Freguesía:
Concejo: Montemor o Novo.
Distrito: Évora.
Región: Alentejo Central.
Tipología: Castillo, recinto amurallado.
Datación: Sin datos exactos; fue reconstruido hacia 1300.
Situación:
Montemor o Novo (Montemor el Nuevo), se sitúa en la que fue la antigua parroquia de Santiago do Castelo. Hoy es un municipio (concejo) que se formó tras la unión de tres freguesías: Nossa Senhora da Vila, Nossa Senhora do Bispo y Silveiras.
Sobre una de las colinas más altas de la región y dominándola en gran parte, se levanta este castillo que en un principio recogía en el interior de su cerca a la original población.
Datos históricos:
A este lugar confluían las calzadas romanas que desde Santarém y la desembocadura del río Tajo en Lisboa, llegando a Évora y continuando hasta la actual Mérida. Razón suficiente para que desde entonces la estratégica colina donde se asienta el castillo fuera fortificada.
Primero lo fue por los romanos (Castrum Malianum), y más tarde por los musulmanes, con un espacio en el interior bien estructurado y habitado.
En 1166 lo conquistaría Alfonso I (Afonso Henriques), pero como otras plazas de la región volvería a manos de los almohades en la ofensiva de Almanzor (1190-1191). La definitiva reconquista cristiana sería por parte de Sancho I (1154-1211) en 1201. Fue ese rey quien otorgó carta de repoblamiento en 1203 a fin de garantizar su repoblación y defensa; posiblemente en esa época comenzaran las primeras obras del actual castillo.
En la época de don Dinis (Dionisio I, 1261-1325), y entre las numerosas obras que se realizaron en todo el reino, aquí se hicieron de ampliación, reforma y refuerzo del antiguo emplazamiento musulmán, incluyendo cerca que quedó totalmente terminada en 1365. No está clara la fecha de construcción del Paço dos Alcaides, pero seguramente fue a finales de este siglo XIV.
En el siglo XV fue restaurado el castillo por el maestro cantero Afonso Mendes de Oliveira, y acometiéndose obras como la Casa del Guarda como refuerzo a la Puerta de la Villa, el coronamiento de la torre del Reloj, y el convento de la Salutación; se terminaron las obras en 1502.
Con el reinado de la dinastía Avis (1385-1580), sucesores de la Casa de Borgoña, Montemor o Novo adquirió una notable importancia, pues se convirtió en una de las mayores posesiones de don Nuno Álvares Pereira, el que fuera vencedor de la batalla de Aljubarrota. Durante esa época, la corte acostumbró a pasar largas temporadas en Évora, por lo que la región, y en concreto el Paço dos Alcaides del castillo de Montemor o Novo, fue sede de acontecimientos relevantes, como las cortes de 1495, en las que Manuel I autoriza los viajes que darán lugar a la expansión marítima de Portugal.
Manuel I dará nueva carta a la población en 1493, y en 1563 recibirá el tatuó de Vila Notável, concedido por Sebastián I (1554-1578): «lugar antiguo y de gran población, rodeada y ennoblecida de iglesias, templos, monasterios y muchos otros edificios y casas nobles». D esta época datan los conventos de San Antonio y San Francisco, el Hospital Viejo y la ermita de Nuestra Señora de la Visitación.
A lo largo del tiempo, sobre todo a partir del siglo XVI, aquella población que vivía en el interior de la cerca fue expandiéndose por la ladera norte, dejando deshabitada la fortificación, hasta alcanzar el desarrollo que hoy tiene.
Durante la Guerra de Restauración (1640-1668), Juan IV ordenó obras en sus murallas, de renovación y refuerzo.
En el siglo XVIII, y tras el terremoto de Lisboa, que contribuyó al deterioro de sus edificaciones intramuros, se volvieron a efectuar obras de reparación. Pero para entonces estaba casi deshabitado y la mayoría de sus edificaciones abandonadas.
En la Guerra de la Independencia (invasión francesa de la península Ibérica, que también afectó a Portugal), sufrió ataques por parte de las tropas napoleónicas al mando de Junot, los cuales, a pesar del deterioro de las fortificaciones y la escasa guarnición, fueron repelidos. Y unos años más tarde, durante la Guerra Civil de 1828 a 1834, los liberales estuvieron aquí acuartelados bajo el mando del Mariscal Duque de Saldanha.
En 1926 se repararon una torre y algunas secciones de muros, todo lo cual se derrumbó al poco tiempo. Fue en el período entre 1937 y 1945 cuando se acometieron las últimas obras.
En los últimos treinta años del pasado siglo se han realizado varias intervenciones arqueológicas, y se ha recuperado totalmente la torre llamada da Má Hora.
Descripción, arquitectura y construcción:
Posiblemente este castillo, junto a su cerca, sea uno de los más grandes de Portugal. De planta irregular (podría pensarse en un triángulo o tal vez en otra cosa), la muralla contornea la cota más alta de la colina.
