Nombre: Catedral fortificada de Ávila.
Localidad: Ávila.
Provincia: Ávila.
Tipología: Iglesia fortificada.
Datación: 1130 —inicio del primer templo—; a partir de 1172, el templo gótico.
Situación:
Es evidente, la catedral de Ávila está en Ávila, capital de la provincia del mismo nombre, dentro del recinto amurallado, en la plaza que lleva su nombre.
Datos históricos:
El templo primitivo se inició a finales del siglo XI cuando Alfonso VI manda a su yerno, el borgoñés D. Raimundo a repoblar el alfoz de Ávila, reconstruir la muralla de la ciudad e iniciar las obras, hacia 1091, de la que sería la catedral románica —tres naves, tres ábsides y crucero—, probablemente sobre los restos de un templo mozárabe levantada en tiempos de Fernán González, que ya estaba dedicado a El Salvador. Si bien aquella obra fue demolida en ese siglo para erigirse en el mismo lugar, a partir de 1130, la actual catedral que, tras numerosas reformas, ha llegado hasta nuestros días.
El proyecto original de la obra se atribuye a Giral Frunchel, maestro de obras de probable origen francés (borgoñés) que trabajó al servicio de Alfonso VII —hijo de D. Raimundo—. Lo que comenzó siendo un trazado románico derivó, tras la muerte de Frunchel, hacia los nuevos aires del gótico, siendo esta catedral la primera en España en la que se aplicaron los cánones del nuevo estilo arquitectónico. Frunchel trabajó en la catedral desde 1172 hasta su muerte en 1192.
Durante el siglo XIII, ya en el apogeo del gótico, se levantó el primer cuerpo de las torres y las naves; y en el XIV se construyó el segundo cuerpo de las torres, una de ellas inacabada, se ampliaron las naves levantándose los muros superiores de la central, se reformó el crucero y se construyó el claustro. Pero por falta de medios, se supone que económicos, la torre de la esquina suroeste quedó inconclusa.
A finales del siglo XV y hasta mediados del XVI, se llevaron a cabo las últimas intervenciones importantes: se trasladó, en 1470, la portada principal de la fachada oeste, construyéndose una nueva puerta en el frente que quedaba libre.
De esa manera se dieron por concluidas las obras, rematándose en 1475 con la colocación del reloj que hizo Juan Guas.
A finales del siglo XVI, en 1595, se fortificó con granito el exterior del ábside, lo que se conoció como el Cimorro.
A principios del siglo XVI, antes del levantamiento de los Comuneros contra Carlos I, la Junta de Comuneros se reunió en esta Catedral.
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| de almendron.comblog |
Descripción, arquitectura y construcción:
Pasear este edificio, en especial por el exterior, nos enseña que su construcción se debió al deseo de complementar las formidables murallas de la ciudad con una fortificación que a la vez fuera templo, o viceversa: En la fachada norte la entrada, cerca de la muralla, junto a su Puerta del Peso de la Harina o de los Leales; en la esquina noroeste la torre, esbelta y almenada, como Torre del Homenaje de la nueva fortaleza; el perímetro almenado de las cubiertas; y el original Cimorrio en el ábside, potente torreón y principal baluarte de la cerca urbana, que reafirma el carácter defensivo del edificio. Todos estos elementos se unen al conjunto en un perfecto acuerdo que personaliza de manera singular a uno de los mejores templos góticos españoles.
La Catedral se adosa a la muralla en su fachada oriental, sobresaliendo de ella, formando ésta un robusto torreón semicircular que envuelve el ábside y configurando un cuerpo único: iglesia y fortaleza. Es ese uno de los elementos arquitectónicos que más destaca, conocido como el Cimorro; y tal es su condición, que figura en el escudo de la ciudad.
| Torre de la Catedral, ¿Torre del Homenaje? |
| El Cimorro desde la Puerta del Peso de la Harina. |
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| El Cimorro según fotografía de Charles Clifford, 1860 |
| Puerta Norte de la Catedral. |
Cuenta el edificio con dos puertas, la Puerta Norte y la Occidental. La primera, llamada también de los Apóstoles, es fruto del desmontaje y traslado a la fachada norte, de la que hasta la segunda mitad del siglo XV estuvo situada en la fachada occidental, entre las dos torres y cobijada por un pórtico. Esta obra la realizó el arquitecto Juan Guas. La puerta está formada por un arco carpanel muy rebajado flanqueado por jambas que incluyen estatuas de los apóstoles; sobre las jambas cinco arquivoltas, con escenas del Apocalipsis, encierran el tímpano en el que se representa el Juicio Final y la Última Cena; todo el conjunto queda cobijado por un arco carpanel coronado por una crestería en la que destaca una imagen del Salvador.
| Puerta Occidental. |
La Puerta Occidental fue ejecutada, también por Juan Guas, tras el traslado de la original a la fachada norte. Consta de un arco de medio punto profusamente decorado, sostenido por jambas de columnillas lisas; la puerta la flanquean las bestias Gog y Magog, dos figuras del Apocalipsis que representan fuerzas malignas que atacarán al pueblo de Dios al final de los tiempos, y que en este caso intimidan al visitante para que mantenga una buena y devota conducta tras cruzar las puertas; en el frontispicio una representación de santos locales y el Salvador en el centro bajo el escudo catedralicio y una figura del Arcángel San Miguel. Esta puerta fue modificada en el siglo XVIII por Ceferino Enríquez.
