jueves, 9 de noviembre de 2017

Arquitectura, A

ÁBACO:
Del latín “abacus”, es la pieza en forma de tablero que remata el capitel de una columna. Su forma es la de una losa cuadrada, pero también se presenta en molduras o decorado.
Normalmente sobresalía con respecto al capitel, por lo que aumentaba el refuerzo para soportar los elementos colocados sobre la columna.

ABADÍA:
El monasterio que era regido por un abad o abadesa.

ABATIDO, arco abatido, arco deprimido, arco carpanel:
El formado por un número impar de centros y cuyos centros se encuentran por debajo de la línea de impostas, a excepción de los laterales que se ubican a la altura de dicha línea.
Trazado de un arco abatido y ejemplo.

ABOCINADO, arco abocinado:
El que tiene más luz en un paramento que en el opuesto, pero respetando la misma forma por las dos caras. Su intradós es una superficie cónica.
Arco abocinado.

ABOCINAMIENTO, derrame:
Sistema constructivo empleado en los vanos, puertas, ventanas, troneras, aspilleras, etc., en los que las jambas no son paralelas sino formando un ángulo, consiguiéndose un sesgo en los huecos de los muros para que las puertas y ventanas abran más sus hojas, y con ello el agrandamiento del vano.
Es decir, es la disposición oblicua del interior de un vano por la que es distinta la abertura de un lado al otro del muro.
El abocinamiento puede ser exterior como en las ventanas, o interior, como por ejemplo en las saeteras. En el caso de estas últimas, el abocinamiento está referido al plano inferior del hueco.


ÁBSIDE:
Es una palabra derivada del latín “absis, absidis”, que viene a significar arco o bóveda, y que en arquitectura es la zona abovedada de un templo que sobresale al exterior en la fachada que corresponde en el interior con la cabecera, es decir, la fachada posterior.
Su planta es semicircular, en el románico, y poligonal en el gótico. Siempre estaba cubierto por una bóveda.
No confundir nunca la cabecera de una iglesia con la entrada, que en las de planta de cruz latina, ésta está en los pies y la cabecera en el lado opuesto.
En definitiva, que normalmente se denomina ábside a toda la cabecera de una iglesia, y es el lugar donde se instalaban el altar y el presbiterio.
Planta de una iglesia, la parte sombreada corresponde al ábside.

ABSIDIOLO:
Es una capilla absidial, es decir un ábside más pequeño que el principal y que generalmente está anejo al principal y comunicado con él.
Estas capillas suelen ser siempre en número impar (esto lo he leído, porque nunca se me ha ocurrido contarlos).
Planta de una iglesia, la parte sombreada corresponde a los absidiolos.

ACANTO:
Planta herbácea —acantus mollis— de hojas verdes oscuras, brillantes, lobuladas y perennes, que inspiraron el capitel corintio.
Modelos de hojas de acanto (de terminologiaarquitectonica.wordpress)

ACEQUIA:
Canal para la conducción de agua de riego.
Una vieja acequia (de urbipedia.org)

ADARAJA:
Palabra derivada del árabe "addarága", e indica los salientes, separados por un entrante, que se dejan en la interrupción lateral de un muro durante su construcción, para conseguir su trabazón al proseguir su ejecución. Así se evita una llaga vertical excesiva y se asegura una buena unión entre las dos obras.

ADINTELADO, arco adintelado:
El que viene a degenerar en línea recta, lo cual suena mal; así que diré que es el que tiene el intradós plano y horizontal.

ADOBE:
Masa de barro mezclado generalmente con paja picada. Se moldea en forma de ladrillo y se seca al sol. También se colocaba en masa para la construcción de tapiales, mediante la ayuda de encofrados.
Su origen es egipcio y fue muy utilizado por los árabes que lo llamaban "attúb".
Ladrillos de adobe

AGUJA:
Cada uno de los tirantes de madera hierro, con agujeros y pasadores, que se utilizan para sujetar y mantener los tablones de madera paralelos para la construcción del tapial. Dejan en los muros unos característicos orificios que los atraviesan de lado a lado, llamados agujales.
de tierrrah.wordpress.com

AGUJAL:
Agujero que queda en la obra de tapia cuando se desmontan los encofrados.
Leer el término anterior.

AJIMEZ:
Palabra árabe, "samis", ventana, balcón con celosía, ventana arqueada dividida en el centro por una columna llamada parteluz o mainel, sobre la cual voltean dos arcos gemelos.
También es el saledizo o balcón revestido de celosías de madera.
Existe un vino llamado Arco viejo cuya etiqueta muestra un arco gótico, muy bonito, con un parteluz. O sea, un arco ajimezado.
Se completa el tema en la G de geminado.

