jueves, 22 de febrero de 2018

Arquitectura, L

LADRILLO:
Paralelepípedo rectangular de arcilla cocida utilizado en la construcción.
Los primeros ladrillos utilizados fueron trozos de tejas romanas (tégulas) que, al partirse, eran aprovechadas en la construcción de los muros. Cuando se comprobó la bondad de este material, se pasó a producirlo de manera expresa.

LAJA:
Piedra más bien pequeña, de poco espesor y plana o concoidea, con diversos usos en construcción, empleándose frecuentemente como rústica dovela en algún tipo de arco.

LANCHA:
Piedra más bien grande, también plana y de poco espesor.

LESENA:
Pilar decorativo adosado al muro, parecido al contrafuerte.
Muy propio del arte románico.
Se conocen también como "bandas lombardas".



LETRINA:
Genéricamente retrete, el lugar destinado a expeler los excrementos, y por ello, lugar sucio y repugnante.
En las fortificaciones, solía ser un habitáculo similar a una ladronera por el que se evacuaban las heces al exterior de la fortaleza, siempre en alguna zona poco transitada. No suele ser muy frecuente.
Letrina en el castillo de Granadilla, Cáceres.

LIMAHOYA:
Es la línea resultante del encuentro de dos faldones del tejado, que en el alero forman rincón.
La limahoya precisa, como sistema de evacuación de las aguas de lluvia, un canal ejecutado también con teja (canal) pero de un ancho algo mayor que las demás.
Ver dibujito de más abajo.

LIMATESA:
Es la línea resultante del encuentro de dos faldones del tejado, pero que en el alero forman esquina.
Se remata con una hilera de tejas fijas (cobija).


LINTERNA:
Torre pequeña, más alta que ancha, y con ventanas, que se construye sobre algunas cubiertas, generalmente sobre las cúpulas de las iglesias, como remate y como medio de iluminar el interior.

Iglesia del Santo Sepulcro, Torres del Río, Navarra.

LLAGA:
Junta horizontal o vertical entre dos ladrillos, sillares o mampuestos de una misma hilada. Las juntas horizontales, propia y exclusivamente se denominan tendeles.

LOBULADO, arco lobulado:
Formado por lóbulos yuxtapuestos.

LUCILLO:
Sarcófago de piedra, adosado al muro y colocado en un nicho cobijado por un arcosolio.


LUNETO:
Pequeña bóveda en forma de media luna abierta en la bóveda principal que sirve para dar luz al interior de ésta.

LUZ:
Anchura de un hueco o de un vano en puertas, ventanas, arcos, o entre pilares o columnas.

martes, 20 de febrero de 2018

Guijo de Granadilla, Cáparra, muralla urbana

Traigo hoy a mi Casa de la Tercia un lugar que en principio no parecería encajar entre sus páginas. Porque si algo hay en él no es precisamente edificación militar que destaque sobremanera.
Y es que estoy en Cáparra y aquí lo que sobresale, y no sólo por su altura física, es su arco tetrapylon y no sus murallas de las que, a pesar de todo lo que encerraron en su interior —y ser para mí el primer motivo por el que recojo a esta pequeña ciudad romana en mi blog—, queda poco, muy poco. Lo demás, que también son piedras viejas, lo incluyo como propina.
Llegamos a Cáparra después de atravesar paisajes limpios y carreteras estrechas y tranquilas, de las que se espera no acaben jamás pero que por desgracia terminan. Con esta ha habido suerte, mucha suerte, porque su final es el lugar ya mencionado: pequeña pero importante urbe fue, y que se situó justo sobre la antigua Vía de la Plata que aún pasa bajo su hermoso arco.

EL LUGAR:
Su ubicación es privilegiada: entre dehesas y olivares, y sobre un pequeño promontorio que domina el río Ambroz.
Antes de la llegada de los romanos, ya hubo aquí un asentamiento posiblemente vetón que se conocía como Kapasa o Capera —hay autores que lo identifican con un pasado lusitano—, y que con la llegada de aquellos y la coincidencia con el itinerario de la Vía de la Plata, elevó su importancia, no sólo estratégica, en toda la Lusitania.
En un principio, allá por el siglo I aC, el lugar fue una mansio —lugar de descanso entre núcleos de población o sea una posada—en el camino de la Plata, exactamente la quinta desde Mérida en sentido a Astorga.