En su interior, planta de cruz latina, tres naves —la central de mayor altura—, crucero y cabecera semicircular de doble girola con capillas entre sus contrafuertes; bóvedas de crucería, reforzadas con arcos fajones apuntados, con nervios que descansan sobre semicolumnas adosadas a los pilares.
Conformando el ábside encontramos la girola, ejecutada por Fruchel, entre 1170 y 1180, y que es la parte más antigua de la catedral: doble deambulatorio separado por columnillas que articulan nueve capillas semicirculares; esta solución se adoptó en el siglo XV al ejecutarse reformas para solucionar problemas estructurales, conservándose algunos elementos originales.
El cerramiento del ábside lo forman tres cuerpos muy esbeltos: el primero con arcos apuntados y abocinados hacia el interior; el intermedio con ventanas bíforas y arquivoltas de medio punto; y en el más alto ventanas con arquivoltas de medio punto. Se cubre con una bóveda cuyos nervios coinciden en una clave común.
Adosado a su fachada sur se encuentra el claustro, una obra de estilo gótico que se levantó entre el siglo XIV y el XV, rematándose la crestería en el XVI. Su interior, que está cubierto por bóvedas de crucería, se abre al patio a través de ventanales que, en su mayoría, fueron restaurados en la década de los80 del siglo pasado.
Y en el exterior dos torres a los pies, una de ellas, la de la esquina suroeste, inacabada. La otra está rematada con merlones y saeteras.
Por estar la temática de este blog relacionada casi en exclusiva con la castellología, no he profundizado en descripciones más pormenorizadas de otros elementos artísticos del edificio: capillas, retablos, sacristía, etc., limitándome a los puramente arquitectónicos.
Materiales: En el interior de la catedral predomina sobremanera la llamada «piedra sangrante», una arenisca ferruginosa procedente de las canteras de La Colilla, población de la provincia de Ávila. El óxido de hierro da un aspecto muy llamativo a la piedra ofreciendo tonalidades blancas y rojas, convirtiendo al edificio en una de las iglesias más originales de nuestro país.
Estado: Gracias a las restauraciones —la última en 2022—que en ella se han efectuado, se encuentra en un excelente estado de conservación.
Propiedad actual: La Iglesia Católica.
Uso: como lugar de culto y turístico.
Visitas: totalmente libre, sólo sujeta al pago de la entrada, la cual merece, y mucho, la pena.
Protección: está declarada Monumento Histórico Artístico desde 1914, y desde 1985 es, junto al conjunto de la Ciudad Vieja e iglesias extramuros, Patrimonio de la Humanidad.
Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
Calificación subjetiva: 5, no sólo no hay que perdérselo bajo ningún concepto, sino que además hay obligación de verla antes de morir; y como no se haga, se morirá en pecado mortal.
Otras cuestiones de interés:
Dos cuestiones, dos: la primera, el escudo de la ciudad de Ávila, que incluye la figura de un rey niño, concretamente el que estaba llamado a ser Alfonso VII de León, hijo de Urraca I y de su primer marido el borgoñés D. Raimundo. Pues resulta que Urraca I casó en segundas nupcias con Alfonso I el Batallador, rey de Aragón, el cual ansiaba la corona de León y que creía poder conseguir controlando al hijo de Urraca I. Ésta y su hijo se refugiaron en Ávila, y allí que se presentó el marido a reclamar al niño. Los abulenses se negaron a entregar al niño, limitándose a mostrarlo desde las almenas del Cimorro; Alfonso no reconoce al niño y exige que, para acercarse y verlo mejor, salgan de la ciudad unos rehenes en garantía de que no sufrirá daño al aproximarse a la muralla. Los rehenes salen por la Puerta de la Malaventura y son hechos prisioneros para posteriormente ejecutados en aceite caliente (el lugar donde sucedió el hecho es conocido como Las Hervencias). Los caballeros abulenses buscaron venganza, y fue uno de ellos, Blasco Jimeno junto a su escudero, quien desafió a un duelo al rey, pero previamente fueron asesinados en un paraje donde se erigió la que se conoce como la Cruz del Reto.
Y segunda cuestión: en el claustro se encuentran enterrados dos presidentes del gobierno español, Claudio Sánchez-Albornoz y Menduiña (1893-1984), que lo fue en el exilio; y Adolfo Suárez González (1932-2014) que presidió el gobierno entre 1976 y 1981.