Etiqueta con arco ajimezado.

ALACENA:
Hueco en la pared a modo de armario para guardar comida y menaje de cocina.

ALAMBOR:
Término árabe que designa el refuerzo macizo de tierra con que se rellena un hueco exterior de fuerte inclinación, situado a lo largo de la parte baja de las murallas y torres, para darle mayor consistencia contra la zapa y mina en los bajos de la muralla.
También servía para mantener a distancia a las máquinas asaltantes y hacer que los proyectiles lanzados verticalmente por los defensores reboten hacia el enemigo.
Cuando su perfil es en línea quebrada se llama resalte.
A partir del siglo XII comienza a difundirse su uso y es a mediados del siglo XV cuando se generaliza su construcción con la llegada de las nuevas técnicas pirobalísticas.
También se denomina alambor a la desviación de la vertical de la cara frontal de una piedra u otro elemento de construcción.
Por extensión se llama así a cualquier desnivel con una cierta pendiente.


ALARIFE:
Vocablo derivado del árabe "al'arif", maestro u oficial de obra; término con el que se designaba a los maestros de obra y albañiles islámicos que denominaban el arte de la construcción en ladrillo o con tapias de argamasa o adobe.

ALBANEGA, arrabá, enjuta:
Se llaman así a los triángulos que se forman a ambos lados del arco, entre éste y el alfiz.
Son frecuentes en la arquitectura califal y posteriormente en el Renacimiento.
El uso de su sinónimo arrabá, es muy poco común.
El término enjuta es sinónimo de pechina.


ALBARDILLA:
Es el tejadillo o caballete que corona y remata un muro para que el agua de lluvia resbale por los paramentos y no penetre en su interior.
También es la hilera de piedras o baldosas que se ponen en el mismo sitio con igual objeto.


ALBERCA:
Depósito de agua con muros de fábrica para almacenar agua para el riego.


ALERO:
Es la parte de la cubierta de los edificios que sobresale de la fachada y sirve para alejar de ésta las aguas de la lluvia.

ALFARJE:
Derivada del árabe “alfárs”, que viene a significar algo así como “techumbre morisca hecha de vigas entrecruzadas de madera con decoración geométrica, formando recuadros, lazos, estrellas u otras figuras combinadas artísticamente”. Y a cada madero que se cruza con las vigas de madera se le llama alfarjía.
Fue un tipo de cubierta usado principalmente en la arquitectura mudéjar y musulmana.


ALFARJÍA:
Madero de los que cruzan las vigas para formar el techo. 
Ver foto anterior.

ALFÉIZAR:
Es la parte baja del hueco de una ventana, que cubre y protege al muro.
Derivada del árabe "al-fasha", que significa el espacio vacío.

ALFIZ:
Es una palabra derivada del árabe "alhiz" y su uso fue frecuente en la arquitectura califal y posteriormente en el Renacimiento.
Se trata del recuadro saliente decorativo o moldura que enmarca un vano. Generalmente arranca de la línea de impostas, aunque puede venir desde el nivel del suelo. A ambos lados del arco quedan unos triángulos denominados albanegas.




ALIZAR:
Palabra que viene del árabe “al-izar”, que significa velo, y designa el friso de azulejos con que se adorna la parte inferior de las paredes de los aposentos.
También se denominaba así a cada una de las losetas de cerámica vidriada que formaban parte de un alicatado.
Este tipo de azulejos solían ser monocromos, blanco, negro, verde o morado, y su coste de fabricación era muy elevado. Los más antiguos datan del siglo XIII.

ALJIBE, cisterna:
Otra palabra más derivada del árabe; esta viene de “al-yubb”,º y es una construcción abovedada de muros impermeables, que tenía por finalidad recoger y conservar el agua de lluvia o la canalizada desde un río o manantial, para suministro y abastecimiento de las necesidades del castillo y para reserva en situaciones de asedio prolongado.
En definitiva, se trata de una cisterna o depósito cuyas paredes eran recubiertas de cal hidráulica muy grasa (mitad cal y mitad arena) y almagra.
La construcción del aljibe conllevaba disponer en todo el recinto de canalizaciones que vertían el agua de lluvia en el interior del mismo. Así, el agua que recogían las azoteas de las torres y los adarves se aprovechaba hasta la última gota. En función del tipo de suelo y del espacio disponible se hacía subterráneo o a nivel del suelo.
Algunos se hicieron excavados en la roca o con sillares de granito que, en su día estaría enlucido con mortero de cal y arena y pintado con varias capas de almagra para minimizar en lo posible las filtraciones y, con ello, la pérdida de agua. En otros casos el aljibe subterráneo se construía labrado con ladrillo, formado por dos naves, separadas entre sí por arcos apuntados, enlucidos de mortero que recubre sus paredes.
La capacidad de la cisterna iba en función del número de hombres que iba a guarnecer la fortificación, por lo que en castillos pequeños veremos aljibes acordes a su tamaño, y en alcazabas, cisternas de enormes proporciones.
Aljibe árabe del Palacio de las Veletas, Cáceres.