Ya con el emperador Augusto en el poder, recibió el stastus de ciudad estipendaria, dependiente de Emérita Augusta —formaba parte del Conventus Emeritensis, división administrativa y judicial—, es decir que contribuía con los impuestos que recaudaba en las comarcas vecinas, pero a la vez se le concedieron derechos propios, tales como el dominio y disfrute de tierras o la emisión de moneda propia.
Más adelante, en el año 74 dC, con Vespasiano en el poder, pasó a ser municipium y con ello, sus habitantes adquirieron la ciudadanía romana. Es a partir de ese momento cuando adquiere su mayor trascendencia, creciendo y adquiriendo el carácter propio de toda ciudad romana.

La ciudad se configuró sobre la Vía, que la cruza de Oeste a Noreste, desarrollándose su urbanismo a partir de ese eje y siguiendo un ordenamiento ortogonal, planteamiento representativo de las urbes romanas.
Es en esta época cuando se levantan las construcciones más importantes que nos han llegado, entre las que destaca el Arco que tanto la identifica, único en la Península Ibérica. O al menos el único del que nos han llegado noticias.
El arco tetrapylon desde la puerta sureste.

Terminado el siglo IV dC, y con el declive del Imperio, comienza su decadencia a la par que otras ciudades de Hispania. Decadencia que obligará a abandonarla por parte de sus habitantes pues el camino ha perdido uso y por lo tanto importancia. Su inutilidad, la de la Vía, provoca la ruina definitiva de la ciudad y su desaparición, allá por el siglo IX tras la invasión musulmana. Nunca volvió a repoblarse, ni siquiera después de la reconquista por los cristianos, y nunca pasó de ser lugar sólo de paso.
Maqueta de la ciudad en el Centro de Interpretación. En primer plano la puerta a la que se accedía desde Emérita Augusta.
Sin embargo ha seguido habiendo referencias a Cáparra a lo largo de la historia; en alguna incluso se cita la existencia de otro arco —en las Relaciones Topográficas, hacia 1570; y en el siglo XVII lo refiere un tal Fray Francisco de Coria—. Pudo haber por tanto, dos arcos: El tetrapylum, y otro que posiblemente fuera puerta de la villa y que fue desmontado por vecinos de Guijo de Granadilla, a finales del siglo XVIII, para trasladarlo a una ermita de la localidad. Cosa que, por el gran tamaño de las piedras no pudieron llevar a cabo.
Por aquel siglo XVIII, el lugar apenas si contaba con diez vecinos, y se dedicaban a la hostelería de la época. O sea, mesoneros. El poblado era conocido como Venta de Cáparra.
La construcción, en 1855 de la que hoy es la carretera N-630 y, posteriormente, el ferrocarril, con el consiguiente abandono del camino, hizo que la actividad en Cáparra desapareciera por completo.
Desde 1985 es propiedad de la Diputación de Cáceres.
La Compañía bajo el arco.

LAS MURALLAS:
Me temo que todo lo pueda decir sobre sus murallas será en pasado; nada queda de ellas, y si algo hubiera habrá que esperar a futuras excavaciones. Por ahora digamos que sí, que la ciudad estuvo amurallada, conteniendo una extensión de poco menos de 16 ha, dentro de un perímetro irregular que se adaptaba al ligero altozano. Además hay constancia de que extramuros también hubo edificaciones.
En la muralla se abrían, con toda seguridad, tres puertas de acceso, aunque se han encontrado resto de lo que pudiera ser una cuarta.


