Nombre: Castillo de Loarre.
Localidad: Loarre.
Municipio: Loarre.
Provincia: Huesca.
Tipología: Castillo.
Datación: Siglos XI
Situación: A 35 kilómetros de Huesca y a 5 de la población que le da nombre, se encuentra el castillo de Loarre; estamos en la comarca de la Hoya de Huesca. Sobre un promontorio rocoso de piedra caliza que le sirve de perfecta cimentación se alza la tan repetidamente calificada como la fortaleza románica mejor conservada de Europa. Sea o no cierta la insistente afirmación, el caso es que, como ejemplo de edificio militar del románico, al menos en España, sí es el número uno. A lo que añadimos su condición de residencia real y monasterio, que eleva sobremanera el carácter de esta fortaleza.
Su ubicación denota, sobre cualquier otra característica, su fuerte naturaleza militar que pronto perdería conforme avanzaba la Reconquista: justo a las faldas de los Pirineos, al norte, y la extensa llanura de La Hoya que hacia el sur llega hasta el río Ebro.
El castillo de Loarre, como tantos castillos roqueros, no forma parte del paisaje, sino que va más allá, el castillo es el paisaje y no entenderíamos a éste sin el propio castillo.
Datos históricos:
Su origen se remonta a la época íbera y romana —en su interior se han encontrado monedas romanas, lo que induce a pensar que en el lugar hubo un asentamiento romano—, identificándose este lugar con la Calagurris Fibulariensis romana. Pero los restos más antiguos del actual castillo, y de los que apenas quedan vestigios, son de los tiempos de Sancho Garcés III (992-1035), apodado el Mayor o el Grande, rey de Pamplona y conde de Aragón que, tras la conquista del asentamiento musulmán, levanta poco más de una torre en este estratégico lugar. Su hijo, Ramiro I (1006-1063), rey de Aragón y Pamplona, construiría las edificaciones del núcleo primitivo a mediados del siglo XI, y que fueron la pequeña iglesia de Santa María, la torre de la Reina, las estancias reales y militares y la torre del Homenaje (la torre albarrana). La finalidad de su construcción fue controlar no sólo la entrada a la Hoya sino además organizar los ataques a Bolea, fuerte plaza en poder musulmán.
Reinando Sancho Ramírez I (1045-1094), rey de Aragón y Pamplona, el castillo es ampliado, adquiriendo la actual configuración: se construye la iglesia de San Pedro y la cripta de Santa Quiteria; y se funda un monasterio con monjes agustinos, con lo que al carácter militar se le une el religioso, a la vez que se crea en su entorno un pequeño núcleo de población.
Poco después, y durante el breve reinado de Pedro I (1068-1104), apenas ocho años, el castillo pierde relevancia militar pues los musulmanes han sido desalojados de la comarca y empujados hacia el sur, a la vez que la religiosa al ser trasladada la congregación al monasterio-fortaleza de Montearagón.
A continuación, hubo un largo período de tiempo en que el castillo, por circunstancias varias, cambia de propietario con cierta frecuencia: Pedro II empeñó la villa de Loarre junto a la de Bolea; volvería a posesión de la corona durante el reinado de Jaime I, el cual se la entregaría a su tío el infante Fernando, quien sería abad de Montearagón, y éste a su vez, lo haría en favor de la orden del Hospital de San Juan que lo tendrían entre 1263 y 1285. En 1287 el castillo fue saqueado por Pedro de Ayerbe, partidario de la unión de nobles aragoneses enfrentados a la corona de Aragón.
Nuevamente, y ahora durante el reinado de Jaime II (12167-1327) y posteriores, la tenencia del castillo volvió a estar en manos de diversos nobles afectos a la corona, hasta la llamada revuelta del conde de Urgel en 1413 en que la abadesa Violante de Luna estuvo de parte de los urgelistas pero, asediado el castillo hubo de rendirlo a las tropas del bando real.
Ya en el siglo XVI, la población que vivía junto al castillo se trasladó a la actual villa de Loarre. En la construcción de casas de la nueva villa se utilizaron materiales procedentes del castillo, el cual quedaría abandonado y semiderruido. A principios del siglo XX fue declarado Monumento Nacional, siendo uno de los primeros castillos en ser protegido, lo que ayudó a que se iniciase un proceso de restauración y conservación llevado a cabo durante los años 1930, 1940 y 1950. Obras que continuaron en los últimos años del pasado siglo.
Estado: En muy buen estado de conservación, aunque no estaría mal continuar los procesos de restauración que hasta ahora se llevaron a cabo en 1913 y las obras de mantenimiento entre 1996 y 2009. La parte más antigua, la que corresponde a la época de Sancho III, es la más deteriorada del conjunto y necesitaría, al menos, trabajos de consolidación.
Propiedad actual: es propiedad del Estado, aunque su gestión en cuanto a conservación y explotación turística, está en manos del Gobierno de Aragón.
Uso: cultural y turístico.
Visitas: Abierto al público, previa compara de la entrada, claro.
Protección: Fue declarado Monumento Nacional el 05/marzo/1906. Es Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento desde 2006.
Bajo la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre protección de los castillos españoles, y la Ley 16/1985 de 25 de junio sobre Patrimonio Histórico Español. Está declarada Bien de Interés Cultural desde el 12/noviembre/2002.
Se está promoviendo su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Otras cuestiones de interés:
Calificación subjetiva: 5, No sólo no hay que perdérselo bajo ningún concepto, sino que además hay obligación de verlo antes de morir; y como no se haga, se morirá en pecado mortal.
Accesos: Hasta el castillo, caminando desde el cercano parquin junto al Centro de Recepción e Interpretación.
Coordenadas: 42º19’32” N – 0º36’43” O
Cómo llegar:
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