ALMAGRA, almagre:
Así se denominaba al recubrimiento de las paredes de los aljibes, y servía para evitar la eutrofización de las aguas, o sea, que no hubiera un exceso de fitoplacton en las aguas de una cisterna.
Estaba compuesto de óxido de hierro (también llamado almagre), resina de lentisco (arbusto resinoso de cuyo tronco se extrae una goma llamada almáciga o mantisque) y arcilla roja.
Teniendo en cuenta que también esta palabra empieza por “al”, hemos de decir que deriva del árabe “al-mágra”, la tierra roja.
El color almagre es muy característico de la ciudad de Sevilla.

ALMINAR:
Es la torre de las mezquitas, generalmente elevada y estrecha, desde la cual el almuédano convoca a los fieles a la oración.
También palabra árabe, “al-manar”, el faro. Evidentemente, muy relacionada con la anterior.
La Giralda, alminar de la mezquita aljama de Sevilla

ALMOHADILLA:
Parte del sillar que sobresale de la obra, con las aristas achaflanadas y redondeadas.
Almohadillado del palacio de Carlos V, Granada.

ALMOJAYA:
Madero, tallado o no, sujeto o encastrado perpendicularmente a la pared, para sostener, junto a otros iguales y espaciados entre sí, balcones, aleros, andamios, cadalsos, etc.
La RAE lo dfine como madero cuadrado y fuerte que, asegurado en la pared, sirve para sostener andamios y otros usos.

ALMUNIA:
Del árabe al-múnya, que significa huerto o granja. Pero esto es en árabe hispano, porque en árabe clásico significa deseo —al-munyah—. Fueron llamadas así las casas de recreo en el campo durante las éopcas emiral y califal.
Lo que en principio era un huerto o una granja, pasó a ser una casa de campo con jardines, pero sin prescindir de las tierras de labor. Es decir, tenían una doble función: la producción agrícola y la residencia ocasional y el recreo de sus dueños, generalmente de linajes aristocráticos.

ALQUERÍA:
Palabra procedente del árabe “al-garíyya”, que incluyo en este glosario más por su etimología que por su afinidad a la castellología. Y porque me suena muy bien.
Así que, definición: Casa de labranza, granja o explotación agrícola, lejos del poblado; o también conjunto de dichas casas en una finca agrícola.
Es típica del Levante peninsular, donde a muchas de ellas se las califica de fortificadas, ya que podían estar dotadas de elementos defensivos, por lo que irá también en el glosario de Castillos y similares.

ANTEPECHO, barbeta, parapeto, pretil:
En general es una pared o baranda que se pone para evitar caídas.
Pero en particular es, en una ventana, la porción de muro comprendida entre la planta del suelo y el alféizar.
Para nuestro glosario queda mejor como el muro coronado o no por el almenaje, que protege el adarve o camino de ronda.
En el caso de ser liso, ya preparado para la artillería, se le llama barbeta. Detrás de él se protegen los defensores después de disparar y hostigar al atacante.
También el terraplén o defensa formada con tierra, sacos de arena, piedra, etc., para guarecerse tras ella en la lucha.

APAREJO:
Palabra que proviene del latín “pariculus”, que significa de iguales dimensiones.
Define al modo concreto en que aparecen emplazadas las piedras, ladrillos u otros elementos materiales en un paramento o muro. Se refiere tanto el material constructivo como las distintas formas de disponerlo en la construcción del muro, que por cierto son muchas, y de eso este paseante de castillos sabe un poco.
Algunos materiales constructivos son: mampostería, sillarejo, sillar,… Y distintas formas de disponerlos son: a soga y tizón, encintado, en hileras, etc.
De ahí viene el nombre de una antigua profesión, aparejador.


APUNTADO, arco apuntado:
El que consta de dos porciones de curva iguales que forman ángulo agudo en la clave, quedando su intradós cóncavo.
Arcos apuntados en el claustro del Monasterio de Batalha, Portugal.

APUNTADO, arco de todo punto:
El apuntado cuyos dos centros están en los puntos de arranque.