De todas ellas, sólo podremos contemplar la puerta del sureste, que es la única de la que nos han llegado vestigios: apenas los arranques de sus torres: dos fuertes bastiones semicirculares de algo más de cinco metros de diámetro y muros de 1’30 metros de espesor. En su interior se alojaba el cuerpo de guardia.
La anchura del acceso era mayor de cuatro metros y su pavimento lo componían grandes losas de granito. Disponía de doble puerta de madera y reja de hierro.
El resto de las puertas debieron tener un aspecto muy semejante, tanto en tamaño como en la morfología de las torres de flanqueo.
Base de la torre izquierda de la puerta sureste.




Puerta sureste, torre izquierda y acceso a la puerta a la drecha.
La puerta del sureste llevaba al foro a través del Cardo Maximus —la calle que en todo campamento militar romano se orienta de sur a norte—, y las otras dos se situaban, sobre la Vía de la Plata, delimitando el Decumanus Maximus —la calle que normalmente se orientaba de este a oeste—.
Las murallas estaban ejecutadas con sillares irregulares de granito—doble muro relleno, opus caementicium, y enlosado su camino de ronda— alcanzando unos cinco metros de altura en sus puntos más altos y 3’20 metros de ancho medio en su base.

Y ADEMÁS:
A ver, brevemente, ¿qué más hay en Cáparra aparte de sus murallas y puertas?

Así debió de ser el arco (del Centro de Interpretación).

 — Pues, en primer lugar, el Arco tetrapylum, levantado a finales del siglo I, en la confluencia de las dos calles principales de la ciudad, el Decumanus y el Cardo. Es el principal referente y símbolo, verdadero icono y representación monumental de la ciudad.
Es de planta casi cuadrada (8’60 m por 7’35m) que se levanta sobre cuatro basamentos coronados con cornisas muy decoradas y, sobre estos, otros tantos pilares que conforman cuatro arcos de medio punto enfrentados dos a dos y adornados con arquivolta; los pilares sostienen una bóveda de arista que cubre el conjunto. El elemento que lo coronaba, un ático o una pirámide, ha desaparecido casi en su totalidad.

El Arco visto de El Cardo Maximus.


A los lados de los arcos que dan a la calzada, o sea, en los frontales noreste y suroeste, existen unos pedestales que posiblemente soportaban estatuas. En dos de los pilares se observan inscripciones relativas al constructor y a un ciudadano llamado Marcus Fidius Macer y su familia, que fue quien mandó erigir y costeó su construcción. La inscripción dice:
"Marco Fidio Macer, erigió este monumento, según testamento, en honor de Bolosea, hija de Pellio y de Fidio, hijo de Macer" (pero en latín).


Originalmente, se estima que tuvo una altura de 13’30 metros. Y es probable que todo el conjunto, ejecutado en granito y hormigón, estuviera revestido de mármol.

Las termas bajo la cubierta de cristal.

— Al noroeste, y en la confluencia del Decumanus Maximus con el Cardo Maximus, se encuentran las Termas públicas que se construyeron cuando la ciudad adquirió el rango de municipio.
Se trata de un edificio de 33x36 metros en el que se situaban los baños en el centro y rodeado por dependencias anexas: almacenes de leña, vestuarios, etc. El abastecimiento de agua tuvo su origen en el cercano embalse de Casablanca.
— Aunque Cáparra fue una ciudad pequeña, también tuvo foro, que era el edificio más importante de las ciudades.
Se encuentra también en la confluencia del Decumanus y el Cardo. En su interior se situaba la basílica, que incluía en su pórtico el aediculo tribunal, donde se realizaban los juicios. A la derecha estaba la Curia y al fondo tres pequeños templos, es decir, un Capitolium:
— Uno dedicado a Júpiter y los otros dos a Juno y a Minerva. El de Júpiter medía 9’30x10’60 metros y se orientaba de sureste a noroeste. Para su construcción se empleó granito, mármol, madera y ladrillos.