Los tres vértices del supuesto triángulo se orientan: al este, donde se encuentra la Torre da Má Hora; al noroeste con la torre Porta do Anjo; y al suroeste donde quedan los restos del Paço dos Alcaides.
Hacia la mitad de la línea que une los dos primeros vértices —ésta es la parte del castillo mejor conservada, al menos la muralla— se encuentra la Porta da Vila; la Puerta de la Villa también fue conocida como de Santarém o Porta Nova. Es la entrada principal del castillo y se sitúa en un quiebro que hace la muralla, siendo flanqueada por la Torre del Reloj, y quedando muy protegida por ésta.
La Torre del Relógio, de unos 20 metros de altura y planta cuadrada, es prácticamente una torre albarrana, y se accede a ella desde el adarve mediante una escalera que se sitúa sobre la puerta de la Villa. Sus almenas son piramidales, y el conjunto está rematado con un chapitel. Tuvo tres campanas: la de las Horas, de 1605; la de los Cuartos, de 1784; y la de Rebato, de 1777. Fueron fundidas en 1966 y no han sido sustituidas.
Extramuros, justo enfrente a la torre del Reloj, está la Casa del Guarda, construida en el siglo XVI con la finalidad de reforzar la Puerta de la Villa. De planta rectangular e interior abovedado, sobre su puerta encontramos un escudo de Manuel I. Las vistas del castillo desde esta torre son magníficas, sobre todo el palacio de los Alcaides hacia el suroeste.
De la puerta de la Villa hacia el norte discurre la muralla alternada por seis torres semicirculares ligeramente más altas que la muralla. Toda ella está almenada y en buen estado. En el punto más noroccidental del castillo está la Porta do Anjo, de la época de don Dinis I. Entre esta torre y otra simétrica, pero actualmente desmochada, está la puerta del mismo nombre, la Puerta del Ángel, cuyo nombre podría venir de una capilla, hoy desaparecida, que hubo en ese lugar. Hasta mediados del siglo XVIII fue llamada Puerta del Obispo.
Y de la Puerta de la Villa hacia el sureste también continúa la muralla, esta vez con siete torres también semicirculares. Tanto la muralla como las torres son de las mismas características que las descritas anteriormente, es decir, conserva todo su almenado y adarve. Este tramo termina en la Torre da Má Hora. A esta torre, de planta cuadrada, 19 metros de altura y que conserva su almenado piramidal, se la conoce tradicionalmente como la del Homenaje, y por su situación, junto a otra puerta, da nombre a la misma. Esta se llama, por lo tanto, Puerta da Má Hora, y también lo fue del Sol o de Santiago.
El nombre de esta puerta proviene del hecho, según la leyenda, de la toma del castillo a los musulmanes por parte de los caballeros de Sancho I, con ocasión de que los centinelas olvidaran cerrarla, por lo que ya de noche fue fácil y rápido entrar por ella y tomar el castillo. Muy acertado el nombre de la torre y de la puerta: La Mala Hora.
Todo el flanco sur de la cerca ha desaparecido, desde la Torre de la Mala Hora hasta el Paço do Alcaides. Fue en este tramo donde hubo otra puerta, la llamada de Évora.
El Paço dos Alcaides está en el vértice sur del conjunto, en el punto más alto de la colina, el Monte Maior, donde convergen la muralla —de la que se conservan pequeños tramos— que parte desde la Puerta del Ángel y la desparecida del flanco sur. El palacio de los Alcaides, como su nombre indica, era la residencia oficial de los alcaldes de la villa.
El palacio tenía forma rectangular, reforzado por torres circulares que aún están en pie. Además de estar comunicado con el interior de la fortaleza, disponía de un acceso directo al exterior, protegido por una muralla a modo de coracha.
Materiales:
Estado:
Propiedad actual: Pública, Estado portugués.
Uso: turístico y lúdico. En la iglesia de Santiago existe un Centro Interpretativo que muestra la historia y evolución de la fortaleza.
Visitas: totalmente libre.
Protección: está clasificado como Monumento Nacional desde el 5 de enero de 1951.
Clasificación subjetiva:
Otras cuestiones de interés: en su interior se conservan otras edificaciones, como la iglesia de San Juan Bauista, la de Santiago, la de Santa María y el convento de Nossa Senhora da Saudaçao.
Como en tantos otros castillos, aquí también tenemos una leyenda de princesa enamorada —la hija de un gobernador moro se enamoró de un caballero cristiano, cuestión que es rechazada por el padre, el cual, ante la insistencia de la hija, opta por hechizar y encerrar a ésta en la torre del Ángel; la pobre princesa aún anda por ahí buscando a su amdo—.
Cómo llegar: ver los mapas de más abajo.
Accesos: fácil acceso desde la población a pie o en coche, apenas unos minutos. Su interior es cómodo de pasear.
Coordenadas:
38º38'33" N - 8º12'56" O
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