ARABESCO:
La ornamentación, pintada o esculpida, a base de complejos dibujos geométricos entrelazados que se empleaba en frisos, zócalos y cenefas.

ARBOTANTE:
Es un arco exterior que describe un cuarto de circunferencia y cuya misión es la de contrarrestar los empujes de las bóvedas de las naves de un edificio. 
 
En su extremo inferior se apoya en un botarel y por su extremo superior contrarresta el empuje de algún arco del edificio o de una bóveda.

de glosarioarquitectónico.com


ARCADA:

Se llama así al conjunto o la serie de arcos de una fábrica en un edificio; pero especialmente en los puentes.
Patio del Monasterio de Uclés, Cuenca.

ARCADUZ, atanor:
Cañería, generalmente de barro cocido, para conducir el agua; y cada uno de los tubos que unidos forman el arcaduz o atanor.

ARCO:
Construcción curva que se apoya en dos pilares o puntos fijos (RAE) y cubre el vano que queda entre ellos.
Pero un arco también es un arma, de madera, acero o de otro material, con una cuerda sujeta a los extremos, que sirve para disparar flechas.
Por ahora sólo me interesa su acepción arquitectónica; y en arquitectura encontramos numerosos tipos de arcos, respondiendo cada uno de ellos a un estilo constructivo y a una época, tales como:

Abatido: El formado por un número impar de centros.
Abocinado: El que tiene más luz en un paramento que en el opuesto, pero respetando la misma forma por las dos caras.
Adintelado o Degenerante (¿?): El que viene a degenerar en línea recta, lo cual suena mal; así que diré que es el que tiene el intradós plano y horizontal.
Apuntado: El que consta de dos porciones de curva iguales que forman ángulo agudo en la clave, quedando su intradós cóncavo.
Apuntado, de todo punto: El apuntado cuyos dos centros están en los puntos de arranque.
Arcosolio: Arco que, a manera de nicho, alberga un sepulcro generalmente incrustado en la pared. Su uso aparece en la época imperial romana.
Califal: el de herradura que es más cerrado que el visigodo.
Carpanel: El que consta de varias porciones de de arcos de diferentes radios y centros, tangentes entre sí y de forma simétrica.
Ciego o cegado: El que tiene tapiada su luz; se usa más como ornamento. 
Conopial: Arco apuntado cuya punta está formada por dos curvas inversas a la de los arcos que forman el arranque. Es muy rebajado y con una escotadura en el centro de la clave, que lo hace semejante a un pabellón o cortinaje.
De crucero: El que une en diagonal dos ángulos en la bóveda por arista.
De descarga: El arco que, independientemente de su forma, sirve para evitar el peso del muro a otro arco o dintel que se sitúe inmediatamente debajo.
De diafragma: El que, independientemente de su forma, se construye transversalmente a una estancia para soportar un piso superior o la cubierta.
De herradura: El que mide más de media circunferencia y cuyos arranques vuelan tanto como la imposta. El arco de herradura es muy típico de la arquitectura árabe.
De medio punto: El que tiene la forma de una semicircunferencia. El arco de medio punto es típico del arte románico.
Deprimido:El formado por un número impar de centros y cuyos centros se encuentran por debajo de la línea de impostas, a excepción de los laterales que se ubican a la altura de dicha línea.
Enviajano: El que tiene los machos o apoyos colocados oblicuamente respecto a su planta.
Escarzano: Aquel cuya altura es menor que la mitad de su luz, o sea, que es sensiblemente menor que la semicircunferencia del mismo radio.
Fajón: Es el arco que, independientemente de su forma, se emplea como refuerzo de una bóveda. 
Fue muy empleado en las iglesias románicas y góticas.
Formero: discurre longitudinal a la nave y su función es sostener los muros que separan las naves.
Lobulados: Formado por lóbulos yuxtapuestos.
Peraltado: Aquel que está formado por un semicírculo y en el que sus extremos se continúan hasta el suelo.
Perpiaño: El resaltado a manera de cincho en la parte interior del cañón de una nave. 
Leer un poco más arriba Fajón.
Pinjante: El que en su centro lleva este motivo ornamental (florón colgante colocado en la clave de una bóveda o en la dovela central de un arco).
Los arcos se sostienen por columnas alternas, y en el apoyo donde no aparece columna, se suspende el pinjante. 
Se empleó en el renacimiento y en el barroco.
Por tranquil: El que tiene sus arranques a distinta altura uno de otro.
Realzado o remontado: Aquel cuya altura es mayor que la mitad de su luz.
Rebajado: Ver Escarzano.
Tercelete: El que en las bóvedas por arista sube por un lado hasta la mitad del arco diagonal.
Toral: Cada uno de los cuatro arcos que, por ejemplo, sostienen la elevación sobre un crucero.
Triunfal: Es el que separa la nave de la cabecera del templo.
Túmido: de herradura pero apuntado, muy usado en arquitectura mudéjar.


