las dos playas de Lloret de Mar, la del mismo nombre de la población y la de Fenals. Ese cerro, conocido como el Turó des Castell, se eleva sobre el nivel del mar unos 60 metros en la zona del castillo. Desde la posición que ocupa se divisa la población de Lloret más próxima al mar hacia el norte, y el castillo de San Juan de Blanes, en Blanes, al sur. Ambos castillos comparten el mismo nombre.

Datos históricos:
La primera noticia que se tiene de este castillo es del 23 de enero de 1079, fecha en la que el obispo de Gerona consagra la iglesia adyacente bajo la advocación de San Juan; esta iglesia funcionaría como parroquia de la incipiente población que durante los siglos XII Y XIII se formó, hasta el siglo XIV en que los habitantes decidieron instalarse junto a la playa. De ese documento se podría deducir la existencia anterior del castillo, pues en él se hace mención a Sicardis de Montsoriu (1031-1103), nieta del vizconde de Gerona y primera señora de Lloret que, por donación de sus primitivos propietarios, había recibido años antes la fortaleza.
Durante la Edad Media fueron varios sus propietarios, siendo su propiedad muy disputada, a veces compartida e incluso estuvo, a partir de la primera mitad del siglo XIII, en poder del obispado de Gerona junto con todo el feudo de Lloret. En 1356 sufrió numerosos destrozos al ser asaltado por parte de genoveses, como también por la serie de terremotos que afectaron a esas tierras entre 1427 y 1428 —se dice que el más destructivo sucedió el 02/febrero/1428—. Posteriormente fue totalmente reconstruido.
Nuevamente, en 1805 fue destruido, esta vez a causa del bombardeo sufrido por un barco inglés, durante el conflicto que enfrentaba a España con Inglaterra y que terminaría con la batalla de Trafalgar.
En 1855 fue incautado por el estado al quedar incluido en la serie de expropiaciones de la desamortización de Madoz, pasando a manos del ministerio de Finanzas.
A partir de entonces, y prácticamente reducido a escombros, permaneció en el olvido hasta 1964. Es entonces cuando la maquinaria de una obra vecina, sin previo aviso y sin permiso oficial, abrió un camino en medio del terreno ocupado por el castillo, destruyendo la base de la torre y lo poco que quedaba del resto. Este hecho dificultó su posterior reconstrucción e impidió en gran medida su restauración.
A raíz de aquel hecho, el Ayuntamiento de Lloret de Mar consiguió su cesión por parte del Estado. Las obras de la torre y su entorno se iniciaron a finales del siglo pasado.

Descripción, arquitectura y construcción:
Dado que el castillo fue totalmente destruido y reconstruido a finales del siglo pasado en base a las excavaciones previamente realizadas, la descripción que sigue se limita a lo reedificado, o sea la torre del homenaje y un lienzo de la muralla en su lado oriental. Los detalles del resto son meras deducciones e incluso especulaciones.
Tuvo el castillo planta ligeramente triangular, de unos 500 metros cuadrados de superficie. En la zona del vértice de sus lados mayores, de unos 27 metros de largo, se levanta la torre; la original tenía un diámetro interior de 5’40 metros, muros de 1’35 de espesor y una altura de unos 18 metros. Junto a la torre se identifican los cimientos de la pequeña capilla.
Fue una construcción bastante simple, con una torre cilíndrica que hacía las veces de atalaya rodeada de una muralla de unos 5 metros de altura que protegía en su interior dependencias básicas para la vida en el castillo. Dispuso de un foso excavado en la roca y una entrada en recodo. También tuvo un aljibe.
Materiales: tanto la torre como la muralla y dependencias fueron construidas con piedras fragmentadas y cantos rodados tomados con mortero de cal.
Estado: Lo reconstruido, evidentemente, se encuentra en perfecto estado; el resto es una ruina consolidada.



Propiedad actual: Pública, Ayuntamiento de Lloret de Mar.
Uso: Turístico y cultural. Está musealizado.
Visitas: cuando lo visité estaba cerrado al público, aunque aparentemente, vista la cartelería expuesta en la valla que cierra el conjunto, parece ser visitable.
Protección: BIC, desde el 08/noviembre/1988.
Bajo la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre protección de los castillos españoles, y la Ley 16/1985 de 25 de junio sobre Patrimonio Histórico Español. Está declarada Bien de Interés Cultural desde el 12/noviembre/2002.
Calificación subjetiva: 2, si se pasa cerca y se va con tiempo pues se acerca uno a verlo; es decir, que se incluirá en una ruta de viaje, pero no pasa nada si luego no se visita. Aunque el espectacular paisaje que, tanto desde la cima como durante el camino de ida-vuelta, se contempla, hace merecedora la visita.
Accesos: desde Lloret de Mar parten caminos, tanto por un lado de la montaña como por el otro, empinados pero agradables dado el paisaje que se contempla, que llegan hasta el castillo. También se puede acceder en coche, ya que en sus proximidades se levantan algunas viviendas.
Coordenadas: 41º41’38” N – 2º50’21” E
Cómo llegar: