Nombre: Castillo de Almorchón.
Localidad: Almorchón.
Municipio: Cabeza del Buey.
Provincia: Badajoz.
Tipología: Castillo.
Datación: Siglos XIII al XVI.
Situación:
Las ruinas del castillo de Almorchón se yerguen sobre una rocosa elevación aislada, desgajada de la cercana Sierra de Tiros, vigilando desde el centro el puerto llano entre aquella, al oeste, y la más alejada Sierra de la Rinconada hacia el este. Su posición evidencia lo que fue su valor estratégico: desde su altura la vista se pierde en un lejano horizonte que recorre los cuatro puntos cardinales. A lo que hay que unir sus cualidades defensivas, pues tres de las caras del elevado cerro son prácticamente verticales, siendo accesible, y con dificultad, por la del sudeste.
Se encuentra a medio camino entre las poblaciones de Helechal y Cabeza del Buey, junto a la carretera EX104 que las une y que en la antigüedad fue Cañada Real. Muy cerca está Almorchón, localidad que tuvo una importante estación de ferrocarril en la línea Ciudad Real-Badajoz, y de la que partía otra línea hacia Córdoba. Sus instalaciones estuvieron dedicadas, principalmente, a depósito de locomotoras y otros servicios que requerían un elevado número de trabajadores. En la década de los 60 llegó a alcanzar una población de 1200 habitantes.
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Datos históricos:
La construcción que hoy se conserva, es de origen cristiano, aunque su origen es musulmán, al menos así nos lo indica su topónimo con el prefijo Al. Pero antes seguramente fue romano, pues por aquí anduvieron explotando algunas minas, y como ellos, otros ocuparon con anterioridad este excepcional lugar, aprovechando las inmejorables cualidades para la observación y defensa del territorio.
Conquistado por Fernando III durante su cabalgada a Córdoba, el castillo es donado a la Orden del Temple el 16 de diciembre de 1236 mediante privilegio firmado por el monarca, pasando a depender de la encomienda de Capilla.
Es esta orden la que se encargará de reconstruir el castillo, dejando su impronta en elementos muy significativos, como la Torre del Homenaje, pentagonal al igual que las de Alconétar y Monfragüe. En el llano y a pocos kilómetros, aquellos monjes-soldados también nos legaron la ermita de la Virgen de Belén.
A lo largo de todo el siglo XIII, la plaza será disputada entre el Temple y la Orden de Alcántara, en uno más de los contenciosos que mantuvieron por los límites de sus propiedades, dirimiendo en los mismos Don Pelayo Pérez Correa, el que fuera maestre de la Orden de Santiago.
En el año 1309, bajo el reinado de Fernando IV, pasa a la Orden de Alcántara que lo incluye en el Priorato de Magacela, pero el mayordomo del Infante Don Pedro, Diego García de Toledo, lo quiere incorporar a sus propiedades, por lo que se lo reclama al Rey en 1319, y vuelta a empezar el conflicto. Finalmente, el rey Alfonso XI lo dona a la Orden de Alcántara en 1333, siendo por entonces su maestre Don Güero Péres, resolviéndose por fin el problema. Se estableció en el castillo una encomienda de esa orden.
Durante los siglos XIV y XV permanece activa la Encomienda de Almorchón en funciones administrativas y fiscales. De esta época nos queda sobre la puerta de la torre del homenaje el escudo de los Rol, puesto allí por Martín Rol, de los Rol Zúñiga, uno de los comendadores de la Orden y compañero de aventuras de Alonso de Monroy, el que fuera clavero de la misma orden.
A finales del siglo XV, los Reyes Católicos concedieron esta encomienda al último Maestre alcantarino, Don Juan de Zúñiga Pimentel de manera vitalicia, formándose en toda la comarca un Priorato de quince encomiendas que quedó en manos de Zúñiga hasta su muerte en 1502, en que lo vuelven a recuperar los Reyes.
Las funciones a que se dedica el castillo fueron militares dada su condición estratégica, pero también administrativas y recaudatorias pues controlaba el paso de los ganados de la Mesta que partían y volvían a La Serena, van disminuyendo a lo largo del siglo XVI, a la vez que la población que se levantaba a sus pies, a favor de la cercana Cabeza del Buey, fundada a finales del siglo XIV, por lo que será abandonado a mediados del siglo XVII, iniciándose una decadencia que terminará en la actual ruina de sus construcciones.
Todo este priorato, con centro en Magacela, estuvo bajo el control estatal hasta el siglo XIX, cuando fueron suprimidas las órdenes militares.
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Descripción, arquitectura y construcción:
Se podría hablar del carácter básico de esta fortaleza que se limita a aprovechar extraordinariamente las características del terreno para basar en ello su capacidad defensiva. Y así es, al igual que en numerosos castillos que se engloban en el sugerente nombre de roqueros.
El castillo presenta tres recintos. El primero, situado en sus caras orientadas al sur, ocuparía reducidos espacios aterrazados protegidos por una cerca, y en donde se levantaría un pequeño caserío con las dependencias propias del castillo.
El segundo recinto se encontraba orientado al sur y se trataba de una barbacana como protección a la entrada del último recinto. Previo a ello se observa un tramo de la senda que atraviesa lo que parece ser un paso tallado en la roca justo en la base de la Torre del Homenaje.
La puerta de entrada al tercero de los recintos estuvo a la derecha de esa torre, junto a una pequeña capilla que tuvo a la Magdalena como advocación y de la que no queda nada. La puerta daba paso al núcleo principal del castillo que ocupa en su totalidad la reducida meseta de la cima. La planta, de algo menos de 500 metros cuadrados de superficie, tiene forma de rombo irregular (40 y 20 metros, aproximadamente, sus diagonales), adaptada milimétricamente al promontorio y de cuya traza original, la musulmana, no se conservan restos dada las transformaciones realizadas por los cristianos. Apenas si conservan en pie dos elementos: un cubo cilíndrico en su esquina suroeste, desmochado y muy deteriorado y la Torre del Homenaje, asentada sobre una enorme roca.
Esta última es una torre de las denominada tajamar, de planta pentagonal, con tres caras formando ángulos rectos y las otras dos un cerrado ángulo agudo orientado al exterior del castillo, ejecutadas con mampostería y ladrillo en sus esquinas. La entrada está en su pared norte, la más pequeña, y elevada sobre el nivel del suelo; a su vez, separada de una roca próxima por un reducido foso tallado que dificultaría su entrada a este último reducto. Sobre la puerta, de jambas y dintel de granito, estuvo el escudo de los Rol, y más arriba se abre un hueco.
Sus medidas interiores son, la mayor casi cinco metros y la menor tres metros y medio. En su interior cinco plantas: un sótano (aljibe o calabozo) cubierto con bóveda de ladrillo, dos plantas con piso de madera según las hileras de mechinales, y la terraza sobre otra bóveda de ladrillo. Por la situación de la primera hilera de mechinales se puede decir que la planta baja fue de poca altura; en ella se ve, casi a ras de suelo, una de las dos saeteras labradas con ladrillo que tuvo; la otra la vemos, cegada, en la primera planta; en la segunda planta hubo una chimenea. Al igual que todo el castillo, la torre estuvo almenada.
El recinto superior dispuso de tres torres, las dos ya mencionadas y una tercera en el vértice opuesto al cubo existente, también cilíndrica pero maciza y de menor tamaño, a diferencia de la otra, de unos cinco metros de diámetro, y cuyo interior se distribuyó con dos plantas más terraza. Ésta muestra una hilera de ladrillo a la altura de la base de su parapeto.
La unión entre los dos cubos cilíndricos no debió de ser una muralla que los uniera por su cara norte y ayudara a la defensa, pues dada la verticalidad y altura de la pared del cerro por ese lado, bastaría sólo con un parapeto de poca altura que evitara las caídas. En esa zona apenas se aprecian restos, no siendo así en otros lados donde sí pueden verse arranques de muros.
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| Torre del Homenaje, de turismodecabezadelbuey.com |
Materiales: Predomina la mampostería. En la torre del Homenaje las esquinas y los huecos se resuelven con ladrillo, a excepción de la puerta que es de granito.
Estado: Se encuentra en estado de ruina progresiva y, me temo, que irremediable, debido al abandono y la erosión. Nunca ha tenido intervenciones arqueológicas o de recuperación. Algunos elementos, como la torre del Homenaje, están en un estado que merecerían algo de atención por parte de las autoridades competentes. El resto, a pesar de la evidente ruina, son perfectamente identificables.
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| andanzasdeunloboestepario.blogspot.com |
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de turismodecabezadelbuey.com (ambas fotografías)
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Propiedad actual: Privado.
Uso: ninguno, si acaso, un excelente mirador siempre que se adecuaran sus accesos y se consolidaran sus ruinas y asegurara el entorno.
Visitas: Al estar dentro de una finca de propiedad privada, es necesario pedir permiso para acceder a él, lo cual deberá de ser concedido ya que se trata de un B.I.C. Pero desde que el escudo que se encontraba en la torre del Homenaje fue robado, los propietarios ponen dificultades para permitir la visita.
A finales del siglo pasado subí al cerro, lástima que no conserve ningún documento gráfico que lo atestigüe, pero juro que subí.
Protección: Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
Está declarado Bien de Interés Cultural.
Calificación subjetiva: 3, se incluirá obligatoriamente en ruta de viaje, o lo que es lo mismo, se hará todo lo posible en esta vida por visitarlo:
Otras cuestiones de interés: Sin duda alguna la cercana Ermita de la Virgen de Belén, de obligada visita. Y el paisaje, La Serena inmensa, dehesa infinita y sierras.
Y para quien consiga subir, nada mejor que ver pasar grullas al atardecer desde la cima del cerro.
Cómo llegar: El castillo de Almorchón está a unos 200 metros de la carretera EX104 que une Villanueva de la Serena con Cabeza del Buey, y a unos diez kilómetros de esta última.
Accesos: Desde la carretera parte un camino que
conduce al interior de la finca donde se encuentra el castillo. Se rodeará el
cerro por su cara Este y la subida se hará por la Sur, la única accesible, por
un camino que, en muchos casos habrá que ir adivinando. Es imposible subir por otros lugares, dada la
topografía tan abrupta del lugar.
La subida al castillo tiene gran dificultad; se trata de una senda estrecha, muy empinada en sus últimos tramos, firmes irregulares y, en general, bastante peligrosa. El camino no cuenta con ninguna indicación ni medida de seguridad.
Coordenadas: 38.69497 N - 5.31508 O