ARCOSOLIO, arco arcosolio:
Arco que, a manera de nicho, alberga un sepulcro generalmente incrustado en la pared. Su uso aparece en la época imperial romana.

ARGAMASA, mortero:
Es una mezcla de agua, arena y cal, en diferentes proporciones según su aplicación y finalidad, usada como conglomerante para unir piedras, ladrillos, sillares, etc., entre sí o para revestir paramentos.

ARIMEZ:
La parte de un edificio que sobresale de su conjunto y que ha sido ejecutado bien por adorno o como refuerzo; muy propio del arte románico y que suele alojar una portada, casi siempre abocinada.
Fachada del monasterio de Santo Toribio de liébana, Cantabria.

ARQUERÍA:
Ver y leer arcada, que es lo mismo.

ARQUITRABE:
La parte baja del entablamento o cornisa, y que descansa directamente sobre el capitel de la columna.
Estructuralmente sirve como dintel y transmite el peso de la cubierta a las columnas.


ARQUIVOLTA:
Cada no de los arcos con que está decorada una portada. En las iglesias, debido al espesor de sus muros, las arquivoltas se escalonan formando un abocinamiento de la puerta.
Portada de la iglesia de San Andrés Apóstol, Villamayor de Monjardín, Navarra (de romanicodigital.com)

ARRABÁ, albanega:
Es el espacio triangular que queda entre el alfiz y el arco.


ARTESÓN:
Es un elemento constructivo ejecutado generalmente en madera, de forma poligonal generalmente regular, presentado por su lado cóncavo, con molduras y adornos en su interior. Dispuestos en serie forma un artesonado.

ARTESONADO:
La decoración, especialmente en los techos, realizada con artesones.
Artesonado ( de aragóndigital.es)

ASTRÁGALO:
Se trata de un adorno, de sección semicircular o en forma de cordón, que decoraba anularmente los fustes de las columnas, los barrotes de las rejas e incluso antiguas piezas de artillería.
También es un pequeño hueso del pie del humano, pero eso es para otros glosarios.
ATANOR, arcaduz:
Cañería, generalmente de barro cocido, para conducir el agua; y cada uno de los tubos que unidos forman el arcaduz o atanor.

ATARJEA:
El conducto por donde van las aguas residuales desde la casa al sumidero.
O la obra de ladrillo que recubre las cañerías para protegerlas.

ATAURIQUE:
Labores de yeso de formas geométricas o representando figuras vegetales, que usaron abundantemente los musulmanes en sus construcciones.
Ataurique en Medina Azahara, Córdoba.

ATLANTE, telamón:
La figura de hombre que se colocan para sostener cornisas —su equivalente femenino es la cariátide—.
Su origen está en el mito de Atlante —también llamado Atlas—, titán al que Zeus condenó a sostener de la tierra.
Atlantes ( de classicist.org)

ATRIO:
El espacio, cubierto o descubierto, normalmente rodeado de un pórtico, situado a la entrada de algunos edificios, generalmente iglesias o palacios.
En las antiguas casas romanas era la sala principal de la vivienda, desde la que se accedía al resto de dependencias.
Atrio de la ermita de N.Sra. de Ara.


martes, 7 de noviembre de 2017

Lanzarote, Teguise, castillo de Santa Bárbara


El castillo de Santa Bárbara sobre el volcán Guanapay

Pasa hoy mi camino por la que fue la Real Villa de Teguise. Me llevó allí un corto viaje veraniego que se compartió con la isla de Fuerteventura y cuyos paseos castellológicos —muy escasos, sólo tres— ya se incluyen en este blog.
Lo que en principio pretendía ser —al menos para mi compañía— una visita a esta bella población, finalizó en lo más alto del volcán Guanapay, sobre el terrado del castillo de Santa Bárbara, gozando de una de esas vistas que no deben perderse por nada del mundo, y teniendo a los pies del volcán, y en su ladera noroeste, la Villa de Teguise:
La Villa de Teguise desde el castillo