— El Decumanus Maximus era la calle principal de la ciudad; discurría desde la puerta suroeste en línea recta hasta la noreste. Era de gran anchura, cinco metros, bien pavimentada y con sistema de recogida de aguas pluviales y sucias.
Perpendicular a ésta discurre el Cardo Maximus En la confluencia de estas dos calles se elevaba el Foro.
Estas dos calles eran el centro de la vida comercial de Cáparra. En las plantas bajas de sus casas, que disponían de pórticos de unos dos metros de ancho, se instalaban los comercios, llamados tabernae.
— En el punto más elevado de Cáparra debió existir un castellum aquae, edificación que recogería las aguas que, mediante un acueducto ya desaparecido, aportaba las aguas desde el embalse.


¿El anfiteatro?


— No se tiene constancia de que extramuros existieran edificaciones —al menos aún no se han encontrado vestigios—, excepción hecha de lo que siempre se ha supuesto es un pequeño anfiteatro.
Se trata de una cavidad de planta elíptica situada hacia el noreste, rodeado de un anillo de montículos que bien pudiera haber sido la cavea, o graderíos.
Opiniones hay para todos los gustos: desde la que dice que podría tratarse de un depósito de agua, hasta la que aventura que considera que sea la base de una torre de defensa; una enorme torre, eso sí.

Una de las tumbas de la Necdrópolis.


— También extramuros, y muy cerca del anfiteatro se encuentra una necrópolis.
Y ya está.

Nombre: Murallas de la ciudad romana de Cáparra.
Municipio: Guijo de Granadilla.
Provincia: Cáceres.
Tipología: Muralla urbana.
Época de construcción: entre los siglos I aC y II dC.
Estado: No es necesario decir que, como casi todos los yacimientos romanos, éste también se encuentra en estado de ruina, aunque muy consolidada. Con los trabajos y excavaciones que en él se vienen realizando, es de suponer que el deterioro se paralice totalmente.
Hacia 1929 comenzaron en Cáparra las primeras excavaciones, realizándose trabajos de delimitación y localización de elementos, siendo los primeros, el arco, el llamado templo de Júpiter, algunas viviendas, un embalse, tres necrópolis y el anfiteatro (¿?).
Las excavaciones se reanudaron a finales de la década de los sesenta, y desde entonces no han cesado. Se centraron por entonces en el anfiteatro y en los edificios cercanos al arco.
En 1988 los terrenos fueron adquiridos por la Diputación de Cáceres. La Universidad de Extremadura ha realizado varias campañas de prospección.
Desde 2001, una nueva serie de excavaciones ha permitido conocer las termas públicas frente al foro, un área doméstica, las tabernae, la puerta sureste, de la que partía el cardus maximus, el anfiteatro y un tramo de la vía romana en su trayecto urbano.
En la actualidad, Cáparra pertenece al Proyecto de rehabilitación integral del Patrimonio Extremeño Alba Plata, cuyo objetivo es recuperar el camino histórico de la Vía de la Plata, que comunicaba Astorga con Emérita Augusta.
Olivos en el interior de la ciudad.





Propiedad: Diputación de Cáceres.
Uso: Turístico y cultural.
Visitas: abierto al público, precio muy módico, que incluye el Centro de Interpretación.
Protección: El 3 de junio de 1931 fue declarado Monumento Histórico-artístico.
En la actualidad tiene el estatus de bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento.​
Clasificación subjetiva: 3, es decir, se incluirá obligatoriamente en ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible por visitarlo. Pero por el conjunto, que no por las murallas, de las que apenas si quedan vestigios.
Otras cuestiones de interés: Todo el conjunto de la ciudad, que ya es bastante.
También, a unos ciento cincuenta metros al norte, y salvando el río Ambroz, aún perdura un puente romano del siglo I dC, de cuatro arcos, que ha sido restaurado en diversas ocasiones a lo largo del pasado siglo. Se encuentra en uso.
Y muy cerca, el pueblo de Granadilla, con castillo y muralla.


Cómo llegar: desde la A-66, E-803, o la N-630, o sea la Vía de la Plata y a la altura de Villar de Plasencia, tomamos la CC-112 en dirección a Guijo de Granadilla.



sábado, 17 de febrero de 2018

Utrera, Sevilla

Municipio: UTRERA
Provincia: SEVILLA
Escudo:

Descripción:
Escudo español, cuadrilongo de base circular.
Escudo cortado dividiéndose el jefe en tres cuarteles:
En el primero un olivo adiestrado de una vid en fruto, con la inscripción “Da vino Baco, de aceite Palas”; en el tercero un pino con una gavilla de espinas a la diestra con el lema “Da trigo Ceres, da maderas Cibeles”; y en el segundo una torre sobre gradas de cuyo cuerpo almenado surge una matrona coronada con una rama de laurel en la diestra y un cetro en la siniestra —en recientes reproducciones porta una flecha y un ramo—, de su puerta parten dos sogas —últimamente cadenas— con las que están atados un caballo pasante y un toro parado, afrontados y asentados sobre un puente de dos ojos por debajo del cual discurre un arroyo de su color.
Orla exterior con la inscripción “rica en vacas, ovejas, caballos; generosa en granos; en aceite fértil; en vino fecunda, criadora de frutas, de sal; en pinbos soberbia; sólo con tus bienes opulenta”.
Todo sobre cartela de oro con lambrequines.
Al timbre Corona Real abierta.

No consta aprobación oficial. Aunque lleva utilizándose desde el siglo XVII, con algunas modificaciones (supresión de elementos, que a saber cómo sería antes).

Recurrencia:
Aunque en el término municipal de Utrera existen varias fortificaciones, he de suponer que el castillo del escudo es referencia al existente dentro del núcleo urbano.
El puente alude al de Las Alcantarillas, al cual custodiaban dos torres de las que sólo se conserva una, por lo que también podría suponerse que es ese castillo, o mejor las torres, de Las Alcantarillas, la recurrencia del escudo.

Localización:
El castillo de Utrera se encuentra en el centro de la localidad, sobre un ligero altozano.

Historia:
El castillo se construyó sobre los restos de una pequeña fortificación árabe, una vez conquistado el lugar por el rey Fernando. Fue de gran utilidad, como apoyo, en la reconquista de otras plazas más al sur.
Con Alfonso XI, se construyó una fuerte muralla, que no impidió que en 1368 fuera destruido durante un ataque realizado por Mohamed V de Granada. Fue recuperado para la Corona en 1478 por los Reyes Católicos que, como en otros tantos castillos, mandaron desmochar las almenas de la Torre del Homenaje. Terminada la Reconquista perdió su valor defensivo, quedando totalmente abandonado en 1743 cuando Utrera deja de pertenecer administrativamente a la ciudad de Sevilla.
Su deterioro se completó con el bombardeo que sufrió por parte de los franceses durante la guerra de la Independencia.  
En 1915 se realizaron las primeras obras de restauración, así como durante la segunda mitad del siglo XX.

Descripción:
Es de planta rectangular, con torreones en las esquinas y alguno más en el centro de uno de sus lados, al igual que la torre del Homenaje —cuadrada, de dos plantas abovedadas—, situada en el centro del lienzo noreste; en cada una de sus fachadas existe una ventana con matacán.
El castillo ocupa una superficie de unos 1.500 metro cuadrados, apenas nada comparado con el total de las murallas que llegó a tener la población: dieciocho hectáreas con treinta y ocho torres y cuatro puertas, de las que sólo permanece en pie la de La Villa.

Torre del Homenaje del Castillo de Utrera

jueves, 15 de febrero de 2018

Arquitectura, J

JÁCENA:
Viga maestra que, tendida sobre pilares o columnas, sirve para sostener las cabezas de otras vigas secundarias, así como para sustentar cuerpos superiores del edificio, y trasmitir esas cargas a los pilares o a los muros.

JAMBA:
Elementos verticales situados en los dos lados de las puertas o ventanas, que sostienen el dintel o el arco del vano.
Curiosamente, proviene del latín jambe, pierna.

JÓNICO:
Cronológicamente es el segundo de los órdenes clásicos griegos. Tuvo su origen en el siglo VI a.C.
Las columnas de este orden tienen unos nueve diámetros de altura y veinticuatro estrías; su capitel se adornaba con grandes volutas.