Villa que fue capital de la isla de Lanzarote, concretamente desde la primera mitad del siglo XV, cuando llegó a ser el núcleo urbano más importante de las Islas canarias, hasta 1847, o 1852 —las dos fechas he visto escritas—, que fue cuando se trasladó esa capitalidad a Arrecife. También le acompaña el honor de ser la población más antigua de la isla.
Teguise fue fundada sobre un asentamiento aborigen denominado Acatife (Gran Aldea), y se llama así en honor a la hija de Guadarfia, último rey indígena, que casó con Maciot de Bethencourt, sobrino de Jean de Bethencourt, conquistador de la isla.
Los Bethencourt fundaron la villa y los Herrera la ennoblecieron, siendo con estos últimos la época de mayor esplendor. El primero de ellos fue Agustín de Herrera y Rojas, que ostentó los títulos de Marqués, Conde y Señor de Lanzarote (tres en uno), Señor de Fuerteventura y Capitán General de las Islas Madeira y Porto Santo.
Con los Herrera, y gracias también al aprovechamiento de los recursos hídricos para la agricultura, y a su posición estratégica en el centro de la isla, la Villa llegó a concentrar un gran número de habitantes, dándole un gran protagonismo dentro del archipiélago y convirtiéndola, prácticamente en el centro de Canarias. En la localidad llegaron a instalarse los principales centros eclesiásticos, así como el Cabildo y la Escribanía y otras instituciones.
Lo de la posición estratégica en el centro de la isla tiene una clara explicación, y es que siempre fue el mejor lugar para estar protegida de las incursiones de los piratas: en 1551 fue la isla atacada por los franceses “el Clérigo” y “Cachidiablo”; en 1571 es el berberisco Dogalí “el Turquillo” el encargado de invadir la isla; en 1586 fue un tal Morato Arráez que se dedicó a asolar y saquear la isla mientras los lugareños se refugiaban en la Cueva de los Verdes.
Y en 1618, otra incursión, ahora berberisca, destruyó la Villa. Y es que Lanzarote fue la isla que más ataques de piratas tuvo a lo largo de la historia, vaya usted a saber por qué.
Pero no sólo fueron los piratas los que devastaban el territorio y mermaban la población. En 1730 fue una erupción del volcán Timanfaya lo que asoló la isla.
A mediados del siglo XIX pierde la capitalidad en favor de Arrecife, cuyo puerto ya iba adquiriendo un gran valor económico y social.

Recorro todas las dependencias del castillo, convertido hoy en museo, leo paneles, miro fotografías y maquetas, toco paredes recompuestas y comienzo a comprender todo lo que esto fue y representa; y también lo que no fue: una ausencia de paz, de tranquilidad... un exceso de atención, de tensión, de lejanía por su condición de isla.
En la terraza del castillo, inusual patio de armas, leo las notas que llevo sobre su historia que, de densa que es, difícilmente podré resumir:
Escalera de acceso y puente levadizo


Puerta de entrada.

El cerrojo de la puerta, original.

Su construcción la inició Sancho de Herrera, Señor de Lanzarote, que mandó levantar una torre —que es la que se puede ver sobresaliendo del actual edificio—, sobre la montaña de Guanapay, a escasa distancia de Teguisse; desde esta atalaya se podía observar prácticamente toda la isla y su costa, a la vez que serviría de refugio e incluso de prisión.
En el ataque de 1551 se evidenció que la torre carecía de utilidad como elemento defensivo, así que el Señor de Lanzarote del momento, don Agustín Herrera y Rojas ordenó la construcción de una fortaleza alrededor de la torre que tuviera la capacidad de dar refugio a las personalidades de la isla, además de ofrecer resistencia y defensa de la Villa en caso de nuevos ataques.
A sí que se pusieron manos a la obra y construyeron una muralla de mampostería en torno a la torre, de planta romboidal y con un pequeño patio interior. Adosados a la muralla se dispusieron las dependencias necesarias, y sobre ellas un corredor perimetral para emplazar la artillería.
Salida a la terraza

En 1556 se le añadieron los dos baluartes de los ángulos laterales del edificio.
Después de los ataques de los piratas Calafat en 1569, y Dogalí el Turquillo en 1571, y previo informe del capitán Gaspar de Salcedo, se decide el refuerzo de las defensas con la construcción de dos grandes cubos en sus esquinas noroeste y sudoeste. El castillo se convirtió en una de las mejores defensas de las Islas.
Las obras concluyeron en 1576, armándose el castillo con veinte piezas de artillería, doce de hierro y ocho de bronce.
Pero fue entre 1587 y 1588, cuando visita la isla el ingeniero Leonardo Torriani, que propone rodear el castillo de un foso y abrir troneras en los cubos, para así batir mejor los accesos. Todo ello para recomponer los destrozos sufridos en el ataque del berberisco Morato Arráez en 1586.
Las obras las inician, cumpliendo órdenes del rey Felipe II, el sevillano Gonzalo Argote de Molina en 1589, terminándose en 1596 con el resultado que actualmente podemos contemplar.
Subida a la terraza desde el pequeño patio interior


Ocho años después, en 1654, se ejecutan unas reparaciones generales entre ellas la plataforma superior y los alojamientos de tropa. También se construyó el puente levadizo y la actual escalera. Hasta entonces, a la puerta de entrada, situada a cuatro metros de altura se accedía mediante una escalera de mano.
En 1687 se enlosa el patio (la terraza) y se reconstruyen las bóvedas.
A mediados del siglo XVIII, las dos fortalezas de la Isla, Santa Bárbara y la del puerto de Arrecife, estaban arruinadas como consecuencia de la última incursión de piratas en 1762.
Unos años después, el ingeniero José Ruiz Cermeño describió el castillo de la siguiente manera:
“Encierra en sí una atalaya que registra el mar. Su figura es irregular se compone de dos baluartes y dos torreones. Tiene en el plano inferior habitaciones para la tropa y un almacén para la pólvora, todo de bóveda, y asimismo un puente levadizo. En el superior sobresale en medio de la explanada un cuarto que sirve de sala de armas, cubierto con azotea que recoge las aguas para una cisterna de bastante capacidad que existe bajo dicho cuarto”. Aún contaba el castillo con cinco cañones de hierro y dos de bronce.

La terraza —el patio de armas— del castillo

Poco a poco, estas fortificaciones van perdiendo importancia, debido a la desaparición de ataques de piratas a principios del siglo XIX, aunque en el caso de la de Teguise tuvo puntuales usos como prisión y como palomar militar desde 1899 hasta 1913, año en que es cedido al Ayuntamiento que lo mantiene totalmente desatendido.
En 1949, y en aplicación del decreto de 22 de Abril, el castillo pasó a propiedad del Estado.
Unos años después, en 1960, la asociación de Amigos de los Castillos realizó una intervención que se podría considerar como su primera restauración.
Detalle de la muralla sur


Teguise al fondo

En 1976 Patrimonio del estado lo cede al ayuntamiento de Teguise, con la condición de que su posterior uso fuera de utilidad pública.
Así que el Ayuntamiento, junto con la dirección general de Bellas artes, emprende en 1977 lo que terminó siendo una desdichada restauración: se suprimieron las bóvedas que cubrían la planta alta y se eliminó la santabárbara, entre otros disparates. Las obras terminaron, por fin, en 1981.
Cabestrante para el izado del puente levadizo.

Es en 1990 cuando la Corporación Municipal decidió destinar el castillo a Museo del Emigrante canario en América, para lo cual se realizaron trabajos de adaptación al nuevo uso. En esos trabajos se incluyó, como no podía ser menos, la corrección de las barbaridades cometidas en la última restauración. Esta reconstrucción final fue llevada a cabo según los planos de Leonardo Torriani, recuperándose todas las bóvedas y otros elementos arquitectónicos.

Una de las salas expositivas

Pocos años después, en 2011, ese museo es trasladado al archivo Histórico en la Villa de Teguise, para instalar en el castillo el actual Museo de la Piratería, temática mucho más acorde con el edificio, con Teguise y con toda la isla; y aparentemente más atractiva para los turistas.

Nombre: Castillo de Santa Bárbara y de San Hermenegildo
Localidad: Teguise
Municipio: Teguise
Provincia: Las Palmas (Islas Canarias)
Tipología: Castillo
Época de construcción: Siglo XV.
Obras posteriores: numerosas, y relacionadas más arriba. Todas ellas llevadas a cabo con el fin de ser la más firme defensa de la población contra los ataques de piratas y corsarios.
Estado: En muy buen estado de conservación. Como para no estarlo después de tanta obra.
Protección: Bajo la Declaración Genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, sobre protección de los Castillos Españoles, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
Está declarado Bien de Interés Cultural.
La Villa está, igualmente, declarada Conjunto Histórico Artístico.
Propiedad: Ayuntamiento de Teguise.
Uso: Es, desde 2011, sede del Museo de la Piratería, un centro de interpretación sobre los numerosos ataque que la isla tuvo de parte de corsarios y piratas a lo largo de la historia. Además de otros temas complementarios relacionados con la propia fortaleza.
Anteriormente fue un museo etnográfico dedicado al emigrante canario.
Visitas: acceso libre previo pago de una módica cantidad. Al menos era así cuando lo visité en agosto de 2017.
Y además se llega hasta la puerta en coche

Mi clasificación: 3, o sea, que se incluirá obligatoriamente en una ruta de viaje y se hará todo lo posible por visitarlo. 
Otras cuestiones de interés: Un paseo por la Muy Noble y Señorial Villa nos llevará por un entramado de calles y plazas en las que destacan numerosas casas palaciegas y señoriales, como el palacio Spínola, del siglo XVIII; iglesias —Nuestra Señora de Guadalupe, siglo XVI—; conventos como los de San Francisco y Santo Domingo, siglos XVI y XVII respectivamente; y edificios civiles como la Cilla.
Bueno, y más cuestiones que no caben aquí. Muchas cuestiones.

Cómo llegar: a Lanzarote, desde Sevilla, lo mejor es el avión. Luego ya allí, es muy fácil. Que aquello es pequeñito.

sábado, 4 de noviembre de 2017

Palacio de Monsalud, I.G.P. Tierra de Extremadura

 D.O:     I.G.P. TIERRA DE EXTREMADURA

Nombre:   PALACIO DE MONSALUD
Bodega:     VIÑA EXTREMEÑA S.A.
Dirección: Ctra. DE ALANGE, ALMENDRALEJO (Badajoz)
Tipo:          TINTO
Variedad: Tempranillo
Año:          2009
Tratamiento:
Graduación: 13’5% Vol.
Email: Web: www.vinexsa.com

 Descripción de la etiqueta:
Muy bonita, muy adornada: escudo nobiliario, nombre del vino, angelitos —cuatro esquinitas, cuatro angelitos— y las medallas recibidas en afamados concursos nacionales e internacionales, como reza más abajo el texto.
Pero es en la contraetiqueta donde se relata un gran hecho acontecido en este palacio, a la vez que la bodega:
…rinde homenaje a ese acontecimiento, bautizando a este inigualable vino envejecido en barricas de roble, con el nombre del palacio donde vio por primera vez la luz don José de Espronceda, Príncipe del romanticismo Español.

 
Sobre la recurrencia:
No es difícil de justificar la elección del nombre para el vino, ya que al tratarse de uno de ése lugar, qué menos que llamarlo como uno de los edificios más significativos del pueblo.
Se trata del Palacio de Monsalud, que terminó de construirse en 1752 cuando aún no se había creado el marquesado de Monsalud. Cosa que ocurrió el 26 de enero de 1762 que fue cuando se le concede a D. Juan Nieto Domonte los títulos de Vizconde de San Salvador y Marqués de Monsalud. Hasta 1886 estuvo presente esta familia en Almendralejo, siendo D. Mariano Carlos Solano Gálvez, el último marqués que habitó el palacio. A su muerte, el edificio se sumió en un estado de deterioro a causa de su abandono y desatención por parte de sucesivos propietarios, hasta que en 1983 es adquirido por el Ayuntamiento de Almendralejo que, tras una profunda restauración, lo convirtió en la sede del Consistorio.
El palacio de Monsalud (de caminosdecultura.blogspot.com)


Otras cuestiones a considerar:
Como antes se dijo, es digno de mencionar y no olvidar el gran hecho acontecido en este palacio, y que en el relato de la contraetiqueta de la botella se hace de la siguiente manera —por si en la foto no se leyera bien—:
Ante la encubierta invasión de España por Napoleón I de Francia, el primer ministro Manuel de Godoy proyecta la retirada de la corte de Carlos IV a Andalucía a través de Extremadura. En consecuencia ordena que algunas tropas se retiren sobre Badajoz para cubrir el viaje real. Así el Regimiento de Caballería Borbón se desplaza de Aranjuez a Badajoz.
Llegando esta unidad a Almendralejo, a la esposa del brigadier don Juan de Espronceda y Fernández-Pimentel, doña Carmen Delgado y de Lara, se le presentan los dolores del parto. Ante ello, el capitán General de los Reales ejércitos don Juan Nieto y de Aguilar, II Marqués de Monsalud, abre las puertas de su palacio al matrimonio Espronceda. Y el 25 de Marzo de 1.808 nace en esta mansión el poeta dramaturgo y novelista don José de Espronceda y Delgado.
El mismo, el de los diez cañones por banda, viento en popa a toda vela, no corta el mar sino vuela un velero bergantín. 
Pero dejémoslo aquí que esto no va, por ahora, ni de barcos de poesía.

Nota de tiempo después:

Leo en prensa que Viña extremeña SA ha cerrado su negocio y sus puertas. Para lamentarlo: buenos vinos y buenas etiquetas.